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                  10:41  |  Lunes 25 de Junio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 12-09-2017 / 09:09

Guerra del Agua: intendentes bonaerenses se acusan mutuamente por inundaciones y Vidal teme conflicto a gran escala

Guerra del Agua: intendentes bonaerenses se acusan mutuamente por inundaciones y Vidal teme conflicto a gran escala
En la superficie poco se habla, pero el problema "brota" y se expande a varias zonas: la pelea entre intendentes, que se acusan unos a otros de inundar al vecino. Se han llegado a tirar micros como barricada para evitar el ingreso de fluido.
 
La angustiante situación hídrica que golpea a varios distritos bonaerenses dejó al descubierto una situación de la que se habla poco pero que se vive con particular intensidad en las zonas afectadas. La problemática tiene que ver con las peleas entre distintos municipios, que se acusan mutuamente de perjudicar al vecino desviando el agua desde el territorio propio.
 
La multiplicación de las lluvias, principalmente en la primera mitad del año, sumado al ingreso de aguas escurridas desde otras provincias -como Córdoba y mayormente La Pampa-, derivó en un escenario impensado: la carencia de obras, algunas imposibles de ejecutar por "falta de piso". En simultáneo, el incremento en los anegamientos desterró por completo la posibilidad de avanzar con maquinaria pesada sobre los territorios más afectados.
 
Un aspecto que enciende las alarmas en el entorno de la gobernadora María Eugenia Vidal es que el conflicto -agravado en las últimas semanas- ha originado cruces incluso dentro de la "propia tropa" de mandatarios comunales. Esto, además, le ha sumado argumento críticos a intendentes alineados en la oposición. 

 
Uno de los intendentes complicados es Pablo Zurro, del partido de Pehuajó, quien afirma que el Gobierno nacional sólo brinda asistencia financiera a las municipalidades que se mantienen alineadas con Cambiemos. Sus denuncias encuentran sustento en lo expuesto recientemente por el Ministerio del Interior.
 
Días atrás, los propios funcionarios reconocieron que, en lo que va del año, casi el 85% de los fondos discrecionales para paliar la situación hídrica en territorio bonaerense fue direccionado a los intendentes macristas.
 
Desde el Gobierno rápidamente salieron a contrarrestar los dichos del intendente de Pehuajó, quien comulga con el kirchnerismo, brindando mayor detalle sobre el destino asignado a poco más de $320 millones. "Su posición, que es de un egoísmo desmedido, es por todos conocida. Ahora hace un planteo de esas características mientras que durante la gestión anterior recibió fondos sin ningún tipo de análisis previo y sin que se considere qué ocurría en los distritos que están a su alrededor".
 
Con estas palabras, Sergio Buil, diputado nacional por Cambiemos, salió al cruce del intendente y aseguró: "Se queja aun sin haber quedado afectado esta vez por las inundaciones".
 
 
Diferencias entre iguales
  
Más allá de lo expuesto por la máxima autoridad política de Pehuajó y las críticas enarboladas por otros intendentes opositores, lo que altera los nervios en la gobernación son las diferencias entre mandatarios del mismo signo, tal como ocurrió, por ejemplo, entre Pellegrini y Trenque Lauquen.
 
Miguel Fernández, intendente de este último partido disparó sus quejas a raíz de un canal aliviador que fue realizado, aun sin el permiso de Hidráulica provincial, por la gestión que encabeza Guillermo Pacheco. "Estuve discutiendo por una obra que fue ejecutada pese a que se había pactado que no se iba a hacer en un distrito vecino. Fuimos a exponer nuestras quejas y el reclamo", detalló el jefe comunal.
 
"También planteé los problemas de infraestructura que enfrentamos y los perjuicios económicos que generará para los municipios de la región", precisó, luego de haber analizado los informes de técnicos de Hidráulica bonaerense en la ciudad de La Plata. Fernández encabeza uno de los distritos al que se dirige el caudal de agua que se ha ido acumulado durante varios meses en el vecino partido de Rivadavia.
 
- Precisamente, ese municipio (Rivadavia) tiene unas 100.000 hectáreas anegadas, sobre un total de 399.000 (25% de afectación).
- En Trenque Lauquen, en tanto, ese mismo problema afecta a 130.000 hectáreas, sobre 546.700 (24% de la superficie)
 
Para peor, en este último caso, el ingreso de agua se intensificó en estos últimos meses en comparación con lo ocurrido en zonas aledañas.
 
El intendente de Trenque Lauquen evitó referirse al accionar de sus colegas. Sin embargo, se multiplican las voces que advierten sobre el agravamiento de la situación a raíz de las decisiones tomadas por el municipio aledaño.
 
Hace poco, un incidente ocurrido incrementó el caudal de problemas: la rotura ilegal de una de las compuertas que regulan la salida de agua y el ingreso de un enorme caudal hacia la localidad de Beruti (Trenque Lauquen) que hasta complicó la seguridad. Fernández, del partido de Rivadavia, llegó a tildar la acción como un "acto de terrorismo". Es que esas compuertas representan un límite entre, precisamente, Trenque Lauquen y Rivadavia.
 
Ese desborde lo obligó a improvisar diques de contención arrojando nada menos que dos ómnibus, dos combis y hasta una antigua pala mecánica sobre el hueco abierto. Ante semejante desborde de agua, las quejas del arco político de Trenque Lauquen no tardaron en llegar, al entender que en Rivadavia no activaron un solo equipo vial para auxiliar a su vecino en problemas.
 
"La posición del intendente de Trenque Lauquen es que la compuerta se rompió intencionalmente, pero no se puede decir que Rivadavia haya tenido responsabilidad", argumentó Buil en un intento por apaciguar los ánimos.
 
No es la primera vez que Trenque Lauquen y Rivadavia protagonizan un duro incidente. También en 2001 hubo un fuerte cruce por el (mal) manejo de los excedentes hídricos. En aquel entonces, los vecinos de este último partido hasta se armaron con picos, palas y motosierras y, en caravana, se dirigieron a un canal con el fin de romper la estructura y liberar el fluido hacia el otro distrito.
 
La presencia de periodistas de Trenque Lauquen, que procuraban filmar la actividad, derivó en serios incidentes.
 
 
Guaminí versus Coronel Suárez
 
Guaminí y Coronel Suárez tienen su propia pelea. En este caso, el enfrentamiento tiene como condimento extra una aparente diferencia política que, en realidad, no es tal. Ocurre que el jefe comunal de la primera mencionada se mostró durante años como un kirchnerista acérrimo. Hoy, con otro signo político en la Provincia, su diálogo con La Plata es por demás de fluido.
 
Claro que eso no lo priva de elevar sus quejas siempre que encuentra la ocasión para hacerlo. Hace poco embistió contra los representantes de la Sociedad Rural de Coronel Suárez por la oposición a una obra que aliviaría los anegamientos en Guaminí y Puán.
 
Para la Sociedad Rural sede Coronel Suárez, la obra que Álvarez plantea carece de "eficacia técnica".
 
En medio del fuego cruzado entre los mandatarios comunales, no faltan las confesiones respecto de lo que cada distrito hace, o intenta hacer, cuando el agua amenaza. Jorge Cortés, intendente del partido de Hipólito Yrigoyen, es un ejemplo de esto. "Acá todos nos vamos pasando el agua. Nosotros la estamos recibiendo de Diareux y Guaminí pero, a su vez, le enviamos mucha agua a los partidos adyacentes. Especialmente, a Bolívar", se sinceró.
 
 
Buenos Aires versus La Pampa
 
A la par de los choques entre las intendencias, las inundaciones también vienen propiciando un conflicto de envergadura directamente entre las provincias, como es el caso de Buenos Aires y La Pampa. A diferencia de lo que ocurre hacia adentro en tierra bonaerense, en esta instancia los jefes comunales de la Provincia se mantienen en un frente común de oposición a la jurisdicción limítrofe.
 
Con La Pampa persiste un conflicto de años por el dominio de un tramo del límite interprovincial (Meridiano V). Ahora, el escenario de anegamientos acaba de reavivar la confrontación y las diferencias llegaron a límites impensados.
 
Días atrás, cuando la Intendencia de Rivadavia se aprestaba a ejecutar una obra para bajar la presión hídrica, la policía pampeana irrumpió en la zona para frenar los trabajos. En la acción, que derivó en empujones e insultos, terminó tomando parte hasta el intendente de Rivadavia, Javier Reynoso.
 
Para el distrito bonaerense, La Pampa está llevando a cabo obras encubiertas para desviar el agua del norte de ese territorio hacia suelo bonaerense. "La Pampa no tiene ninguna voluntad de solucionar el conflicto. Lo único que les interesa es generar una nueva cuenca para derivar los excedentes de agua de su territorio", afirmó el jefe comunal.
 
 
La guerra por el (no) agua
 
Más allá de las disputas entre intendentes y la tensión entre Buenos Aires y La Pampa, lo que queda fuera de discusión es cómo los anegamientos dejan en "terapia intensiva" a infinidad de pueblos, sobre todo en suelo bonaerense.
 
Asimismo, de acuerdo con la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), las inundaciones vienen generando pérdidas de varios cientos de millones. ¿Cuánto? el titular de la entidad, Matías De Velazco, hizo referencia a más de u$s1.500 millones en ambas provincias.
 
Más allá de lo meramente productivo, la infraestructura colapsada  (sobre todo por la parte vial) está poniendo en juego también la vida rural. Por lo pronto, el presente escenario signado por anegamientos muestra los siguientes impactos:
 
- Más de 5,5 millones de hectáreas inundadas/anegadas en forma directa
- Al menos 2,5 millones de hectáreas afectadas indirectamente, ya sea por problemas de acceso o napas altas y falta de piso
- El 25% de la producción agrícola nacional ubicada en zonas alcanzadas por las aguas
- El maíz (30% de la superficie potencial) es el que podría resultar más perjudicado
- Más del 60% del rodeo vacuno de Buenos Aires se encuentra en zonas complicadas por el agua (34% del stock nacional)
- El 67% de las vacas en ordeñe de Buenos Aires sufren también esta problemática, que incluso ha llevado en varios casos al cierre de tambos
 
Según coinciden en destacar los técnicos, se viene una primavera que va a rankear entre las más lluviosas de los últimos años. Las urgencias en el entorno de María Eugenia Vidal no sólo se vinculan al apuro por avanzar con más obras. Ahora también se hacen extensivas al diseño de soluciones que "relajen" las tensiones entre los intendentes. Todo esto, en medio de un año electoral.
 
Por Patricio Eleisegui
 
Fuente: iProfesional
 

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25-06-2018 / 09:06
Está en marcha el tercer paro general de la CGT durante el gobierno anti obrero de Mauricio Macri. Las distintas y heterogéneas organizaciones sindicales, políticas y sociales que adhieren a la medida de fuerza plantearon que será el más contundente de estos tres años: no habrá transporte (ni trenes, ni colectivos, ni subte, ni aviones) y las principales ramas del trabajo se sumarán.
 
La huelga, que se extenderá por 24 horas desde la medianoche, fue convocada para exigir cambios en el rumbo económico neoliberal y en rechazo de aquello que los gremios definen como un "brutal ajuste" impuesto por el nefasto Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
La protesta, que cuenta hasta con cierto aval de la Iglesia, también apunta a forzar al Gobierno a revisar su plan de recortes en la administración pública y refrendar una suerte de pacto anti despidos hasta fin de año en el sector privado, una alternativa que ya fue desechada desde la Casa Rosada tras el fallido antecedente de 2016.
 
Si bien la CGT llamó a un paro sin movilización, diversas agrupaciones de izquierda harán cortes de ruta, de calles y actos en distintos puntos del país para manifestarse contra el acuerdo con el FMI, el atraso salarial, el ajuste y el aumento de tarifas.
 
Diversos funcionarios macristas de primera línea del Gobierno de los Ricos cuestionaron la medida y hasta llamaron a carnerear e ir a trabajar. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, sostuvo que "la gente no sabe por qué paran". "Vive en otra realidad", le respondió el triunviro de la CGT Carlos Acuña.
 
El gobierno de los CEOs y los medios afines (como Clarín, La Nación e Infobae) afirman que paro de la CGT "tiene un alto costo" para el país. Lo que dejaría de producirse por la jornada sin actividad alcanzaría la suma de USD 1.000 millones. Sin embargo, nada dicen de un saqueo cotidiano: los pagos de la deuda pública, que cuestan cada día casi 200 millones de dólares, tomando las cifras que capital e intereses que ha cancelado Macri desde que asumió.
 
La Opinión Popular

24-06-2018 / 12:06
24-06-2018 / 10:06
El Gobierno de los Ricos enfrentará este lunes el paro más fuerte de la CGT desde que asumió el millonario Mauricio Macri. Fortalecida por la adhesión de los gremios del transporte y el amplio respaldo de todos sus sectores internos, la central obrera enviará así una señal de malestar contra la política económica neoliberal.
 
Será la postal de un país sin colectivos, trenes ni subtes, con la que buena parte de la dirigencia buscará ganar "musculatura" para retomar las negociaciones con el Gobierno de los CEOs, interrumpidas por el creciente clima de conflictividad y la interna sindical.
 
La definición del paro se precipitó por decisiones tomadas en la Casa Rosada. Luego de dilatar la fecha de la medida durante un mes, el sindicalismo esperaba al menos avanzar en el freno a los despidos por seis meses, la quita de Ganancias sobre el aguinaldo, paritarias sin techo, la devolución de los fondos a las obras sociales y la exclusión de cambios en la Ley de Contrato de Trabajo en los proyectos de reforma laboral.
 
Para la estadística, el de mañana será el tercer paro general de la CGT contra el gobierno anti obrero de Macri. La medida de fuerza promete contundencia porque, a diferencia de diciembre pasado, la adhesión de los sindicatos se presenta hasta el momento sin fisuras y la coyuntura ayuda.
 
Sin embargo, la efectividad de la huelga crecerá en tanto se enmarque en un proceso posterior no sólo de unidad sindical sino a partir de un programa que todos acompañen. Es el camino necesario para que el Gobierno sienta que tiene enfrente un actor político de peso y no una congregación informe y dividida que se vuelve incapaz de defender los derechos de los trabajadores ante el programa económico de ajuste que implementan en la Casa Rosada.
 
De alguna manera, Moyano hijo se expresó en ese sentido cuando exigió que el reclamo "no se agote el lunes a la noche" al entender que el modelo neoliberal del Gobierno continuará que por más que esté golpeado no hay señales de que se detenga y, como indicó el camionero "vendrán por los convenios colectivos de trabajo, la reforma laboral, con un ajuste brutal después del acuerdo con el Fondo".
 
En tanto, a contramano de la orden bajada desde la CGT, la izquierda realizará una veintena de piquetes en los principales accesos a la Capital y una protesta en el Obelisco para evitar que la medida se convierta en un "paro dominguero". 


El gobierno de los Ricos une a todos en contra. La Iglesia católica avala el paro. Las razones sobran. La necesidad de continuar la lucha, también. ¿Entonces, qué puede salir mal? Es por eso que lo más importante comienza el martes.

La Opinión Popular

23-06-2018 / 11:06
23-06-2018 / 10:06
La desocupación, la pobreza, el trabajo esclavo e infantil, el consumo de drogas, el narcotráfico, el estado de las escuelas, la violencia cotidiana que mata a los ciudadanos decentes y la desigualdad en las paritarias frente a una inflación que ataca los bolsillos de los argentinos. "Todos esos temas se están tapando", advirtió ayer la Iglesia, en la voz del presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones.
 
Puso un ejemplo directo: "No puede ser que a algunos trabajadores se les dé un 25% de aumento y a los docentes un 15% en tres cuotas", en clara alusión al acuerdo alcanzado por Camioneros frente a la flaca oferta que le hacen a los docentes, o a los médicos, o a aquellos sindicatos con los que cierra paritarias en el 12%.
 
Y es que, mientras se imponen otros temas, menos urgentes, o se cubre la agenda con lo que sucede en el Mundial de Rusia hay cuestiones de las que no se habla. La devaluación, en tanto, sigue su curso, y la inflación proyecta para este año una suba del 32%, muy lejos incluso del techo salarial del 20% que el Gobierno, a regañadientes, estaría dispuesto a ofrecer.
 
Basta un dato para comprender que la brecha entre salarios que suben por escalera e inflación que va por ascensor se ensancha mes a mes: la canasta básica medida por el Indec se ubicó en mayo en casi $19.000, sin reparar en el impacto de la devaluación de las últimas jornadas.
 
Ni en puntas de pie llegan a ella los jubilados, con haberes mínimos que recién este mes superan apenas los $8.000; ni un policía, que vela por la seguridad de todos en esta Argentina violenta y puede cobrar $17.000; ni un trabajador estatal que con el ajuste reinante con suerte conserva el trabajo y se resigna a percibir $12.000; ni un empleado de comercio, cuyo salario oscila entre los $15.000 y $20.000.
 
Hay una paradoja en este país de economía hundida y desigualdad creciente: la crisis iguala en su malestar a los sectores medios; castiga a los vulnerables de siempre y equipara en sus ganancias a funcionarios, amigos del poder y sectores especuladores beneficiados con la corrida cambiaria que hizo saltar el dólar por las nubes y nos llevó a tocar las puertas del funesto FMI.
 
Para los trabajadores y el pueblo en general el escenario es crítico: con la depreciación del peso, solo en lo que va del año la pérdida del poder adquisitivo está en el orden del 50%. Tal depresión en la capacidad de compra repercute directamente en el mercado interno, ya asediado por tarifazos, presiones impositivas y tasas de financiamiento imposibles.
 
El gobierno de Mauricio Macri reconoce la inflación y se propuso nuevos objetivos para bajarla. ¿Subiendo salarios? ¿Aplicando un plan económico de crecimiento? De ningún modo. Será a la manera del FMI: frenando más el empleo y los salarios. La ecuación es tan perniciosa como simple: sin dinero ni consumo la economía se enfría y la inflación baja. El neoliberalismo nos dejó sus recetas. El Gobierno de los Ricos, para mal de muchos y ganancia de muy pocos, vuelve a aplicarlas.
 
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