La Opinión Popular
                  03:05  |  Lunes 01 de Mayo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
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Sociedad e Interés General - 24-03-2017 / 08:03
EFEMÉRIDES POPULARES. A 41 AÑOS DEL GOLPE MILITAR

En Entre Ríos, el accionar represivo fue cruel y sistemático

En Entre Ríos, el accionar represivo fue cruel y sistemático
Jefes de la represión en Entre Ríos: el general Juan Carlos Trimarco, comandante de la Segunda Brigada de Caballería Blindada; brigadier Rubén Daniel Di Bello, interventor militar en la provincia; y el brigadier Jorge Piatrellini, de la Segunda Brigada Aérea con asiento en Paraná.
En la provincia de Entre Ríos el modelo represor-clandestino se aplicó con igual rigor que en el resto del país, produciendo desapariciones de personas, vejámenes, torturas, secuestros, asesinatos, entierros clandestinos, sustituciones de identidad de menores, robos de bebés recién nacidos, robos de propiedades, expulsiones injustificadas de trabajos, persecuciones, y demás delitos que hoy investiga la Justicia federal.

Este despliegue de actividad delictiva estuvo a cargo de al menos tres grupos de tareas (GT) integrados por alrededor de 50 personas pertenecientes al Ejército, la Policía Federal, la Policía de Entre Ríos y el Servicio Penitenciario de Entre Ríos, bajo dependencia jerárquica directa de la comandancia del Segundo Cuerpo de Ejército a través de la Brigada de Caballería Blindada II.

En Entre Ríos, durante el período 1976-1978 funcionaron numerosos centros clandestinos de detención (CCD), donde ocurrieron hechos que se ventilan en diferentes juicios realizados o a realizarse en la provincia.

Por esos CCD pasaron, privados de su libertad y sin proceso alguno, cientos de entrerrianos y personas de otras provincias, de los que varios están todavía desaparecidos. También hubo hechos de robo de bebés, como los ocurridos con el nacimiento de niños en cautiverio en el Hospital Militar de Paraná y su posterior "entrega" a padres figuradamente adoptivos.

A 37 años del golpe de Estado que dio inicio a la más feroz dictadura de la historia argentina, la reconstrucción de lo ocurrido es claramente una tarea del presente. Los sectores afines a la dictadura no han podido imponer la idea de que se trata de "un tema del pasado".

Es presente, hoy todavía hay jóvenes que buscan su identidad, desaparecidos que no se encuentran, familiares que no saben dónde están sus muertos y represores que caminan sin castigo. Y lo más importante, también está vigente la idea de que es una problemática que no pertenece solo a las víctimas directas de la dictadura, sino a todos los argentinos. Y desde este punto de vista se entiende que aún hoy, y en algunos casos recién hoy, aparezcan nuevos datos, denuncias, relatos que ayudan a reconstruir lo ocurrido hace tres o cuatro décadas.

Tal vez así dicho, en este 2013, esto parezca una obviedad; pero es el resultado de la lucha de miles de personas por evitar que se imponga la idea de "lo pasado, pisado" a la que sigue la consagración de la impunidad -generalmente en nombre de la reconciliación nacional-, el famoso "aquí no ha pasado nada".


La noche

En ese sentido, vale recordar algunos aspectos de lo ocurrido en la provincia desde el 24 de marzo de 1976. Según reconstruyó el periodista Daniel Enz, en la noche previa a aquel día el gobernador entrerriano Enrique Cresto recibió un llamado del senador Antonio Gino Cavallaro poniéndolo al tanto de la inminencia del golpe.

El mandatario volvió hasta la Casa de Gobierno -previo paso por dependencias ubicadas en el edificio de la Caja de Jubilaciones- y esperó que los golpistas se apersonaran allí. Pasadas las 2, cuando se dirigía a su casa tras la espera infructuosa, fue detenido, esposado y golpeado en el piso. Algo parecido le ocurrió al vicegobernador Dardo Blanc.

Las oficinas públicas tomadas, los gremios clausurados y las primeras detenciones fueron las novedades de esa noche. A la mañana juró el coronel bonaerense Juan Carlos Trimarco como interventor de la provincia.

La mayoría de los funcionarios y dirigentes de varios partidos, principalmente los peronistas, fueron detenidos. La gente esperaba noticias en su casa. Había pocos medios de comunicación en esa época. El matutino paranaense El Diario recién fijó su postura institucional por el cambio de gobierno el 28 de marzo.

"Las Fuerzas Armadas, como reserva de las instituciones, se han comprometido a terminar con la violencia embozada que se estaba ejerciendo desde los organismos mismos del Estado (....)" editorializó El Diario. El golpe se produjo entonces "cuando el pueblo que ansía un país de grandeza, que elaboraron nuestros próceres, despierta de este tormentoso letargo y pide un modelo argentino que responda a sus más profundas expectativas (...) Eso es lo que el pueblo tiene derecho a pedirles a las Fuerzas Armadas: que le devuelva sus símbolos, sus ideales de grandeza, que le cambie la anarquía por el orden y que tengan presentes siempre las palabras de Paulo VI cuando dice que 'el camino de la paz pasa por el desarrollo. Economía y técnica no tienen sentido si no es por el hombre, a quien deben servir'", completaba el matutino.

La actuación de Trimarco al frente del usurpado Ejecutivo provincial fue breve. Desde el 13 de abril de 1976 lo ejerció el brigadier Rubén Di Bello, quien fue colocado en Entre Ríos por el Brigadier Orlando Agosti; ya que en el reparto jurisdiccional que efectuara la Junta de Comandantes del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, la provincia le fue asignada a la Aviación. Luego le siguieron Pablo Jávega, por un breve período; Carlos Enrique Aguirre, entre 1978 y 1981; Jorge Washington Ferreyra, entre 1981 y febrero de 1983; y Mario César Bertozzi, hasta el 10 de diciembre de 1983.


Los juicios 

En el juicio por la causa Hospital Militar la Justicia consideró a Pascual Oscar Guerrieri, Juan Daniel Amelog, Walter Pagano y Jorge Alberto Fariña coautores responsables de la sustracción de menores y alteración o supresión de identidad. En tanto el médico Juan Antonio Zacaría fue considerado como partícipe necesario de los mismos delitos.

Por eso, en octubre de 2011 impuso una condena de 14 años de prisión para Guerreri, 13 para Amelong y Fariña, 11 para Pagano, y cinco años para Zaccaría. En tanto Marino González resultó absuelto en esta causa.

En tanto, en diciembre de 2012, en el marco de la denominada Causa Harguindeguy el Tribunal Oral Federal de Paraná condenó a prisión perpetua a Naldo Miguel Dasso y Juan Miguel Valentino; a 15 años de prisión a Julio César Rodríguez y 10 años a Francisco Crescenzo por delitos de lesa humanidad cometidos "en el marco del genocidio" en la costa del río Uruguay. Absolvió a Santiago Héctor Kelly del Moral, Marcelo Pérez y Juan Carlos Mondragón.

Resta aún realizarse el juicio de la denominada Causa Área Paraná, por cuya concreción reclaman insistentemente los organismos de derechos humanos, en la certeza de, aunque tarde, solo con verdad habrá memoria y justicia.

Fuente: UNO

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30-04-2017 / 19:04
30-04-2017 / 18:04
El 1° de Mayo es un día marcado por una larga historia de luchas y sacrificios, que arrancó en Chicago (EE.UU.), cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular en reclamo de la jornada laboral de 8 horas en una época en que lo "natural" era trabajar entre 12 y 16 horas por día.
 
Esa huelga obrera iniciada el 1º de mayo de 1886 tuvo su punto álgido tres días más tarde, el 04 de mayo, con la Revuelta de Haymarket. La mayor democracia del mundo respondió brutalmente y, fraguando un atentado, encarceló a un grupo de militantes populares en los que intentó escarmentar a toda la clase trabajadora. En un proceso plagado de irregularidades, los dirigentes anarquistas detenidos fueron acusados, juzgados sumariamente y ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Son los Mártires de Chicago.
 
Con el tiempo, el sentido de la fecha perdió mucho de su contenido de lucha. El Estado de Bienestar en el occidente capitalista desarrollado y la consolidación de las repúblicas soviéticas donde presuntamente ese sistema opresor había sido suplantado por el socialismo, otorgaron al 1º de Mayo un carácter festivo alejado de los contornos rebeldes iniciales. Argentina conoció esa etapa bajo el primer peronismo y el 1º de Mayo puso de relieve cada vez más su carácter de fiesta de los trabajadores.
 
El retorno del capitalismo salvaje, el abandono del Estado de su función de mediador entre las clases y su vuelta al rol de ejecutor de los intereses del establishment financiero e industrial, determinaron el regreso de males que se pensaban extinguidos, como el desempleo, la marginación de grandes masas hacia la periferia social y el hambre en grandes zonas del planeta, incluso en los países avanzados.
 
Hoy,  el 1º de Mayo no es una fecha muy adecuada para festejos. La lucha obrera y popular logró la reducción de la jornada laboral, las leyes sociales y la dignificación del trabajador. Las conquistas sociales están asociadas a esas luchas contra dos sistemas que se entrelazan: el imperialismo externo y las formas de opresión interior que sólo subsisten porque están asociadas al primero.
 
La lucha por la educación, la salud y un modo de vida digno se da en esa marcha señalada por la revolución y la contrarrevolución, entre el progreso de los valores humanos y el recorte de estos por obra de un utilitarismo implacable.

En nuestro país, durante muchos años, cada 1º de Mayo los trabajadores ocupan las calles y se manifiestan desafiando al poder, recordándole que no es un día de fiesta, que existen y que no se resignan a ser solo una parte del engranaje productivo. Sólo así la conmemoración del 1º de Mayo recupera su sentido.

De la redacción de La Opinión Popular

30-04-2017 / 18:04
30-04-2017 / 18:04
El movimiento obrero argentino tiene una larga historia de luchas, iniciadas poco después de la mitad del siglo XIX, por grupos socialistas y anarquistas llegados en la gran inmigración europea. En el siglo XX se desarrollaron grandes y poderosos sindicatos de industria que pusieron a la clase obrera como protagonista de la historia argentina y al mismo tiempo fue objeto de persecuciones y matanzas.
 
El 01 de mayo de 1909 la Federación Obrera Regional Argentina FORA (anarquista) convoca a un acto que es severamente reprimido por la policía, bajo las órdenes del Coronel Ramón Falcón. La oligarquía argentina ha tenido desde siempre una vocación de utilizar la violencia y asesinar para resolver los conflictos sociales, económicos y políticos. Con esa maldita costumbre de matar, doce obreros son asesinados y 105 son heridos.
 
En respuesta, la FORA y la Unión General de Trabajadores (UGT), con el apoyo del Partido Socialista, llaman a la huelga general por tiempo indeterminado. La respuesta fue contundente: Buenos Aires y los principales centros obreros del país quedan completamente paralizados durante una semana.
 
El 04 de mayo se realiza el entierro de los muertos con una asistencia de 300.000 personas. Hablan el anarquista Juan Bianchi (FORA), el sindicalista Luis Lotito (UGT) y el socialista Alfredo Palacios (PS).
 
El día 08 de mayo la huelga sigue y el gobierno acepta negociar con el Comité de Huelga (FORA, UGT y PS), lográndose la libertad de los presos y la reapertura de los locales obreros. El gobierno oligárquico tuvo que ceder y, por primera vez en la historia de las huelgas generales, un gobierno tuvo que pactar con los obreros.
 
La Opinión Popular

30-04-2017 / 18:04
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