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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Mauricio Macri prometió que iba a lograr pobreza cero en la Argentina y cada vez hay más pobres. Dijo que venía a unir a los argentinos y cada vez es más grande la grieta”. Juan Manzur, gobernador de Tucumán
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Nacionales - 21-04-2017 / 10:04
OPINIÓN

¿Dónde están los datos?: El mito macrista del ausentismo docente

¿Dónde están los datos?: El mito macrista del ausentismo docente
Ausentismo docente: ¿dónde están los datos?
El mito del docente faltador o vago es una de las clásicas ruedas de auxilio cuando un gobierno debe negociar cuestiones salariales para retacear presupuesto y mejoras de condiciones de trabajo. No obstante, los ministros de aquí y de allá se limitan a hablar de un alto ausentismo, aunque jamás aportan una cifra concreta. Esto se debe a que, lisa y llanamente, esas cifras no existen.
 
El mito del ausentismo les sirve a los gobiernos para poner trabas a las negociaciones salariales docentes, haciendo pie sobre preconceptos muy extendidos en la sociedad civil. Si se googlea "datos sobre ausentismo docente" se llega a noticias fundadas en percepciones de alumnos y directivos, pero ni un solo dato duro. Tal vez ahí mismo está la explicación de por qué no tenemos datos al respecto: cuando se habla de ausentismo docente, para las dirigencias políticas el silencio es salud.
 
Ausentismo docente: ¿dónde están los datos?
 
El extenso conflicto que lleva la paritaria docente de 2017 ha hecho estallar un rosario de percepciones, pareceres y preconceptos sobre la escuela, presente y pasada. Sin embargo, prácticamente ninguna de las opiniones que se escuchan con más fuerza desde instancias gubernamentales, presentes y pasadas, y mediáticas mainstream lo hace con base en datos empíricos, con información contrastable.
 
 
Lo que no tenemos
 
El mito del docente faltador o vago es una de las clásicas ruedas de auxilio cuando un gobierno debe negociar cuestiones salariales para retacear presupuesto y mejoras de condiciones de trabajo. No obstante, los ministros de aquí y de allá se limitan a hablar de un alto ausentismo, aunque jamás aportan una cifra concreta. Esto se debe a que, lisa y llanamente, esas cifras no existen.
 
Las escuelas toman nota de las ausencias y las licencias de su personal para pasar la información al sector de liquidaciones de haberes estatal de cada provincia. Esto se debe a que el Estado nacional no tiene ni establecimientos educativos ni docentes a cargo, a excepción de las universidades nacionales, pero bajo un régimen de autonomía. Durante la última década del siglo XX se transfirieron todas las instituciones a cada una de las 24 jurisdicciones que componen el sistema educativo argentino.
 
Sin embargo, las administraciones provinciales no parecen utilizar esa información para realizar informes estadísticos sobre los tipos de licencias y la cantidad de inasistencias en las que incurrimos los docentes.
 
Al contrario, cabría suponer que en la liquidación de los sueldos sólo se toma en cuenta cuántos días corresponde descontar por mes, y si a eso también debe descontársele el presentismo, para llegar al número que corresponde. Los datos cualitativos -tipo de licencia, inasistencia, regularidad de estas, patrón de conducta del agente en este sentido- parecen perderse en el mar de expedientes de los ministerios.
 
Esa información nos permitiría corrernos del mito y forzar a pensar soluciones concretas si esto es un problema generalizado o no en relación con el resto de los rubros laborales. Ahí sí, entramos en el terreno de las políticas públicas, y de pensar, desde quienes conducen el sistema educativo, cuáles son los mejores mecanismos para amortiguar el impacto de estas situaciones en los procesos de enseñanza-aprendizaje.
 
Pero lo concreto es que no disponemos de esos datos porque los propios ministerios, dirigidos por los propios políticos que acusan a los docentes de faltar mucho, son precisamente los únicos encargados de relevar y analizar esa información, y han tomado la decisión política explícita de no hacerlo. Dicho de otro modo: si no sabemos cuánto faltamos los docentes es porque los gobiernos no quieren que se sepa. Ellos son los custodios y los propietarios de esa información.
 
 
Lo que sí tenemos
 
El trabajo docente está regido por los estatutos. Cada provincia tiene el propio; a grandes rasgos los 24 estatutos jurisdiccionales del país se escribieron sobre la base del de 1958. Allí están explicitados los mecanismos de ascenso, de acrecentamiento de puntaje y las licencias a las que tenemos derecho sin perder nuestro cargo. Esto varía de provincia a provincia, pero en líneas generales hay bastante coincidencia.
 
La pregunta que también restaría hacerse, para seguir desmontando el mito y acercarnos a la verdad sobre un presunto exceso de derechos que detentamos, es si estas licencias difieren mucho o poco de las que dictan la ley de contrato de trabajo -que regula el trabajo en el ámbito privado- y los principales convenios colectivos derivados de ella. Tampoco lo sabemos: nadie realizó ese estudio.
 
 
La rueda de auxilio
 
Como se afirmó antes, el mito del ausentismo les sirve a los gobiernos para poner trabas a las negociaciones salariales docentes, haciendo pie sobre preconceptos muy extendidos en la sociedad civil. Si se googlea "datos sobre ausentismo docente" se llega a noticias fundadas en percepciones de alumnos y directivos, pero ni un solo dato duro. Tal vez ahí mismo está la explicación de por qué no tenemos datos al respecto: cuando se habla de ausentismo docente, para las dirigencias políticas el silencio es salud.
 
Por Manuel Becerra
 
El autor es docente en la Ciudad de Buenos Aires y autor del blog fuelapluma.com.
 
Fuente: Infobae
 
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28-06-2017 / 16:06
28-06-2017 / 16:06
28-06-2017 / 09:06
En una muestra de desprecio hacia los trabajadores, y a pesar del rechazo expresado por las centrales sindicales a la propuesta oficial, el gobierno de Mauricio Macri determinó anoche, a través del Ministerio de Trabajo que conduce Jorge Triaca, un incremento del 24% en el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) en tres cuotas, que se terminarán de pagar recién en julio del año que viene.
 
De esta manera, el SMVM pasará de $8.060 a $10.000, disponiendo que el mismo se ajuste en tres tramos: $8.860 a partir del 1º de julio, $9.500 a partir del 1º de enero y $10.000 desde julio de 2018. La resolución de Triaca se dio luego de que fracasara la reunión del Consejo del Salario Mínimo que juntó al Gobierno, sindicalistas (la CGT y la CTA) y empresarios.
 
El pedido gremial era el de un salario de $14.060, lo que representaba un aumento del 75%, mientras que las cámaras empresariales hicieron una oferta que lo elevaba a $9.700, una suba del 20,3%. Ante la falta de acuerdo entre empresarios y sindicatos (que fogoneó el Gobierno), Macri terminó definiendo el futuro del salario mínimo. El ministro Triaca, compartió la propuesta patronal, aunque le sumó un mísero 3%. Con los hechos consagrados, es la primera vez en la historia que el Consejo del Salario no llega a un acuerdo entre las partes.
 
El aumento solo satisfizo a los empresarios entre los que estaban la UIA, la Bolsa de Comercio, las centrales del campo: Confederaciones Rurales Argentinas y Coninagro, Argencon (empresas de servicios externos), FEGHRA (Hoteles y gastronomía), la Cámara Argentina de Comercio y la Cámara Argentina de la Construcción, entre otras.
 
Este incremento dado por el Gobierno no alcanza siquiera para cubrir el 65% de la Canasta Básica Total que mide el Indec, el cual en el último informe de mayo señala que una familia tipo necesita $14.665,88 para no caer en la pobreza. Así, esta decisión macrista no sirve siquiera para paliar las mínimas necesidades elementales de los sectores populares.
 
Como si esto fuera poco, durante el primer cuatrimestre del año la tasa de inflación superó el 9%, complicándose así aún más la situación de pobreza e indigencia que se vive en el país. El gobierno de Macri, luego de sus consecutivas y fracasadas promesas de "segundo semestre", "brotes verdes" o "luz al final del túnel", y mientras crecen la inflación y la desocupación, estableció -por decreto- un salario mínimo de pobreza.
 
Para justificarlo, ahora ensayan una nueva variante del "relato". Los "inversores", los que estarían pensando en poner una fábrica y generar empleo, ven la posibilidad de que vuelva Cristina y dudan. El Gobierno utiliza al fantasma del triunfo electoral K para justificar por qué la economía no arranca, buscando asustar a la gente para que voten los candidatos macristas
Así administra el Gobierno de los Ricos. 


La Opinión Popular

27-06-2017 / 12:06
27-06-2017 / 10:06
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