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“Es falso que si los combustibles aumentan en el mercado internacional tienen que hacerlo en el país. El petróleo que consumimos se extrae y se comercializa en la Argentina y debe estar atado a nuestros propios costos”. Pino Solanas
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Nacionales - 12-08-2017 / 17:08
AUMENTO DESMESURADO DE PRECIOS

Macri lo hizo: Las compras en la Argentina son un 40% más caro que en el resto de Sudamérica

Macri lo hizo: Las compras en la Argentina son un 40% más caro que en el resto de Sudamérica
La realidad económica que vive el país dista de estar entre las mejores. Los presupuestos familiares se han visto enormemente resentidos en los últimos meses por la suba sin freno de la inflación, lo que ha llevado a un incremento desmedido en los precios de los productos de la Canasta Básica, produciendo una sostenida caída del consumo.
 
Según datos relevados por diferentes organismos de defensa de los intereses de los consumidores, hacer las compras en la Argentina es un 40% más caro que en el resto de los países de Latinoamérica, trepando en algunos casos la diferencia hasta el 100%. Los precios de los artículos indispensables para la subsistencia son mucho más baratos en territorios como Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia o Colombia al compararlos con los valores que imperan en suelo nacional, una paradoja increíble para un país que elabora alimentos para 400 millones de personas.
 
Diversos analistas y referentes de usuarios consultados explican que este fenómeno se debe a varias causas, entre ellas un índice inflacionario que no puede ser contenido por las autoridades, lo que ha provocado que los valores de los artículos esenciales se hayan ido por las nubes, convirtiéndose en inaccesibles para la mayor parte de la población.
 
A eso se le suma la profunda concentración de los diversos rubros de la producción, lo que lleva a que unos pocos impongan los precios del mercado. Además, al no existir controles por parte del Estado, estas empresas se manejan como quieren, imponiendo precios abusivos de los distintos productos, provocando la consecuente pérdida para los bolsillos de los ciudadanos.

 
Para arriba
 
En la Argentina un kilo de pan tiene un valor promedio de $40, mientras que en países como Paraguay su costo es de $19. Es decir, en nuestro país uno de los productos típicos de las mesas de las familias sale un 105% más. En Chile, por su parte, este producto está a $20, mientras que en Brasil su precio es de $29, en Bolivia, de $24 y en Colombia, de $22.
 
Adquirir un kilo de arroz en suelo nacional cuesta $30, mientras que en Colombia sale $17, es decir, casi un 85% menos. En Brasil y Paraguay sale $22, en Chile, $23 y en Bolivia, $25.
 
En otro producto como la leche se repite la misma historia, con un valor promedio en la Argentina por litro de $24, cuando en territorio cafetero sale $19 (60% menos), en Bolivia y Paraguay $17, en tierra carioca $19 y cruzando la cordillera $20.
 
Ocurre algo similar con el importe del aceite, un producto que se utiliza en cualquier comida para adobar, condimentar y cocinar los alimentos. El litro de este artículo, común en todas las tertulias familiares, vale en territorio nacional $32, cuando en Paraguay este producto se adquiere por $21, o sea, un 52% menos, mientras que en Chile sale $23, y en Bolivia, Colombia y Brasil $26.
 
En el caso del pollo, la Ar­gentina pasó de ser exportador mundial a te­ner que importar este producto, por lo que el kilo del ave se fue a $40 en las carnicerías y supermercados, cuando en Bolivia se obtiene por $23 (74% menos), en Paraguay y Colombia por $26, en Brasil por $27 y en Chile por $35.
 
Caso curioso es el de las manzanas, que sale $40 el kilo en la Argentina, pero, dada la inmensa crisis en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, se debe importar la fruta desde Chile, donde sale $22 el kilo. A su vez, el producto cuesta $29 en Colombia, $30 en Paraguay, $31 en Brasil y $32 en Bolivia.
 
 
Comer un asado, una misión imposible
 
Una tradición que pasó de una generación a otra en nuestro país es la de juntarse a comer un asado los fines de semana con familiares y amigos. Esa costumbre tan típica de los argentinos parece estar hoy en extinción, a causa de los altos valores en los que se encuentra el kilo de carne. De esta manera, en nuestro país comer un asado casi puede considerarse un lujo para un importante porcentaje de la población.
 
Solo en los últimos 19 meses, el precio del asado se incrementó en más de un 90 por ciento, costando hoy un kilogramo de esta carne más de $125, con lo que organizar esta comida para una familia tipo de cuatro personas se ha convertido casi en una misión imposible.
 
Un kilo de vacío cuesta en la Argentina $146, mientras que la misma cantidad de producto en matambre sale $155. Si se lo quiere acompañar con algunas achuras, el valor se encarece aún más, ya que los chorizos cuestan $110, las morcillas, $105, y las salchichas parrilleras se encuentran en los $155.
 
Tan insólita es la situación que un kilogramo de carne sale más barato en otros países de Sudamérica que en la Argentina. Tal es el caso de Brasil, donde un kilo de asado cuesta $98, el corte del vacío, $130, y los embutidos, $100, mientras que las salchichas parrilleras trepan a los $135.
 
Mayor diferencia hay en Colombia, ya que en tierra cafetera -un país no productor de este tipo de carnes- se puede adquirir el kilo de asado por $87, el de vacío por $116, achuras parecidas a nuestros chorizos y morcillas por $95, y el matambre se consigue a $135 el kilogramo.
 
Idéntica situación se vive en Paraguay, donde el valor del asado ronda los $100 por kilo. A su vez, en tierra guaraní el vacío se consigue por $128 y las salchichas parrilleras se adquieren por $140.
 
Como puede observarse, este hábito tan popular y característico de nuestro país está cada vez más en desuso por parte de los argentinos, quienes, por cuestiones meramente económicas, se ven obligados a postergar las reuniones de amigos para mejores tiempos.
 
 
El ocio, una actividad para pocos
 
Disfrutar el tiempo libre es una necesidad, aunque hacerlo parece ser cada vez más caro e inaccesible para los argentinos. Esto se debe a que en nuestro país una entrada al cine cuesta $145, cuando en Brasil el ticket para ver una película sale $135, en Chile, $121; en Bolivia y Paraguay, $115, y en Colombia, $75.
 
Juntarse a charlar con amigos en un bar suele ser una de las distracciones típicas de los ciudadanos de nuestro país, aunque hoy es un lujo: tomar una cerveza de litro sale en cualquier negocio entre $90 y $110, de acuerdo a la calidad de la misma. En cambio, en Brasil este producto se adquiere por $85, en Bolivia, por $90; en Chile, por $82; en Paraguay, por $78, y en Colombia, por $88.
 
Un menú en una casa de comidas rápidas para los más chicos en la Argentina se puede adquirir por $135, mientras que en Brasil, por $130; en Bolivia, por $115, cruzando la cordillera cuesta $110, en Paraguay, $105, y en Colombia, $90.
 
 
PALABRAS AUTORIZADAS
  
"Desechan el consumo interno porque da menores ganancias"
 
Claudio Boada, Director de Unión de Usuarios y Consumidores
 
"Por el tipo de producción, la Argentina exporta lo mismo que consume. Esta capacidad que tenemos para producir alimentos para 400 millones de habitantes nos afecta en el consumo interno.
 
Las grandes corporaciones que concentran la producción buscan maximizar las ganancias y pretenden ganar lo mismo en el mercado interno que la máxima ganancia posible en el mercado exterior. Desechan el consumo interno porque da menores márgenes de ganancias. Esto afecta a los consumidores, pero también a los productores en general. Estamos acostumbrados a que quienes dominan las cadenas productivas paguen migajas para abajo (a pequeños y medianos productores) y cobren fortunas a los consumidores. No existen sistemas de protección al consumo interno que regulen los precios y los separen de los precios de exportación, ni existen sistemas que nos permitan saber con claridad cuál es el valor de cada producto".
 
 
"El problema es la falta de control por parte del Estado"
 
Susana Andrada, Titular del Centro de Educación al Consumidor (CEC)
 
"La Argentina produce alimentos para alimentar a cientos de millones de personas, y sin embargo paga los alimentos más caros del mundo, algo inentendible pero propio de una tierra cargada de contradicciones.
 
Esto existe por la concentración del mercado, algo que está siendo analizado en distintas partes del mundo. En otros países también es elevada, pero existe un Estado regulador que evita el abuso de posición dominante o la distorsión de los precios.
 
El problema es la falta de control por parte del Estado. ¿Qué significa esto?, que cuando hay concentración del mercado y hay abuso de posición dominante, concentrando la compra hacia arriba y la venta hacia abajo de un producto por parte de dos o tres empresas que se cartelizan, el problema en sí es que el Estado no aplica multas lo suficientemente altas y correctivas para que esto no vuelva a suceder".
 
 
"La concentración avanza a paso agigantado"
 
Héctor Polino, Titular de Consumidores Libres
 
"El tema del aumento excesivo de los precios en un país que es productor de alimentos se debe a la alta carga impositiva, al traslado que se hace a través de camiones, lo que no genera una baja en los costos, sino todo lo contrario.
 
Lamentablemente, la libre competencia en nuestro país ha sido eliminada y lo que vemos es que la concentración y el monopolio avanzan a pasos agigantados. Hay una falta de regulación por parte del Estado para poder llevar adelante una acción que va contra los argentinos.
 
En cuanto a la concentración de mercado, que también es una desviación para los precios, eso también se podría modificar si existiese un Estado presente que le aplique multas correctivas y no multas que terminan siendo irrisorias. Creo que esos son los factores que hacen que tengamos un mercado totalmente desvirtuado de los precios en detrimento de los consumidores".
 
Fuente: Hoy en la Noticia
 

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22-01-2018 / 12:01
22-01-2018 / 11:01
22-01-2018 / 10:01
Gracias a Mauricio Macri la puerta del país al mundo está más abierta que nunca. Pero, para que las inversiones vayan acompañadas de crecimiento, es necesario cambiar la ecuación que muestra que en los últimos dos años la inversión financiera creció 800%, mientras que la productiva cayó un 14%.
 
Además, la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) pone en riesgo 186 mil puestos de trabajo industriales. El impacto potencial del tratado que Macri buscará reflotar en su gira europea alcanza a 11 de cada 100 empleos en actividades fabriles.
 
Un estudio realizado por el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior que depende de la Umet advierte que el impacto laboral del proceso de desregulación y reducción de aranceles previstos en el tratado será concentrado por los sectores de metalmecánica, calzado, textil, marroquinería, muebles, autopartes, química y automotores.
 
El impacto potencial de la apertura comercial sobre las empresas nacionales es doble. En primer lugar, el aumento de las importaciones directamente a la Argentina desplaza producción local. La segunda consecuencia de la rebaja en los aranceles llegará porque Argentina bajará su nivel de exportaciones al resto de los integrantes del Mercosur, principalmente Brasil, por el abaratamiento relativo de los productos europeos en sus mercados.
 
Después del fracaso de las negociaciones de diciembre en Buenos Aires la fecha tentativa para la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea se postergó a marzo. En su viaje por Europa, el presidente Macri buscará acercar posiciones con su par francés, Emmanuel Macron, quien se muestra renuente a una apertura a los productos agrícolas del Mercosur.
 
El plazo de marzo que se pusieron como objetivo los negociadores tiene en cuenta la proximidad de las elecciones en Brasil, ya que una eventual victoria del precandidato del PT, Lula da Silva, podría frustrar los consensos alcanzados tras el advenimiento de los gobiernos neoliberales de Mauricio Macri y Michel Temer.
 
La Opinión Popular

22-01-2018 / 09:01
En una muestra de revival menemista, el gobierno de Mauricio Macri intenta comenzar una discusión de fondo con los gobernadores para el mediano plazo: determinar qué servicios serán prestados por cada nivel de gobierno. Todo esto sin acompañar una redistribución de los recursos asignados a cada sector.
 
De acuerdo a lo que piensan los cráneos neoliberales macristas, las condiciones de reparto de ingresos modificadas con el Pacto Fiscal habilitará esta discusión, que aseguran que será de largo aliento y que funcionará como "atajo" para discutir un nuevo modelo de coparticipación federal de recursos.
 
En otra reminiscencia noventista, según afirmaron fuentes oficiales, este tema será planteado ante los gobernadores en el futuro, pero creen que por cuestiones de calendario el plazo en que podría saldarse el debate no es corto.
 
"La Nación ya no tiene mucho para ofrecer en términos económicos para una discusión del modelo de coparticipación porque ya cedió muchos fondos entre el fin de la detracción del 15% a Anses y el Pacto Fiscal, lo que sí podemos discutir es qué servicios va a prestar cada gobierno", explicaron desde el Ministerio de Hacienda, donde mencionaron como ejemplos, programas de vivienda o de alimentación que hoy ejecuta directamente el Gobierno nacional en las provincias.
 
Con este debate, el Gobierno de Macri anhela a volver a respirar el aire neoliberal de los 90 y que las gobernaciones provinciales puedan hacerse cargo de buena parte del gasto público que hoy recae en el Tesoro nacional. De esta manera, quedarán más saldos para poder pagar los intereses de la desorbitante y ruinosa deuda externa que está contrayendo.
 
Como el gobierno menemista, que arruinó social y económicamente a la Argentina toda, pero el interior del país fue desbastado sin misericordia.
 
La Opinión Popular

21-01-2018 / 21:01
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