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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 16-02-2017 / 17:02
RENEGOCIACIÓN POR LA DEUDA EN EL CORREO, UNA LUZ DE ALARMA EN EL GOBIERNO

En el macrismo temen que se instale que solo se adoptan medidas para favorecer a los más ricos

En el macrismo temen que se instale que solo se adoptan medidas para favorecer a los más ricos
A pesar que el Gobierno de Macri intenta justificar el acuerdo alcanzado con el papá del presidente, el escándalo confirmó lo que ya se sabe, que la familia Macri se ha enriquecido siempre con negociados como este a costilla del Estado y del dinero de todos los argentinos.
Una luz de alarma que se encendió en los últimos días en algunos despachos con poder real de la alianza Cambiemos: que el caso del Correo comience a golpear sobre la credibilidad del Presidente y que perfore en sectores que lo apoyaron -y que incluso siguen apoyándolo- más por descarte al resto del menú de candidatos que se ofrecía en 2015, que por convicción.
 
Se trata del sector del electorado más volátil que ha sabido ver a Macri con ojos prejuiciosos. "En algún punto Mauricio superó ese escollo pero por otro lado siempre vuelve la idea de que gobernamos para los ricos. Es un estigma que se reaviva cada tanto", afirma un funcionario.
 
En el macrismo temen que se instale la idea que se adoptan medidas para favorecer solo a los más ricos. Y que el caso golpee la credibilidad del Presidente.
 
La Opinión Popular

 
En el Gobierno respiraron ayer con cierto alivio cuando trascendió el comunicado de la Coalición Cívica con el sello inconfundible de Elisa Carrió. "Un tiro de Lilita en este momento hubiera sido difícil de esquivar", admitían anoche en el entorno presidencial.
 
Después de varias días de silencio y cavilaciones, Carrió desplegó un manto de piedad sobre la Casa Rosada por el controvertido acuerdo entre el Estado y el Correo Argentino. Avisó que ya se ocupará de los negocios del empresario Franco Macri, pero atribuyó al patrimonialismo corrupto instalado por los gobiernos de los Kirchner la no resolución de la deuda durante sus años en el poder.
 
No bastó, sin embargo, para despejar la luz de alarma que se encendió en los últimos días en algunos despachos con poder real de Cambiemos: que el caso comience a golpear sobre la credibilidad del Presidente y que perfore en sectores que lo apoyaron -y que incluso siguen apoyándolo- más por descarte al resto del menú de candidatos que se ofrecía en 2015 que por convicción.
 
Se trata del sector del electorado más volátil que ha sabido ver a Macri con ojos prejuiciosos. "En algún punto Mauricio superó ese escollo pero por otro lado siempre vuelve la idea de que gobernamos para los ricos. Es un estigma que se reaviva cada tanto", afirma un funcionario.
 
No hay encuestas que midan hasta ahora el impacto del acuerdo. Sí hay, en cambio, una primera impresión de varios analistas de opinión pública que cada tanto son consultados por hombres con despacho en la Casa Rosada.
 
Esa impresión revela que, si bien la población no está muy al tanto de qué se discute cuando se afirma que el Estado le condonó una buena porción de la deuda a la familia Macri, la situación de confusión y la embestida de la oposición en el Congreso acarrearía costos.
 
No sería como en otros flancos que ha dejado abierto el Ejecutivo. "Nadie conoce quién es Arribas, pero todo el mundo sabe quién es Franco Macri y este caso huele a que le están haciendo un favor al padre del Presidente", suponen quienes decodifican el pensamiento de la sociedad.
 
Mientras estudian los costos, en el equipo de comunicación del Gobierno decidieron estirar lo más posible la palabra del Presidente. Creen que es una forma de preservarlo. Marcos Peña, el jefe de Gabinete, reconoció ayer que hubo cierta "ingenuidad" para abordar el tema.
 
Pero para otros integrantes del Gabinete, no fue cómo se trató sino cómo se comunicó: nadie se explica, por ejemplo, por qué dijeron que el Presidente no estaba para nada enterado del acuerdo.
 
Por Santiago Fioriti
 
Fuente: Clarín
 

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17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
La Opinión Popular

16-06-2018 / 16:06
La única discusión es sobre los tiempos y la profundidad, el sentido está descontado: Mauricio Macri aceptó que tiene que hacer una drástica reducción de su gabinete para recuperar la confianza de un mercado que ni pestañeó ante la designación del súper trader Luis "Toto" Caputo en el Banco Central.
 
Las versiones hablan de una reducción de los actuales 20 ministerios a una cifra que va de siete a trece. Medio Ambiente, Modernización y Cultura pasarían a secretarías dependientes de la Presidencia, como fueron tradicionalmente. Y Energía y Producción serían degradadas a ese mismo nivel, sólo que para ubicarse debajo de Nicolás Dujovne, en la construcción por cuotas y a regañadientes que ensaya Macri, de un ministro de Economía tradicional.
 
Mucho más sensible, pero acaso igual de impactante, sería eliminar los ministerios de Salud y Educación y reemplazarlos por algún tipo de organismo de enlace con las provincias, que en rigor asumen toda la carga de la gestión en esas áreas. Son todas versiones que corren por estas horas, al igual que el eventual regreso de una cartera de Obras Públicas tradicional.
 
Lo que nadie discute es que el mercado pidió y pide un ajuste severo de un gabinete diseñado con criterios escandinavos, para un país inmenso e indomable como la Argentina. Llama también la atención el notable perfil bajo que transita Marcos Peña. "Está bastante corrido", afirmó una fuente que conoce muy de adentro el funcionamiento del macrismo.
 
Un deslizamiento que coincide con el protagonismo cada vez mayor de Nicolás "Nicky" Caputo, uno de los que más empuja el cambio profundo del gabinete.

16-06-2018 / 09:06
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