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Internacionales - 09-05-2017 / 20:05
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

En Meerut (India) comienza la rebelión de los cipayos

En Meerut (India) comienza la rebelión de los cipayos
Cuadro sobre la rebelión de los cipayos en 1857, en la India.
El 10 de mayo de 1857, en Meerut (India) se rebelan los cipayos (soldados indios al mando de oficiales británicos) que servían en el ejército de la Compañía Británica de las Indias Orientales, una compañía privilegiada formada en 1599 por un grupo de empresarios ingleses con el propósito de dedicarse al comercio con las Indias Orientales. Los enclaves de la Compañía mantenían sus propios ejércitos con sus propios comandantes-en-jefe y tenían mayor contingente de tropas que el ejército del Imperio británico. En 1857 había 257 000 cipayos.
 
La rebelión de la India de 1857 tuvo diversas causas religiosas, sociales, políticas y económicas, y comenzó como un motín de cipayos, el 10 de mayo de 1857 en el acuartelamiento de la localidad de Meerut. Muy pronto se produjo una escalada del conflicto con el estallido de otros motines y revueltas civiles a lo largo de la llanura del Ganges y del centro de India. Los enfrentamientos principales se produjeron en zonas de los actuales estados indios de Uttar Pradesh, Bihar, el norte de Madhya Pradesh y en la región de Delhi.
 
Esta rebelión supuso una amenaza considerable para el poder de la Compañía Británica en toda la región y no fue sofocada hasta la caída del reino de Gwalior el 20 de junio de 1858. La rebelión de los cipayos también es conocida por algunos historiadores indios como Primera Guerra de Independencia de India.
 
Esta rebelión de los cipayos llevó a la disolución de la Compañía Británica de las Indias Orientales en 1858 y obligó a los británicos a reorganizar su ejército, el sistema financiero y la administración de India. El país pasó a continuación a ser gobernado directamente por la Corona británica.
 
La Opinión Popular

 
La rebelión de los cipayos, India (1857-1859)
 
El 10 de mayo de 1857, los soldados indios del ejército indio británico, compuesto en su mayoría por musulmanes procedentes de Bengala, se amotinaron en Meerut, al noreste de Delhi. Los rebeldes marcharon hacia Delhi para ofrecer sus servicios al emperador de Mughal quién aceptó que lo nombraran emperador de la india, esto hizo que pronto en gran parte del norte y centro de la India surgiera una insurrección, esta insurrección pasaría a la Historia bajo el título de la rebelión de los cipayos, en el sur de Asia suele llamarse primera Guerra de Independencia de la India.
 
Este levantamiento amenazó seriamente la dominación británica en la India. Significó la culminación de un continuo resentimiento por parte de la población autóctona india hacia las políticas económicas y sociales británicas que se llevaban dando durante mucho tiempo, políticas que veían los indios como un continuo ataque hacia sus culturas y tradiciones.
 
Hasta el estallido de la rebelión, los británicos habían sabido contener numerosos disturbios y guerras "tribales" a través de concesiones, pero dos acontecimientos marcaron el comienzo de la violenta rebelión del año 1857.
 
El primer acontecimiento fue la anexión en 1856 de Oudh, un estado principesco muy rico que generaba enormes ingresos y representaba un icono de la autoridad de Mughal. El segundo acontecimiento, fue que los británicos engrasaron con grasa animal cartuchos para sus rifles, esta actividad que parecía no tener importancia era un acto muy ofensivo para las creencias religiosas de los cipayos musulmanes e hindúes.
 
El estallido surgiría tras una riña de un cipayo, Mangal Pandey con las autoridades británicas, acabando la riña con la ejecución de Mangal Pandey, esto provocó que sus iguales buscasen venganza, la situación era ya insoportable, estallaba la rebelión.
 
Los cipayos eran soldados locales, la mayoría hindúes o musulmanes, que fueron reclutados en el ejército de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Justo antes de la rebelión había más de 300.000 cipayos en el ejército, en comparación con alrededor de 50.000 británicos. La rebelión se extendió en poco tiempo por el norte de la India.
 
Todo esto acompañado de motines aislados que proliferaban en bases militares del centro de la India, la mayoría de veces, era el propio comportamiento de las autoridades británicas lo que precipitaba los motines.
 
Al comienzo de la rebelión, los rebeldes divididos y descoordinados tomaron por sorpresa a los británicos, quienes no se esperaban una rebelión de tal magnitud, comenzaban con ventaja los cipayos.  Como se ha dicho, los rebeldes no estaban unidos, se había restaurado en el trono imperial a Bahadur Shah Zafar, pero había una facción que deseaba que accediera al trono imperial a los gobernantes de Maratha.
 
Mientras tanto los cipayos musulmanes en su mayoría seguían el llamamiento a la yihad promovida los líderes musulmanes Maulana Fazl-e-Haq Khairabadi y la milenaria Ahmedullah Shah, provocó que el emperador mogol, Bahadur Shah, temiera una ola de violencia religiosa entre las distintas comunidades.
 
Además los sunnitas no veían con buenos ojos este llamamiento a la yihad que promocionaban los chiitas. Luego se encontraban los sijs, quienes temían el restablecimiento del poder de la dinastía Mughal en el norte de la India, ya que éstos habían sido perseguidos por la dinastía en el pasado.
 
La rebelión civil fue más heterogénea. Los rebeldes se pueden dividir en tres grupos distinguidos por sus intereses particulares: la nobleza feudal, los terratenientes rurales llamados taluqdars, y los campesinos.
 
La nobleza, que había perdido títulos y dominios por culpa de los británicos. Los líderes rebeldes, como Nana Sahib pertenecían a este grupo. En el centro de la India, donde no se había producido tal pérdida de privilegios, los príncipes permanecieron leales a los británicos. 
 
El segundo grupo, los taluqdars, había perdido la mitad de sus tierras como resultado de las reformas agrarias que se produjeron bajo tutela británica. A medida que la rebelión iba expandiéndose, los taluqdars volvieron a ocupar rápidamente las tierras que habían perdido, estas tierras eran arrebatadas a los campesinos, quienes también estaban en contra de los británicos.
 
Los impuestos que tenían que pagar muchas familias por la posesión de la tierra fueron para rebelarse contra los británicos. La rebelión civil también fue muy desigual geográficamente hablando.
 
Esta guerra civil causó estragos tanto en los indios como en los británicos, aunque el resultado final fue la victoria de los británicos. La batalla final se libró en Sirwa Pass en mayo de 1859, y los rebeldes tuvieron que huir a Nepal. Esta rebelión representó el primer intento de la India para conseguir su independencia. Parecía que la rebelión no era el camino a seguir, Gandhi, sabía esto.
 
La rebelión de los cipayos supuso un punto de inflexión. Los británicos se endurecieron, exiliaron al emperador Bahadur Shah II a Birmania, por lo que se culminó definitivamente con el Imperio mogol.
 
Al mismo tiempo, se abolió el gobierno de la Compañía Británica de las Indias Orientales y se reemplazó por un gobierno que dependía directamente de la corona británica.
 
Se prometió igualdad ante la ley británica, pero la desconfianza de la India ante el dominio británico iba a ser un legado constate del subconsciente del colectivo indio que dejó la rebelión de 1857.
 
El gobernador general con sede en Calcuta, corrió a la administración en la India, con la asistencia de los consejos ejecutivos y legislativos. Bajo el gobernador general fueron los gobernadores provinciales, que tenían poder sobre los funcionarios del distrito, que formaron los peldaños más bajos de la administración pública de la India.
 
Durante décadas, el Servicio Civil de la India fue dominio exclusivo de los británicos al igual que los peldaños superiores en profesiones como el derecho y la medicina. Los administradores británicos estaban imbuidos de un sentido del deber en gobernar la India y fueron recompensados ​​con buenos salarios, alto estatus y grandes oportunidades de promoción.
 
El virrey anunció en 1858 que el gobierno honraría anteriores tratados con estados principescos por lo que alrededor del 40 por ciento del territorio de la India y entre el 20 y el 25 por ciento de la población se mantuvo bajo el control de 562 príncipes procedentes de diversas etnias y religiones. Además se produjo una reorganización del ejército, separando el ejército.
 
Las actitudes británicas hacia los indígenas pasaron de aislamiento a xenofobia, incluso a aquellos a quienes habían demostrado lealtad durante la rebelión. En 1883 el gobierno de la India trató de eliminar las barreras raciales mediante la introducción de un proyecto de ley que autorizaba a jueces indios para juzgar delitos cometidos por los europeos, este proyecto, debido a quejas de británicos se canceló. Los intelectuales indios aprendieron que si sabían organizarse contra los británicos, podían obtener grandes logros.
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
-AA.VV. The Cambridge History of Souteast Asia. Volume two. Cambridge University Press. 2008
-Metcalf, Daly. Historia de la India. Ediciones AKAL, 2003.
-Rawding, F.W. La rebelión de la India en 1857. Ediciones AKAL, 1991.
-Smith, V.A. The Oxford History of India, Oxford UP, 1994.
 
Fuente: asiafragmentada.blogspot.com.ar
 

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La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho, Perú, el 09 de diciembre de 1824. Alrededor de 80 valientes Granaderos argentinos (los últimos de los 4.000 que cruzaron los Andes con José de San Martín) participaron en la victoria, junto a combatientes colombianos, venezolanos, peruanos y chilenos. 
 
El general venezolano Antonio José de Sucre, a los 29 años, fue el protagonista central de la batalla, al mando de las fuerzas patrióticas, que acometieron directamente a la masa desorganizada de tropas colonialistas que, sin poder formar para la batalla, descendía en hileras de las montañas. Lo acompaña el intrépido general colombiano José María Córdoba, de 25 años, que alzando su sombrero blanco de jipijapa en la punta de su espada, entusiasma a sus hombres lanzándose al combate con el grito: "¡División! ¡De frente! ¡Armas a discreción y paso de vencedores".

La frase lanzada por el general Jacinto Lara al iniciar el combate es menos homérica pero más criolla. Los hombres de Lara eran hijos de los llanos venezolanos y "gente cruda". Su general les dirigió antes de la batalla la siguiente arenga: "¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como  ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y ... ¡a ellos!".
 
Las fuerzas patriotas sumaban 5.780 hombres y los realistas, 9.310 soldados. La victoria americana fue completa. Cayeron prisioneros el virrey José de la Serna con todos sus generales, empezando por José de Canterac y Jerónimo Valdés, con más de 600 oficiales y dos mil hombres de tropa. Más de dos mil muertos (307 patriotas y 1800 realistas) quedaron sobre el campo de Ayacucho donde concluía el poder colonial español en América.

La victoria de los revolucionarios independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista español más importante que seguía en pie, sellando la independencia peruana con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. Terminaron así estas guerras de liberación en todo un continente, que había comenzado medio siglo atrás, cuando los yanquis iniciaron las hostilidades contra los ingleses el 19 de abril de 1775.

 
Presencia indestructible de Eva Perón 
Por Blas García

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