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Sociedad e Interés General - 14-04-2017 / 16:04
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 15 DE ABRIL DE 1953 SE PRODUCE UN ATAQUE CON BOMBAS EN LA PLAZA DE MAYO

Atentado terrorista gorila contra una manifestación popular de trabajadores

Atentado terrorista gorila contra una manifestación popular de trabajadores
Las fotografías muestran parte de los daños ocasionados por El Ingeniero que ubicó la bomba en una casilla, bajo un tablero eléctrico, en el andén de la estación Plaza de Mayo, de cuyas bocas de acceso comenzó a emanar humo. Hubo victimas fatales, los destrozos fueron cuantiosos y afectó a una formación estacionada e instalaciones fijas.
Un hecho muy poco conocido es el atentado terrorista indiscriminado, contra víctimas inocentes, realizado el 15 de abril de 1953 por el antiperonismo gorila y golpista que consistió en la detonación de bombas mientras se realizaba un acto sindical organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.
 
Estallaron dos bombas en la Plaza, en momentos en que el presidente Juan Perón daba un discurso ante los trabajadores. Mientras hablaba desde el balcón de la Casa Rosada, una bomba estalló entre la multitud, a la vez que un segundo explosivo se sintió en la estación de subte allí ubicada.
 
También habían colocado bombas sobre la azotea del edificio del Banco de la Nación, con la intención de que la mampostería se desplomara sobre la gente, aunque afortunadamente no estallaron. Como trágico resultado murieron 7 trabajadores peronistas y más de 90 quedaron heridos, entre ellos 19 gravemente mutilados.
 
La misma noche del atentado, grupos de manifestantes provocaron incendios en las sedes de los partidos opositores: radical, demócrata y socialista, así como en el Jockey Club de Buenos Aires, lugar de reunión de la oligarquía, quedando totalmente destruidos estos dos últimos edificios y con daños muy importantes los otros dos.
 
Días después, los terroristas responsables de los atentados fueron detenidos y procesados por la Justicia.
 
Escribe: Blas García

Presencia indestructible de Eva Perón
Blas García
 
La CGT convoca a un paro general y una concentración popular

No era un buen momento para el gobierno del general Perón. Una crisis económica aquejaba al país desde el año anterior y frente al recrudecimiento de la acción opositora, producto del malestar por la cares­tía de la carne, como del escándalo del caso Duarte, la CGT decide un paro general y una concentración popular en apoyo al gobierno, que se realiza el 15 de abril, en Plaza de Mayo.

Pese a los vaticinios de la oposición, que esperaban una plaza vacía, ese día, una multitud cubre la plaza histórica entonando el himno nacional y la marcha peronista, y rinde, luego, homenaje a Evita con un minuto de silencio. Desde el balcón de la Rosada, Juan Perón se dirige a su pueblo refiriéndose particularmente al malestar causado por la escasez de alimentos y la suba de precios.

Perón señala: "Hace pocos días, dije al pueblo de la República que era menester que nos pusiéramos a trabajar conscientemente para derribar las causas de la inquietud creada a raíz de la especulación, de la explotación y del agio de los malos comerciantes". 


Se produce el atentado terrorista

Pero, el discurso es interrumpido por una fuerte explosión, en un costado de la plaza. El General estima que carece de importancia y sostiene: "Los mismos que hacen circular los rumores todos los días, hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba..." Pero inmediatamente se escucha otra explosión.

"Compañeros -dice Juan, intentando restar importancia al incidente para evitar corridas y apretujones-, podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores, pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan suya (...) Y yo les aseguro que no se saldrán con la suya. Hemos de individualizar a cada uno de los culpables ¡y les hemos de aplicar las sanciones que correspondan! (...) ¡la canalla no descansa, porque están apoyados desde el exterior!".

Las sirenas de las ambulancias cruzan la plaza, mientras los trabajadores abren paso para que sean atendidas las víctimas. Una bomba ha explotado junto a un bar de la calle Hipólito Yrigoyen, otra, en la boca del subterráneo "A", y otra, en la vereda del Banco Hipotecario, al llegar a la calle Defensa. "Eran seis bombas. Una no explotó", recuerda el sindicalista Lorenzo Pepe".

La trágica jornada, de atentados indiscriminados contra víctimas inocentes, deja cinco muertos que fueron: Santa Festigiata de D'Amico (84 años), Mario Pérez, León David Roumeaux, Osvaldo Mouché y Salvador Manes. Dos más morirán en los días siguientes y quedaron casi un centenar de heridos.

Producida la desconcentración, numerosos grupos, indignados por la acción terrorista, deci­den hacerse justicia por la propia mano. Esa misma noche manifestantes peronistas producen incendios en locales opositores sin causar muertos ni heridos.

Así, son quemados varios edificios: la Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista, en Rivadavia 2150; la Casa Radical, de Tucumán 1660; el local central del Partido Demócrata, en Rodríguez Peña 525 y el Jockey Club, sede de la oligarquía, en Florida 559.

Posteriormente a 1955, los incendios mencionados tuvieron más importancia que el aniquilamiento de siete trabajadores cuyo único "pecado" era asistir a un acto en apoyo de quien, desde el gobierno, se ocupaba de defender sus derechos sociales.


Los autores de la tragedia 

Con respecto a las bombas, el historiador Félix Luna sostiene que se trataba de "un grupo de jóvenes, activistas habituales de la FUBA, que se habían adiestrado en el manejo de armas y explosivos, y ya habían intentado matar a Perón en uno de sus viajes (...) Casi todos eran universitarios, casi todos pertenecían a familias tradicionales de buena posición econó­mica. Creían que eran antiperonistas porque defendían la libertad, pero en realidad lo eran porque les repugnaba el populismo de Perón. No estaban vinculados a ningún partido ni t­enían un ideología específica, alguno que otro era radical o conservador". 

Los apellidos que cita Félix Luna son definitorios: Alzaga, Lanusse, Elizalde, entre los "independientes­"; Arturo Mathov y Roque Carranza, entre los radicales de derecha.


Las paradójicas vueltas de la vida
La suerte de los tres principales terroristas, que fueron detenidos como autores materiales del atentado, participantes de esta historia fue dispar.

No hay referencias de la suerte corrida por El Ayudante, llamado Carlos Alberto González Dogliotti, tras su liberación. En su momento, reconoció haber puesto las bombas, pero sostuvo que las mismas sólo eran bombas de estruendo y que los muertos y heridos fueron consecuencia de la estampida de la multitud a causa del terror provocado por la explosión.

El Jefe del operativo, Arturo Mathov, tuvo cierta notoriedad pública al llegar a ser diputado nacional por el radicalismo.
Y El Ingeniero, que armó las bombas, tras esta etapa oscura de su vida, tuvo mucha más suerte que sus compañeros. Vaya si la tuvo... En junio de 1955, en el marco de una amplia amnistía política, recuperó su libertad. Y volvió a dedicarse a la política.

Durante la presidencia del Dr. Arturo Illia ocupó la secretaría General del Consejo Nacional de Desarrollo, ente más conocido como CONADE. Posteriormente, tras la caída del gobierno de Illia, actuó como planificador en el seno de la Organización de las Naciones Unidas.

Y con la vuelta de la democracia el 10 de diciembre de 1983, con el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, ocupó la cartera del Ministerio de Obras Públicas que abandonó el 25 de Mayo de 1985 para pasar a ser el titular del Ministerio de Defensa debido al fallecimiento de Raúl Borrás, su antecesor en el cargo.
Pocos meses después, el sábado 8 de febrero de 1986, falleció en circunstancias nunca aclaradas mientras nadaba en la pileta de su residencia oficial, en Campo de Mayo, luego de almorzar con un grupo de amigos y correligionarios de su partido.

Se trata de Roque Guillermo Carranza, el Ministro Carranza... ¡Sí, el mismo al que recuerda la estación homónima del subte "D"!

Inaugurada el 29 de diciembre de 1987, sobre la marcha las autoridades de Subterráneos de Buenos Aires sustituyeron al nombre elegido en primer lugar, General Savio, por el de El Ingeniero.
El autor del más trágico atentado en la historia de los subterráneos porteños se lo homenajeó con una estación en ese mismo medio de transporte contra el que atentó.


Conclusiones 

El gobierno de Perón, que contaba con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo, que fue elegido en dos oportunidades en comicios libérrimos, que estaba haciendo una obra formidable para terminar con males crónicos del país, jamás fue "reconocido" por la oposición que carecía a su vez de representatividad, de autoridad moral y de razón.

Y ello sin contar con el denso contenido participativo con que el peronismo dotó a las instituciones democráticas argentinas y con la experiencia de democracia real que supone un sindicalismo de masas con un grado de implantación como el que desarrolló la clase obrera peronista.

El peronismo accedió al poder por métodos democráticos, gobernó respetando las instituciones democráticas. Es cierto que las maneras y el estilo del peronismo no fueron un modelo de formalidad democrática. Pero estas apariencias y no la verdad histórica sustancial cimentaron la leyenda gorila del totalitarismo peronista.

Este atentado muestra palmariamente que el antiperonismo fue terrorista y golpista desde su mismo origen, desde mucho antes de 1955, y lo siguió siendo después con el Terrorismo de Estado de 1976.

Escribe: Blas García

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18-06-2018 / 21:06
18-06-2018 / 21:06
18-06-2018 / 21:06
El 19 de junio de 2016, a los 99 años de edad, fallece en la ciudad de Buenos Aires Ricardo Obregón Cano, el quincuagésimo tercer gobernador de Córdoba elegido constitucionalmente.
 
El 12 de abril de 1971, después de levantarse la proscripción al peronismo de presentarse a elecciones, impuesta tras el golpe de Estado de 1955 que instauró la dictadura de la Revolución "Libertadora", los partidos políticos inician su etapa de reorganización para las elecciones que restablecerían nuevamente el sistema democrático de gobierno.
 
Elegido por Juan Perón, por sus antecedentes políticos en la provincia y su incondicional lealtad, Obregón Cano fue designado delegado del Consejo Superior Peronista para llevar adelante la tarea de reorganización partidaria en Córdoba; luego de la convocatoria a elecciones del gobierno de facto militar.
 
En virtud del llamado a comicios internos para el 21 de junio de 1972, integrando la Lista encabezada por Obregón Cano (presidente de la Junta promotora provincial del PJ); acompañado como vice por el gremialista Atilio López, máximo dirigente de las 62 Organizaciones. A su alrededor se congregaron distintos dirigentes de la izquierda peronista: Rodolfo Vittar (Juventud Peronista), Blas García (Juventud Revolucionaria Peronista), Norberto Erico Tejada (Peronismo en Lucha) y Fausto Rodríguez (Movimiento Revolucionario Peronista).
 
Pese a la artera campaña del peronismo ortodoxo, la Lista Unidad se impuso con el 60 % de los votos. Inmediatamente, se constituyó el Frejuli (Frente Justicialista de Liberación), bajo el lema «de la resistencia al poder». En las elecciones generales del 11 de marzo de 1973, los candidatos de la coalición peronista obtuvieron el 44,2 % y una diferencia de 12.820 votos sobre el candidato de la Unión Cívica Radical Víctor Martínez, que cosechó el 43,1 %. Y en la segunda vuelta electoral el 15 de abril de 1973, se impuso el Frejuli con el 53,84 % y una diferencia de 86.566 votos.
 
Obregón Cano y Atilio López prestaron juramento el 25 de mayo de 1973. En su mensaje de asunción, el gobernador pidió una tregua política y social. Colocó a la UCR, principal partido opositor, en el lugar del adversario legítimo para «actuar como control y fiscalización» del Gobierno. El día de la toma de posesión hubo un acto en plaza San Martín y esa misma noche fueron liberados los presos políticos en la provincia.
 
Durante su mandato se aprobaron leyes de amnistía política y reparación histórica para beneficiar a aquellas personas que, por causas políticas o gremiales, fueron separadas de sus cargos públicos provinciales o municipales del personal policial.
 
El 27 de febrero de 1974, Obregón Cano ordenó la remoción del jefe de la Policía de Córdoba, el teniente coronel Antonio Domingo Navarro. Al enterarse del relevo, el jerarca policial acuarteló a unos siete mil efectivos a sus órdenes en la ciudad, aduciendo una «infiltración marxista» en el Gobierno.
 
Junto a los mandatarios, los sediciosos detuvieron además a unas 70 personas. Entre ellos estaban Antonio Lombardich (ministro de Bienestar Social) y Elio Alfredo Bonetto (ministro de Gobierno), los diputados Luis Bruno  y  Blas GarcíaJulio Aliciardi (presidente del Banco de Córdoba), Juan Carlos Bruera (fiscal de Estado), y Horacio Obregón Cano (hijo y secretario personal del gobernador).
 
El sábado 2 de marzo al mediodía, el presidente Juan Perón anunció su decisión de intervenir la provincia. Además de Obregón Cano, también fueron desplazados entonces los gobernadores: Oscar Bidegain (Buenos Aires), Miguel Ragone (Salta), Jorge Cepernic (Santa Cruz) y Alberto Martínez Baca (Mendoza).
 
La destitución por la fuerza del gobernador  Obregón Cano, abrió un período de inusitada violencia política en Córdoba que continuó hasta el retorno de la democracia. Por su parte, Atilio López fue brutálmente asesinado por la Triple A, el 16 de septiembre de 1974.
 
La Opinión Popular

18-06-2018 / 21:06
El 19 de junio de 1768 nace en el pueblo de Sauce, cerca de Montevideo, José Gervasio Artigas, el más grande caudillo de ambas márgenes del Río de la Plata, el revolucionario montonero que organizó las Fuerzas Libertadoras en la Banda Oriental y la "Liga de los pueblos libres" contra el centralismo unitario porteño que subordinaba el naciente país a la política de Buenos Aires.
 
Artigas debe ser considerado como el Primer Gran Caudillo Argentino porque fue uno de los más importantes estadistas de la Revolución del Río de la Plata y el fundador del federalismo en nuestra Patria. Es también el generador de todo aquello que llamamos espíritu argentino, independencia absoluta, republicanismo y gobiernos populares.

Luchó contra los realistas en la Batalla de las Piedras y contra la invasión portuguesa en las Batalla de Carumbé, Arapey, Queguay Chico y Santa María. Su lucha por la independencia contra el avance portugués en el Río de la Plata es paralela a la llevada a cabo por José de San Martín contra los españoles.

Nacionalista, popular, republicano, democrático y federal, su férrea defensa de la autonomía de las provincias hizo que fuera perseguido por el centralismo unitario porteño y en 1820 se vio obligado a pedir hospitalidad en Paraguay, donde falleció muchos años después.

Con José Gervasio Artigas reivindicamos una línea histórica que se inicia en el federalismo, continua con el irigoyenismo y culmina en el peronismo, que integra a los mejores hombres e ideas del viejo movimiento en el nuevo y que trasmite las tradiciones nacionalistas, populares y democráticas, originadas en las antiguas raíces de la Patria.
 
Escribe: Blas García

16-06-2018 / 19:06
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