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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 13-08-2017 / 12:08

Costos y beneficios de ganar o perder

Costos y beneficios de ganar o perder
Cris y Mauri.
Si bien existe un fuerte cuestionamiento a la utilidad de las elecciones primarias que se realizarán hoy en todo el país, cada fuerza política pone en juego una buena parte del destino que afrontará en octubre, cuando se compita de verdad por las bancas a renovar en el Congreso Nacional.
 
Siempre los resultados de la provincia de Buenos Aires han sido importantes por tratarse del principal distrito electoral, equivalente al 38 por ciento del padrón general, pero en esta oportunidad tendrán una relevancia especial.
 
El escrutinio dirá cuánta vigencia conservan en la sociedad las ideas, el discurso y el estilo político que representa Cristina Fernández, a 20 meses de haber finalizado su presidencia.
 
La vara es alta para la ex mandataria, porque los porcentajes obtenidos por sus candidatos en territorio bonaerense en 2015 -año en que resultaron perdedores Daniel Scioli a la Presidencia y Aníbal Fernández a la Gobernación-, deberían ser superados por ella, que nunca siendo candidata fue derrotada.
 
Para el gobierno de Mauricio Macri, que eligió como estrategia confrontar en forma directa con Cristina para que sirviera como un contraste de gestiones, el desafío se tornó comprometido y riesgoso. De allí que debió ponerse al frente de la campaña la gobernadora María Eugenia Vidal, dueña de una imagen positiva en el distrito.
 
Hasta anoche, en ambos sectores en disputa se hacían más especulaciones sobre lo que podría ocurrir con la derrota que con el triunfo.
 
Eso da una idea de la importancia que se asigna a los costos políticos que debería pagar cada uno en caso de perder. Es cierto que, de existir diferencias estrechas en la cantidad de votos, los resultados de hoy podrían ser revertidos en octubre, pero el cuadro de expectativas será diferente y habrá que atravesar dos meses cargados de interrogantes. 
 
Todo light
 
Los 30 días de campaña electoral que desembocaron en la jornada de hoy mostraron en la mayoría de las fuerzas una novedosa modalidad de hacer proselitismo.
 
Parece contradictorio cuando hay que llegar con el mensaje a la mayor cantidad de gente posible, pero fue el bajo perfil y una exposición muy limitada lo que caracterizó la performance de Cristina. Habló poco, se la vio menos y mostró una imagen de modestia que no irradiaba cuando ocupaba la Casa Rosada.
 
En el caso de Cambiemos, los candidatos y sus padrinos políticos salieron de recorrida con los clásicos timbreos y tuvieron asistencia perfecta a todos los programas de los medios audiovisuales a los que fueron invitados.
 
Todos los partidos se cuidaron de no hacer derroches en la inversión publicitaria y eso se debió a los mayores controles del financiamiento electoral y en especial a que todavía falta el tramo decisivo hacia los comicios del 22 de octubre.
 
Pero aunque puedan establecerse vínculos inevitables, no todo fue campaña la última semana. Las buenas noticias difundidas por el Indec sobre la recuperación de la actividad en varios sectores de la economía fueron a la vez sacudidas por la presión alcista del dólar. El Banco Central tiene ahora las reservas suficientes como para hacer frente a esas demandas, pero debió intervenir con firmeza para evitar mayores problemas.
 
Los especialistas dicen que el movimiento de la moneda norteamericana obedece en parte a cuestiones técnicas y en parte a la incertidumbre política. Es ya un clásico de la Argentina frente a cualquier elección importante.
 
El 1,7 por ciento de inflación de julio vino también a consolidar la reducción interanual y a fijar una acumulación del 13,8 por ciento en lo que va de 2017. De todos modos, la variación del dólar y el traslado a algunos precios impactará en la medición de agosto.
 
 
El pasado
 
Los otros dos hechos destacados de la semana fueron la desaparición de Santiago Maldonado y la decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre la candidatura de Carlos Menem en La Rioja. El primero, no fue visto más desde el 1 de agosto cuando participaba de un acampe de protesta mapuche en Chubut e intervino Gendarmería Nacional. El caso representa una seria preocupación para el Gobierno y también para toda la sociedad, que aspira a vivir una democracia sin episodios de este tipo que recuerdan las etapas más oscuras del país.
 
En cuanto a Menem, que fue inhabilitado por la Cámara Nacional Electoral por tener condena de doble instancia por el contrabando de armas a Ecuador y Croacia, recurrió a la Corte y en cuestión de horas provocó un fallo sin precedentes. El Tribunal decidió resolver si la candidatura es válida no para hoy sino para la elección de octubre, pero en forma simultánea se expedirá sobre la cuestión de fondo, es decir, si el ex presidente es culpable o no.
 
El criterio que habría privado en los cinco miembros de la Corte es que el fallo de la Cámara Electoral es, desde el punto de vista jurídico, "una aberración". Fuentes de Tribunales señalan que ese fallo quedará abstracto si los supremos consiguen expedirse sobre la culpabilidad de Menem antes del 12 de setiembre, que es el límite para oficializar candidaturas para octubre.
 
La causa lleva 20 años, tiene dos sentencias condenatorias y es muy probable que la Corte las ratifique. En ese caso, Menem no podrá aspirar a un nuevo período como senador y a disfrutar de los fueros parlamentarios. Salvando las distancias y por razones diferentes, es imposible no imaginar paralelismos con lo que podría suceder en el futuro con Cristina Fernández.
 
Por Carlos Sacchetto - Corresponsalía Buenos Aires
 
Fuente: losandes.com
 
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16-07-2018 / 16:07
16-07-2018 / 09:07
La industria sufrió un fuerte retroceso en mayo según las estadísticas que reveló la Unión Industrial Argentina (UIA) y que difundirá en las próximas horas. El nivel de actividad fabril cayó por debajo del -2% en la comparación interanual, situación que se verá agravada ante un escenario de crisis generalizada que se observará desde junio en adelante, con sectores clave en pleno descenso, lo que provocará que la producción manufacturera termine el año con un promedio de cero crecimiento.
 
A contramano de esa realidad y sin autocrítica frente a la crisis que cada día golpea con más recesión, devaluación e inflación, el presidente Mauricio Macri, desde la nube de gas en que vive, se empeña en afirmar que "vamos por el camino correcto" hacia "un país pujante e inclusivo".
 
"De eso se trata el cambio que vine a proponerles desde el primer día: de construir una Argentina más justa, transparente, donde se dice la verdad y se trabaja con las manos limpias", dijo ayer Macri aferrándose a la letanía de ese inasequible país virtual, tan distinto de la realidad con la que se convive a diario.
 
Hablan por él y sus "manos limpias", el millonario escándalo por la millonaria deuda (que se niega a pagar) del Correo Argentino, una de sus tantas empresas; o la cantidad de funcionarios (él incluido) con empresas fantasmas en paraísos fiscales para facilitar el lavado de dinero; o las denuncias que salpican a su alfil bonaerense, la gobernadora Mariu Vidal, por solo citar algunos casos.
 
Sin autocrítica frente a la crisis que cada día golpea a cinco de cada diez chicos que viven en la pobreza, que no comen como corresponde y vastos sectores de la clase media que son empujados a la miseria. Mientras se acepta el brutal ajuste que impone el FMI, sin proponer un plan económico que cambie el rumbo neoliberal, con empleo y producción capaz de reactivar la economía.
 
En la misma línea se pronunció el jefe de Gabinete, el inútil Marcos Peña, al postular que, pese a la "economía más fría" y "recesiva" de los próximos meses, lo que se viene tras la "tormenta" es un camino de "crecimiento y desarrollo". Son metáforas de un país virtual. La pregunta sobreviene: ¿En qué mano esconderá Macri la varita mágica que no la vemos?
 
La Opinión Popular

15-07-2018 / 11:07
Por más maquillaje que intente ponerle, el ajuste que el FMI le impuso a Mauricio Macri se concretará recortando gasto público (social, si se puede), salarios de estatales, subsidios. Despidos, reducción de áreas, imposiciones simétricas a las provincias. La "fiesta" la pagarán los laburantes, los humildes, las clases medias en descenso, las Pymes. El resto es fulbito para la tribuna.
 
El macrismo ni siquiera amaga o maquina mejorar un poco la recaudación impositiva. El poder fáctico aliado (banca internacional, exportadores agropecuarios, petroleras, concesionarias de energía o gas) lo hiere con fuego amigo. El Gobierno no les pide una pequeña ayuda a los amigos: que aporten un diezmo al "sacrificio colectivo", ajeno a las clases dominantes.
 
Tal vez el torniquete del FMI fuerce al macrismo a revisar el fundamentalismo fiscal pro establishment, hasta hoy cedieron a las presiones de los aliados fácticos, casi gozosamente, como en la reunión con la Mesa de Enlace del campo.
 
Todo se le hubiera facilitado a Macri suponiendo que la Selección Argentina hubiera estado hoy domingo en la Final del Mundial con Lionel Messi a la cabeza y que a su vez combinaba perfectamente con el inicio de las vacaciones de invierno, que el  Gobierno lo imaginaba como real.
 
En ese marco, pretendía avanzar con el ajuste, principalmente en el recorte de empleados públicos, y cumplir la letra chica del acuerdo con el FMI firmado hace un mes, que estima un achique del 30% del personal dependiente del estado.
 
A esto hay que sumarle a un contexto de país en el que  el empleo genuino no funciona como consecuencia de la inflación y la brutal caída del consumo y con la imposibilidad de que las pymes puedan crecer por la falta de créditos, siendo este país el que paga en la actualidad la tasa de interés más alta a nivel mundial
 
Ese combo explosivo hará que la economía actual siga teniendo consecuencias letales. Nos gustaría decir que "lo peor ya pasó", que va a crecer el empleo y los salarios, como afirman los periodistas militantes del macrismo, pero no solo será un sueño que se esfumará inmediatamente como de Messi levantando la Copa en Moscú. 
Terminó el Mundial que no sirvió de cortina de humo ni de freno al conflicto. En esas ligas, como en tantas otras, las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas.


La Opinión Popular

15-07-2018 / 10:07
14-07-2018 / 10:07
Un techo a las paritarias estatales del 8%; la venta de los fondos de los jubilados en poder de la Anses; más tarifazos; mayor ahogo financiero a las provincias, más despidos, venta de tierras y un freno a la baja de las retenciones (promesa insignia de Cambiemos). Estas son apenas algunas de las nuevas exigencias que se desprenden de la letra chica del acuerdo entre el Gobierno de Macri y el FMI y que vaticinan un ajuste  más feroz, de agonía lenta e interminable.
 
El ajuste, en su magnitud y los detalles que salieron a la luz ayer eran hasta el momento desconocidos. En verdad, todo estaba escrito en el documento que el 12 de junio le envió el staff del FMI al directorio del organismo para que aprobara el préstamo de US$50.000 millones. El Gobierno lo tenía y lo guardó bajo siete llaves. (¡Flor de HdeP!).
 
Textualmente, exigen: "achicar el gasto en salarios en el Estado mediante un recorte de empleados no prioritarios en 2018 y congelar las contrataciones en el sector público en 2019 y 2020"; "limitar la suba nominal de los salarios del sector público (incluyendo pagos no remunerativos) al 8%"; "reducir las transferencias a las provincias y asegurar que esa reducción se complete con recortes en los gastos provinciales en bienes, servicios y salarios".
 
Además, "reducir aún más los subsidios ineficientes a la energía y el transporte" (lo que se traducirá en más tarifazos); "racionalizar el gasto público en bienes y servicios"; "recortar la obra pública"; "vender tierras e inmuebles públicos"; "amortizar los activos en fondos de pensión (el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses) para financiar el gasto público en antiguos litigios judiciales por jubilaciones"; "mantener el impuesto a las exportaciones de soja en el 25,5%".
 
En plena recesión, con una devaluación e inflación galopante y el poder adquisitivo escurriéndose como agua entre los dedos, el ajuste nos volverá a todos más pobres. Porque la decisión está tomada: "El acuerdo con el FMI se cumplirá a rajatabla", dijo en las últimas horas el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
 
Música para los oídos de la directora del organismo, Christine Lagarde, quien la próxima semana visitará el país para reunirse con sus empleados: el Presidente Macri, el titular del Banco Central, Luis Caputo, y el propio Dujovne.
 
Christine, temerosa que el Gobierno no pueda cumplir con sus metas (en el documento advierte que "hay riesgos importantes para la sostenibilidad de la deuda" externa), vendrá aquí a tomar examen, como la reina que vigila sus colonias. También, mantendrá reuniones con sectores de la oposición. Entonces, se caerán varias caretas, sabremos quiénes están con el pueblo, quiénes en contra. Del Gobierno de los Ricos no esperemos más que patadas.
 
La Opinión Popular

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