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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 19-06-2017 / 10:06
EL OBSERVATORIO DE LA DEUDA SOCIAL DE LA UCA INCORPORÓ MÉTODOS MÁS PROFUNDOS PARA EVALUAR A LOS POBRES

Dos nuevas mediciones de pobreza ponen en jaque al INDEC y al Gobierno de Macri

Dos nuevas mediciones de pobreza ponen en jaque al INDEC y al Gobierno de Macri
Pobreza.
La divulgación de los recientes datos del aumento de niños ante un nivel alarmante de inseguridad alimentaria encendieron la alarma del Gobierno por doble partida: no sólo se puso en jaque la política social de Mauricio Macri para encarar la pobreza sino también los modelos de medición de la población de bajos recursos que utiliza el INDEC y que luego se proyecta en los programas asistenciales el Ministerio de Desarrollo Social.
 
El Observatorio de la Duda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) acaba de emitir el documento "Hacia una erradicación de la pobreza" donde reflejó preocupantes datos de aumento de la inseguridad alimentaria, ausencia de cobertura de salud, faltantes en los servicios básicos, elevados índices de hacinamiento y déficit en los recursos educativos que alertaron el mapa de política social del gobierno.
 
Sin embargo, la novedad de este informe radicó no sólo en los números estadísticos sino en la metodología utilizada por la UCA a la hora de recabar estos datos. 
 
Según el detallado informe del Observatorio de la Deuda Social que se acaba de publicar, la UCA inauguró toda una innovación en materia de política social: instrumentó la medición de la pobreza no sólo por medio del método multidimensional que usa el INDEC basado en los niveles de ingreso o Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) de una población sino que sumó la metodología Coneval y Oxford para definir niveles de pobreza.
 
Estas dos metodologías de medición incorporan una lista de dimensiones e indicadores más que el Gobierno hoy no toma en cuenta al momento de medir la pobreza como ser: la seguridad alimentaria, la cobertura de salud, los servicios básicos, la vivienda digna, los recursos educativos, la afiliación al sistema de seguridad social y la comunicación e información recibida por una persona o grupo familiar.
 
"Incorporar los sistemas de medición de Oxford y Coneval es pensar en la pobreza con una mirada más amplia y evaluar la política social con un mayor nivel de complejidad", dijo a Infobae Juan Bonfiglio, uno de los investigadores del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.
 
Para definir bajo la lupa política y con simplicidad lo que acaba de instaurar la UCA: las nuevas mediciones de pobreza pondrán en jaque en el futuro inmediato al INDEC al momento de medir la pobreza y, a la vez, exigirán modelos más complejos de desarrollo de una política social porque se deberá ajustar a los resultados de indicadores mucho más amplios para pedir la situación de un grupo social vulnerable. Es decir, un programa social determinado deberá atender no sólo las variables de ingreso para medir el impacto de la ayuda estatal.
 
Según pudo saber Infobae, en el INDEC tomaron nota de estos datos y se desató un fuerte debate interno tras el informe que emitió la UCA por estos motivos de metodología aplicada.
 
Por el momento no hay intenciones del instituto de estadísticas en modificar las metodologías de medición. En cambio, desde el Ministerio de Desarrollo Social se analiza con seriedad la posibilidad de tomar algunos datos de las metodologías Oxford y CONEVAL para diagramar programas sociales en el futuro inmediato.
 
Los voceros de la ministra Carolina Stanley no lograron dar una respuesta a Infobae de lo que piensa la ministra al respecto. Pero fuentes calificadas de Desarrollo Social admitieron que hay un análisis profundo sobre la necesidad de sumar en adelante nuevas formas de medición de la pobreza.
 
El informe de la UCA señala que "es evidente que el nivel en que pueda ser erradicada la pobreza dependerá del enfoque teórico que está detrás de la medición (...) todo lo cual conducirá a distintas interpretaciones acerca del logro de la meta de erradicación".
 
Desde esta óptica, hacia el futuro inmediato el INDEC deberá replantearse sus esquemas metodológicos para medir la pobreza para llevar adelante políticas sociales más eficaces. Los métodos Oxford y Coneval que empezó a utilizar la UCA se desarrollan actualmente de manera oficial en Chile, México, Perú y Colombia, por poner algunos ejemplos de América Latina.
 
En el reciente informe del Observatorio de Desarrollo Social bajo la metodología de medición CONEVAL se determinó que en el último año aumento la inseguridad de 14,7% (2015) a 15,2% (2016). A la vez, se observó un crecimiento de la población bajo niveles de hacinamiento del 11,2% (2015) a 13,4% (2016), de déficit de servicio sanitario del 9,3% (2015) al 10,3% (2016) y de falta de acceso al sistema de seguridad social de 25,2% (2015) al 26,8% (2016).
 
Ninguna de estas dimensiones e indicadores son evaluados en los datos del INDEC a la hora de medir la pobreza. Sin embargo, estas variables pueden definir la efectividad o no de una política social. La UCA realiza sus encuestas sobre una base de 5000 hogares, lo que implica unos 23 millones de personas en aglomerados urbanos de más de 80.000 personas. Y las metodologías utilizadas para esta medición ofrecen un análisis profundo de la pobreza.
 
"Nadie duda hoy de que el INDEC debería incorporar estas metodologías de medición Oxford o CONEVAl como sucede en varios países vecinos", destacó Bonfiglio.
 
El debate está abierto. No son pocos los analistas y expertos en política social que sostienen que si el gobierno apunta a erradicar la pobreza deberá profundizar sus niveles de medición para instrumentar luego políticas sociales más abarcativas y complejas.
 
Lo que está claro es que las nuevas mediciones que incorporó el Observatorio de la Deuda Social puso en jaque no sólo al INDEC sino también al Ministerio de Desarrollo Social.
 
Por Martín Dinatale
 
Fuente: Infobae
 
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17-05-2026 / 13:05
17-05-2026 / 12:05
La gestión de Javier Milei atraviesa una fase de desorientación estratégica, donde el dogma ideológico choca frontalmente con una realidad social cada vez más crítica. La profundización de un modelo basado en el ajuste fiscal severo y la desregulación extrema ha disparado los índices de pobreza y desigualdad, transformando la promesa de "orden" en un escenario de exclusión que ya no se disciplina ante el discurso oficial. 
 
Trump no está en condiciones de volver a salvar a Milei y le exige cada vez más. Se define la guerra entre grupos de poder por la Hidrovía. Copado por funcionarios de la embajada, el instituto de propiedad intelectual se inclina a favor de los laboratorios estadounidenses. La esperanza, lo último que perdió el votante de Milei.
 
Esta desconexión entre la macroeconomía de pizarrón y las urgencias de la calle ha provocado que el Gobierno pierda el rumbo, quedando atrapado en una lógica que prioriza los superávits teóricos sobre la sostenibilidad humana. Según el análisis de Diego Genoud, el mandatario habría perdido la brújula política, mostrando una desconexión creciente entre su narrativa ideológica y las demandas de una realidad socioeconómica que ya no se disciplina ante sus discursos, lo que genera un clima de incertidumbre sobre la viabilidad de su programa a mediano plazo. 
 
Este deterioro del tejido social tiene un correlato directo en el capital político del mandatario: el ecosistema de apoyos que lo llevó al poder se muestra hoy fragmentado y reticente ante la falta de resultados tangibles. Con aliados ensayando su propia salida y una estructura territorial que no logra contener el descontento, la reelección para 2027 se percibe más como una expresión de deseos que como un escenario probable. El oficialismo enfrenta así una coyuntura de aislamiento, donde el aumento de la brecha social se convierte en el principal obstáculo para la continuidad de su proyecto político.
 
De la redacción de La Opinión Popular 

10-05-2026 / 14:05
Frente a un auditorio que colmó la capacidad de la Sala José Hernández, Axel Kicillof transformó la presentación de su libro en un acto de resistencia intelectual contra el avance del anarcocapitalismo en Argentina. Con una defensa cerrada de la intervención estatal y la justicia social, el gobernador bonaerense utilizó el pensamiento de Keynes para desnudar las falencias de un modelo nacional que, bajo la promesa de libertad, solo parece ofrecer recesión y exclusión. Su mensaje fue una advertencia clara: el verdadero peligro para el futuro del país no reside en los proyectos populares, sino en la impericia de una gestión que ignora la historia y la teoría económica básica.

"Si Keynes viera lo que está pasando en la Argentina, se vuelve a morir. Estamos ante un experimento que ignora las fallas de mercado que el propio Keynes describió hace casi un siglo", sentenció Kicillof ante un público que seguía cada definición técnica con atención política.


En lo que muchos leyeron como un paso decisivo hacia la reconstrucción del peronismo, Kicillof se posicionó como el principal antagonista político y teórico de Javier Milei. Entre citas académicas y definiciones políticas de alto voltaje, el mandatario dejó en claro que la provincia de Buenos Aires funciona hoy como el último bastión contra el ajuste desmedido y como el laboratorio de una alternativa de gobierno para 2027. Fue lanzamiento de una obra de Economía; pero también fue la presentación de un programa de soberanía económica diseñado para enfrentar el "riesgo país" que representa el actual experimento libertario.


De la redacción de La Opinión Popular

09-05-2026 / 10:05
07-05-2026 / 15:05
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