La Opinión Popular
                  10:47  |  Lunes 25 de Junio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 12-04-2017 / 09:04
ESTÁ MUY POR ARRIBA DEL OBJETIVO DEL GOBIERNO

La inflación subió más de lo previsto y complica las metas de Macri

La inflación subió más de lo previsto y complica las metas de Macri
El baldazo de agua fría del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue violento porque incluso superó el promedio de estimaciones privadas publicado por el Congreso Nacional que había estimado la inflación en un 2,2%. De esta manera, la inflación acumuló 6,32% en lo que va del año, consumiendo en apenas tres meses cerca de la mitad de la pauta anual. En enero la marca había sido de 1,3% y en febrero, de 2,5%. Por ende, marzo mostró una leve morigeración respecto de febrero, pero insuficiente para llevar tranquilidad al Banco Central, que prometió una inflación anual de entre el 12% y el 17% para 2017 y ahora tiene la tarea de no permitir que, en los siguientes nueve meses, los precios no sumen más que 10,1%. Nadie cree que sea posible.
Distintos medios de comunicación, afines al macrismo, quisieron instalar en los últimos tiempos la imagen de un Gobierno nacional que estaría saliendo de su peor momento. Sin embardo, el "relato" económico macrista recibió dos grandes golpes ayer. El primero fue cuando el INDEC dio a conocer la inflación de marzo del 2,4 %. El segundo, la decisión del titular del Banco Central, Sturzenegger, subiendo la tasa de interés al 26,25 % para "bajar la inflación".
 
No sólo los tarifazos macristas dispararon la inflación. La suba de precios de marzo del 2,4 por ciento, fue con fuertes alzas en alimentos (no sólo los estacionales, también las carnes), indumentaria y educación, los rubros más sensibles para los hogares más humildes. La espiral inflacionaria está lejos de haberse dominado. 
 
El INDEC informó que en el primer trimestre del año la inflación acumulada es de 6,3%. Se espera para abril un incremento cercano al 2%. El 12 al 17% de meta del Banco Central luce ya muy difícil de cumplir. Si el ritmo de aumentos de precios para el primer trimestre se mantuviera, el resultado sería del 27,7% de inflación anual.
 
La inflación denominada "núcleo", es decir la que no contempla impacto de variaciones estacionales o precios regulados, se mantuvo muy elevada, en torno al 1,8%. El dato complica al Gobierno en plena negociación de las paritarias. Y la "cláusula gatillo" se activará.
 
Los aumentos estuvieron motorizados por las subas en alimentos: carnes y verduras encabezaron el listado del Indec. Los rubros indumentaria y educación también mostraron variaciones por encima del promedio. La implementación de la segunda fase del alza en las tarifas eléctricas se hizo sentir en el ítem vivienda y servicios; a contramano de los reiterados anuncios oficiales sobre una contundente reducción en las subas de precios y en medio de la negociación de algunas de las principales paritarias.
 
Frente a ese escenario, el Banco Central profundizó su estrategia neoliberal para mantener a raya los precios. Dispuso subir un punto y medio la tasa de referencia al 26,25% frenando más la economía. Festejaron los especuladores que vienen disfrutando de altos rendimientos como las Lebac dado que les asegura continuidad de ganancias. Pero, alejará la salida de la recesión con esta medida y profundizará la apreciación del peso. Lo paradójico es que sube las tasas para cumplir su meta de inflación del 17%. Pero seguramente no la cumplirá. Y habrá además frenado economía. Lo que generará mayor presión a la baja sobre un dólar ya planchado y atrasado, beneficiando las importaciones y perjudicando la industria nacional.
 
El Gobierno dice que lo peor ya pasó y que la economía está arrancando, sin embargo, entre la alta inflación y la brutal recesión para frenarla, Macri no tiene ninguna buena noticia para darles a las grandes mayorías populares. La CEOcracia gobierna solo para los ricos.
 
La Opinión Popular

 
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial marcó 2,4% por subas en alimentos, indumentaria y educación
 
Mientras que los analistas esperaban alzas en torno a 2%, la inflación de marzo fue de 2,4% según el Indec. Se mantiene elevado el IPC núcleo, en 1,8% y se aceleran los alimentos.
 
 
La inflación de marzo fue de 2,4% según el Indec, un poco por arriba de lo que algunas consultoras esperaban para el tercer mes del año. De esta manera, en el trimestre terminó con un alza de 6,3% y disparó la cláusula gatillo para los trabajadores bonaerenses (ver pág. 3). Además, el 6,3% del trimestre supera a la inflación porteña no sólo de 2016 si no también de 2015, cuando fue de 5,2%.
 
El IPC de marzo se ubicó casi en línea con el de febrero, ya que el mes pasado había sido de 2,5%, y más de 1 punto por encima del dato de marzo del año anterior, que había arrojado 1,3%.
 
En marzo, la inflación núcleo (es decir la que excluye los precios de los regulados y de los estacionales) siguió en un nivel elevado: cerró en 1,8%, al igual que en febrero.
 
Ese indicador había venido en descenso desde octubre pasado, cuando también había tocado el 1,8%. Luego en noviembre bajó a 1,7%, en diciembre se mantuvo en 1,7%, para volver a descender en enero a 1,3%. Esto se revirtió en febrero, con el salto hasta 1,8%.
 
También subieron fuerte los regulados, 3,3%, de la mano de los incrementos en las tarifas eléctricas (de la segunda cuota del aumento), y los estacionales, 3,7%, por el alza en las verduras.
 
Todos los rubros registraron subas en marzo. El que más lo hizo fue educación, un 5,6%, por el alza asociado al comienzo de las clases. Le siguió indumentaria, por el cambio de estación, y en tercer lugar se ubicó alimentos y bebidas, con un 3%.
 
Los precios de los alimentos se aceleraron en marzo, ya que en febrero habían subido un 1,9%. Dentro de este rubro se registraron alzas fuertes en verduras (7,7% mensual), carnes (5%) y productos de panificación, cereales y pastas (2,8%).
 
Este es un ítem sensible ya que el incremento de los alimentos pega de lleno en el indicador de pobreza e indigencia, según el cálculo de las canastas básicas alimentarias y totales. El último indicador oficial del Indec arrojó que al segundo semestre un 30,3% de las personas estaban por debajo de la línea de pobreza y, de este total, un 6,1%.
 
El Gobierno, con la intención de lograr "pobreza cero", confía que podrá reducirla, aunque en este objetivo será clave qué suceda con la inflación, en particular con el precio de los alimentos.
 
Con el IPC conocido ayer, de 2,4%, se superó en tres meses, con el 6,3%, un tercio de la inflación máxima prevista por el Banco Central para este año, de 17%.
 
De hecho, la entidad monetaria lo sabe y decidió ayer subir la tasa de interés de referencia (ver F&M). Si bien Federico Sturzenegger había reconocido que por los incrementos de tarifas iban a darse algunos meses más complicados en materia inflacionaria, que las expectativas de evolución de los precios se ubique por arriba de la meta (y con perspectiva creciente), llevó a tomar la decisión de encarecer el costo del dinero.
 
De hecho, la inflación esperada para este año por los analistas es de 21,8%, según la encuesta que realiza entre bancos y consultoras FocusEconomics. También según el relevamiento de expectativas del mercado (REM) del Banco Central arroja para este año una previsión de incremento de precios de 21,3%.
 
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, pronosticó la semana pasada, cuando ya se estimaba que el IPC de marzo había cerrado arriba del 2%, que se iba a dar una baja de la inflación en los próximos meses. "Si miramos lo que pasó el año pasado, en la primera parte se concentraron todas las subas de (servicios) regulados y en la segunda mitad del año bajó abruptamente la inflación", sostuvo el jueves pasado al participar en el hotel Hilton del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) para América latina.
 
La inflación oficial de 2,4% en marzo superó al IPC Congreso, que dio un 2,2%. El incremento interanual llegó a 33%. Con el Indec dentro de dos meses recién se podrá contar con la variación anual, ya que el primer dato difundido por el organismo dirigido por Jorge Todesca fue el de mayo.
 
De las consultoras, la inflación más alta en marzo la relevó FIEL, con 2,8%. De hecho, para esta fundación fue la más elevada de los últimos 10 meses.
 
Le siguió Ecolatina, con un 2,6%, y luego el Estudio Bein, y CyT Asesores, con un 2,3%. Por su parte, desde Orlando J. Ferreres y Asociados sostuvieron que la inflación se ubicó en 1,9%, en marzo, por debajo del resto de las consultoras. La dirección de estadísticas porteña va a difundir hoy el dato de inflación porteña, que sería similar al 2,4%.
 
Por María Iglesia
 
Fuentes: El Cronista, Página12, Ámbito Financiero, La Izquierda Diario y LOP
 

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25-06-2018 / 09:06
Está en marcha el tercer paro general de la CGT durante el gobierno anti obrero de Mauricio Macri. Las distintas y heterogéneas organizaciones sindicales, políticas y sociales que adhieren a la medida de fuerza plantearon que será el más contundente de estos tres años: no habrá transporte (ni trenes, ni colectivos, ni subte, ni aviones) y las principales ramas del trabajo se sumarán.
 
La huelga, que se extenderá por 24 horas desde la medianoche, fue convocada para exigir cambios en el rumbo económico neoliberal y en rechazo de aquello que los gremios definen como un "brutal ajuste" impuesto por el nefasto Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
La protesta, que cuenta hasta con cierto aval de la Iglesia, también apunta a forzar al Gobierno a revisar su plan de recortes en la administración pública y refrendar una suerte de pacto anti despidos hasta fin de año en el sector privado, una alternativa que ya fue desechada desde la Casa Rosada tras el fallido antecedente de 2016.
 
Si bien la CGT llamó a un paro sin movilización, diversas agrupaciones de izquierda harán cortes de ruta, de calles y actos en distintos puntos del país para manifestarse contra el acuerdo con el FMI, el atraso salarial, el ajuste y el aumento de tarifas.
 
Diversos funcionarios macristas de primera línea del Gobierno de los Ricos cuestionaron la medida y hasta llamaron a carnerear e ir a trabajar. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, sostuvo que "la gente no sabe por qué paran". "Vive en otra realidad", le respondió el triunviro de la CGT Carlos Acuña.
 
El gobierno de los CEOs y los medios afines (como Clarín, La Nación e Infobae) afirman que paro de la CGT "tiene un alto costo" para el país. Lo que dejaría de producirse por la jornada sin actividad alcanzaría la suma de USD 1.000 millones. Sin embargo, nada dicen de un saqueo cotidiano: los pagos de la deuda pública, que cuestan cada día casi 200 millones de dólares, tomando las cifras que capital e intereses que ha cancelado Macri desde que asumió.
 
La Opinión Popular

24-06-2018 / 12:06
24-06-2018 / 10:06
El Gobierno de los Ricos enfrentará este lunes el paro más fuerte de la CGT desde que asumió el millonario Mauricio Macri. Fortalecida por la adhesión de los gremios del transporte y el amplio respaldo de todos sus sectores internos, la central obrera enviará así una señal de malestar contra la política económica neoliberal.
 
Será la postal de un país sin colectivos, trenes ni subtes, con la que buena parte de la dirigencia buscará ganar "musculatura" para retomar las negociaciones con el Gobierno de los CEOs, interrumpidas por el creciente clima de conflictividad y la interna sindical.
 
La definición del paro se precipitó por decisiones tomadas en la Casa Rosada. Luego de dilatar la fecha de la medida durante un mes, el sindicalismo esperaba al menos avanzar en el freno a los despidos por seis meses, la quita de Ganancias sobre el aguinaldo, paritarias sin techo, la devolución de los fondos a las obras sociales y la exclusión de cambios en la Ley de Contrato de Trabajo en los proyectos de reforma laboral.
 
Para la estadística, el de mañana será el tercer paro general de la CGT contra el gobierno anti obrero de Macri. La medida de fuerza promete contundencia porque, a diferencia de diciembre pasado, la adhesión de los sindicatos se presenta hasta el momento sin fisuras y la coyuntura ayuda.
 
Sin embargo, la efectividad de la huelga crecerá en tanto se enmarque en un proceso posterior no sólo de unidad sindical sino a partir de un programa que todos acompañen. Es el camino necesario para que el Gobierno sienta que tiene enfrente un actor político de peso y no una congregación informe y dividida que se vuelve incapaz de defender los derechos de los trabajadores ante el programa económico de ajuste que implementan en la Casa Rosada.
 
De alguna manera, Moyano hijo se expresó en ese sentido cuando exigió que el reclamo "no se agote el lunes a la noche" al entender que el modelo neoliberal del Gobierno continuará que por más que esté golpeado no hay señales de que se detenga y, como indicó el camionero "vendrán por los convenios colectivos de trabajo, la reforma laboral, con un ajuste brutal después del acuerdo con el Fondo".
 
En tanto, a contramano de la orden bajada desde la CGT, la izquierda realizará una veintena de piquetes en los principales accesos a la Capital y una protesta en el Obelisco para evitar que la medida se convierta en un "paro dominguero". 


El gobierno de los Ricos une a todos en contra. La Iglesia católica avala el paro. Las razones sobran. La necesidad de continuar la lucha, también. ¿Entonces, qué puede salir mal? Es por eso que lo más importante comienza el martes.

La Opinión Popular

23-06-2018 / 11:06
23-06-2018 / 10:06
La desocupación, la pobreza, el trabajo esclavo e infantil, el consumo de drogas, el narcotráfico, el estado de las escuelas, la violencia cotidiana que mata a los ciudadanos decentes y la desigualdad en las paritarias frente a una inflación que ataca los bolsillos de los argentinos. "Todos esos temas se están tapando", advirtió ayer la Iglesia, en la voz del presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones.
 
Puso un ejemplo directo: "No puede ser que a algunos trabajadores se les dé un 25% de aumento y a los docentes un 15% en tres cuotas", en clara alusión al acuerdo alcanzado por Camioneros frente a la flaca oferta que le hacen a los docentes, o a los médicos, o a aquellos sindicatos con los que cierra paritarias en el 12%.
 
Y es que, mientras se imponen otros temas, menos urgentes, o se cubre la agenda con lo que sucede en el Mundial de Rusia hay cuestiones de las que no se habla. La devaluación, en tanto, sigue su curso, y la inflación proyecta para este año una suba del 32%, muy lejos incluso del techo salarial del 20% que el Gobierno, a regañadientes, estaría dispuesto a ofrecer.
 
Basta un dato para comprender que la brecha entre salarios que suben por escalera e inflación que va por ascensor se ensancha mes a mes: la canasta básica medida por el Indec se ubicó en mayo en casi $19.000, sin reparar en el impacto de la devaluación de las últimas jornadas.
 
Ni en puntas de pie llegan a ella los jubilados, con haberes mínimos que recién este mes superan apenas los $8.000; ni un policía, que vela por la seguridad de todos en esta Argentina violenta y puede cobrar $17.000; ni un trabajador estatal que con el ajuste reinante con suerte conserva el trabajo y se resigna a percibir $12.000; ni un empleado de comercio, cuyo salario oscila entre los $15.000 y $20.000.
 
Hay una paradoja en este país de economía hundida y desigualdad creciente: la crisis iguala en su malestar a los sectores medios; castiga a los vulnerables de siempre y equipara en sus ganancias a funcionarios, amigos del poder y sectores especuladores beneficiados con la corrida cambiaria que hizo saltar el dólar por las nubes y nos llevó a tocar las puertas del funesto FMI.
 
Para los trabajadores y el pueblo en general el escenario es crítico: con la depreciación del peso, solo en lo que va del año la pérdida del poder adquisitivo está en el orden del 50%. Tal depresión en la capacidad de compra repercute directamente en el mercado interno, ya asediado por tarifazos, presiones impositivas y tasas de financiamiento imposibles.
 
El gobierno de Mauricio Macri reconoce la inflación y se propuso nuevos objetivos para bajarla. ¿Subiendo salarios? ¿Aplicando un plan económico de crecimiento? De ningún modo. Será a la manera del FMI: frenando más el empleo y los salarios. La ecuación es tan perniciosa como simple: sin dinero ni consumo la economía se enfría y la inflación baja. El neoliberalismo nos dejó sus recetas. El Gobierno de los Ricos, para mal de muchos y ganancia de muy pocos, vuelve a aplicarlas.
 
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