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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
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Sociedad e Interés General - 10-03-2017 / 20:03
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 11 DE MARZO DE 1973 SE CONSUMÓ UN ABRUMADOR TRIUNFO DEL PERONISMO EN CONTRA DE LA DICTADURA MILITAR

Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder

Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder
Héctor J. Cámpora, un dirigente leal, decente, honesto y profundamente peronista, asume la presidencia el 25 de mayo de 1973.
Desde 1971, cuando Juan Perón designó, a Héctor J. Cámpora, Delegado Personal y Jefe del Movimiento en la Argentina, el grueso de los dirigentes y militantes de la Juventud Peronista (JP) acudimos en forma inmediata para acompañarlo en su tarea.

Cámpora, desde el primer momento, confió en nuestra joven generación, fogueada en años de enfrentamiento contra los militares y en la esperanza del regreso del Líder, y nos permitió que junto a él, levantáramos las banderas del "Luche y Vuelve" para culminar la gesta del retorno del Caudillo a la Patria y al poder.

El 11 de marzo de 1973 marcó un nuevo triunfo del justicialismo, golpeando en plena cara a la dictadura militar, y abrió las puertas al regreso definitivo de Perón, luego de 18 años de exilio y de una larga resistencia iniciada cuando las minorías oligárquicas lo derrocaron.

Ese día, con "el Tío" Cámpora reventamos las urnas y Perón volvió para ponerse al frente de su Pueblo. Se cumplió él sueño de viejos peronistas que allá por el 55 no se rindieron; y el deseo de sus hijos que dieron la vida por su pueblo y por Perón.

Los que tuvimos la suerte de participar en esas históricas jornadas, vivimos momentos trascendentes, porque el pueblo argentino pudo expresarse poniendo fin a la dictadura de los monopolios imperialistas, acabando transitoriamente con un duro período de persecuciones y atropellos.

Escribe Blas García (El 11 de marzo de 1973, con 25 años de edad, fue elegido Diputado por el Peronismo en la Provincia de Córdoba)

El Día de los Trabajadores y una tradición de conquistas sociales logradas por la lucha popular 
Blas Garcia
 
 
Golpe militar del 28 de junio de 1966

El 28 de junio de 1966 un golpe militar liderado por el General Juan Carlos Onganía derrocó al Presidente radical Arturo Umberto Illia, debido a la incapacidad de este sector político para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tendrían que celebrarse en marzo de 1967.

Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política. El sistema de exclusión impuesto por el golpe gorila de 1955 al peronismo se amplió a todos los Partidos, mientras se apostaba a la economía ultraliberal y se postergaba la acción social.

La dictadura pro-imperialista entregó la Economía a los sectores más conservadores y liberales, cuyo máximo exponente fue Adalberto Krieger Vasena, quien ya había sido ministro de la denominada "Revolución Libertadora" y que aplicó medidas económicas tendientes a liberar los mercados y facilitar la entrega de los sectores productivos al gran capital monopolista extranjero.

La política social de salarios deprimidos, despidos injustificados y masivos, anulación de indemnizaciones, supresión de derechos gremiales y represión de huelgas y actividades obreras, engendró jornadas de rebelión popular generalizada, cuyo punto más alto fue el "Cordobazo" en mayo de 1969. Tiempo después, otras puebladas incendiaban la Patria.

Como el pueblo se levanta contra la opresión y los proyectos del imperialismo y se agudiza el enfrentamiento con el gobierno militar de los monopolios, la dictadura aplica una política autoritaria antipopular, antiperonista, confesional y anticomunista, que fue apoyada abiertamente por Estados Unidos.

Se prohibieron los partidos políticos, así como todo tipo de participación política por parte de la ciudadanía. Rigió en forma casi permanente el estado de sitio y se vieron cortados los derechos civiles, sociales y políticos.

La consecuencia inmediata que generó este contexto de proscripción en el interior de la sociedad argentina fue el incremento de la intransigencia política y la clausura de los métodos pacíficos que tienen, en el consenso y el pluralismo, los pilares de una sociedad democrática.

Nuevos sectores se incorporan al Movimiento Popular, y lo harán a partir de la radicalización política a mediados de los 60 y principios de los 70. La amplia convocatoria que el espacio de intransigencia realizaba desde las categorías nacionales y populares se alejaba, tanto de la ortodoxia del PJ, como del "clasismo" dogmático de la izquierda tradicional.


Soplan vientos de fronda

La alta conflictividad política y social genera una sociedad rebelde frente al gobierno de facto. Las grandes movilizaciones populares y la aparición de organizaciones político militares que asumían la identidad peronista señalaban el camino sin retorno del régimen militar y la posibilidad cierta del regreso del peronismo al poder en el corto plazo.

En este contexto, Juan Perón lidera la lucha integral contra la dictadura y aplicará una política acorde con su idea de "conducir al conjunto", que debía ser necesariamente muy amplio, para volver a la Patria y al poder.

Las operaciones de las "formaciones especiales" (término que acuñó Perón para nombrar a las organizaciones político-militares nacidas del seno mismo del pueblo peronista) serán un refuerzo determinante para acelerar el retiro del gobierno militar.


Se incrementa el "Luche y vuelve"

La salvaje represión gorila, los años transcurridos fuera del país y los frustrados intentos de retorno, le permiten a Perón comprender que su regreso definitivo debía pasar necesariamente por acciones combativas e intransigentes, alentado el desarrollo de la Juventud Peronista y elogiando a las "formaciones especiales".

Paralelamente, Perón produce una actualización política y doctrinaria acentuando conceptos sobre el antiimperialismo, el Tercer Mundo, la liberación nacional y social, la integración latinoamericana, el trasvasamiento generacional y el socialismo nacional.


Cámpora y la JP 

Perón destituye a su delegado personal, Jorge Daniel Paladino, por sus posturas conciliadoras y dialoguistas con los militares, y lo remplaza por Héctor J. Cámpora, que se ve obligado por las circunstancias históricas a endurecer sus posiciones político-ideológicas y apoyarse en los sectores más combativos del peronismo, como guardianes de la limpieza del proceso electoral.

Desde noviembre del año 1971 cuando Juan Perón, nombró a Héctor Cámpora Delegado Personal y Jefe del Movimiento en la Argentina, los dirigentes de la Juventud Peronista (JP) concurrimos inmediatamente a ponernos a su disposición para acompañarlo en su tarea.

Los sectores juveniles dirigimos nuestros esfuerzos a llevar al Movimiento Peronista a posiciones de intransigencia, buscando que asumiera una mayor definición ideológica para ligar las luchas nacionales a las emprendidas por los movimientos de liberación latinoamericanos y tercermundistas.

A su vez, los sectores revolucionarios del peronismo se ven obligados a reconsiderar y modificar sus posiciones intolerantes frente a la opción electoral, a la que consideran secundaria, tramposa y con pocas posibilidades practicas, lo que llevará a una mayor relación de alianzas entre los distintos sectores de la JP y las "formaciones especiales" con nuevos armados políticos y la conformación de "frentes de masas" que resultaran en un crecimiento político muy importante y la consolidación de un nuevo polo de poder adentro del Movimiento.


La salida electoral

Acosada por una insurrección popular creciente y generalizada, la dictadura organizó una salida electoral fraudulenta, condicionada por los militares, que impedía la candidatura de Perón.

Sin embargo, Perón, que no descarta ninguna alternativa, la ubica como una táctica más de las que tiene el Movimiento en su lucha por el retorno definitivo. Así, las elecciones comienzan a convertirse en una opción valida como salida al caos político y social en que se encuentra inmersa la Argentina, desde la única bandera de resistencia y triunfo que levanta la lucha popular: el peronismo.


El revolucionario Cámpora

Cámpora no tenia el perfil de un revolucionario clásico, pero, en la campaña, empieza a tratar con la JP y la izquierda peronista. Su capacidad de movilización será clave para asegurar el triunfo. Y se lleva bien con los jóvenes.

Le decíamos cariñosamente "El Tío", por ser el hermano de "Papá" Perón, y a Cámpora le gustaba ser "El Tío" de todos esos muchachos aguerridos, alborotadores, pendencieros y, algunos de ellos, amigos de las armas.

Lo acompañamos a lo largo de todo este proceso de resistencia que hubo que realizar porque algunos dirigentes habían pactado con la Dictadura de Lanusse y querían buscar "salidas" que dejaran fuera y en el exilio, a Perón.

Las relaciones de Cámpora con la JP se habían consolidado a partir de una necesidad mutua. La ausencia de "tropa propia" del candidato y la falta de presencia de los jóvenes en las cúpulas directivas del Movimiento.

La falta de una base de apoyo por parte de Cámpora, necesitado de un aparato movilizador, en un contexto generalizado de posturas combativas, jugó a favor de la JP, carente de relaciones con dirigentes con capacidades de decisión en la conducción del Justicialismo.


Cámpora al Gobierno, Perón al Poder

Perón desde el exilio en España toma la decisión que Cámpora fuera el candidato a Presidente de la Argentina por el peronismo, dado que por la proscripción él no podía presentarse. El armado apuntaba a que el Tío eliminara la proscripción, para que Perón pudiera retornar al país y luego de la renuncia, se llamara a elecciones.

La consigna Cámpora al gobierno, Perón al poder resumía el carácter épico que adquirió la campaña y encarnaba la consumación del "Luche y vuelve", la consigna con la que el peronismo, a partir del Cordobazo de 1969, había decidido enfrentar la pelea para poner fin a los largos años de proscripción y exilio de Perón.

Cámpora se presentó en las elecciones del 11 de marzo de 1973 como candidato a presidente de Argentina por el FreJuLi. Ganó cómodo las elecciones con más del 49.5% de los votos. El radical Ricardo Balbín salió segundo con un 21,3%, reconoció la derrota y renunció al tramposo ballotage.

El triunfo electoral peronista del 11 de marzo de 1973 marcó el pico más alto de participación popular en la dinámica política e institucional del país y fue el epílogo de una larga gesta de resistencia en que peleamos por el retorno incondicional de Perón a la Argentina. Dieciocho años de sacrificios y luchas, donde fuimos desenmascarando una a una todas las maniobras prescriptivas del régimen.

Cámpora asumió el 25 de mayo de 1973, finalizado el período dictatorial de la Revolución Argentina. Acudieron al acto, entre otros, el entonces presidente socialista de Chile, Salvador Allende, y el de Cuba, Osvaldo Dorticós. En la Plaza de Mayo, se concentraron para recibirlo más de un millón de personas, donde "El Tío" pronuncia un discurso combativo desde el balcón de la Rosada.


El "Tío" en el gobierno con la 'V' de Venceremos

Cámpora gobernó tan solo 49 días, que fueron suficientes para instaurar una política de estado revolucionaria en las áreas de seguridad interior, relaciones internacionales y en el plano económico.

De acuerdo con su promesa electoral, su primera medida fue amnistiar a los presos políticos que habían sido condenados y encarcelados por la dictadura militar. Además, se disuelve el Departamento de Investigaciones Políticas Antidemocráticas (DIPA) y se queman todos los archivos de la represión.

La orientación de la política económica internacional se direcciona hacia los países del Este (U.R.S.S., Rumania, Polonia, etc.) y se rompe el bloqueo yanqui que pesa sobre Cuba desde 1962.

En un retorno a la tercera posición histórica y reactualizada por Perón, el 28 de mayo Argentina reanudó las relaciones diplomáticas con Cuba, cortadas por el gobierno militar, y comenzó a proveer a ese país de productos alimenticios e industriales para romper el bloqueo estadounidense. Además, restablece relaciones con Vietnam del Norte.

Inició un Pacto Social entre la Confederación General del Trabajo, el empresariado nacional (CGE) y el Estado, que incluía un aumento de salarios y pensiones, el reajuste de las tarifas públicas y el congelamiento de precios.

Se retornó a los lineamientos económicos de los anteriores gobiernos de Perón, con una política nacionalista, estatista y distribucionista. El Gobierno Popular se comprometió a enviar al Congreso un paquete de leyes entre las que figuraban un programa de viviendas de interés social, la nacionalización del comercio exterior, el impuesto a la renta potencial de la tierra, la nacionalización de los depósitos bancarios, la penalización del fraude fiscal y la eliminación de las compañías financieras prebendarías, entre otras medidas de un programa revolucionario.

Su cercanía con la tendencia revolucionaria del peronismo lo enfrentó con la derecha partidaria y las organizaciones sindicales tradicionales. El 20 de junio de 1973, al regresar Perón al país, tiene lugar un enfrentamiento político-militar en Ezeiza, donde Montoneros y sectores de derecha del peronismo combatieron por el control del palco de honor, y donde los pistoleros de José López Rega acribillaron a tiros a las columnas de la Juventud Peronista, dejando un saldo de muchos muertos y heridos.


Renuncia y muerte

Cámpora renunció a su cargo el 13 de julio para permitir elecciones libres, en las que ganó Juan Perón con el 62% de los votos, quien moriría menos de un año después de haber sido electo, y el gobierno justicialista, en manos de la Vicepresidenta María Estela Martínez de Perón, será derrocado por el golpe militar del 24 de marzo de 1976.

Tras el golpe, Cámpora debió refugiarse enfermo en la embajada de México en Buenos Aires, donde permaneció tres años hasta que, ya gravemente aquejado por el cáncer, pudo viajar hacia México, donde murió poco después.

Escribe: Blas García

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Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder
Concentración popular en la Plaza de Mayo, cuando Héctor J. Cámpora asume la presidencia.
Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder
Héctor J. Cámpora con Salvador Allende, cuando asume la presidencia, el 25 de mayo de 1973.
30-04-2017 / 19:04
30-04-2017 / 18:04
El 1° de Mayo es un día marcado por una larga historia de luchas y sacrificios, que arrancó en Chicago (EE.UU.), cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular en reclamo de la jornada laboral de 8 horas en una época en que lo "natural" era trabajar entre 12 y 16 horas por día.
 
Esa huelga obrera iniciada el 1º de mayo de 1886 tuvo su punto álgido tres días más tarde, el 04 de mayo, con la Revuelta de Haymarket. La mayor democracia del mundo respondió brutalmente y, fraguando un atentado, encarceló a un grupo de militantes populares en los que intentó escarmentar a toda la clase trabajadora. En un proceso plagado de irregularidades, los dirigentes anarquistas detenidos fueron acusados, juzgados sumariamente y ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Son los Mártires de Chicago.
 
Con el tiempo, el sentido de la fecha perdió mucho de su contenido de lucha. El Estado de Bienestar en el occidente capitalista desarrollado y la consolidación de las repúblicas soviéticas donde presuntamente ese sistema opresor había sido suplantado por el socialismo, otorgaron al 1º de Mayo un carácter festivo alejado de los contornos rebeldes iniciales. Argentina conoció esa etapa bajo el primer peronismo y el 1º de Mayo puso de relieve cada vez más su carácter de fiesta de los trabajadores.
 
El retorno del capitalismo salvaje, el abandono del Estado de su función de mediador entre las clases y su vuelta al rol de ejecutor de los intereses del establishment financiero e industrial, determinaron el regreso de males que se pensaban extinguidos, como el desempleo, la marginación de grandes masas hacia la periferia social y el hambre en grandes zonas del planeta, incluso en los países avanzados.
 
Hoy,  el 1º de Mayo no es una fecha muy adecuada para festejos. La lucha obrera y popular logró la reducción de la jornada laboral, las leyes sociales y la dignificación del trabajador. Las conquistas sociales están asociadas a esas luchas contra dos sistemas que se entrelazan: el imperialismo externo y las formas de opresión interior que sólo subsisten porque están asociadas al primero.
 
La lucha por la educación, la salud y un modo de vida digno se da en esa marcha señalada por la revolución y la contrarrevolución, entre el progreso de los valores humanos y el recorte de estos por obra de un utilitarismo implacable.

En nuestro país, durante muchos años, cada 1º de Mayo los trabajadores ocupan las calles y se manifiestan desafiando al poder, recordándole que no es un día de fiesta, que existen y que no se resignan a ser solo una parte del engranaje productivo. Sólo así la conmemoración del 1º de Mayo recupera su sentido.

De la redacción de La Opinión Popular

30-04-2017 / 18:04
30-04-2017 / 18:04
El movimiento obrero argentino tiene una larga historia de luchas, iniciadas poco después de la mitad del siglo XIX, por grupos socialistas y anarquistas llegados en la gran inmigración europea. En el siglo XX se desarrollaron grandes y poderosos sindicatos de industria que pusieron a la clase obrera como protagonista de la historia argentina y al mismo tiempo fue objeto de persecuciones y matanzas.
 
El 01 de mayo de 1909 la Federación Obrera Regional Argentina FORA (anarquista) convoca a un acto que es severamente reprimido por la policía, bajo las órdenes del Coronel Ramón Falcón. La oligarquía argentina ha tenido desde siempre una vocación de utilizar la violencia y asesinar para resolver los conflictos sociales, económicos y políticos. Con esa maldita costumbre de matar, doce obreros son asesinados y 105 son heridos.
 
En respuesta, la FORA y la Unión General de Trabajadores (UGT), con el apoyo del Partido Socialista, llaman a la huelga general por tiempo indeterminado. La respuesta fue contundente: Buenos Aires y los principales centros obreros del país quedan completamente paralizados durante una semana.
 
El 04 de mayo se realiza el entierro de los muertos con una asistencia de 300.000 personas. Hablan el anarquista Juan Bianchi (FORA), el sindicalista Luis Lotito (UGT) y el socialista Alfredo Palacios (PS).
 
El día 08 de mayo la huelga sigue y el gobierno acepta negociar con el Comité de Huelga (FORA, UGT y PS), lográndose la libertad de los presos y la reapertura de los locales obreros. El gobierno oligárquico tuvo que ceder y, por primera vez en la historia de las huelgas generales, un gobierno tuvo que pactar con los obreros.
 
La Opinión Popular

30-04-2017 / 18:04
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