La Opinión Popular
                  02:57  |  Martes 17 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 28-05-2017 / 20:05
29 DE MAYO DE 1969: LA MAYOR PROTESTA OBRERA Y POPULAR EN LA HISTORIA LATINOAMERICANA (PRIMERA PARTE)

Vísperas del Cordobazo: Hechos y partícipes que dieron origen a la pueblada

Vísperas del Cordobazo: Hechos y partícipes que dieron origen a la pueblada
El 29 de mayo de 1969 se produjo la sublevación popular protagonizada por obreros y estudiantes cordobeses, en contra de la dictadura militar. Arriba: Se construyen, mantienen, defienden y barricadas, como esta en Bv. San Juan y Ayacucho; se producen atentados, incendio de empresas multinacionales, expropiaciones de armas a la policía, ataques a comisarías, etc. La lucha es frontal, total. Abajo: En las primeras horas del Cordobazo, una columna de estudiantes universitarios marchando por calle Tucumán al 100, dos cuadras después se dará un primer enfrentamiento con el aparato represivo. En el extremo derecho, Blas García, el autor de este artículo. Foto publicada en la revista nacional “Así”, días después del Cordobazo.
El Cordobazo, el mayor hecho de combatividad de masas de la historia argentina y latinoamericana, fue una reacción por las frustraciones acumuladas en todos los sectores sociales de la ciudad contra un gobierno provincial y nacional autoritario y contra medidas concretas que afectaban a la clase obrera, a los estudiantes y a la sociedad cordobesa. El sector hegemónico de la lucha fue la clase obrera, que protesta eligiendo el arma esencial de los trabajadores: la huelga, la paralización de actividades.
 
El Cordobazo es el fruto de una sociedad industrializada. Córdoba era una ciudad con industrias de importancia, sobre todo la automotriz, y esto generaba un proletariado unido y consciente. Un proletariado con una identidad abrumadoramente peronista. Eran los trabajadores de la "resistencia": militantes sindicales peronistas, movilizados por la proscripción política y el ajuste capitalista, que desbordaron los límites de la dirigencia sindical nacional para expresar con pureza sus intereses de clase.
 
Como otras veces, las Fuerzas Armadas profundizaron los conflictos que venían a atemperar e inyectaron, en la vida social, dosis crecientes de violencia, como ocurrió antes con los bombardeos a civiles de 1955, los fusilamientos de 1956 o el Plan Conintes de 1959.

Escribe: Blas García (partícipe de "El Cordobazo")

Recordando a esa gran revolucionaria que quiso ser llamada simplemente Evita
Blas García 
 
Este 29 de mayo recordamos el "Cordobazo". Como partícipe de ese gran levantamiento obrero-estudiantil del año 1969 contra la dictadura militar quiero aportar algunos elementos para una explicación histórica que permita comprender las características reales del hecho, porque y cómo ocurrió el Cordobazo, más allá de los mitos e interpretaciones interesadas.
 
 
Dictadura militar represiva

Corresponde rastrear los orígenes del Cordobazo varios años atrás, en los inicios mismos de la denominada Revolución Libertadora. La cuestión se origina con la proscripción del peronismo en 1955, que planteó tres grandes problemas: la identidad de la masa de trabajadores y su nucleamiento en torno de los sindicatos peronistas; la ilegitimidad del escenario seudo democrático establecido por quienes derrocaron a Perón; y, finalmente, la división de criterios entre los partidos políticos "gorilas" y las Fuerzas Armadas sobre qué hacer con los peronistas.

Al no poder resolver el intríngulis, el golpe militar del 28 de junio de 1966 se produce para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.

Así, la Revolución Argentina pone su autoridad dictatorial al servicio de la proscripción política y los intereses económicos del gran capital monopólico e imperialista, que sostiene su hegemonía instalando un régimen represivo sin consenso ni capacidad para el diálogo, que despreciaba la política, mientras apostaba a la economía ultraliberal y postergaba la acción social.
 
Como bien lo definía un prohombre del peronismo, John William Cooke: "Este gobierno es una mezcla de lo peor que tiene cada sistema: del liberalismo aplica el libre cambio y la libre empresa, del fascismo y variantes feudales diversas, el autoritarismo, las jerarquías consideradas como de orden divino; del cristianismo, la moralina ultramontana, el clericalismo, la utilización reaccionaria de los sentimientos religiosos para sostener todo lo que es orden establecido". 
 
Deseaban un país que produjera en medio del aburrimiento, la sequedad de espíritu, la estolidez conservadora; sin peronismo, sin pueblo ni rebeldía, sin parejas de novios en las plazas públicas.
 
 
Liquidar las conquistas laborales
 
Con el golpe militar, se instaló un fuerte régimen autoritario resuelto a imponer la racionalización de la economía argentina y a modernizar el Estado, lo que conducirían a la instauración de un sector de la economía dominante, competitivo y dinámico, donde prevalecería el gran capital extranjero.
 
El desarrollo de ese sector se lograría mediante una sustancial redistribución de los ingresos en detrimento de los asalariados y del sector agrario; y en beneficio de los empresarios industriales y financieros. Esto seria alcanzado mediante un riguroso control estatal de los salarios y la reorientación, por el Estado, de los recursos generados por las exportaciones agrarias.
 
Se ordenó un riguroso plan de estabilización monetaria consistente en controles salariales, restricción fiscal, reducción del crédito y devaluación del peso. Un importante blanco de la racionalización era el sector estatal y las economías regionales subsidiadas. El resultado lógico de esta política sería una intensa concentración de recursos económicos en el polo dinámico de la economía argentina.
 
Para lograrlo, se suspendió toda actividad política, para abolir así el sistema de negociación mediante el cual los grupos sociales intentan imponer en el plano del Estado los reclamos de sus votantes, lo que condenaba a las autoridades a interminables rondas de negociaciones y a una política económica vacilante.
 
Un Estado controlado por una elite militar y económica, no estaba en la obligación de atender a otros grupos de interés. El principal objetivo contra el que apuntaba la nueva autoridad estatal, inmunizada contra la política, eran la clase trabajadora y el movimiento gremial.
 
Suspender el funcionamiento del sistema político, imponer estrictos límites a los aumentos salariales y diferir la realización normal de negociaciones colectivas, se podía realizar mediante la existencia de un régimen autoritario que había concentrado y centralizado el poder estatal y estuviera resuelto a utilizar inequívocamente el poder del Estado contra los sindicatos y la clase trabajadora.
 
La determinación del nuevo régimen de controlar, y si era necesario reprimir, al movimiento sindical, era ineludible para liquidar las conquistas laborales, creando un mercado laboral flexible, eliminando el poder que el movimiento obrero organizado ejercía en la sociedad. Así, se congelaron los salarios por 18 meses, se dejó sin efecto la ley 14.250 de negociaciones colectivas y  se estableció el "arbitraje obligatorio", una medida que eliminaba el derecho de huelga.
 

Particularidades de Córdoba 

El 29 de mayo de 1969, Córdoba se alzó contra esa dictadura militar, contra las proscripciones políticas y en defensa de los derechos sociales. La confluencia de obreros y estudiantes forjó la unión de la lucha económico-sindical y la lucha política antidictatorial, dentro de un proceso de profundas contradicciones sociales.

En Córdoba, la protesta tenía motivos adicionales de queja. El desencadenante particular y concreto del coflicto, en el plano gremial, fue la aplicación de las "quitas zonales" (un derecho patronal de aplicar, en algunas provincias, reducciones salariales sobre el sueldo pactado en las convenciones colectivas a nivel nacional) y una ley que unificaba la jornada laboral en 48 horas semanales, que implicaba la derogación del "sábado ingles"  en cinco provincias, incluida Córdoba. Al mismo tiempo se anunciaba el congelamiento de los convenios colectivos y de los salarios.
 
En Córdoba, las industrias automotrices y metalúrgicas atravesaban los peores años de su historia. Los propietarios de los talleres y las fábricas autopartistas que constituían la industria local eran inflexibles a las demandas sindicales. Las grandes empresas intentan aprovechar la situación de debilidad gremial y la posición de indefensión de los trabajadores para disminuir los costos laborales mediante la reducción de la jornada de trabajo y las suspensiones temporarias de la producción.

La política social de la dictadura de salarios congelados, despidos injustificados y masivos, anulación de indemnizaciones, etc., generaron estas jornadas de rebelión popular generalizada. 


Los participantes de la rebelión 

El 29 de mayo de 1969, la clase trabajadora, los universitarios y el pueblo de Córdoba fueron protagonistas de un jalón histórico, en medio de una huelga general activa de 36 horas, con movilización y concentración, convocada por la CGT local.

El legendario dirigente peronista John W. Cooke sostenía que esa alianza de trabajadores, estudiantes, pueblo y tradición de rebeldía, que se dio en elCordobazo y que lideraron los sindicatos, eran como un cóctel Molotov: simple en sus componentes y fácilmente disponibles, inofensivos si estaban separados, pero con efectos devastadores cuando se conjugaban al unísono, bajo ciertas condiciones y con una mano diestra para utilizarlos.
 
Así distinguimos el sucesivo protagonismo de los trabajadores en las horas iniciales, la sociedad en su conjunto en las horas intermedias, y los militantes y estudiantes en la resistencia final, a la noche en el barrio estudiantil Clínicas.

Virtudes y zonceras en la era macrista 
a) El movimiento obrero

En esos años, Córdoba era el centro de la industria automotriz argentina y el escenario de una clase obrera particularmente activa y militante. El aspecto distintivo de la política obrera cordobesa es un proletariado con una identidad abrumadoramente peronista. Con el Cordobazo emerge una antigua tradición local de sindicalismo combativo e independiente, a la vez abierto y democrático, que tiene un importante desarrollo después de 1969.
 
Subrayamos la importancia, que en esa tradición, tuvo el justicialismo y los trabajadores de la "resistencia peronista": militantes sindicales movilizados por la proscripción política y el ajuste capitalista, que desbordaron los límites de la dirigencia sindical para expresar con pureza sus intereses concretos de clase, ligado al conjunto de los trabajadores, para lograr un mayor bienestar inmediato y una mejor participación en el reparto de la riqueza social.
 
La clase obrera fue el principal protagonista del levantamiento. La política anti-popular de Onganía alentó a la unidad en la acción de sectores gremiales que estaban divididos nacionalmente: por un lado la CGT oficial, de peronistasvandoristas y participacionistas, por otro la CGT de los Argentinos, donde se nucleaban peronistas de izquierda, peronistas ortodoxos e independientes(radicales e izquierda independiente)
 
La singularidad cordobesa era el peso del llamado "verticalismo" -los gremialistasortodoxos que se proclaman leales a Perón y se enfrentan con los dirigentes sindicales nacionales vandoristas- que termina fortaleciendo la independencia de las direcciones gremiales provinciales, de la burocracia sindical nacional.  

La fuerte identidad regional de los trabajadores de Córdoba y su oposición a la interferencia porteña, permitió que fueran artífices de una alianza popular centrada en la CGT Regional Córdoba, vanguardia de luchas políticas y sociales. Una CGT que dirigió las primeras huelga contra la "Revolución Libertadora", enarbolando los programas obreros revolucionarios de Huerta Grande y La Falda.

Una de las lecturas erróneas del Cordobazo es no reconocer que la inmensa mayoría de los gremios que participaron del paro activo y de la movilización del 29 de mayo, 50 sobre un total de 55, tenían conducción peronista y apoyo de bases del mismo signo.
 
Las principales manifestaciones políticas de esa identidad peronista de los sectores populares se daban en la exclusión política que sufrían como ciudadanos por la proscripción y en su adhesión a un movimiento sindical que continuaba definiéndose como parte del peronismo y no meramente como organizaciones corporativas de la clase obrera.

Las características de la mayoría de los dirigentes gremiales, su historia y trayectoria anterior, sus ideas políticas, muestran que el Cordobazo fue la continuación de las luchas obreras que arrancaron en la resistencia peronista, en 1955.

Los Secretarios Generales de los Gremios Elpidio Torres, del SMATA, y el lucifuercista Agustín "El Gringo" Tosco fueron las principales figuras del Cordobazo, junto con Atilio "El Negro" López que encabezaba el importante gremio de los choferes (UTA), el "Cabezón" Miguel Ángel Correa (maderero), "El Negro" Héctor Castro (ATE) y Jorge Canelles (UOCRA), tuvieron activa participación en las luchas previas que prepararon el clima de la rebelión. 

Virtudes y zonceras en la era macrista 
b) El movimiento estudiantil

El movimiento estudiantil se había opuesto al gobierno del general Ongania desde los primeros días de la dictadura cuando fueron arrasadas las autonomías de las universidades con brutalidad castrense, en lo que se conoció como "La noche de los bastones largos".

Los universitarios veníamos de un intenso fogueo anterior en múltiples manifestaciones de rechazo a la autoridad militar, y la gran huelga universitaria del año 1966 donde es asesinado, en una protesta callejera, el integralista Santiago Pampillón, estudiante y obrero de la automotriz IKA-Renault, en una lucha librada para resistir la intervención en las Universidades.
 
Con la intervención militar en la Universidad, las discusiones sobre la autonomía y el gobierno tripartito, su función específica y la vinculación con la sociedad dejaron paso a visiones más instrumentales acerca de la contribución a la "revolución" en términos de militancia, concientización y organización de cuadros. En la clandestinidad, la política estudiantil se hizo cada vez mas radicalizada. Y, tanto la izquierda peronista como la nueva izquierda marxista, ganaron adeptos.
 
Las agrupaciones estudiantiles, a pesar de actuar en la ilegalidad, tenían un alto grado de organización, muy superior a la de los partidos políticos que entonces estaban disueltos, y eran solo superadas, en organización, por algunos sindicatos obreros.

La influencia de la revolución cubana en la izquierda y los enfoques combativos de"El Bebe" Cooke en el peronismo, desplazaron al conjunto de los universitarios hacia posiciones cada vez más revolucionarias. Los estudiantes que enfrentaban a los militares ya no eran aquellos gorilas que el peronismo había retado en su ciclo inicial de 1946 a 1955.

La principal fuerza estudiantil en Córdoba era el Integralismo, un movimiento universitario originado en el cristianismo, donde influían los sacerdotes que asumían el Concilio Vaticano II y, que antes de 1969, expresaba los síntomas más claros de lo que seria la "peronización" de las clases medias y constituirían los brotes iniciales del peronismo revolucionario. Era una corriente fuerte en Córdoba, San Luis, Corrientes y el Chaco, con características similares al Humanismo de Buenos Aires y Tucumán y los Ateneos de Rosario, Santa Fe y Corrientes. 

El Integralismo era un movimiento estudiantil activo, fuertemente influido por reivindicaciones universitarias concretas y por las movilizaciones de la CGT de los Argentinos, con una práctica militante asentada en la movilización popular, porque desde 1966 huelga obrera, conflicto, plan de lucha, eran cuestiones familiares para los estudiantes de la época. 

Heterogéneo y masivo, allí militamos los que formaríamos la Juventud Peronista de los 70, el Peronismo de Base y la Guardia de Hierro. Actuábamos dentro de los sindicatos obreros, que era el ambiente natural de los peronistas universitarios, el campamento donde nos refugiábamos y conseguíamos apoyos. 

Los dirigentes sindicales eran figuras habituales para nosotros, y como estudiantes participábamos en las luchas gremiales. Además, tomábamos inevitable y naturalmente partido por algún sector en las elecciones gremiales. En el sindicato guardábamos los mimeógrafos, los carteles, el engrudo, los bombos. Allí se hacían las reuniones clandestinas, allí se escuchaba el último casette de Perón, llegado de Madrid. 

Además, en el movimiento estudiantil, revistaba la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), donde pesaba un sector marxista pro-peronista: el Frente Estudiantil Nacional (FEN).

También en la FUC coexistían: el Movimiento de Liberación Nacional (MALENA) liderado por Ismael Viñas, la izquierda nacional seguidora de Abelardo Ramos, los socialistas del Movimiento Nacional Reformista (M.N.R.) de Estévez Boero, la Juventud Comunista, los radicales de la Franja Morada que sufrieron el impacto disgregador de la caída de Illia y variadas agrupaciones minoritarias izquierdistas y trostkistas.

Los grupos universitarios más izquierdistas no participaron en la movilización delCordobazo, debido a que esta fue convocada por la CGT, a la que calificaban de burocrática. En los días previos, en asambleas universitarias, se habían opuesto a la movilización sindical, por considerarla una maniobra de los dirigentes.
 
Esos grupos, cuando se produjo la rebelión, sorprendidos in fraganti intentaron quitarle a los sindicatos y a sus dirigentes el indiscutible papel protagónico que tuvieron. Así, desarrollaron las tesis del espontaneísmo del Cordobazo, mito que aun hoy sostienen.

c) La Sociedad

La reputación de Córdoba como ciudad rebelde de la Argentina era bien merecida. Toda la población de una ciudad contestataria, portadora de un espíritu de resistencia legendario y que atravesaba un momento especial de su historia, se expresó porque no soportaba el opresivo clima impuesto por la dictadura, como la anulación de los partidos políticos y de la actividad política, lo que le dio el carácter masivo a la protesta.


Además, Córdoba era la capital industrial del interior. En ella estaban instaladas la mayoría de las fábricas de autos del país, industrias modernas como Fíat e IKA-Renault. Los obreros de esas plantas, y de un montón de fábricas de auto piezas que trabajaba para ellas, eran más preparados y recibían salarios más altos que el promedio percibido en otras provincias.

Para colmo, el gobernador interventor en Córdoba, Carlos Caballero, un católico ultramontano, sumó a la bronca obrera y estudiantil crispando a los sectores de clase media cuando, a comienzos de 1969, aumentó fuertemente los impuestos a la propiedad, poniéndose en contra un gran sector ya descontento con la suspensión de las libertades cívicas y la ausencia de participación política bajo el régimen autoritario de Onganía.
 
En mayo de 1969, se combinaron el descontento gremial y estudiantil con las tensiones de la sociedad civil en una ola de desobediencia social generalizada.

  
Rol de los sindicatos y de los militantes peronistas

Sin pretender desmerecer el rol de la izquierda, el análisis político de los participantes en el Cordobazo muestra, a las claras, el franco predominio del peronismo combativo, gremial y universitario, sobre la izquierda estudiantil y sindical.
 
Sin embargo, el levantamiento popular no ingresó en el panteón peronista como uno de sus días más sagrados, a pesar del papel decisivo jugado por los sindicatos y los militantes peronistas, sino que fue asociado, casi exclusivamente, con sectores del movimiento obrero y político de izquierda para simbolizar un nuevo tipo de protesta. 


Vísperas del incendio

En Corrientes, el incremento del ticket del comedor universitario privatizado, originó manifestaciones, que al ser impedidas produjeron la represión policial y la muerte del estudiante de medicina, Juan Cabral, el 15 de Mayo de 1969. Por ello, se desatan protestas estudiantiles en todo el país que son especialmente graves en Rosario, que es ocupada militarmente, y donde fue asesinado el estudiante de ciencias económicas, Adolfo Bello.
 
En Córdoba, los paros para los días 15 y 16 de Mayo, en razón de las "quitas zonales" y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencias de empresas, también van caldeando el clima.

Las delegaciones regionales de la CGT, en el interior del país, y los sindicatos locales declaran su solidaridad con los estudiantes. Y las dos CGT nacionales proclaman para el 30 de mayo una huelga general de 24 horas en protesta contra la represión oficial y la política económica. Fue, en más de dos años, el primer signo de movilización sindical organizada en escala nacional.


Preparados para luchar

Hasta ese momento, la modalidad predominante de movilización callejera era el "acto relámpago", donde se manifestaba contra el gobierno, se tiraban bombas de estruendo, "volantes" y "mariposas", y se desaparecía rápidamente, cuando llegaban las fuerzas represivas, para evitar caer preso.

Pero, ocurrió un hecho que me llamó poderosamente la atención y fue la asamblea general de los mecánicos del SMATA realizada el 14 de mayo en el club Córdoba Sport. Concluida la reunión, se inició una marcha por el centro de la ciudad, donde participé, que fue disuelta violentamente por la policía.
 
Los trabajadores no se dispersaron, sino que enfrentaron violentamente a la represión, en una verdadera batalla campal, lo que reveló claramente que la decisión de ir a una lucha frontal contra el aparato represivo del régimen militar estaba tomada por las bases obreras.

Así, los sectores populares generaron nuevas formas de lucha, nuevos procedimientos de defensa y de ataque en relación con las nuevas coyunturas que el proceso político fue forjando en su desarrollo. El 29 de mayo de 1969 se cambia la dinámica de las manifestaciones populares.
 
En las reuniones de coordinación previas en las que participé, como Presidente del Integralismo, se acuerda que si había represión del Gobierno, habría también una respuesta igualmente contundente por parte de las organizaciones populares.
 
Es decir, resolvemos ir al enfrentamiento, a pelear contra el aparato represivo de la policía. Esa es la gran diferencia con las manifestaciones anteriores y por eso, el rasgo más destacado de esa histórica jornada fue la lucha callejera.

Contra todo espontaneísmo, los sindicatos y el movimiento estudiantil organizaron y dirigieron esa lucha de masas. Así, el Cordobazo fue preparado al detalle. Lo espontáneo fue la dimensión y el tamaño de la reacción popular. Lo hecho muestra la ejemplar preparación previa de los trabajadores, en especial del SMATA y Luz y Fuerza.
 
Los estudiantes y los sindicalistas se van equipando para el enfrentamiento. Disponen de bombas molotov, miguelitos, hondas, bulones, barras y recortes de acero y algunas pocas armas de fuego; para enfrentar a una policía que, como ya lo había hecho antes, usaría armas de fuego además de las pistolas lanza gases.
 

Descomposición del aparato represivo 
 
El régimen había entrado en crisis, el descontento y las movilizaciones recorrían el país; y la fuerte presión de las mismas hicieron que la CGT de Vandor y a la CGTA de Ongaro decretaran un paro general para el día viernes 30 de mayo de 1969.
 
Pero en Córdoba, el reagrupamiento del movimiento obrero en las semanas anteriores y el clima de enfrentamiento, llevó a la CGT local unificada a establecer un "paro activo" a partir de las 10 de la mañana del 29 de mayo con abandono de fábrica.

Éramos concientes de que algo muy grande iba a suceder aquel 29 de mayo. La noche anterior, en vísperas de entrar en acción, mientras realizábamos la "vigilia de armas" en la CGT, ultimábamos los detalles de la movilización y reflexionábamos sobre si estábamos preparados para el enfrentamiento de día siguiente, un grupo de policías vino hasta la puerta del local sindical y pidió hablar con el dirigente gremial telefónico, el "Gringo" Settembrino, que estaba con nosotros. En nuestra presencia le manifestaron que un sector importante de sus camaradas no estaba dispuesto a reprimir la movilización obrera, cosa que posteriormente ocurrió y por ello fueron arrestados.  

Escribe: Blas García (partícipe de "El Cordobazo")

Agreganos como amigo a Facebook
Vísperas del Cordobazo: Hechos y partícipes que dieron origen a la pueblada
Agustín Tosco (de overol) al frente de las columnas obreras del Cordobazo. Esa es la violencia de la clase obrera, su masividad, su número transformado en fuerza, como decía Cooke. Porque no alcanza con que sean muchos, tienen que saberlo y organizarse. Así, la cantidad adopta la fuerza.
Vísperas del Cordobazo: Hechos y partícipes que dieron origen a la pueblada
Al circular la noticia de la muerte del obrero de IKA-Renault, Máximo Mena, se construyen barricadas para defenderse de la policía en casi todas las esquinas, siendo reforzadas con fogatas; se vuelcan y se incendian vehículos para obstaculizar el desplazamiento de las fuerzas policiales.
16-10-2017 / 19:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudo democráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Son tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores obreros y populares. Una Nueva Argentina donde el Pueblo fue protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas, del Chacho, de Varela y López Jordán, y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado, inconcluso, que debemos realizarlo plenamente hoy, cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase obrera, para aplicar sus eternas políticas neoliberales de injusticia social.

 
Las políticas económicas del macrismo están inspiradas en ese neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias siempre fracasaron, provocando enorme resistencia popular y revueltas sociales. Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema económico - social injusto y la pelea para cambiarlo.
 
Escribe: Blas García

16-10-2017 / 17:10
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese momento se convertiría en un actor determinante del proceso político.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo desde entonces olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón.
 
Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
Escribe Blas García

 

Relacionadas:
 
El 16 de octubre, la Central Obrera declara un Paro General en todo el país por la libertad de Juan Perón
Juan Perón prepara su retorno y comienza a crecer la agitación en la clase trabajadora
La situación del coronel Perón se torna incierta
El coronel Juan Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Comunistas y Socialistas: Ala Izquierda del Frente Oligárquico en Octubre de 1945
Perón: Del Poder a la Cárcel de Martín García
El 10 de octubre, el Coronel Juan Perón y los trabajadores contraatacan
El 9 de octubre de 1945, el Coronel Perón renuncia a todos sus cargos
Nacimiento de Juan Perón y de la Nueva Argentina

16-10-2017 / 17:10
15-10-2017 / 18:10
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

15-10-2017 / 18:10
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que"desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

 

Relacionadas:


Perón: Del Poder a la Cárcel de Martín García
El 10 de octubre, el Coronel Juan Perón y los trabajadores contraatacan
El 9 de octubre de 1945, el Coronel Perón renuncia a todos sus cargos
Nacimiento de Juan Perón y de la Nueva Argentina
Comunistas y Socialistas: El Ala Izquierda del Frente Oligárquico en Octubre de 1945
El coronel Juan Perón y su obstinación con la clase trabajadora
La situación del coronel Perón se torna incierta

 Juan Perón prepara su retorno y comienza a crecer la agitación en la clase trabajadora

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar