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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Internacionales - 17-06-2017 / 10:06
CONTINÚA EL BLOQUEO CONTRA EL PUEBLO CUBANO

Trump revienta la política de apertura hacia Cuba

Trump revienta la política de apertura hacia Cuba
Cuba respondió con una declaración medida la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retroceder en el acercamiento bilateral con nuevas restricciones al comercio y los viajes que sumieron en la desolación al sector cuentapropista. En un texto difundido por los medios estatales, el Gobierno afirmó que cualquier estrategia que pretenda cambiar el sistema en la isla está "condenado al fracaso" e insistió en su "voluntad de continuar el diálogo y la cooperación" con el país vecino.
El presidente yanqui, Donald Trump, declaró el fin del acuerdo "unilateral" de su predecesor Barack Obama hacia Cuba, prohibió hacer negocios con los militares en la isla y prometió apoyar al pueblo cubano en su lucha contra su "brutal" gobierno. Atendiendo una promesa de campaña, Trump complació a los exilados cubanos al apremiar a La Habana a respetar los derechos humanos, pero en la práctica los cambios anunciados fueron moderados.
 
El nuevo cambio de relaciones entre EE.UU. y Cuba obedece a la extrema presión de la derecha republicana de La Florida, distrito que precisamente le dio la ventaja en el colegio electoral al actual presidente norteamericano.
 
Es, por tanto, una devolución de favores que además busca otro objetivo de fondo: llevar la discusión pública fronteras afuera del país, luego de meses sin poder mostrar resultados concretos en la política doméstica.
 
Obama avanzó en una distensión de la relación con Cuba, en una negociación de la que también participó el Papa Francisco. Incluso viajó a La Habana y se sacó una foto en la mismísima Plaza de la Revolución, con la imagen del Che Guevara de fondo. "En estos 50 años (de bloqueo) se ha demostrado que el aislamiento no funciona", fue su reflexión en aquel entonces.
 
Apenas seis meses después, el propio Trump revierte buena parte de las medidas de distensión respecto a Cuba. Incluso desde lo simbólico, no lo hizo desde cualquier lugar: fue desde Miami. Y no desde cualquier salón: fue desde el Teatro Manuel Artime. ¿Quién fue Artime? Uno de los invasores de Playa Girón en el año 1961.
 
El capricho del nuevo presidente de EE.UU. no es más ni menos que el mismo pataleo insolente que Washington tuvo durante más de cinco décadas: intentar cambiar a un gobierno que es legitimado -y refrendado- por su población.
 
Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, Bush Jr, y el propio Obama han pasado por la Casa Blanca con discursos más o menos similares respecto a Cuba. Fueron todos ellos quienes incumplieron un principio básico de la diplomacia: la plena autodeterminación y soberanía de los pueblos para decidir sobre su propio futuro, sin tutelajes externos.
 
Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso. Trump, a fin de cuentas, es un eslabón más en una larga lista de injerencias. ¿Podrá o se irá de la Casa Blanca sin poder ver la restauración capitalista en Cuba, tal como les sucedió a todos sus antecesores? La historia, pero sobre todo el pueblo cubano, dirán.
 
La Opinión Popular

 
Declaración del Gobierno Revolucionario Cubano
 
El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.
 
En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada "Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba" disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales "pueblo a pueblo" a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos.
 
El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.
 
Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política "Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba", emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.
 
Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.
 
Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.
 
A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discriminatorias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.
 
Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.
 
En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.
 
Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.
 
El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.
 
El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo.
 
Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.
 
Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.
 
Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.
 
Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.
 
Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
 
En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que "estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional", tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.
 
El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos.
 
En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.
 
Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.
 
Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.
 
Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.
 
Autor:
-     Granma | internet@granma.cu
-     Ajedrez norteamericano. Por Juan Manuel karg
 
Fuentes: Granma y Página12
 

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20-11-2017 / 08:11
20-11-2017 / 07:11
20-11-2017 / 07:11
Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde murió el 20 de noviembre de 1975. Llamado «el Caudillo» y «el Generalísimo», fue un militar y dictador español, impulsor, junto a otros altos cargos de la cúpula militar, del golpe de Estado de julio de 1936 contra el gobierno democrático de la Segunda República, cuyo fracaso desembocó en la Guerra Civil Española.
 
Fue investido como jefe supremo del bando sublevado el 1 de octubre de 1936, ejerciendo como jefe de Estado de España desde el término del conflicto hasta su fallecimiento en 1975, y como jefe de Gobierno entre 1938 y 1973.
 
Fue líder del partido único Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), en el que se apoyó para establecer un régimen fascista en sus comienzos, que más tarde derivaría en una dictadura, conocida como franquismo, de tipo conservador, católico y anticomunista.
 
Este cambio se debió a la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial. Aglutinó en torno al culto a su persona diferentes tendencias del conservadurismo, el nacionalismo y el catolicismo opuestas a la izquierda política y al desarrollo de formas democráticas de gobierno.
 
Fue un tiempo oscuro el de Franco; él mismo era un hombre oscuro, mediocre, rodeado de mediocres que se tomaron en serio la tarea de decidir por otros y de proclamar que la política era una de las malas artes y que la democracia era un invento del diablo.
 
Durante su mandato al frente del Ejército y de la jefatura del Estado, especialmente durante la Guerra Civil y los primeros años del régimen, tuvieron lugar múltiples violaciones de los derechos humanos. La cifra total de víctimas mortales suman miles de personas, que perecieron en su mayoría en campos de concentración, ejecuciones extrajudiciales o en prisión.
 
Esa larga noche de España, que duró cuarenta años a partir del final de la guerra entre hermanos, culminó el día en que por fin se murió Francisco Franco.
 
La Opinión Popular

19-11-2017 / 18:11
17-11-2017 / 10:11
Desde 1967, Grecia se encontraba bajo el control de un régimen militar dictatorial que había suprimido las libertades individuales, había disuelto los partidos políticos y había desterrado, encarcelado y torturado a políticos y civiles utilizando como criterio sus creencias políticas.
 
La Junta, en un intento de controlar todos los aspectos de la política, se había inmiscuido en el movimiento sindical estudiantil desde 1967, prohibiendo las elecciones estudiantiles en las universidades, reclutando obligatoriamente estudiantes e imponiendo líderes en la Unión Nacional de Estudiantes de Grecia. Estas medidas, lógicamente, hicieron aflorar sentimientos antidictatoriales en los estudiantes.
 
La Revuelta de la Politécnica de Atenas fue una manifestación masiva de oposición popular al régimen dictatorial de la Junta de los Coroneles. La revuelta que comenzó a mediados de noviembre de 1973, se convirtió en una revolución antijunta, y terminó con la masacre de la mañana del 17 de noviembre, tras de una serie de sucesos que comenzaron con la entrada de tanques en la Politécnica.
 
Soldados y policía abrieron fuego lo que dio como resultado una gran cantidad de muertos, 83 y tal vez más, no sólo en los alrededores de la Politécnica sino que también en toda Atenas. Muchos buscaron refugio en los edificios vecinos. Francotiradores de la policía abrieron fuego desde las terrazas cercanas, mientras que los hombres del Servicio Nacional de Información (ΚΥΠ) buscaban rebeldes. Se estima que miles de ciudadanos resultaron heridos.
 
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