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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 17-07-2017 / 11:07

El tema de la corrupción domina el inicio de la campaña, pero no garantiza votos

El tema de la corrupción domina el inicio de la campaña, pero no garantiza votos
Percepción de los principales problemas: Varía mucho por segmento de votantes; para los más oficialistas es importante, para los kirchneristas, no. Infografía: La Nación
El inicio de la campaña electoral quedó teñido por un tema dominante: la corrupción. La situación de Julio De Vido, la investigación por Odebrecht, la citación a la procuradora Alejandra Gils Carbó, el futuro del camarista Eduardo Freiler, las causas de Cristina y la defensa de Gustavo Arribas, entre otros casos, se impusieron en la agenda pública por sobre los temas económicos o sociales.
 
Sin embargo, no siempre es percibido como un problema crítico y en las encuestas muchas veces es superado por temas como inflación, inseguridad y desempleo. Y más aún, no tiene un correlato directo en votos y sólo es considerada una variable clave en segmentos sociales muy específicos.
 
Así lo sostienen una serie de sondeos privados y un conjunto de especialistas consultados, quienes remarcaron que en los grupos más definidos políticamente y en los sectores sociales con más necesidades básicas insatisfechas la corrupción no define su conducta electoral. Incide mucho en esa actitud la naturalización de los ilícitos, la falta de resoluciones judiciales y la priorización de los temas económicos.
 
La agenda pública del primer tramo de la campaña quedó casi totalmente dominado por los casos de presunta corrupción. La situación de Julio De Vido, la investigación por Odebrecht, la citación a Alejandra Gils Carbó, el futuro del camarista Eduardo Freiler, las causas de Cristina Kirchner, la defensa de Gustavo Arribas, entre muchos otros temas se impusieron por sobre temas económicos o sociales y se transformó en eje de debate entre los candidatos.
 
Sin embargo, en las encuestas la corrupción no siempre se ubica entre los principales temas de preocupación de la sociedad, donde se destacan la inseguridad, la inflación y el desempleo, y por eso parece no tener un correlato directo al momento de decidir el voto. Es decir, mucha atención social y mediática, pero acotada incidencia electoral.
 
Los porqués son varios: desde la idiosincrasia cívica argentina hasta las condiciones socioeconómicas del votante, pasando por la ponderación de otros factores, especialmente en aquellos electores que ya tienen su voto decidido. Sólo entre los votantes que no son fieles a un partido o a un determinado dirigente, los avances judiciales pueden inclinar la balanza.
 
Según datos de la consultora Managment & Fit, en general este ítem ocupa el quinto o sexto lugar en el orden de preocupaciones, mientras que la inflación, el desempleo y la inseguridad suelen llevarse los primeros puestos. Pero, cuando se separa por partidos la cuestión cambia: el votante de Cambiemos suele tener entre los primeros puestos la preocupación por la Justicia, mientras que los del kirchnerismo, en el sexto.
 
"Hay una segmentación socioeconómica entre los votantes. Cuando las necesidades básicas están resueltas e incluso hay mayor presencia de votantes con estudios universitarios pueden concentrarse más en la corrupción. Mientras que si esto no ocurre, hay preocupaciones que ganan terreno como la economía y el desempleo", dijo a LA NACION Mariel Fornoni, directora de Managment & Fit.
 
En ese sentido, basta con mirar algunos ejes de las diferentes campañas: "Cambiemos eligió candidatos como Graciela Ocaña o Gladys González, que reflejan la lucha contra la corrupción. Además de que en el área económica no tienen mucho resuelto. En cambio, Cristina critica la economía y el desempleo porque no puede hacer lo propio con la corrupción", señaló Fornoni.
 
En un sondeo difundido esta semana por la consultora Opinión Pública Servicios y Mercados (OPSM), sólo el 17,8% de los encuestados se expresó a favor de que el Gobierno continúe con sus investigaciones sobre el kirchnerismo.
 
Damián Fernández Pedemonte, investigador del Conicet y director de la Maestría en Gestión de Contenidos de la Universidad Austral, sumó a este análisis que "los candidatos creen que tiene mucha importancia la transparencia y por eso toman decisiones en función de ello. No es casual que Sergio Massa haga tándem con Margarita Stolbizer o que Unidad Ciudadana haya depurado de los primeros lugares de sus listas a nombres como Daniel Scioli".
 
De todos modos, el Gobierno no debe descuidar la economía a la hora de hacer campaña. Entre los votantes no polarizados y en el kirchnerismo, la preocupación por la situación económica personal es prioritaria: más del 90% del votante de Cristina cree que la economía empeoró y en los menos polarizados, más del 50%.
 
Fernández Pedemonte consideró que ahora Cambiemos torció ligeramente el rumbo y trata de vincular los escándalos de corrupción a la economía para no dejar de lado este segmento: "Creo que están haciendo un esfuerzo para que la gente entienda que la corrupción se quedó con su dinero", completó.
 
Teniendo en cuenta la relativización de los hechos de corrupción, Juan Germano, director de Isonomía Consultores, analizó que distintos sectores ponderan de forma diferente el rasgo de la corrupción, que además "está muy instalada en la cultura de nuestro país". "Dentro del segmento que vota a Cristina, el 58% considera que fue corrupta. Sin embargo, ponen en la balanza otras cuestiones que pesan más para ellos como ciertas políticas públicas, la implementación de algunas leyes, etcétera", ejemplificó.
 
En este sentido, Jorge Giacobbe, director de la consultora Giacobbe y Asociados, considera que el 70% vota "por espanto" al candidato en la vereda de enfrente y que muchas veces "la corrupción se piensa y acepta como necesaria para poder lidiar con los problemas de la Argentina. Tanto Macri como Cristina necesitan polarizar esta elección entre ellos y no tener un competidor transparente en frente".
 
De todos modos, a la hora de salir a la calle los candidatos deben concentrarse en captar el voto indeciso. "Las campañas deben dedicar tiempo a sus no votantes, a ese electorado que no tiene una identidad previa. Ahí sí que pesan las cuestiones de corrupción", explicó Germano. "Estos votantes se acercan y se alejan de la política por períodos, entonces un caso nuevo de corrupción o un descubrimiento de la Justicia puede inclinar la balanza."
 
Por Agustina López
 
Fuente: LA NACION
 
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20-07-2018 / 13:07
20-07-2018 / 10:07
La esperanza del gobierno de Mauricio Macri está cifrada en repetir la secuencia de 2016 y 2017: un año de caída después de la "normalización" y otro de recuperación, coronado por un triunfo electoral.
 
Pero el razonamiento hace abstracción de que ya no es tan fácil echar culpas y de que esta crisis se sentirá más, porque la devaluación fue mayor, las supertasas de interés que frenan una suba mayor del dólar ahogan el consumo y el poder adquisitivo ya viene golpeado.
 
En 2016, además, el macrismo tenía el crédito internacional abierto y aún transitaba un romance con la mitad de la sociedad y todo el establishment. Lo único que sigue intacto es la dispersión opositora.
 
Anoche, en el aniversario de la Bolsa de Comercio, el aplauso que coronó el discurso del Presidente en el viejo recinto fue tibio. No había ni rastros del entusiasmo del año pasado.
 
Y no fue solo por los millones que perdieron los operadores con menos reflejos a la hora de bajarse de la bicicleta financiera junto a los grandes fondos globales. Faltaban mística y futuro. Como en la conferencia de prensa de anteayer en Olivos, no había anuncios para hacer ni horizontes que trazar.
 
El mundo de los negocios sabe que la dialéctica de las crisis económica y política que atraviesa el Gobierno de los CEOs adquirió un ritmo vertiginoso. La interna sin cuartel que disparó el caso de los cientos de aportantes truchos a la campaña bonaerense de Cambiemos recién empieza a mostrar sus consecuencias.
 
Cuando Christine Lagarde abandone el país, el lunes, quizá se precipiten nuevos cambios de figuritas. Mientras tanto, Macri pidió tener la fiesta en paz.

20-07-2018 / 09:07
El hecho que el gobierno de Mauricio Macri haya arriado las velas para atravesar lo que definió como una "tormenta" no convenció a la Confederación General del Trabajo (CGT), que ayer le reclamó a la Casa Rosada "modificar el rumbo económico en forma urgente" y sostener el interés colectivo, el progreso social y el desarrollo sustentable.
 
En ese marco, los triunviros advirtieron, durante una conferencia de prensa, que la definitiva realización del acuerdo entre la alianza Cambiemos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) "va a abrir un frente de conflicto infinito" por el ajuste que implica en "un país ya paralizado y en recesión". Si bien los triunviros no hablaron de un plan de lucha tampoco lo descartaron.
 
El anuncio tuvo un doble destinatario, Macri y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Con el ceño fruncido, Juan Carlos Schmid rechazó de plano la imagen que el gobierno intenta darle al FMI y por eso aseguró que "no es amigable" aunque  no se hable de programa de ajuste sino de diseño. Para Schmid el organismo multilateral siempre plantea ordenar las variables económicas y financieras para recién avanzar en la búsqueda de un crecimiento que, advirtió el triunviro, "no se distribuye".
 
Es por eso que el líder de Dragado y Balizamiento aseguró que si el FMI "viene a buscar el consenso social que había pedido tiene que saber que no va a contar con el aval de los trabajadores organizados y que una situación de esta naturaleza va a abrir un conflicto infinito".
 
Como para que no quedaran dudas agregó que "un programa de ajuste es inviable en un país en recesión". Al respecto, el triunviro indicó que "la CGT no acepta el ajuste" y recordó que si bien el Presidente ratificó el rumbo del programa económico "debe entender que su palabra está más devaluada que el peso argentino".
 
En la misma línea, Héctor Daer también rechazó el ajuste que se profundizará a partir del acuerdo con el FMI. Es más, el triunviro y jefe del gremio de Sanidad consideró que las políticas del gobierno "representan la génesis de la crisis y la espiral inflacionaria" que provocó que tras más de dos años de gobierno el Presidente recurra al Fondo "que tendrá las mismas consecuencias que generaron la crisis".
 
A este círculo vicioso Daer le agregó "la ceguera del Gobierno de no ver la crisis alimentaria, la crisis en salud, cultura y educación" y que solo "le preocupa reducir el déficit fiscal y no se plantean bajo ningún punto de vista el déficit de los problemas sociales".
 
A su turno, Carlos Acuña no se quedó atrás y aseguró que "este gobierno defraudó a toda la sociedad porque mintió y lo sigue haciendo". Y le pidió a la alianza antiperonista Cambiemos "que no se equivoquen siempre para el mismo lado, siempre lo hacen en contra de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 11:07
Explotó el escándalo de los aportantes falsos a la campaña de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires y que tiene a la gobernadora María Eugenia Vidal en el ojo de la tormenta. Anunció que le pidió la renuncia a Fernanda Inza, su amiga personal, secretaria de Legal y Técnica y a la que hace menos de una semana decidió blindar con el cargo de Contadora General.
 
Entonces, ya había estallado la polémica por la campaña "trucha", entonces se sabía que Inza había sido la tesorera de la campaña, entonces Inza ya estaba denunciada por la supuesta utilización de nombres de personas de bajos recursos para truchar aportes, para presuntamente lavar dinero.
 
Entonces, la Gobernadora -presidenta del PRO bonaerense- guardó silencio durante varios días, desdeñó la investigación por "kirchnerista", pese a que entre quienes la acusan se encuentra Margarita Stolbizer, la dirigente política que más denunció a Cristina y sus funcionarios.
 
La imagen de Mariu cayó. Y, sobre ella, la sospechosa tierra de la corrupción empezó a cubrirla. La realidad le pidió que dijera algo: "Acá estoy, para dar la cara", dijo por fin ayer. Luego, defendió a la mujer a la que bendijo con varios cargos: "Confío en ella y no tengo ningún elemento que demuestre su culpabilidad en este caso pero haberle pedido la renuncia responde a demostrar que no somos todos lo mismo".
 
Por último, reconoció que "la ley actual" de financiamiento de partidos políticos "tiene lagunas", por lo que trabaja en un nuevo proyecto. La advertencia, tardía, llega luego de dos elecciones en las que las presentaciones de gastos de campaña de Cambiemos estuvieron flojas de papeles.
 
No por su voluntad política, sino por un escándalo que la Gobernadora deberá aclarar. Porque fue ella la que decidió cada uno de los cargos de Inza. El último, el de Contadora, se publicó en el Boletín Oficial el martes. Apenas un día después, el fusible saltó. 
 
¿De dónde viene la plata que pasaron con los aportantes truchos? ¿Qué empresas o corporaciones pusieron sumas suculentas para que el gobierno de Macri logre más bancas en el congreso para votar, por ejemplo, el saqueo a los jubilados, o el presupuesto del FMI? ¿Será dinero de negocios ilegales, de interesados en tener protección política? ¿Qué sector, pese a la difícil situación económica y a las propias recomendaciones del Fondo, no tendrá que pagar más retenciones por las importaciones?
 
Muchas preguntas que deberá hacerse la Justicia, si es que es realmente independiente del poder de turno.
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 09:07
El Presidente realizó una conferencia de prensa en la cual no brindó ningún anuncio concreto e hizo gala de un estilo discursivo vacío y alejado de los padecimientos de la población. A dos años y medio de gestión de la alianza Cambiemos, el modo elegido de Mauricio Macri y sus funcionarios es el negacionismo de la realidad y la construcción de un discurso vacío, lleno de generalidades, para evitar responder de manera concreta las preguntas de los periodistas sobre la crisis.  
 
"Creo que claramente estamos enfrentando una tormenta, pero hemos sabido arriar las velas y fortalecernos", "cada vez tenemos más fortaleza para enfrentar los vaivenes de este mundo", fueron algunas de las frases más ilustrativas de discurso presidencial.
 
En medio de esa tormenta autogenerada, el gobierno de Macri es un barco que se sacude para todos lados, incontrolable. Los problemas lo zamarrean, lo perturban y agitan. Macri, capitán del buque Argentina, mueve con desesperación el timón. Se aferra a él. Los ojos se le desorbitan. La sonrisa canchera se le perdió en el último sacudón. La parsimonia budista se tiró al agua. La reelección no viaja ni de polizón.
 
Los especuladores yanquis se escapan en los botes salvavidas, los que apuestan al dólar, salen a flote. Meses antes, más desanimados, los peronistas se habían bajado cuando les auguraban que el timón no estaría en sus manos por mucho tiempo. Se adelantaron y ahora esperan en la costa y se frotan las manos, augurando el naufragio.
 
Cuando faltan 500 días para que concluya su mandato, Macri se aferra a la brújula del FMI, atormentado. Por eso, la palabra clave en la conferencia de prensa, repetida ocho veces en muchos casos de modo forzado, fue "tormenta", que reemplazó a "crisis".
 
Macri reflotó así el viejo truco de atribuir al clima exterior las catástrofes económicas que él mismo generó. Otras civilizaciones las atribuían a la bondad o cólera de los dioses, animismo, superstición... o negación de la responsabilidad que le corresponde al gobernante por su incapacidad o por sus propios errores.
 
La Argentina real, cuya crisis sufrimos todos, volvió a ser disfrazada ayer por el Presidente. Macri no se hizo cargo de ninguno de los problemas del país: o fueron culpa de la pesada herencia o de la tormenta exterior. Manifestó severos problemas de comprensión de la realidad y habló de un país de las maravillas que solo él ve. Apeló, otra vez, a las metáforas climáticas para decir que "estábamos bien", pero "nos golpeó una tormenta que devaluó la moneda".
 
Y como siempre que llovió, paró; después de la tormenta se vendría el gran futuro tantas veces prometido por este Gobierno: el "segundo semestre" con la anunciada "lluvia de inversiones". Será complicado engrupir con esto a los desocupados de los últimos meses, a quienes temen ser despedidos, a los que changuean menos o a los que notan que el sueldo no les alcanza.
 
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