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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Nacionales - 13-05-2017 / 10:05
DESDE AGOSTO LA INFLACIÓN NÚCLEO ES EL 1,7% MENSUAL

La inflación lleva 9 meses sin responder a la política macrista del Banco Central

La inflación lleva 9 meses sin responder a la política macrista del Banco Central
“BROTES VERDES”, FEDERICO STURZENEGGER Y MAURICIO MACRI. Continúa la estanflación: no ocurrió la prometida “lluvia de inversiones”, los “brotes verdes” los encuentra solamente el ministro Nicolás Dujovne y pocos macristas más, la inflación supera la prevista, y el consumo y la producción no despegan. Es evidente que hay que hacer algo. La cuestión es cuándo y qué.
Continúa la estanflación: no ocurrió la prometida "lluvia de inversiones", los "brotes verdes" los encuentra solamente el ministro Nicolás Dujovne y pocos macristas más, la inflación supera la prevista, y el consumo y la producción no despegan. Para colmo, el Indec esta semana dio una nueva "sorpresa inflacionaria" que dejó al Banco Central lejos de su meta anual. Con 2,6% de inflación en abril, economistas de varias vertientes advirtieron, primero que el 17% anual es imposible y, segundo, que la política de metas de inflación no está funcionando.
 
Curiosamente, el ex ministro Domingo Cavallo aseguró que la reducción de la inflación obedeció al atraso cambiario y no a la política de tasa de interés con la que el Banco Central apunta a desinflar la economía. Así, sugirió que los $900.000 millones de Lebacs al 25% anual que tomó de deuda cuasifiscal Federico Sturzenegger no cumplen ninguna utilidad.
 
Desde otro lado, también advierten que en un país en el que la relación entre crédito y producto interno bruto (PIB) ronda el 16%, subir la tasa de interés no solo tiene un efecto marginal sobre los precios, sino que además implica desconocer las causas estructurales de la inflación.
 
La inflación núcleo -la que mide el comportamiento del 70% de la economía- lleva 9 meses sin inmutarse por lo que haga el Banco Central. Y a esta hay que sumarle la evolución de los precios regulados -esencialmente las tarifas- que vienen subiendo porque el Gobierno quiere dejar de subsidiar la luz, el agua, el transporte y el gas para reducir el déficit fiscal.
 
Es equivocado decir que que la inflación no baja por culpa del déficit: el resto de la región también tiene déficit y su inflación no es como la nuestra. Y no se va a bajar la inflación echando gente del Estado. Si el Banco Central no controla los precios regulados y la tasa de interés no sirve para controlar la inflación núcleo sino las expectativas, ¿cómo es posible que las expectativas no se hayan traducido en una menor inflación núcleo desde agosto?
 
Es evidente que, en lo económico, el macrismo aplica recetas neoliberales ya experimentadas y fracasadas. Parece chocar con el sentido común que el Banco Central absorba dinero en circulación, que el déficit fiscal se financie con créditos externos y el dólar se convierta en problema por su bajo precio.
 
La clave de la ingenuidad macrista fue que los cambios prometidos se fueron demorando bajo la excusa de un cómodo gradualismo, para no generar conflictos. Es una obviedad que los cambios no se podrán hacer si los gobernantes no están dispuestos a enfrentar los conflictos y resolverlos. En algunos casos, las cosas saldrán bien y en otros mal. Pero así son las cosas. Pero si las cosas van a seguir igual o peor, pensemos por quién vamos a votar en octubre.
 
La Opinión Popular

SEGÚN EL INDEC, FUE MAYOR A LA DEL MES ANTERIOR Y YA SUPERÓ EL 9% EN 2017. STURZENEGGER PROMETIÓ UN 17% ANUAL
 
Se vuelve a escapar la inflación en abril con un 2,6% y disuelve la meta anual
 
La inflación oficial de abril fue de 2,6 por ciento y puso otra vez en crisis la meta anual del 17 por ciento -como techo máximo- que prometió el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.
 
Según informó el Indec, el índice acumulado en el primer cuatrimestre es del 9,1 por ciento y la inflación del último mes fue aún mayor que la de marzo, que había sido del 2,4%. De esta forma, la inflación acumuló un incremento de 27,5 por ciento en los últimos doce meses.
 
Estos números diluyeron la teoría del Gobierno de que la inflación estaba experimentando una tendencia decreciente, más aun teniendo en cuenta que no hubo tarifazos en los servicios en el último mes con los que el Gobierno pueda justificar la suba del índice. La única respuesta fue un tuit del vicepresidente del Central, Lucas Llach, que reconoció que se trataba de un "mal dato", pero sostuvo que "la inflación verdadera ya es la más baja desde 2014 y seguirá bajando".
 
Por otro lado, el Gobierno no logra bajar la llamada "inflación núcleo", que concentra al 70 por ciento de los bienes y servicios que no son ni regulados ni estacionales. La núcleo se consolidó en 1,7 puntos y no baja desde agosto del año pasado. Ese es según varios analistas el tema más grave.
 
Las explicaciones son varias, pero hay un consenso bastante amplio que la decisión del Gobierno de no acompañar con una baja del gasto el ajuste monetario que hace el Central vía una suba de tasas que golpea y fuerte en la actividad, explica buena parte de la disfuncionalidad del modelo macrista.
 
Con un agravante: La caída de actividad ya empezó a afectar la recaudación, que en los últimos dos meses creció por debajo de la inflación, con lo que el agujero fiscal empieza a entrar en un círculo vicioso, muy conocido en la historia contemporánea de la Argentina.
 
Lo que se ve en alguna medida es el previsible fracaso del gradualismo, que empieza a quedarse a mitad de camino de todas sus promesas.
 
La economía argentina en el año y medio de Macri, luego del shock de éxitos iniciales -salida del cepo, acuerdo con los holdouts y regreso a los mercados- empieza a quedar atrapada en un pantano de alto déficit e inflación, atraso cambiario y deuda escalando a niveles insostenibles en el largo plazo con las actuales tendencias de gasto.
 
El regreso con fuerza del problema inflacionario -en rigor nunca se fue- platea además al Gobierno un desafío político de primera magnitud: No es un secreto que la gente vota con el bolsillo y los sectores más populares son los primeros en sufrir la escalada de precios, como pudo comprobar la gobernadora María Eugenia Vidal y sus funcionarios durante el timbreo del fin de semana pasado, en el que abundaron los reclamos porque "la plata no alcanza".
 
El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, uno de los hombres más políticos del PRO ya había encendido luces amarillas durante el fin de semana, cuando advirtió que la inflación estaba lejos de estar en remisión, como sostienen voluntaristas desde el Central.
 
Ahora se entiende por qué el ex ministro Domingo Cavallo salió a pedir de manera urgente un "plan de estabilización con desarrollo". En su blog personal, Cavallo advirtió sobre el posible fracaso del actual rumbo económico y recomendó a Sturzenegger a entender que la tasa de interés por si sola en una situación como la actual no alcanza para bajar la inflación.
 
Cavallo sugirió al Gobierno que mire la experiencia de Perú, una de las economías que más crecen en la región. "No se confundan con la experiencia de Chile, México y Colombia, porque esas economías nunca estuvieron dolarizadas, ni de hecho ni de derecho", señaló Cavallo y agregó: "No cometan el error de Brasil de basar toda su estrategia estabilizadora en el mantenimiento de muy altas tasas reales de interés, es ilusorio pensar que la estabilización provocará por sí sola crecimiento económico".
 
"Para que la economía crezca vigorosamente se necesitan profundas transformaciones estructurales, comenzando por la reforma fiscal y del Estado", concluyó, señalando un camino que hasta ahora la administración de Macri no se ha atrevido a transitar.
 
Fuente: La Política Online

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20-08-2017 / 19:08
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20-08-2017 / 13:08
20-08-2017 / 10:08
El Peronismo es una identidad pero ya no es un partido político. En las últimas 8 elecciones, solo se presentó unido en 2. En las del domingo, era un archipiélago de partidos provinciales. En las presidenciales del 2015, tuvo 2 candidatos y perdió. Solo en las presidenciales del 2007 y 2011 se presentó unido, con un liderazgo claro. En el 2003 tuvieron 3 candidatos a presidentes. En el 2005, en la provincia de Buenos Aires se partió entre K y duhaldistas. En el 2009 y 2013 el peronismo disidente le ganó al oficial yendo por afuera. Hace rato que el PJ cordobés tiene un rumbo propio y que el PJ porteño es un club de derrotados.
 
La evidencia de esta situación, que conduce a la impotencia política, lo expresa el resultado de Cristina Fernández en Buenos Aires, la cual no terminó, políticamente, ni muerta ni viva. Algo así como quien sobrevive pero sin futuro, pero lo peor es que con su sobrevivencia impide que los demás peronistas puedan tener futuro.
 
Cristina demostró que puede sacar demasiados votos sin la estructura del Estado, sin carteles, embargada, casi sin hacer campaña. Le basta con transitar desde su dpto. a las oficinas del Instituto Patria, mientras mecha algunos post en Facebook y Twitter. La Argentina tiene, al menos, un 30% de adherentes a la versión cristinista del Peronismo.
 
Los peronistas se merecen esta Cristina, porque en dos años en vez de intentar renovarse, quedaron a la espera de ver si deberían continuar con Cristina o sin Cristina, y ahora que no pueden hacerlo ni con Cristina ni sin Cristina, están en el peor de los mundos. Así, el Peronismo enfrenta todo el peligro de una crisis de liderazgo. Con una Cristina que prevalece pero no hegemoniza. El resultado es el desorden y la dificultad para trazar un plan posible de acá al 2019, cuando vuelva a discutirse el poder.
 
Los gobernadores peronistas que impugnan el agotado relato K y el rumbo elegido por Cristina han sacado menos votos que ella. Sólo con sumar los resultados del cristinismo en provincia de Buenos Aires, Capital y Santa Fe, los supera en varios cuerpos. Y a eso hay que agregarle los triunfos en Chubut, Tierra del Fuego y Río Negro.
 
Quienes se oponen al liderazgo de Cristina sostienen que impide la renovación del Peronismo, imprescindible para recuperar el poder. Acaso tengan razón, pero todavía no tienen la fuerza suficientes para imponerla. Ese proyecto tenía nombre y apellido: Sergio Massa. El único que aparecía con potencial electoral para construir una opción superadora. Por eso, su caída fue el triunfo estratégico del macrismo, que le permitió a Mauricio Macri pensar en la posibilidad de su reelección y en gobernar el país con solo un 1/3 de los votos.
 
¿Puede desaparecer el peronismo? Es lo que quieren los sectores dominantes, lo que se escribía en 1957: que estaba muerto. O lo que se decía en 1977: Juan Perón había muerto, el peronismo no volvería jamás. Solo es cuestión de renovarse y unirse, que no es poca cosa. Y en corto tiempo, volverá con toda la fuerza, como siempre.
 
La Opinión Popular

19-08-2017 / 11:08
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