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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
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Sociedad e Interés General - 17-03-2017 / 20:03
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 18 DE MARZO DE 1962 EL JUSTICIALISMO GANA CATEGÓRICAMENTE LAS ELECCIONES PROVINCIALES

Andrés Framini, un obrero peronista, es electo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires

Andrés Framini, un obrero peronista, es electo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires
Andrés Framini (de anteojos negros) fue un legendario dirigente obrero peronista. Secretario general de la Asociación Obrera Textil entre 1951-1955 y 1959-1968, en dos oportunidades integró la conducción ejecutiva de la Confederación General del Trabajo.
Un 18 de marzo como hoy, pero del año 1962, el compañero Andrés Framini gana las elecciones en la Provincia de Buenos Aires con la consigna: ¡Framini-Anglada: Perón a la Rosada! y el peronismo se impuso en forma rotunda en todo el país, venciendo en diez de las catorce provincias entonces existentes.

El triunfo de "el Negro" Framini fue la más notoria demostración de que el peronismo seguía siendo mayoría a pesar de que estaba perseguido y proscripto; que su voluntad era inquebrantable y que no estaba dispuesto a presentarse "maquillado" para ser aceptado. Por el contrario, Juan Perón había elegido a un dirigente obrero, un peronista histórico y combativo, para encabezar aquella fórmula.

El día 21, el gobierno de Arturo Frondizi anula la elección. El día 27, Frondizi declara: "no me suicidaré, no renunciaré y no dejaré el país". Dos días después, frente al primer movimiento de tropas renuncia, es arrestado y trasladado a Martín García. El día 30 de marzo asume José María Guido, un títere tras el cual gobiernan los militares gorilas antiperonistas.

Escribe: Blas García

El decreto 4161 y el origen de la violencia política
 
Blas García

 
El gobierno de Frondizi, asumido en 1958 con votos peronistas, se caracterizó por la inestabilidad institucional. Sus promesas incumplidas con los sectores populares, su ambivalencia política y su debilidad democrática producto de la ilegal prescripción al peronismo con la cual pudo acceder al poder lo sometieron a sucesivas crisis y a planteos militares.
 
Las constantes huelgas gremiales y de la CGT con que la clase trabajadora respondía al paulatino cercenamiento de sus derechos dieron como resultado la respuesta gubernamental: creciente represión al movimiento peronista.

La movilización militar de los trabajadores en paro y la aplicación del Plan CONINTES (Plan de "Conmoción Interna del Estado") ponía a los manifestantes políticos y sindicales bajo jurisdicción de los tribunales militares.

Llegado el año 1962, que sería el último de su mandato, su ministro del Interior Alfredo Vítolo firmó un documento con los jefes militares garantizando que no se permitiría a Perón volver al país.

Frente al inminente proceso electoral previsto para el 18 de marzo de ese año, había trascendido que la fórmula que el peronismo presentaría en la provincia de Buenos Aires iba a estar integrada por Andrés Framini como gobernador y Juan Perón como vicegobernador.

A fin del mes de enero de 1962, Vítolo anunciaba que el gobierno rechazaría la candidatura de Juan Perón. Paralelamente el Juez Electoral Leopoldo Isaurralde, de abierta filiación frondicista, declaraba que Juan Perón no podía ser candidato por no tener residencia, no estar en el padrón y ser un fugitivo de la justicia.

Para que nada quedara librado al azar, la Iglesia, a través del cardenal Antonio Caggiano, recordaba que la excomunión estaba en vigencia. El 10 de marzo Frondizi pronosticó en conferencia de prensa que "los ciudadanos iban a dar las espaldas a Perón" en las elecciones y acusó al peronismo de impedir la pacificación.


"Framini-Anglada, Perón en la Rosada"

La elección de 1962, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, representaba no sólo la posibilidad de las masas populares peronistas de poder votar por sus propios candidatos en una elección general, a pesar de no poder presentarse con la sigla oficial, sino también el enfrentamiento con el gobierno en el terreno en donde el peronismo se sentía con más fuerza.

Durante las elecciones de 1962 se evidencia que la línea oficial del peronismo escapa a la oferta de captación frondizista y se ubica en una lógica claramente confrontativa, al anuniar Perón la candidatura de un "duro" como Framini.

Durante la campaña se utilizó un provocativo eslogan que anticipaba el retorno del propio Perón al poder: "Framini-Anglada, Perón en la Rosada", y la fórmula Framini-Anglada fue apoyada también por el Partido Socialista Argentino, dirigido en ese momento por Alfredo Palacios y Alicia Moreau de Justo, que retiró a tal efecto su propia fórmula a gobernador.

Contra la alquimia y la aritmética gubernamental, el peronismo sorprendió ganando en diez de las catorce provincias entonces existentes, entre ellas las de la Provincia de Buenos Aires en la que Framini fue elegido gobernador, acompañado por Marcos Anglada como vicegobernador. Concurrieron bajo las siglas de la Unión Popular.

El pueblo no había dado la espalda a Perón y, por el contrario, hería de muerte al gobierno de Frondizi. Fue este el hecho político más importante producido por el peronismo desde 1955. El peronismo seguía siendo el problema a resolver para la politica argentina. Al decir de J.W. Cooke: "El hecho maldito del país burgués".

El triunfo de Framini fue la más palmaria demostración de que el peronismo seguía siendo mayoría, que su voluntad era inquebrantable y que no estaba dispuesto a presentarse "maquillado" para ser aceptado. Por el contrario, Perón había elegido a un dirigente obrero, un peronista histórico y duro, para encabezar aquella fórmula.

La evaluación que realizaría J.J. Hernández Arregui sobre las jornadas es: "... la victoria del peronismo resonará en toda América Latina que es el objetivo final de nuestra lucha nacional y antiimperialista...
... el destino de los dos radicalismos (UCRI y UCRP) está sellado. Las masas argentinas jamás volverán a los partidos tradicionales. Tampoco es el momento de la creación de un partido obrero. Extremismos infantiles de este tipo son instigados ocultamente por el propio imperialismo que, en los países oprimidos, les teme mucho más que al comunismo, a los movimientos nacionales de liberación... 

... la Argentina vuelve a integrarse por gravitación de la conciencia nacional de sus diversas clases sociales no ligadas al imperialismo, en un gran movimiento nacional, emancipador y latinoamericano."


La reacción gorila

La decisión de Frondizi de anular las elecciones en las provincias en donde la Unión Popular (la sigla que llevó el peronismo) había vencido dio comienzo a la cuenta regresiva de su mandato. El golpe de Estado se desarrolló en un proceso de diez días. De esta forma quedaba claramente evidenciada la intención de impedir el retorno del peronismo, y de Perón, al poder.

El 23 de marzo, las "62 organizaciones" gremiales peronistas ordenan un paro general, en defensa de la voluntad popular desconocida con la anulación de los comicios.

Las fuerzas armadas reclaman la proscripción del peronismo, un nuevo gabinete y la expulsión del país de Rogelio Frigerio, el político e intelectual más destacado del Desarrollismo, la fuerza política que impulsó originariamente a Frondizi a la presidencia. Aramburu, por su parte, "aconsejaba" la renuncia de Frondizi y el Comandante del Ejército general Raúl Poggi le pedía efectivamente la renuncia.

El día 27, el entonces Presidente declara: "no me suicidaré, no renunciaré y no dejaré el país". Dos días después, frente al movimiento de tropas renuncia, es arrestado en Olivos y trasladado a Martín García.

El día 30 de marzo asume José María Guido, un oscuro legislador de Río Negro, como presidente de la Nación, hasta entonces, presidente del Senado. El gobierno títere de Guido, no es más que una fachada tras la cual gobiernan los militares.

El 24 de abril, el nuevo presidente anula las elecciones ganadas por el peronismo. Framini había anunciado que el 1º de mayo asumiría la gobernación y pese a la anulación concurre acompañado por altos dirigentes a la Casa de Gobierno Provincial, labrando un acta.

El 24 de julio, por un decreto del Poder Ejecutivo, queda prohibido el proselitismo peronista, la exhibición publicitaria de fotografías y marchas. Nuevamente, bajo otro rótulo, reaparece el decreto 4161 con el que la Revolución fusiladora del 55 pretendió desterrar el peronismo de la historia.

Tres décadas después, durante la gobernación de Eduardo Duhalde (1991-1999), una ley provincial estableció la validez del triunfo electoral de Andrés Framini, reconociéndole la condición de ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

Escribe: Blas García

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12-12-2017 / 19:12
La matanza fue perpetrada el 13 de diciembre de 1976 por una patrulla del Ejército contra 22 presos políticos secuestrados a los que previamente habían arrancado de la cárcel de Resistencia y centros clandestinos de detención, de los cuales hay varios que aún están desaparecidos.

El Ejército argumentó que los prisioneros intentaron fugarse en dos vehículos ayudados por un comando guerrillero que supuestamente atacó al convoy del Ejército que los transportaba en la ruta a Formosa.

Sin embargo, en el juicio quedó demostrado que las víctimas fueron recogidas semiconscientes después de ser torturadas en la prisión clandestina de la ex Dirección de Investigaciones de la Policía, de la Alcaidía Policial y de la Unidad Federal 7. Horas después, fueron llevados por la ruta 11 y a la altura de Margarita Belén -70 kilómetros al norte de Resistencia- los hicieron ingresar a dos autos en los cuales fueron acribillados.

La masacre de Margarita Belén es un uno de los crímenes más espantosos, planeado y decidido en los más altos niveles, que expresa rotundamente lo siniestro que fue la dictadura militar.

La gran mayoría de los masacrados pertenecían a la Juventud Peronista y a Montoneros. Eran militantes políticos, luchadores sociales o guerrilleros, que no merecían morir en esas condiciones. Los militares intentaron justificar esos crímenes diciendo que estaban en guerra. Pero, ni en la guerra se recurre a esos métodos. Y en todo caso, quienes los practican luego serán juzgados como lo que son: criminales de guerra.

La Opinión Popular

12-12-2017 / 19:12
Los integrantes del grupo unitario rivadaviano, primeros endeudadores del país, tras dejar a un Estado nacional en ruinas, con una situación internacional gravísima y una guerra ganada a Brasil en los campos de batalla pero perdida en los papeles, se retiraron del gobierno, pero no del poder. Le dejaron a Manuel Críspulo Bernabé Dorrego Salas una maldita herencia con mínimos márgenes para innovar o cambiar el rumbo de la economía y la política.
 
Republicano, federal y democrático, Dorrego, enfrentando poderosos intereses, tratará de torcer lo que muchos imaginaban como un destino manifiesto del fracaso nacional. Suspenderá el pago de la deuda, aplicará medidas de gobierno en defensa de los sectores populares e intentará una política de acercamiento con los gobernadores de provincia buscando evitar el naufragio y la disolución de la nación.
 
El principal objetivo de la política financiera de Dorrego fue terminar con la especulación que tenía como sede al Banco Nacional creado por los rivadavianos. Resultaba imposible seguir endeudando al país. En favor de las clases populares, fijó precios máximos sobre el pan y la carne para bajar la presión del costo de la vida y prohibió el monopolio de los productos de primera necesidad. Tuvo éxito y en febrero y marzo de 1828 el peso recuperó casi todo el valor que había perdido gracias a la política de Dorrego.
 
A mediados de 1828, la mayor parte de la clase terrateniente, afectada por la prolongación de la guerra, retiró a Dorrego el apoyo político y económico. Le negó, a través de la Legislatura, los recursos para continuar la guerra, llevándolo así a transigir e iniciar conversaciones de paz con el Imperio esclavista del Brasil.
 
El 1º de diciembre de 1828 el general unitario Juan Galo de Lavalle encabezó una sublevación contra el gobierno del coronel Manuel Dorrego a quien depuso. Pocos días más tarde Dorrego fue capturado y condenado a muerte, sin proceso ni juicio previo.
 
Dorrego fue fusilado, por orden de Lavalle, en un corral a espadas de la iglesia del pueblo de Navarro, el 13 de diciembre de 1828. Pero a los "salvajes unitarios" no les alcanzó con fusilarlo sino que, como consta en la autopsia, le cortaron la cabeza y se la destrozaron a culatazos.
 
Cuando Simón Bolívar se enteró del fusilamiento de Dorrego, dijo que "en Buenos Aires se ha visto la atrocidad más digna de unos bandidos". San Martín, que llegó hasta Montevideo poco después del golpe de Lavalle, no tenía duda alguna sobre quién era el principal responsable del crimen: "los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites, y a usted le consta los inmensos males que estos hombres han hecho, no solamente a este país, sino al resto de América, con su conducta infernal".
 
La Opinión Popular

11-12-2017 / 20:12
10-12-2017 / 20:12
10-12-2017 / 20:12
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