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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“El modelo económico que aplica el Gobierno atrasa 40 años y hay que cambiarlo porque estamos en estanflación, se triplicó la deuda y tenemos un problema de fuga de capitales”. Aldo Pignanelli
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Nacionales - 16-02-2017 / 17:02
RENEGOCIACIÓN POR LA DEUDA EN EL CORREO, UNA LUZ DE ALARMA EN EL GOBIERNO

En el macrismo temen que se instale que solo se adoptan medidas para favorecer a los más ricos

En el macrismo temen que se instale que solo se adoptan medidas para favorecer a los más ricos
A pesar que el Gobierno de Macri intenta justificar el acuerdo alcanzado con el papá del presidente, el escándalo confirmó lo que ya se sabe, que la familia Macri se ha enriquecido siempre con negociados como este a costilla del Estado y del dinero de todos los argentinos.
Una luz de alarma que se encendió en los últimos días en algunos despachos con poder real de la alianza Cambiemos: que el caso del Correo comience a golpear sobre la credibilidad del Presidente y que perfore en sectores que lo apoyaron -y que incluso siguen apoyándolo- más por descarte al resto del menú de candidatos que se ofrecía en 2015, que por convicción.
 
Se trata del sector del electorado más volátil que ha sabido ver a Macri con ojos prejuiciosos. "En algún punto Mauricio superó ese escollo pero por otro lado siempre vuelve la idea de que gobernamos para los ricos. Es un estigma que se reaviva cada tanto", afirma un funcionario.
 
En el macrismo temen que se instale la idea que se adoptan medidas para favorecer solo a los más ricos. Y que el caso golpee la credibilidad del Presidente.
 
La Opinión Popular

 
En el Gobierno respiraron ayer con cierto alivio cuando trascendió el comunicado de la Coalición Cívica con el sello inconfundible de Elisa Carrió. "Un tiro de Lilita en este momento hubiera sido difícil de esquivar", admitían anoche en el entorno presidencial.
 
Después de varias días de silencio y cavilaciones, Carrió desplegó un manto de piedad sobre la Casa Rosada por el controvertido acuerdo entre el Estado y el Correo Argentino. Avisó que ya se ocupará de los negocios del empresario Franco Macri, pero atribuyó al patrimonialismo corrupto instalado por los gobiernos de los Kirchner la no resolución de la deuda durante sus años en el poder.
 
No bastó, sin embargo, para despejar la luz de alarma que se encendió en los últimos días en algunos despachos con poder real de Cambiemos: que el caso comience a golpear sobre la credibilidad del Presidente y que perfore en sectores que lo apoyaron -y que incluso siguen apoyándolo- más por descarte al resto del menú de candidatos que se ofrecía en 2015 que por convicción.
 
Se trata del sector del electorado más volátil que ha sabido ver a Macri con ojos prejuiciosos. "En algún punto Mauricio superó ese escollo pero por otro lado siempre vuelve la idea de que gobernamos para los ricos. Es un estigma que se reaviva cada tanto", afirma un funcionario.
 
No hay encuestas que midan hasta ahora el impacto del acuerdo. Sí hay, en cambio, una primera impresión de varios analistas de opinión pública que cada tanto son consultados por hombres con despacho en la Casa Rosada.
 
Esa impresión revela que, si bien la población no está muy al tanto de qué se discute cuando se afirma que el Estado le condonó una buena porción de la deuda a la familia Macri, la situación de confusión y la embestida de la oposición en el Congreso acarrearía costos.
 
No sería como en otros flancos que ha dejado abierto el Ejecutivo. "Nadie conoce quién es Arribas, pero todo el mundo sabe quién es Franco Macri y este caso huele a que le están haciendo un favor al padre del Presidente", suponen quienes decodifican el pensamiento de la sociedad.
 
Mientras estudian los costos, en el equipo de comunicación del Gobierno decidieron estirar lo más posible la palabra del Presidente. Creen que es una forma de preservarlo. Marcos Peña, el jefe de Gabinete, reconoció ayer que hubo cierta "ingenuidad" para abordar el tema.
 
Pero para otros integrantes del Gabinete, no fue cómo se trató sino cómo se comunicó: nadie se explica, por ejemplo, por qué dijeron que el Presidente no estaba para nada enterado del acuerdo.
 
Por Santiago Fioriti
 
Fuente: Clarín
 

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30-04-2017 / 10:04
Convendría poner las cosas en su justa medida: regresar al mundo y con ello combatir la pobreza y crear empleo genuino, además de generar políticas internas profundas que todavía no se ven, llevará tiempo. Bastante más que el de las urgencias del macrismo por presentar hechos concretos antes de las elecciones de octubre. Y con un escenario local que sigue sin ayudar.
 
Macri recibió elogios a mano llena en Washington, pero escuchó a la vez la misma cantinela que en sus visitas a España y Holanda. Los empresarios insisten en que planean invertir pero prefieren esperar a ver el resultado de las elecciones de octubre. Desconfían de una vuelta al populismo y quieren saber si hay riesgo de perder las elecciones y enturbiar el panorama hacia 2019, y más allá.
 
En todo caso, a varios de quienes lo consultaron, les dijo que estaba absolutamente seguro que Cambiemos ganará las elecciones porque la gente no quiere volver al pasado, aunque haya sectores que no la estén pasando bien.
 
Macri ha logrado acomodar los tantos en el rodeo propio. Carrió será candidata en Capital, no habrá definitivamente espacio para Martín Lousteau, que si quiere competir tendrá que hacerlo por afuera, y en la provincia Esteban Bullrich será el candidato a senador. Siempre bajo la misma consigna: la campaña se la ponen al hombro Macri y Vidal y ellos son "los candidatos".
 
El Gobierno a su vez no deja de agradecer los buenos servicios que sigue prestando Cristina Fernández como "jefa de campaña" de Cambiemos. El estallido de la crisis en una Santa Cruz que los Kirchner manejaron como su estancia durante 25 años es un pelotazo en contra para los cristinistas que proponen una vuelta al pasado.
 
Tal vez por esas mismas razones cunde la desesperación en el peronismo que no quiere saber más nada con ella y busca su destino en las elecciones de octubre. Una frase de Florencio Randazzo refleja acabadamente ese momento: "No caigamos en la trampa, tenemos que unirnos, el único enemigo es Macri", rogó en un acto el miércoles. Claro que esa unión, vale la aclaración de los propios randazzistas, no incluye a la doctora y sus fanáticos.
 
Todos, oficialismo y oposición, miran hacia el 24 de junio: ese día habrá que inscribir candidatos y se sabrá si ella se presenta o no. Enorme paradoja: hay más macristas que peronistas rezando para que Cristina compita.

30-04-2017 / 10:04
30-04-2017 / 10:04
30-04-2017 / 09:04
30-04-2017 / 09:04
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