La Opinión Popular
                  23:22  |  Lunes 23 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Sociedad e Interés General - 14-04-2017 / 16:04
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 15 DE ABRIL DE 1953 SE PRODUCE UN ATAQUE CON BOMBAS EN LA PLAZA DE MAYO

Atentado terrorista gorila contra una manifestación popular de trabajadores

Atentado terrorista gorila contra una manifestación popular de trabajadores
Las fotografías muestran parte de los daños ocasionados por El Ingeniero que ubicó la bomba en una casilla, bajo un tablero eléctrico, en el andén de la estación Plaza de Mayo, de cuyas bocas de acceso comenzó a emanar humo. Hubo victimas fatales, los destrozos fueron cuantiosos y afectó a una formación estacionada e instalaciones fijas.
Un hecho muy poco conocido es el atentado terrorista indiscriminado, contra víctimas inocentes, realizado el 15 de abril de 1953 por el antiperonismo gorila y golpista que consistió en la detonación de bombas mientras se realizaba un acto sindical organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.
 
Estallaron dos bombas en la Plaza, en momentos en que el presidente Juan Perón daba un discurso ante los trabajadores. Mientras hablaba desde el balcón de la Casa Rosada, una bomba estalló entre la multitud, a la vez que un segundo explosivo se sintió en la estación de subte allí ubicada.
 
También habían colocado bombas sobre la azotea del edificio del Banco de la Nación, con la intención de que la mampostería se desplomara sobre la gente, aunque afortunadamente no estallaron. Como trágico resultado murieron 7 trabajadores peronistas y más de 90 quedaron heridos, entre ellos 19 gravemente mutilados.
 
La misma noche del atentado, grupos de manifestantes provocaron incendios en las sedes de los partidos opositores: radical, demócrata y socialista, así como en el Jockey Club de Buenos Aires, lugar de reunión de la oligarquía, quedando totalmente destruidos estos dos últimos edificios y con daños muy importantes los otros dos.
 
Días después, los terroristas responsables de los atentados fueron detenidos y procesados por la Justicia.
 
Escribe: Blas García

Presencia indestructible de Eva Perón
Blas García
 
La CGT convoca a un paro general y una concentración popular

No era un buen momento para el gobierno del general Perón. Una crisis económica aquejaba al país desde el año anterior y frente al recrudecimiento de la acción opositora, producto del malestar por la cares­tía de la carne, como del escándalo del caso Duarte, la CGT decide un paro general y una concentración popular en apoyo al gobierno, que se realiza el 15 de abril, en Plaza de Mayo.

Pese a los vaticinios de la oposición, que esperaban una plaza vacía, ese día, una multitud cubre la plaza histórica entonando el himno nacional y la marcha peronista, y rinde, luego, homenaje a Evita con un minuto de silencio. Desde el balcón de la Rosada, Juan Perón se dirige a su pueblo refiriéndose particularmente al malestar causado por la escasez de alimentos y la suba de precios.

Perón señala: "Hace pocos días, dije al pueblo de la República que era menester que nos pusiéramos a trabajar conscientemente para derribar las causas de la inquietud creada a raíz de la especulación, de la explotación y del agio de los malos comerciantes". 


Se produce el atentado terrorista

Pero, el discurso es interrumpido por una fuerte explosión, en un costado de la plaza. El General estima que carece de importancia y sostiene: "Los mismos que hacen circular los rumores todos los días, hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba..." Pero inmediatamente se escucha otra explosión.

"Compañeros -dice Juan, intentando restar importancia al incidente para evitar corridas y apretujones-, podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores, pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan suya (...) Y yo les aseguro que no se saldrán con la suya. Hemos de individualizar a cada uno de los culpables ¡y les hemos de aplicar las sanciones que correspondan! (...) ¡la canalla no descansa, porque están apoyados desde el exterior!".

Las sirenas de las ambulancias cruzan la plaza, mientras los trabajadores abren paso para que sean atendidas las víctimas. Una bomba ha explotado junto a un bar de la calle Hipólito Yrigoyen, otra, en la boca del subterráneo "A", y otra, en la vereda del Banco Hipotecario, al llegar a la calle Defensa. "Eran seis bombas. Una no explotó", recuerda el sindicalista Lorenzo Pepe".

La trágica jornada, de atentados indiscriminados contra víctimas inocentes, deja cinco muertos que fueron: Santa Festigiata de D'Amico (84 años), Mario Pérez, León David Roumeaux, Osvaldo Mouché y Salvador Manes. Dos más morirán en los días siguientes y quedaron casi un centenar de heridos.

Producida la desconcentración, numerosos grupos, indignados por la acción terrorista, deci­den hacerse justicia por la propia mano. Esa misma noche manifestantes peronistas producen incendios en locales opositores sin causar muertos ni heridos.

Así, son quemados varios edificios: la Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista, en Rivadavia 2150; la Casa Radical, de Tucumán 1660; el local central del Partido Demócrata, en Rodríguez Peña 525 y el Jockey Club, sede de la oligarquía, en Florida 559.

Posteriormente a 1955, los incendios mencionados tuvieron más importancia que el aniquilamiento de siete trabajadores cuyo único "pecado" era asistir a un acto en apoyo de quien, desde el gobierno, se ocupaba de defender sus derechos sociales.


Los autores de la tragedia 

Con respecto a las bombas, el historiador Félix Luna sostiene que se trataba de "un grupo de jóvenes, activistas habituales de la FUBA, que se habían adiestrado en el manejo de armas y explosivos, y ya habían intentado matar a Perón en uno de sus viajes (...) Casi todos eran universitarios, casi todos pertenecían a familias tradicionales de buena posición econó­mica. Creían que eran antiperonistas porque defendían la libertad, pero en realidad lo eran porque les repugnaba el populismo de Perón. No estaban vinculados a ningún partido ni t­enían un ideología específica, alguno que otro era radical o conservador". 

Los apellidos que cita Félix Luna son definitorios: Alzaga, Lanusse, Elizalde, entre los "independientes­"; Arturo Mathov y Roque Carranza, entre los radicales de derecha.


Las paradójicas vueltas de la vida
La suerte de los tres principales terroristas, que fueron detenidos como autores materiales del atentado, participantes de esta historia fue dispar.

No hay referencias de la suerte corrida por El Ayudante, llamado Carlos Alberto González Dogliotti, tras su liberación. En su momento, reconoció haber puesto las bombas, pero sostuvo que las mismas sólo eran bombas de estruendo y que los muertos y heridos fueron consecuencia de la estampida de la multitud a causa del terror provocado por la explosión.

El Jefe del operativo, Arturo Mathov, tuvo cierta notoriedad pública al llegar a ser diputado nacional por el radicalismo.
Y El Ingeniero, que armó las bombas, tras esta etapa oscura de su vida, tuvo mucha más suerte que sus compañeros. Vaya si la tuvo... En junio de 1955, en el marco de una amplia amnistía política, recuperó su libertad. Y volvió a dedicarse a la política.

Durante la presidencia del Dr. Arturo Illia ocupó la secretaría General del Consejo Nacional de Desarrollo, ente más conocido como CONADE. Posteriormente, tras la caída del gobierno de Illia, actuó como planificador en el seno de la Organización de las Naciones Unidas.

Y con la vuelta de la democracia el 10 de diciembre de 1983, con el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, ocupó la cartera del Ministerio de Obras Públicas que abandonó el 25 de Mayo de 1985 para pasar a ser el titular del Ministerio de Defensa debido al fallecimiento de Raúl Borrás, su antecesor en el cargo.
Pocos meses después, el sábado 8 de febrero de 1986, falleció en circunstancias nunca aclaradas mientras nadaba en la pileta de su residencia oficial, en Campo de Mayo, luego de almorzar con un grupo de amigos y correligionarios de su partido.

Se trata de Roque Guillermo Carranza, el Ministro Carranza... ¡Sí, el mismo al que recuerda la estación homónima del subte "D"!

Inaugurada el 29 de diciembre de 1987, sobre la marcha las autoridades de Subterráneos de Buenos Aires sustituyeron al nombre elegido en primer lugar, General Savio, por el de El Ingeniero.
El autor del más trágico atentado en la historia de los subterráneos porteños se lo homenajeó con una estación en ese mismo medio de transporte contra el que atentó.


Conclusiones 

El gobierno de Perón, que contaba con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo, que fue elegido en dos oportunidades en comicios libérrimos, que estaba haciendo una obra formidable para terminar con males crónicos del país, jamás fue "reconocido" por la oposición que carecía a su vez de representatividad, de autoridad moral y de razón.

Y ello sin contar con el denso contenido participativo con que el peronismo dotó a las instituciones democráticas argentinas y con la experiencia de democracia real que supone un sindicalismo de masas con un grado de implantación como el que desarrolló la clase obrera peronista.

El peronismo accedió al poder por métodos democráticos, gobernó respetando las instituciones democráticas. Es cierto que las maneras y el estilo del peronismo no fueron un modelo de formalidad democrática. Pero estas apariencias y no la verdad histórica sustancial cimentaron la leyenda gorila del totalitarismo peronista.

Este atentado muestra palmariamente que el antiperonismo fue terrorista y golpista desde su mismo origen, desde mucho antes de 1955, y lo siguió siendo después con el Terrorismo de Estado de 1976.

Escribe: Blas García

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23-10-2017 / 20:10
22-10-2017 / 17:10
La Batalla de Cepeda del 23 de octubre de 1859, ocurrió durante las guerras civiles argentinas. Se enfrentaron fuerzas del Estado unitario de Buenos Aires, separada del resto del país, comandada por Bartolomé Mitre; y de la Confederación Argentina, identificada con el partido federal, al mando de Justo José de Urquiza. El ejército porteño fue derrotado y tras varias negociaciones, se llegó a una transacción a través del Pacto de San José de Flores, que reincorporaba la provincia de Buenos Aires a la República Argentina.
 
El medio negociado fue la revisión de la Constitución por una convención porteña. En la práctica, la reforma garantizaba a Buenos Aires la continuidad de las rentas de su aduana por seis años y el control económico sobre el resto del país. Muchos federales estaban indignados con Urquiza, que, según Ricardo López Jordán"había llegado a Buenos Aires como vencedor, y negociado como derrotado".
 
Los porteños se aseguraron una serie de alianzas con algunos gobernadores del interior, se fortalecieron económica y militarmente, y finalmente rechazaron su incorporación al resto del país con excusas. Eso llevaría a la batalla de Pavón. Allí volvieron a enfrentarse Urquiza y Mitre; y volvió a triunfar el ejército federal, pero este se retiró -posiblemente tras el pago de un soborno a Urquiza-, dejándole la victoria y el control de todo el país a Mitre. Este impuso su dominación por medios violentos y se hizo elegir presidente en 1862.
 
Cepeda fue una gran victoria del partido federal, pero terminó siendo apenas un episodio más en el camino hacia la victoria definitiva del predominio de los liberales porteños. Serían éstos quienes reorganizarían el país a partir de 1861, imponiendo un sistema político sólo formalmente federal y muy poco democrático, un sistema económico centrado en las exportaciones agropecuarias y las importaciones industrializadas inglesas, y un sistema cultural de imitación de todo lo que fuera europeo.
 
La oligarquía porteña, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires, forjó un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales que no podían competir con la industria inglesa.
 
La Opinión Popular

22-10-2017 / 17:10
La Bajada del Paraná surgió en el siglo XVI cuando vecinos de Santa Fe se establecieron en la otra orilla del río Paraná. La población del lugar fue desarrollándose lentamente adquiriendo cierto acrecentamiento, tanto en la zona ribereña cercano al antiguo desembarcadero, como en los campos que se extendían bordeando el río Paraná, sin que se realizarán las ceremonias acostumbradas al fundarse una ciudad hispana.
 
No hubo elección previa del terreno, careció del rollo de la justicia y del acta fundacional; pero las condiciones eran propicias para el poblamiento; había abundante ganado cimarrón, el suelo era fértil, no faltaba agua, ni leña y por el momento se mantenía una relativa paz con los pueblos originarios. Los primeros pobladores llamaron al lugar Baxada del Paraná.
 
La capilla era el eje de la población y dado el incremento de ésta, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires la transformó en Parroquia bajo la advocación de la Virgen del Rosario el 23 de octubre de 1730. A falta de una fundación formal, esta fecha se considera como inicio de la cronología oficial.
 
El 25 de junio de 1813 alcanzó la categoría de villa y es denominada Paraná, en 1822 es designada capital de la Provincia de Entre Ríos y es elevada al rango de ciudad el 26 de agosto de 1826. Entre el 24 de marzo de 1854 y el 2 de diciembre de 1861, Paraná fue capital de la Confederación Argentina hasta que Buenos Aires es designada capital del país en 1862.
 
La Opinión Popular

21-10-2017 / 18:10
21-10-2017 / 18:10
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas usurparon el gobierno constitucional en la República Argentina por medio de un golpe de Estado. A raíz de ese repudiable hecho, más de 500 niños fueron apropiados ilegalmente, abandonados o entregados a familias que estaban a la espera de una adopción.
 
Un año más tarde un grupo de abuelas comenzó a buscar a sus nietos secuestrados. Ellas se encontraron, se conocieron, se reconocieron en su dolor, en su desesperación, en su esperanza, y se unieron para seguir buscando. Los padres ya no estaban, pero quedaban los abuelos.
 
Plaza de Mayo fue el escenario que eligieron para pedir por sus hijos y sus nietos. Las puertas de la Casa Rosada se cerraban para esas "locas" que pedían explicaciones. La historia y el pueblo las bautizó "Abuelas de Plaza de Mayo".
 
Por ello es que el 22 de octubre de cada año se celebra el Día Nacional del Derecho a la Identidad, en conmemoración al inicio, hace 34 años, de la lucha emprendida por Abuelas de Plaza de Mayo. Llevan 107 nietos recuperados y, continúan reclamando, luchando y marchando para restituirles la identidad a casi 400 nietos más.
 
Este año la justicia, en una sentencia, reconoció por primera vez la existencia de un Plan Sistemático de Robo de Bebés, uno de los objetivos de Abuelas. Así mismo el Tribunal Oral Federal N°6 condenó al ex dictador Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión como el principal responsable de ese plan sistemático.
 
Tener memoria es reconocer el camino de un futuro mejor, lleno de ilusiones y de sueños de algún día volver a ser libres, porque mientras siga habiendo un nieto desaparecido, no habrá justicia, ni olvido, ni perdón.
 
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