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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Sociedad e Interés General - 08-05-2017 / 18:05
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 09/05/2001 FALLECE EL NEGRO FRAMINI, PARADIGMA DE PERONISTA

Un ejemplo: Andrés Framini, líder obrero de la Resistencia Peronista

Un ejemplo: Andrés Framini, líder obrero de la Resistencia Peronista
Tres legendarios dirigentes de la Resistencia Peronista: Juan “el Chancho” Lucero, Andrés “el Negro” Framini y Envar "Cacho" El Kadri, en París 1982. El del centro, ejemplo de sindicalista peronista; los dos de los flancos, fundadores de la primera Juventud Peronista después de 1955, “el Chancho” en Rosario y "Cacho" en Buenos Aires.
El 09 de mayo de 2001, en circunstancias peculiares, con 86 años, fallece Andrés Framini, alias el Negro. Asistió a un acto de homenaje a Eva Perón, en el local del sindicato de trabajadores estatales ATE de la CTA, donde pronunció un discurso y presenció la película Perón, sinfonía del sentimiento de Leonardo Favio. En esas circunstancias sufrió un ataque que le causó la muerte inmediata.
 
"El Negro" Framini fue un dirigente sindical y político, líder obrero de la Resistencia Peronista contra la "Revolución Fusiladora". Perseguido por los comandos civiles, los militares y los gorilas, sufrió cárcel y tortura por la dictadura del general Pedro Eugenio Aramburu.
 
En 1962, como candidato de Juan Perón, fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires pero, presionado por los militares, el resultado fue desconocido por el gobierno del presidente Arturo Frondizi, quien a su vez resultó derrocado por un golpe militar pocos días después.
 
La trayectoria de Andrés Framini es una de los más nutridas y honrosas del Movimiento Obrero y del Movimiento Peronista. Fue secretario general de la Asociación Obrera Textil entre 1951-1955 y 1959-1968. En dos oportunidades, 1955 y 1961-1963 integró la conducción ejecutiva de la Confederación General del Trabajo (CGT). No hace falta decir más.
 
Blas García

Andrés Framini nació el 2 de agosto de 1914 en la localidad obrera de Berisso, designada como la capital provincial del inmigrante, en el cordón industrial del Gran Buenos Aires. En la década de 1930, Framini se incorporó como obrero en la industria textil, que experimentaba entonces una gran expansión, encabezando el proceso de industrialización del país, en esa década y la siguiente.
 
En 1943, dentro del complejo proceso que fue el gobierno militar conocido como Revolución del 43, una parte del movimiento obrero, principalmente de las corrientes socialista y sindicalista revolucionaria, concretaron una alianza con un grupo de militares jóvenes, encabezado por Juan D. Perón y Domingo Mercante. En ese momento Framini comienza su militancia en el sindicalismo.
 
Framini ha contado que participó de la movilización obrera del 17 de octubre de 1945, considerada como la fecha fundacional del peronismo como tal. En ese momento aún no se había creado la Asociación Obrera Textil (AOT), uno de los sindicatos más poderosos del país, que lo llevaría a destacarse en la vida pública, y que sería fundado diez días después.
 
Pronto Framini se destacó como organizador sindical siendo elegido delegado de la empresa textil F. Piccaluga y Cia, una de las pioneras de la industria argentina, con fábrica en el barrio de Barracas, en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, donde tradicionalmente se había organizado el sindicalismo textil liderado por el socialista Lucio Bonilla.
 
En 1953 fue elegido secretario general de la AOT, luego de una serie de huelgas por aumentos salariales por encima de la pauta de incremento que el gobierno había propuesto con el fin de evitar una escalada inflacionaria. En esa oportunidad Framini sostuvo una posición contraria a los entonces líderes del sindicato a quienes terminó desplazando en 1953.
 
El 16 de junio de 1955, Framini concurrió a la Plaza de Mayo para expresar su apoyo al presidente Juan D. Perón, ante un intento de golpe de Estado iniciado ese mismo día, durante el cual los golpistas ordenaron bombardear la Plaza de Mayo con aviones de guerra de la Marina causando más de 300 muertos.5 9
 
 
Líder de la Resistencia Peronista
 
El 16 de septiembre de 1955, pocas semanas después del bombardeo de Plaza de Mayo, un nuevo golpe militar logró derrocar al presidente Perón, dando inicio a la autodenominada Revolución Libertadora. El régimen dio inicio a un extenso período de ilegalización del peronismo que fue resistido por sus activistas en un proceso conocido como la Resistencia Peronista, que se extendería hasta las elecciones de 1973. Fue en este período en el que Andrés Framini alcanzó un destacado protagonismo en la vida sindical y política.
 
La Revolución Libertadora estaba dirigida por dos líneas militares: los nacionalistas católicos, liderados por el general Eduardo Lonardi, y los liberales de derecha, liderados por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas. Los nacionalistas católicos aceptaban muchas de las conquistas sociales y laborales obtenidas durante el gobierno de Perón y no adoptaban una posición frontalmente en contra del peronismo. Los liberales de derecha, en cambio, pretendían derogar muchas de las medidas sociales establecidas y adoptaban una posición francamente antiperonista. Inicialmente ambos bandos se mantuvieron en equilibrio, asumiendo como presidente de facto Lonardi, y vicepresidente de facto Rojas.
 
En este primer período de la Revolución Libertadora, el movimiento obrero peronista intentó maniobrar aprovechando las diferencias entre ambas corrientes militares, para obtener ventajas y ganar tiempo para reorganizarse, mientras los sindicatos eran ocupados por grupos no peronistas apoyados por los militares (socialistas, anarcosindicalistas, radicales, independientes). Por esa razón ese momento fue conocido como la entente cordiale.
 
El 5 de octubre la mesa directiva de la CGT renunció, para que asumiera una conducción provisoria, integrada por Andrés Framini y Luis Natalini de Luz y Fuerza.11 Los sindicalistas negociaban con el régimen militar, a través del Ministro de Trabajo Luis Cerruti Costa, un socialcristiano, abogado del sindicato metalúrgico, que había sido peronista hasta 1947. Al día siguiente de asumir la dirección de la CGT, Framini y Natalini firmaron un pacto formal con el ministro Cerruti Costa, por el cual el gobierno reconocía a las autoridades de la CGT y se comprometía a designar interventores imparciales en los sindicatos, donde se deberían realizar elecciones democráticas en 120 días.
 
A cambio, Framini y Natalini realizaron algunas concesiones, como la eliminación del preámbulo del estatuto de la CGT donde se adoptaba la doctrina peronista y la eliminación como feriado del 17 de octubre, Día de la Lealtad peronista.
 
Para fines del mes de octubre, las tensiones en pugna se acentuaron. Mientras el gobierno militar buscaba instalar en los sindicatos direcciones no peronistas, la CGT aumentó su presión sobre el gobierno para que se abstuviera de intervenir en la situación interna de los sindicatos. El 26 de octubre, en una reunión con el Ministro de Trabajo, Framini le exigió dejar de apoyar a los grupos opositores, bajo amenaza de declarar una huelga general.
 
Cerruti Costa rechazó la exigencia sindical y respondió estableciendo nuevas reglas para la "normalización sindical" que, en los hechos, dejaban sin efecto el acta firmada con la CGT. Las nuevas reglas establecían la caducidad de los mandatos de los dirigentes de la CGT y los sindicatos, y el llamado a elecciones controladas por las Fuerzas Armadas.
 
Mientras tanto, la actitud ofensiva demostrada por la CGT, llevó al sector liberal de derecha del régimen militar a responder tomando mayor control del gobierno. De este modo, el 1 de noviembre la Marina ocupó el Ministerio de Trabajo con el fin de desencadenar una acción represiva hacia el sindicalismo peronista. Cerruti Costa resistió la presión y logró, con apoyo de Lonardi, un nuevo pacto con Framini y Natalini, por el cual volvieron a ser reconocidas las autoridades de la CGT y se decidió designar de común acuerdo a los interventores sindicales que procederían a la normalización.
 
Sin embargo, el sector liberal de derecha volvió a avanzar el 11 de noviembre, al constituirse la Junta Consultiva Nacional del gobierno militar, presidida por el almirante Rojas e integrada por políticos destacados designados por la mayor parte de los partidos antiperonistas. Dos días después, un golpe palaciego desalojó del poder al general Lonardi, instalando como nuevo presidente de facto a un liberal de derecha, el general Pedro Eugenio Aramburu.
 
La CGT entonces declara una huelga general para los días 15, 16 y 17 de noviembre. Inmediatamente el gobierno militar encarceló a más de 9.000 dirigentes sindicales, incluidos Framini y Natalini. El paro sólo tuvo adhesión en algunos distritos obreros como Avellaneda, Berisso y Rosario y debió ser levantado al día siguiente de iniciarse. La CGT y la mayor parte de los sindicatos fueron intervenidos militarmente y el nuevo régimen puso en marcha una fuerte política represiva que se completó con varios decretos en los que se consideraba delito tener ideas peronistas, y hasta la sola mención del nombre del ex presidente Juan D. Perón, con penas de prisión de hasta seis años para los infractores.
 
Intervenidos los sindicatos y la CGT, el sindicalismo peronista comenzó a reorganizarse desde sus simpatizantes en las fábricas y centros de trabajo, mediante huelgas, sabotajes y comisiones internas clandestinas. Esa fue la base de lo que se denominaría luego la Resistencia Peronista.
 
Allí aparece toda una nueva generación de dirigentes sindicales, como el metalúrgico Augusto Timoteo Vandor y el textil Juan Carlos Laholaberry, quien durante muchos años sería el socio sindical de Framini, hasta desplazarlo de la conducción de la AOT en 1968.
 
Ya libre, a fines de 1956, Framini impulsa la creación de un centro de coordinación sindical al que denomina CGT Auténtica, no reconocida por el régimen militar. Otros grupos por entonces habían intentado experiencias similares, como la CGT Única e Intransigente y el Comando Sindical.
 
Ese año y desde la clandestinidad, el sindicalismo peronista organizó 52 huelgas en las que participaron 853.994 trabajadores, proporcionalmente uno de los números más altos de la historia.
 
Framini se convirtió en ese momento en uno de los principales líderes de la Resistencia Peronista, actuando desde la clandestinidad. En esa condición fue uno de los organizadores del frustrado levantamiento cívico-militar conducido por el general Juan José Valle el 9 de junio de 1956, que fuera severamente reprimido con el fusilamiento de 27 civiles y militares, incluyendo los fusilamientos clandestinos de León Suárez.
 
Framini fue uno de los cuatro hombres que comandaron la insurrección, que recibió el nombre de Movimiento de Recuperación Nacional 9 de Junio, junto con el dirigente sindical metalúrgico Armando Cabo y los generales Valle y Raúl Tanco. Durante el mismo, Framini permaneció en la sede del Comando del levantamiento, instalada en Avellaneda, en una casa sobre la calle Alsina, frente a la plaza Alsina. Se ha dicho que, de haber sido encontrado por el régimen militar, Framini hubiera integrado la lista de fusilados.
 
 
Reorganización sindical y las 62 Organizaciones
 
Como parte de la política del gobierno militar de promover la instalación en los sindicatos de conducciones no peronistas, en la Asociación Obrera Textil la intervención militar facilitó el accionar de Lucio Bonilla, antiguo líder de la fracción de la Unión Obrera Textil (UOT) controlada por el socialismo, opuesta a la que controlaba el comunismo; ambas UOT fueron disueltas en 1946, para que sus miembros se integraran a la Asociación Obrera Textil (AOT), creada el año anterior.
 
Sin embargo, en las elecciones normalizadoras realizadas en 1957, la lista socialista fue derrotada por una alianza entre peronistas y comunistas, resultando elegido secretario general Juan Carlos Loholaberry, debido a que Framini había sido legalmente inhabilitado por el gobierno militar para ser candidato.
 
En agosto de 1957 el gobierno militar organizó el Congreso Normalizador de la CGT, bajo le presidencia del interventor de la central, capitán de navío Alberto Patrón Laplacete. Framini fue delegado al mismo por la AOT y una de las figura destacadas. En el mismo el peronismo realizó alianzas con el comunismo y los sindicalistas independientes, con el fin de evitar el triunfo de las corrientes sindicales que apoyaban al régimen militar.
 
Al momento de obtener mayoría para controlar las credenciales de los delegados, los delegados oficialistas se retiraron, dejando sin quórum al congreso, que de ese modo fracasó.
 
Como resultado se conformaron tres corrientes sindicales:
 
Las 62 Organizaciones, inicialmente integrada por peronistas y comunistas, hasta que éstos se separaron, poco después;
Los 32 Gremios Democráticos (socialistas y radicales):
Las 19 organizaciones comunistas (ya separados de las 62) e independientes, que al año siguiente se disolverá para crear el MUCS de orientación comunista.10 12
Ese mismo año las corrientes sindicales peronista y comunista declaran conjuntamente dos paros generales, los días 27 de septiembre y 22-23 de octubre,16 reclamando entre otras cosas, la libertad de los sindicalistas presos, el cese del estado de sitio, la derogación del decreto que congelaba los salarios y la reanudación del congreso de la CGT.10
 
En noviembre de 1957 Framini participó del Plenario Nacional de Delegaciones Regionales de la CGT y las 62 Organizaciones efectuado en La Falda (Córdoba), que aprobó el famoso Programa de La Falda "para la independencia económica".12
En 1958 Framini compartió y apoyó activamente el voto peronista a la candidatura presidencial de Arturo Frondizi, que resultara del pacto secreto entre éste y Juan D. Perón.
 
En 1959, ya elegido presidente Arturo Frondizi, Framini fue detenido por orden presidencial en tres oportunidades, acusado de "actividades subversivas", haciendo uso de las facultades extraordinarias que concede el estado de sitio. El caso fue denunciado ante el Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), como Caso 216, por la Federación Internacional de Trabajadores Textiles, del Vestuario, del Cuero y de Pieles (FITTVCP). La OIT resolvió recomendar al gobierno argentino poner a Framini rápidamente a disposición de un juez que pudiera resolver su situación utilizando la ley común.17 Ese mismo año, fue nuevamente elegido secretario general de la AOT, cargo que mantendría hasta 1968.
 
En octubre de 1960, Framini integró la Comisión de los 20, una conducción federada del movimiento obrero, constituida entre peronistas e independientes para exigir la devolución de la CGT. Para presionar al gobierno, la Comisión de los 20 declaró el 7 de noviembre una huelga general, que obligó al presidente Frondizi a recibirlos y finalmente, acordar el 3 de marzo de 1961 la devolución de la CGT a la Comisión de los 20.
 
La CGT entonces pasó a ser conducida por un secretariado provisorio de ocho miembros: Andrés Framini (textil), Augusto Vandor (metalúrgico), José Alonso (vestido), Juan Rachini (aguas gaseosas), Arturo Stafolani (La Fraternidad), Héctor Riego Ribas (gráfico), Manuel Carullas (tranviarios) y Francisco Pérez Leirós (municipales).
 
 
Gobernador electo de la Provincia de Buenos Aires
 
El presidente Arturo Frondizi (1958-1962), durante su mandato, facilitó la presentación de candidatos peronistas en las elecciones provinciales del 18 de marzo de 1962, utilizando nombres partidarios nuevos, como el de Unión Popular, Partido Laborista, Tres Banderas, etc.
 
En la Provincia de Buenos Aires, la más importante del país, Perón desde el exilio, anunció que se presentaría una fórmula integrada por Andrés Framini para gobernador y él mismo como vicegobernador. El anuncio generó conmoción entre los militares y las fuerzas antiperonistas, obligando al gobierno, a través del Ministro del Interior Alfredo Vítolo, a declarar que no permitiría la candidatura de Perón. Simultáneamente, el juez electoral Leopoldo Isaurralde anunció que no habilitaría la candidatura de Perón, y el cardenal Antonio Caggiano mencionó públicamente que Perón había sido excomulgado por la Iglesia Católica.
 
Pero finalmente Perón no integró la fórmula en esa provincia y la misma fue completada por Marcos Anglada. La sigla partidaria utilizada fue "Unión Popular" y durante la campaña se utilizó un provocativo eslogan que anticipaba el retorno del propio Perón al poder: "Framini-Anglada, Perón en la Rosada".5 La fórmula Framini-Anglada fue apoyada también por el Partido Socialista Argentino, dirigido en ese momento por Alfredo Palacios y Alicia Moreau de Justo, que retiró a tal efecto su propia fórmula a gobernador.
 
El peronismo sorprendió ganando en diez de las catorce provincias entonces existentes, entre ellas las de la Provincia de Buenos Aires en la que Framini fue elegido gobernador. El inesperado triunfo peronista produjo un planteo militar que llevó a Frondizi intervenir la Provincia de Buenos Aires. La medida sin embargo no pudo evitar el golpe de Estado que lo derrocó once días después, que anuló las elecciones y restableció las normas de represión y proscripción del peronismo.
 
A pesar del golpe de Estado y de la anulación de las elecciones, el 1 de mayo de 1962, fecha en que le tocaba asumir como gobernador, Framini concurrió igualmente -con sus seguidores- a asumir su cargo, labrando un acta sobre la negativa a aceptarlo por parte del gobierno de facto, que generó una violenta represión policial.
 
Tres décadas después, durante la gobernación de Eduardo Duhalde (1991-1999), una ley provincial estableció la validez del triunfo electoral de Andrés Framini, reconociéndole la condición de ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
 
 
Framini o Vandor
 
En junio de ese mismo año Framini tuvo una actuación destacada en el Plenario Nacional de las 62 Organizaciones realizado en Huerta Grande, Provincia de Córdoba. Allí pronunció un importante discurso,19 impulsando el histórico programa que finalmente aprobó el plenario, en línea con los postulados de los movimientos de liberación nacional en auge en ese momento.
 
Desde ese momento, Framini y su posición de lealtad a Perón en el exilio, apareció como contrafigura del dirigente sindical metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, más favorable a prescindir de la dirigencia de Perón.9 Esa oposición volvió a manifestarse en 1966, cuando algunos dirigentes sindicales encabezados por Vandor se acercaron al dictador militar Juan Carlos Onganía, liderando una fracción opositora en la 62 Organizaciones que reclamaba una activa oposición a la dictadura militar.
 
Framini fue uno de los integrantes del Comando Táctico Peronista, instancia clandestina creada para preservar la organización durante los años en los que el peronismo estuvo proscripto. Otros integrantes del Comando fueron John William Cooke, Augusto Vandor, Delia Parodi, María Granata.
 
Ya siendo Presidente Arturo Illia, y como integrante del Comando Táctico Peronista, a Framini le correspondió anunciar públicamente, en el acto organizado en la Plaza Once de Buenos Aires el 17 de octubre de 1964, el retorno de Perón a la Argentina ese mismo año. El gobierno de Illia sin embargo lo impidió, mediante gestiones realizadas por el canciller Miguel Ángel Zavala Ortiz con la dictadura militar instalada en Brasil, que impidió el despegue del avión en el que Perón viajaba.
 
En febrero de 1966 las 62 Organizaciones se dividen a raíz del avance del vandorismo, que buscaba organizar un "peronismo sin Perón". Framini integró el sector antivandorista, liderado por el secretario general de la CGT José Alonso, denominado "De Pie Junto a Perón", título del documento que marcó la ruptura. En el sector también se enrolaron dirigentes como Amado Olmos (sanidad) y Lorenzo Pepe (ferroviarios), así como los dirigentes de izquierda que integraban Los 19. El vandorismo por su parte contraatacó removiendo a Alonso como secretario general de la CGT, apoyado por dirigentes como Fernando Donaires, que reemplazó a Alonso, Rogelio Coria (construcción) y Miguel Gazzera (fideros).
 
En 1968 Framini fue derrotado por Juan Carlos Laholaberry en las elecciones por la secretaría general de la Asociación Obrera Textil.21 En pleno proceso electoral Framini simula su propio secuestro, aparentemente con el fin de reposicionarse ante lo que él consideraba un fraude. El intento, que tuvo ribetes tragicómicos, sin embargo quedó al descubierto por obra en gran medida del periodismo, sobre todo del diario Crónica, que sospechó de la situación desde un principio. El hecho fue tomado por Víctor Proncet para escribir el cuento "La víctima", sobre el que a su vez se realizó una película censurada y nunca estrenada comercialmente, Los traidores (1973), del director Raymundo Gleyzer, secuestrado-desaparecido en 1976.
 
 
Luego de 1968
 
La actividad pública de Framini se redujo considerablemente luego de perder la conducción de la AOT y del episodio del autosecuestro. Desde entonces siguió actuando en la vida política, pero sin alcanzar posiciones de máxima relevancia.
 
En 1974 creó junto con Sebastián Borro, Dante Viel y Armando Cabo la "Agrupación del Peronismo Auténtico", dentro del Partido Justicialista. Poco después, en 1975, ya muerto Perón, Framini integró el grupo fundador del Partido Peronista Auténtico, con el que la izquierda peronista, principalmente la Juventud Peronista y Montoneros, buscó frenar el poder del ultraderechista José López Rega en el Partido Justicialista. Sin embargo renunció al mismo poco después, disconforme con la conducción.
 
En el golpe militar del 24 de marzo de 1976 que impuso la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, un grupo de tareas fue a su casa a secuestrarlo, pero no pudo encontrarlo.
 
En 1997 la Cámara de Diputados de la Nación lo distinguió, junto a otras personalidades del quehacer nacional, como uno de los Mayores Notables de la Argentina.
 
Finalmente en la década de 2000, Framini apoyó, aunque sin integrar,1 el Polo Social, encabezado por el padre Luis Farinello, e integrado también por el abogado sindical Héctor Recalde, el socialista Antonio Cartañá, la socióloga Olga Hammar, los dirigentes sindicales Luis D'Elía y Francisco "Barba" Gutiérrez, Humberto Tumini, entre otros.
 
En sus últimos años de vida Andrés Framini se dedicó principalmente a dar testimonio de las luchas sociales en la Argentina, pronunciando charlas en sindicatos, organizaciones populares y partidos políticos.
 
 
Su muerte
 
Falleció el 9 de mayo de 2001, en circunstancias peculiares. Ese día, con 86 años, Framini asistió a un acto de homenaje a Eva Perón, en el local del sindicato de trabajadores estatales ATE de la CTA, donde pronunció un discurso y presenció la película Perón, sinfonía del sentimiento de Leonardo Favio. En esas circunstancias sufrió un ataque que le causó la muerte inmediata. Sus restos fueron velados en la calle Quito al 3000 e inhumados en el cementerio de la Chacarita.
 
Tres días después el diputado nacional Juan Carlos Dante Gullo escribió un artículo en el periódico Página/12 titulado Una muerte hermosa, que termina reproduciendo una opinión compartida por quienes lo conocieron: Murió luchando. Murió como él lo hubiera querido. Murió como lo que vivió. ¡Una vida hermosa!
 
Al momento de su muerte no recibía pensión y contaba como única propiedad un departamento de un ambiente y medio. Cinco días después de su muerte la Cámara de Diputados de la Nación le realizó un homenaje que contó con la adhesión de todos los bloques.
 
Fuente: Wikipedia

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16-10-2017 / 19:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudo democráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Son tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores obreros y populares. Una Nueva Argentina donde el Pueblo fue protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas, del Chacho, de Varela y López Jordán, y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado, inconcluso, que debemos realizarlo plenamente hoy, cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase obrera, para aplicar sus eternas políticas neoliberales de injusticia social.

 
Las políticas económicas del macrismo están inspiradas en ese neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias siempre fracasaron, provocando enorme resistencia popular y revueltas sociales. Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema económico - social injusto y la pelea para cambiarlo.
 
Escribe: Blas García

16-10-2017 / 17:10
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese momento se convertiría en un actor determinante del proceso político.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo desde entonces olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón.
 
Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
Escribe Blas García

 

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16-10-2017 / 17:10
15-10-2017 / 18:10
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

15-10-2017 / 18:10
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que"desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

 

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