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Internacionales - 02-08-2017 / 21:08
EFEMÉRIDES POPULARES

Disturbios raciales de Chicago de 1919

Disturbios raciales de Chicago de 1919
Dos blancos rematan a un afroestadounidense durante los disturbios de Chicago.
El 03 de agosto de 1919, en la ciudad de Chicago (Estados Unidos) terminan los disturbios raciales de Chicago, que habían comenzado el una semana antes. Esto se dio en el marco del apartheid que durará hasta 1965 en ese país, donde la preterición brutal de los afroestadounidenses llevaba a que fueran maltratados y asesinados por los racistas disfrazados de Ku-Klux-Klan.
 
Eran arrojados a las barriadas más insalubres, a las casas colectivas menos confortables, hechas para ellos, empujados a los oficios más innobles, a los trabajos más duros y a las profesiones menos lucrativas, que no supongan contacto con las universidades, las altas academias o escuelas particulares. Ni siquiera podían subir en los mismos vehículos que sus compatriotas blancos ni asistir a las mismas escuelas, ni siquiera morir en los mismos hospitales.
 
Los disturbios dejaron un saldo de 38 afro estadounidenses asesinados por ciudadanos de piel blanca. Se considera el peor de los cerca de 25 disturbios ocurridos durante el llamado verano rojo de 1919 en Estados Unidos, llamado así a causa de la violencia y las numerosas muertes por todo el país.​ La combinación de incendios provocados, saqueos y asesinatos que se prolongó durante varios días, los convirtieron en la peor revuelta por motivos raciales en la historia del estado de Illinois.
 
La Opinión Popular
 
Los disturbios raciales de Chicago de 1919 fue un importante conflicto racial que tuvo lugar en la ciudad de Chicago (estado de Illinois), entre el 27 de julio y el 3 de agosto de 1919.​ Durante los disturbios, varias decenas de personas murieron y cientos resultaron heridas.​
 
El ambiente social y político en Chicago antes de los disturbios era muy tenso entre los distintos grupos étnicos, tensión causada por la competencia entre ellos. Con la Gran Migración Negra de principios del siglo XX, miles de afro estadounidenses provenientes de los estados sureños se habían instalado en los barrios donde vivían los inmigrantes de origen europeo, destacando los barrios del sur de Chicago, donde se encontraban varios mataderos e industrias cárnicas que daban trabajo a los inmigrantes de esos barrios.
 
Los primeros inmigrantes que se habían establecido eran los irlandeses, quienes defendieron ferozmente su territorio y poder político frente a los recién llegados.​ Tras la Primera Guerra Mundial, la tensión entre las distintas etnias aumentó, especialmente en temas laborales y en el acceso a una vivienda.
 
El hacinamiento y la vuelta de los veteranos de guerra afro estadounidenses a los barrios también contribuyó a aumentar las tensiones. Según informes oficiales, la crisis se desencadenó cuando un joven negro de nacionalidad estadounidense fue golpeado con una piedra y acabó falleciendo en una playa. Entonces las tensiones existentes explotaron y degeneraron en varios días de disturbios y violencia generalizada.
 
William Hale Thompson fue el alcalde de Chicago durante los disturbios, jugando un papel que se tornó fundamental. Ante la gravedad de los cada vez mayores disturbios, el gobernador de Illinois, Frank Lowden, avisó a Thompson de que la milicia estaba lista para intervenir y poner orden. Pero en una arriesgada maniobra política, Thompson se negó a solicitar el envió de la milicia durante cuatro días.
 
El que años más tarde se convertiría en alcalde de Chicago, Richard J. Daley, aunque nunca lo reconoció, fue con 17 años un activo miembro de la Irish Hamburg Athletic Club, grupo que investigaciones posteriores demostraron que fue uno de los instigadores de los ataques contra los afroestadounidenses. A pesar de esto, Daley fue alcalde de Chicago durante 21 años (1955-1976), muriendo en el cargo.
 
El alcalde Thompson finalmente aceptó que el gobernador Lowden tomara una serie de medidas con el fin de sofocar los disturbios. Varios sectores de la economía de Chicago cerraron durante varios días para evitar que coincidieran los distintos grupos enfrentados. ​ Thompson utilizaría posteriormente los disturbios como arma políticas en elecciones posteriores.
 
Fuente: Wikipedia
 
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La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho, Perú, el 09 de diciembre de 1824. Alrededor de 80 valientes Granaderos argentinos (los últimos de los 4.000 que cruzaron los Andes con José de San Martín) participaron en la victoria, junto a combatientes colombianos, venezolanos, peruanos y chilenos. 
 
El general venezolano Antonio José de Sucre, a los 29 años, fue el protagonista central de la batalla, al mando de las fuerzas patrióticas, que acometieron directamente a la masa desorganizada de tropas colonialistas que, sin poder formar para la batalla, descendía en hileras de las montañas. Lo acompaña el intrépido general colombiano José María Córdoba, de 25 años, que alzando su sombrero blanco de jipijapa en la punta de su espada, entusiasma a sus hombres lanzándose al combate con el grito: "¡División! ¡De frente! ¡Armas a discreción y paso de vencedores".

La frase lanzada por el general Jacinto Lara al iniciar el combate es menos homérica pero más criolla. Los hombres de Lara eran hijos de los llanos venezolanos y "gente cruda". Su general les dirigió antes de la batalla la siguiente arenga: "¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como  ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y ... ¡a ellos!".
 
Las fuerzas patriotas sumaban 5.780 hombres y los realistas, 9.310 soldados. La victoria americana fue completa. Cayeron prisioneros el virrey José de la Serna con todos sus generales, empezando por José de Canterac y Jerónimo Valdés, con más de 600 oficiales y dos mil hombres de tropa. Más de dos mil muertos (307 patriotas y 1800 realistas) quedaron sobre el campo de Ayacucho donde concluía el poder colonial español en América.

La victoria de los revolucionarios independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista español más importante que seguía en pie, sellando la independencia peruana con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. Terminaron así estas guerras de liberación en todo un continente, que había comenzado medio siglo atrás, cuando los yanquis iniciaron las hostilidades contra los ingleses el 19 de abril de 1775.

 
Presencia indestructible de Eva Perón 
Por Blas García

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