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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“La idea de Macri de unir a los argentinos es un eslogan, porque la estrategia del Gobierno desde el 1º de marzo en su discurso de campaña fue dividir, ya que le resulta funcional a su proyecto político”. Matías Tombolini
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Nacionales - 17-03-2017 / 07:03
LEJOS DEL ESCENARIO QUE VENDEN MACRI, TRIACA Y DUJOVNE

El desaliento ante la persistente recesión hace que menos gente salga a buscar empleo

El desaliento ante la persistente recesión hace que menos gente salga a buscar empleo
Para el Indec la baja de la desocupación del 8,5 por ciento en el tercer trimestre de 2016 al 7,6 por ciento en el cuarto trimestre, está ligada a una disminución de "la actividad y la desocupación, por refugio en la inactividad", lo que en otras palabras significa que en ese período menos gente salió a buscar trabajo porque no tienen expectativa de encontrarlo.
El desempleo refleja el número de personas pertenecientes al sector económicamente activo, integrado al mercado de trabajo remunerado, que no tienen empleo a pesar de estar dispuestas a desarrollar una actividad laboral y haber emprendido acciones concretas para obtenerla. El desocupado es el que busca trabajo y no lo consigue. El que está sin trabajar y no busca, no se considera desocupado.
 
El desaliento de la población ante la tenaz recesión del año pasado hizo que cerca de 285.000 personas desocupadas dejaran de buscar empleo en el tramo final del año y dejaron de ser desocupados. El descenso de la desocupación no fue porque se crearon más empleos, sino porque más personas sin ocupación dejaron de buscarlo. Y encontraron "refugio en la inactividad", según consigna el comunicado del Indec. Así, el gobierno de Macri "mejoró" los indicadores de desempleo.
 
Por el llamado "factor desaliento", relacionado con las pocas perspectivas de encontrar un trabajo, el INDEC puede mostrar una baja de la desocupación al 7,6%, que se refleja en la tercera medición de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), correspondiente al cuarto trimestre de 2016 que arrojó leves bajas tanto en la oferta (45,3%) como en la demanda laboral (41,9%), respecto del anterior.
 
La información disponible no muestra el escenario de recuperación del empleo que promocionan desde enero el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el titular del Palacio de Hacienda, Nicolás Dujovne.
 
Junto con la pérdida de puestos de trabajo concentrada en la industria manufacturera y la construcción, el aumento en el desempleo a lo largo de 2016 se explica porque, ante el deterioro en la capacidad de compra, más individuos salieron a buscar empleo pero no lo consiguieron.
 
Por su parte, la subocupación llegó a 10,3 por ciento que representa a 1.278.000 personas con problemas de empleo. Los aglomerados urbanos con los mayores niveles de desocupación fueron Mar del Plata y el Gran Buenos Aires donde alcanzaron a 10,6 y 9,4 por ciento, respectivamente. 
 
La población subocupada creció, donde la demandante (que trabaja menos de 35 horas semanales pero quiere hacerlo más) es el 7,2% de la población (1,8 millón a nivel nacional). Mientras que los subocupados no demandantes llegaron al 5,6% (1,3 millón).
 
El Indec estimó que hay 937.000 personas desocupadas y 1,2 millones con problemas de empleo o subocupadas en los aglomerados relevados. Es decir, más de dos millones de argentinos tienen problemas de empleo.
 
Estos datos desmienten las afirmaciones realizadas por el presidente Mauricio Macri, y por el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, respecto de que ya a fin de año se habría iniciado la recuperación de la economía y se estaría creando empleo desde entonces.
 
La Opinión Popular

 
Con menos personas que buscan empleo, la desocupación bajó a 7,6%
 
El desempleo fue 7,6% en el último trimestre del año. Si bien bajó frente al 8,5% de entre julio y septiembre, también cayó el porcentaje de personas que buscan trabajo. La tasa de actividad fue la más baja en 13 años.
 
El 7,6% implica que 937.000 personas que buscaron empleo no lo consiguieronEl 7,6% implica que 937.000 personas que buscaron empleo no lo consiguieron
 
De la mano de la segunda tasa de actividad más baja de los últimos 13 años para el cuarto trimestre, el desempleo disminuyó a 7,6% hacia fines del año pasado cuando se lo mira respecto al 8,5% alcanzado entre julio y septiembre, según datos del Indec difundidos ayer. Si bien estadísticamente no debería realizarse esta comparación (entre distintos trimestres), no se cuenta con la información de fines de 2015 ya que se había suspendido la publicación de este indicador.
 
En el tercer trimestre, el desempleo había afectado a un 8,5% de la población, y, en el segundo, a 9,3%. Aunque no se deba realizar la comparación contra estos períodos, el propio organismo de estadísticas detalla que "los resultados del cuarto trimestre de 2016 no presentan diferencias estadísticamente significativas en el empleo con relación al trimestre anterior", aunque advierte que "disminuye la actividad y la desocupación por refugio en la inactividad".
 
La disminución en la tasa de actividad marca que un porcentaje de la población directamente optó por dejar de buscar trabajo. Esto se conoce como "efecto del trabajador desanimado", que es simplemente que por el pesimismo respecto a la posibilidad de encontrar empleo, se frena la búsqueda.
 
En concreto, la tasa de actividad, luego de haber estado en 46% en el segundo y tercer trimestre, en el último del año pasado, descendió a 45,3%. Este porcentaje es el segundo más bajo de toda la serie (desde 2003) para los cuartos trimestres de cada año. Fue en 2014, cuando los datos estaban sospechados de manipulación, que se tocó el 45,2% (se cree que el bajo desempleo durante ese período fue, precisamente, porque se forzaba a la disminución de la tasa de actividad).
 
Desde que asumió Jorge Todesca al mando del Indec y se declaró la emergencia estadística, se resalta que los datos de entre 2007 y 2015 debían tomarse con "reserva".
 
"Poder aplicar la estacionalidad a los datos de desempleo implica un método más refinado", sostuvo Gabriel Caamaño Gómez, de Consultora Ledesma. Y agregó que si bien es cierto que en los últimos años se dio que la tasa de actividad en el cuarto trimestre era más baja que en la del tercero, en el último informe del Indec se dio también que cayó la tasa de empleo: mientras que en el tercer trimestre había sido de 42,1%, a fines de año disminuyó a 41,9%. Aún así, resaltó que la actividad cayó fuerte en el último trimestre de 2016. "No parece ser una cosa que se explique solo con estacionalidad", señaló. A modo de ejercicio, estimó que si se hubiese mantenido en 46% la tasa de actividad, el desempleo habría llegado a 8,9% a fines del año pasado.
 
La desocupación oficial de 7,6% implica que, para diciembre, 937.000 personas (de los 31 aglomerados urbanos que releva el Indec) que buscaban activamente trabajo no lo consiguieron. Es decir que si se ampliara al total país el número sería mayor, en torno a 1,5 millones de personas.
 
A esto se suman los subocupados, que el porcentaje subió de 10,2% a 10,3%, y suman 1,3 millones de personas (según el informe del Indec) que también tienen problemas de empleo.
 
Además, están los "ocupados demandantes de empleo", que si bien tienen trabajo, buscan otro. El porcentaje de personas en este grupo creció de 14,2% a 14,6%.
 
De los 31 aglomerados urbanos que releva el Indec, la ciudad con mayor desocupación es Mar del Plata, con 10,6% (de hecho es la única que aún tiene dos dígitos de desempleo).
 
Le siguen los "partidos del Gran Buenos Aires", con un desempleo de 9,4%; Bahía Blanca-Cerri, con 9,2%; y Río Cuarto, con 9,1%.
 
En el otro extremo, los lugares con menor desocupación en el cuarto trimestre del año pasado fueron Viedma-Carmen de Patagones con 0,8%; Santiago del Estero-La Banda, 1,8%; el Gran Resistencia, 2,5%; y Posadas, con 2,7%.
 
"En 22 de los 31 aglomerados se mantiene la actividad, el empleo y la desocupación sin cambios estadísticamente significativos", detalló el Indec en el informe.
 
Por María Iglesia
 
Fuentes: El Cronista, Página12, Clarín, la Izquierda Diario y LOP
 

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El desaliento ante la persistente recesión hace que menos gente salga a buscar empleo
Los datos oficiales muestran una reducción de 18.000 puestos de trabajo para los hogares encuestados por el ente estadístico, que al representar el 62% del país, llega hasta los 33.000 si se extiende al 100% del territorio argentino. Estos números contrastan con los difundidos por los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, y de Hacienda, Nicolás Dujovne, que hablaron de creación neta de empleo durante el segundo semestre del año pasado, en el marco de una supuesta recuperación de la economía.
22-05-2017 / 09:05
22-05-2017 / 09:05
22-05-2017 / 08:05
En otros tiempos la gravísima crisis institucional que vive Brasil hubiese servido como ha ocurrido tantas veces para disimular los desaguisados internos de una economía que persiste en demorar su arranque pese a los anuncios del gobierno de Mauricio Macri.
 
O acechanzas como los nuevos problemas en los que parecería estar metido el titular de la AFI, Gustavo Arribas. Pero esta vez el problema del socio mayor del Mercosur le llevó más tiempo que el deseado a Macri durante su gira asiática. No es para menos.
 
Todos los analistas y consultores, además de funcionarios del propio Gobierno, coinciden en afirmar que la Argentina sufrirá en carne propia un eventual desbarranque de la economía brasileña como consecuencia de la crisis institucional.
 
Que, para más datos, había comenzado a dar signos de reactivación antes de las denuncias que pesan sobre Michel Temer y tornan más que incierto su futuro presidencial.
 
La industria automotriz, y otros rubros como los autopartistas, calzado, textiles y las alimentarias, se verían perjudicadas si ese supuesto se confirma en la realidad, lo que en definitiva demoraría todavía más la tan pregonada reactivación local.
 
En el Gobierno igual sacan pecho y ratifican que la obra pública en marcha y por venir será el motor que moverá la campaña hacia las legislativas de octubre. "Hoy no hay un ciudadano que no tenga cerca suyo o en su zona una maquina trabajando", se entusiasma Rogelio Frigerio.
 
Ni la prometedora gira por Asia o los eventuales remezones locales del Lava Jato brasileño impiden que en el Gobierno se deje de mirar el costado político de la gestión, que hoy está casi exclusivamente emparentado con la campaña electoral. 

21-05-2017 / 11:05
21-05-2017 / 11:05
La crisis y la recesión económica que vive la Argentina, gracias a Mauricio Macri, han hecho que se trasluzcan problemas que evidencian las diferencias entre los que más y menos tienen. En uno de los sectores donde más se puede observar esta situación es en el consumo, ya que presenta características bien específicas sobre el poder adquisitivo y de compra de cada una de las clases sociales.
 
Mientras los sectores medios y bajos destinan gran parte de sus salarios a alimentos y bienes de primera necesidad, los sectores más pudientes invierten su capital en la compra de bienes suntuosos y de lujo. Esto ha hecho que la compra de las capas populares se haya reducido en forma considerable, a la vez que la capacidad de ahorro del grupo de mayor poder económico no se haya visto resentida.
 
En los primeros 17 meses del gobierno para los ricos de Macri, en la franja más vulnerable de la sociedad disminuyó drásticamente el consumo de productos básicos de la canasta de alimentos, como la leche, la carne o las harinas, reflejando una crisis que el Gobierno intenta ocultar bajo el tan loable lema de buscar la "pobreza cero", discurso que todavía no ha tenido ninguna clase de resultado concreto.
 
Un claro ejemplo que muestra que la "pobreza cero" todavía es una realidad muy lejana es la caída que se evidencia en la compra de aceite en los sectores más vulnerables, que presentó una retracción del 53%, lo cual se explica en el incremento registrado del 68% en la venta de grasa porcina, un producto más económico y al alcance de los más humildes a la hora de fritar y cocinar sus alimentos.
 
A su vez, datos oficiales manifiestan que el consumo de artículos de la Canasta Básica Alimentaria cayó un 56% en lo que va de 2017, lo que se traduce en que menguó un 44% la adquisición de harinas por parte de los más pobres, y en que descendió un 38% la compra de carne, un alimento muy caro y que forma parte sustancial en la dieta.
 
Esta situación puede observarse también en un elemento clave y central para el desarrollo y  crecimiento de los más chicos, como lo es la leche, cuyo consumo en los estratos más bajos mermó un 38%. Un caso similar es la venta de fideos, que retrocedió un 33% en el año.
 
Por el contrario, puede contemplarse una realidad completamente opuesta en los sectores más pudientes y concentrados del poder, que han demostrado una capacidad de consumo concentrada en la compra de distintos bienes suntuosos, como por ejemplo los autos de alta gama, cuya venta se acrecentó un 83% durante el último año.
 
Circunstancia idéntica se vive con la adquisición de motos de última tecnología, que desde el inicio del gobierno de Cambiemos creció un 72%, mientras que las ventas de los jets ski, o motos de agua, se incrementó en un 57% en los últimos meses solo en el 10% de la población, que coincide con las clases más ricas del país.

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