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Sociedad e Interés General - 12-06-2017 / 20:06
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 13 DE JUNIO DE 1953, MUERE A LOS 44 AÑOS, EL LEGENDARIO DIRIGENTE RADICAL LEBENSOHN

Moisés Lebensohn: “La libertad no está oprimida sólo por las dictaduras, sino también por el privilegio económico”

Moisés Lebensohn: “La libertad no está oprimida sólo por las dictaduras, sino también por el privilegio económico”
Moisés Lebensohn, el teórico más inteligente de la Unión Cívica Radical.
El 13 de junio de 1953, muere a los 44 años, Moisés Lebensohn, el teórico más inteligente de la Unión Cívica Radical. Fue político, periodista y abogado, y si bien nunca alcanzó cargos públicos de gran relevancia, es considerado como uno de los ideólogos fundamentales de la Unión Cívica Radical.
 
Sostenedor crítico del yrigoyenismo y partidario de profundizar las conquistas sociales de este, se opuso a los mecanismos fraudulentos de la llamada "década infame" y a los sectores conservadores de su partido. Mantenía la necesidad de políticas de profunda reforma económica, incluyendo la nacionalización del petróleo y la reforma agraria.
 
Alineado con el sector de raíz más popular del radicalismo, que entonces encabezaba Amadeo Sabattini, junto con otros jóvenes como Gabriel del Mazo, Damonte Taborda, Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, Arturo Illia, Crisólogo Larralde yAlejandro Gómez, conforma el Movimiento de Intransigencia y Renovación, un grupo opositor a la vieja dirigencia partidaria.
 
Lebensohn sostenía que el radicalismo de entonces carecía de "ejemplos morales y coraje para hacer reformas vitales de justicia social, que afectan intereses económicos".Junto con los otros dirigentes juveniles del MIR, Lebensohn impulsa un programa transformador que adquiriría forma en el V Congreso de la Juventud Radical en Chivilcoy, en mayo de 1942. Este programa, así como el llamado "programa de Avellaneda" de 1943 y el del Congreso de 1944, serían posteriormente (1948) incorporados casi totalmente como Bases de Acción Política de la UCR.
 
Con el ascenso del peronismo al poder, Lebensohn (como la mayoría de la UCR) se sitúa en la oposición. Sin embargo, no deja de reconocer la importancia de las conquistas sociales del gobierno de Perón, lo que habría de ganarle no pocas enemistades dentro de su propio partido.
 
Mantuvo durante largo tiempo amistad con Eva Perón, por haberse conocido en Junín. Este hondo aprecio no se quebró siquiera cuando ambos estuvieron profundamente enfrentados en lo político.
 
En 1950 Lebensohn es elegido presidente del Comité de la Provincia de Buenos Aires de la UCR, y en 1952 es presidente de la Convención Nacional de su partido.
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

Biografía
 
Lebensohn nació en el puerto sureño de Bahía Blanca, en la provincia de Buenos Aires, el 12 de agosto de 1907. Inclinado desde joven al periodismo, inició su militancia política en el socialismo y al poco tiempo se afilió a la Unión Cívica Radical de Hipólito Yrigoyen. En 1931, apenas recibido de abogado, fundó el Diario Democracia en Junín, su ciudad adoptiva. En 1936 es electo concejal, y en 1938 es Secretario General del Congreso Nacional de la Juventud Radical.
 
Hijo de inmigrantes judíos; su padre, montengrino, era médico, políglota, un intelectual que tuvo una poderosa influencia en su formación. La madre, Fanny Chaponik, rumana. Ambos, descendientes de humildes familias campesinas.
 
Sostenedor crítico del yrigoyenismo y partidario de profundizar las conquistas sociales de este, se opuso a los mecanismos fraudulentos de la llamada "década infame" (1930-1943) y a los sectores conservadores de su partido.
 
Sostenía la necesidad de políticas de profunda reforma económica, incluyendo la nacionalización del petróleo y la reforma agraria. Alineado con el sector de raíz más popular del radicalismo, que entonces encabezaba Amadeo Sabattini, junto con otros jóvenes como Gabriel del Mazo, Damonte Taborda, Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, Arturo Illia, Crisólogo Larralde y Alejandro Gómez, conforma el Movimiento de Intransigencia y Renovación, un grupo opositor a la vieja dirigencia partidaria, y por el cual fue duramente criticado desde el ala conservadora de su mismo partido, que incluso llegaron a agredirlo físicamente, además de tacharlo de "comunista, ambicioso y judío".
 
Al decir Alejandro Gómez, "los jóvenes no encontrábamos el rumbo, en un partido que consentía el fraude, o colaboraba con él". Se selló un pacto para defender la moral, la justicia social, la libertad, la república, el federalismo, la libertad sindical, el voto femenino, la reforma educativa y una firme repulsa a toda forma de régimen corporativo.
 
Lebensohn sostenía que el radicalismo de entonces carecía de "ejemplos morales y coraje para hacer reformas vitales de justicia social, que afectan intereses económicos". Junto con los otros dirigentes juveniles del MIR, Lebensohn impulsa un programa transformador que adquiriría forma en el V Congreso de la Juventud Radical en Chivilcoy, en mayo de 1942.
 
Este programa, así como el llamado "programa de Avellaneda" de 1943 y el del Congreso de 1944, serían posteriormente (1948) incorporados casi totalmente como Bases de Acción Política de la UCR.
 
Con el ascenso del peronismo al poder, Lebensohn (como la mayoría de la UCR) se sitúa en la oposición. Sin embargo, no deja de reconocer la importancia de las conquistas sociales del gobierno de Perón, lo que habría de ganarle no pocas enemistades dentro de su propio partido.
 
En 1949 es electo convencional constituyente, y preside el bloque radical en la Convención para la reforma de la constitución. Allí se opone a la propuesta de reelección presidencial y a otras medidas que finalmente la mayoría peronista consagraría en el nuevo texto constitucional.
 
Mantuvo durante largo tiempo amistad con Eva Perón, por haberse conocido en Junín y haberla ayudado con algunos comentarios favorables a su carrera artística en el diario Democracia. En sus charlas le inculcó la necesidad de luchar por los desposeídos, justicia social que Lebehnson por su cultura y preocupación constante por estar actualizado con las circunstancias de la época ya había percibido como el gran tema del siglo veinte.
 
Esta profunda amistad no se quebró siquiera cuando ambos estuvieron profundamente enfrentados en lo político (vemos que compartían el ideario social), a punto tal que solían encontrarse en sitios públicos para compartir una charla y un café.
 
En 1950 Lebensohn es elegido presidente del Comité de la Provincia de Buenos Aires de la UCR, y en 1952 es presidente de la Convención Nacional de su partido.
 
Su oposición al gobierno peronista lo llevó a la cárcel en más de una ocasión; era transparente en sus críticas y muy preciso "Hay una destrucción del sindicalismo independiente, avasallamiento de las universidades, humillación del régimen parlamentario, monopolio de la radio y del cine; restricción de la libertad de prensa; manejo discrecional de los fondos públicos y de los inmensos recursos sustraídos a la producción; absorción burocrática del control económico y financiero; reelección indefinida del jerarca. Ya están dadas las condiciones totalitarias"; Aunque su defensa de las políticas sociales de Perón le granjeó acusaciones de "traidor" de parte de muchos de sus correligionarios.
 
En 1952, disconforme con las cláusulas totalitarias que se querían imponer en la Reforma de la Constitución, Lebensohn se retira con su bloque de la Convención Constituyente y en respuesta a los gritos de la mayoría "¡Que se vayan!" exclamó: "Volveremos, para dictar la Constitución de los argentinos". Poco más tarde, Lebensohn sufrió la cárcel por razones políticas durante más de un año y allí se quebrantó su salud física definitivamente.
 
Esta combinación terminó por desgastar las fuerzas de Lebensohn, que falleció de un ataque cardíaco el 13 de junio de 1953, a los 45 años de edad. "No debo morir; hay tanto que hacer, tanto que luchar, luchar..." fueron sus últimas palabras. La misión de apóstol caracterizó a este político de raza, su visión humanística, su actitud humilde y generosa, su compromiso con los valores altos. El traslado de sus restos a Junín provocó una multitudinaria movilización espontánea. Centenares de coronas hicieron guardia de honor ante el paso del cortejo.
 
El diario Democracia, al que el gobierno escamoteaba papel, consiguió aparecer, pero enlutado por un vacío irreparable. Dijo Félix Luna: "Lo más importante de Lebensohn es la pasión que lo animó y la jerarquía que dio a la política como instrumento para mejorar la vida colectiva"
 
De Wikipedia, la enciclopedia libre

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
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