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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 16-02-2017 / 09:02
DIFUNDIERON ESCUCHAS QUE DEBERÍAN HABER SIDO DESTRUIDAS Y LAS USARON PARA DENUNCIAR AL EX DIRECTOR DE LA AFI OSCAR PARRILLI

El viejo truco de armar causas judiciales para espiar a los opositores

El viejo truco de armar causas judiciales para espiar a los opositores
La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) bajo la conducción de Gustavo Arribas, (amigo e inquilino de Mauricio Macri) puso en marcha un artilugio llamado “pre-causa” para investigar a los opositores.
La jueza María Servini de Cubría autorizó la escucha de los teléfonos del extitular de la AFI, Oscar Parrilli, que antes fue secretario de la presidencia y mano derecha de Cristina Fernández. Después de cuatro meses, archivó el caso porque no encontró pruebas de nada y ordenó destruir todo el material de inteligencia, audios y transcripciones.
 
Sin embargo, las conversaciones de Parrilli llegaron intactas a los medios afines al Gobierno de Macri. Incumplir esa destrucción es un delito grave. Pese a todo, esta semana el fiscal Ramiro González decidió impulsar una causa contra Parrilli sobre la base de esas escuchas que para la jueza no tenían relevancia y debían haber quedado desintegradas.
 
De este modo surge un nuevo panorama sombrío para Gustavo Arribas, el nuevo Señor Cinco que también sufrió un revés este año por el caso Odebrecht. Y queda instalado en la agenda el armado de "causas artificiales" o "pre-causas" en medio de un "Gran Hermano político".
 
En el medio del brete, a través de una emisión de la semana pasada salió a la luz una escucha que debería haber sido destruida: se dio a conocer el contenido de la escucha. Lo hizo TN, el canal de Clarín. En la imagen televisiva pudo verse a los conductores de TN, Nicolás Wiñazki y Luciana Geuna, exhibir el texto, original o copia, de la transcripción de la escucha, lo que indica que se violó la obligatoriedad de destrucción del material recolectado por la AFI en su "excursión de pesca".
 
La trama de escuchas muestra la existencia de una especie de Gran Hermano político que vigila a los líderes de la oposición. Se arman causas e incluso precausas, se ordenan escuchas que no tienen nada que ver con lo que supuestamente se investiga y todo se realiza en el marco de una componenda entre el Gobierno de Macri, los servicios de inteligencia, jueces, fiscales y medios de comunicación afines al gobierno.
 
Filtran las escuchas de conversaciones privadas con el objetivo de desprestigiar o sembrar divisiones al interior de la oposición. Y más grave aún es se utilizan escuchas ilegales o que debían estar destruidas para abrir nuevas causas y seguir persiguiendo a los opositores.

 
La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) bajo la conducción de Gustavo Arribas, (amigo e inquilino de Mauricio Macri) puso en marcha en abril del año pasado un artilugio llamado "pre-causa" para investigar si su antecesor, Oscar Parrilli, se había llevado información del organismo.
 
La jueza María Servini de Cubría autorizó la escucha de los teléfonos del ex funcionario, que antes fue secretario de la presidencia y mano derecha de Cristina Fernández de Kirchner. Después de cuatro meses, archivó el caso porque no encontró pruebas de nada y ordenó destruir todo el material de inteligencia, audios y transcripciones.
 
Sin embargo, las conversaciones de Parrilli llegaron intactas a los medios afines al Gobierno. Incumplir esa destrucción es un delito grave. Pese a todo, esta semana el fiscal Ramiro González decidió impulsar una causa contra Parrilli sobre la base de esas escuchas que para la jueza no tenían relevancia y debían haber quedado desintegradas.
 
Lo que está a la vista es que el Poder Ejecutivo, a través de la AFI, con apoyo de la Dirección de Captación de Comunicaciones de la Corte Suprema, que es la que ejecutó las escuchas, espió a Parrilli y a la ex Presidenta durante buena parte de 2016.
 
Los hechos demuestran otra vez la avanzada de los servicios de inteligencia, la utilización política de las escuchas  -que el Gobierno sacó de la órbita de la Procuración General y le dio a la Corte- y la manipulación en las causas judiciales en Comodoro Py. Otra vez, es la utilización político-judicial-mediática del material que provee el aparato de inteligencia, en este caso valiéndose de una herramienta tan controvertida como la "pre-causa", que equivale a ponerse a escuchar por si algo delictivo aparece.
 
El espionaje de 2016 se continuó luego de junio a septiembre en otra causa  (que sí era una causa propiamente dicha) por orden del juez Ariel Lijo, en un expediente causa contra Parrilli porque supuestamente protegió y no persiguió al narco Ibar Pérez Corradi. Uno de los datos más asombrosos de este tramo del escándalo es que la escucha fue on-line, es decir que no fue grabada sino que había agentes de la AFI, en un box, escuchando en directo lo que decían Parrilli y Cristina Kirchner.
 
El método de escucha directa se utiliza en casos graves como los secuestros, en los que hay que actuar de inmediato. En el expediente instruido por Lijo no había ninguna urgencia, porque Pérez Corradi ya estaba detenido. Nuevamente, las escuchas fueron difundidas y no tenían nada que ver con el narco que había estado prófugo. Y esta vez motivaron el impulso de una causa por el fiscal Guillermo Marijuán. 
 
La manipulación parece repetirse: los dirigentes políticos -en especial los vinculados al gobierno kirchnerista- son escuchados por el Poder Ejecutivo con cualquier excusa sobre la base de  causas artificiales, luego se difunden ilegalmente a través de los grandes medios y, al final, aparecen los fiscales de Comodoro Py formulando acusaciones sobre escuchas que constituyeron una maniobra.
 
Ni a Marijuán ni a González les importó el origen de las escuchas: el primero reparó en que en una conversación entre CFK y Parrilli, ella le pide que rastree las causas "que le armamos" a (Antonio) Stiuso y luego se corrige, las causas que denunciamos, dice, contra el ex jefe de operaciones de la SIDE. González toma una conversación entre Parrilli y su número dos, Juan Martín Mena, de la causa de Servini donde el primero dice que le parece que el juez Sebastián Casenllo "es presionable", "es flojito". 
 
 
Pesca
 
La ex-SIDE utilizó un instrumento pseudo-legal para poner en marcha el primer espionaje. Las pre-causas le permiten a la AFI lo que se denomina "salir de pesca", investigar para ver si aparece, si pescan, algún delito. Lo que corresponde es lo contrario: fundamentar la posible existencia de un delito a partir de alguna evidencia y generar una investigación.
 
Según pudo averiguar este diario, la AFI -o sea el gobierno de Mauricio Macri- armó una precausa con el argumento de que Parrilli se podría haber llevado información de inteligencia de La Casa, como le dicen a la ex SIDE.
 
Las precausas están al borde de la ilegalidad, incluso de la inconstitucionalidad. Son un instrumento utilizado para casos gravísimos y de urgencia: defensa de la seguridad nacional, terrorismo, mega-movimientos de drogas que suponen un riesgo para el país. Se pueden prolongar por 60 días con una extensión de 60 días más. Al finalizar este período se debe tomar una decisión: o se abre una causa o se destruye todo el material.
 
La omisión de destrucción de los elementos de una precausa es una violación de la ley de inteligencia y tiene pena de cárcel. Y deben destruirse todos los materiales, incluyendo las escuchas, la transcripción de las escuchas y todos los informes del expediente. Es que no se trata de pruebas judiciales sino de material de inteligencia. La destrucción abarca incluso la grabación en el server central de la AFI, la llamada sala-cofre, en el edificio de Avenida de los Incas.
 
 
Jueza
 
Servini de Cubría autorizó las escuchas del teléfono de Parrilli y la metodología de las precausas hace pensar que el celular del colaborador de CFK estuvo intervenido unos cuatro meses. Al final del proceso, la magistrada ordenó que se clausure la precausa y se destruya el material, porque no se encontró delito alguno cometido por Parrilli o su segundo, Juan Martín Mena.
 
Según la estimación de Parrilli, su diálogo con Mena y también con el ex titular de la AFIP, Ricardo Echegaray sobre una causa que tenía en el juzgado de Casanello se produjo en abril, lo que hace pensar que el espionaje se hizo en los cuatro primeros meses de 2016.
 
La semana pasada, se dio a conocer el contenido de la escucha. Lo hizo TN, el canal de Clarín. En la imagen televisiva pudo verse a los conductores de TN, Nicolás Wiñazki y Luciana Geuna, exhibir el texto, original o copia, de la transcripción de la escucha, lo que indica que se violó la obligatoriedad de destrucción del material recolectado por la AFI en su excursión de pesca.
 
Durante la gestión de Parrilli-Mena al frente del organismo de inteligencia no se iniciaron pre-causas, pero además fue famoso el cierre de un expediente de esa naturaleza y la denuncia contra Stiuso, que había abierto una una pre-causa por supuesto espionaje inglés contra los integrantes de una empresa, Dark Star Security. Así se escucharon los teléfonos del agregado comercial británico, pero también de dirigentes políticos, periodistas y sindicalistas. El espionaje abarcó nada menos que 700 teléfonos. La maniobra fue denunciada por el fiscal Federico Delgado y Parrilli-Mena acusaron a Stiuso por el delito de espionaje ilegal.
 
Delgado es el fiscal que ahora también tiene que decidir si impulsa o no una causa por todas las filtraciones de escuchas del último mes. El expediente surgió por la denuncia que hizo el juez Lijo, para atajarse, porque algunas de las conversaciones filtradas estaban en su juzgado, en el caso Pérez Corradi. Pero también se presentó Parrilli y advirtió que los diálogos ventilados que tuvo con Mena eran de meses previos, y resultaron ser los de la causa de Servini. Delgado conoce la mecánica.
 
 
Diálogo
 
Más allá de que el diálogo entre Parrilli, Ricardo Echegaray y Mena no exhibe ninguna presión a la justicia y sugiere que ninguno de los tres tenía llegada al juez Casanello, lo cierto es que es material que no podría servir para ninguna causa judicial, porque debió ser destruido.
 
Por lo que se ve hasta ahora, en Comodoro Py nada importa. Tomaron la presentación de un denunciador serial, Santiago Dupuy de Lome, un autodenominado militante del PRO, que entre muchas otras cosas denunció falsamente que Axel Kicillof cobraba un sueldo de 400.000 pesos en YPF. Dupuy de Lome es el mismo que acusó por traición a la patria a CFK y a Héctor Timerman. Y, tras cartón, el fiscal González impulsó la acción sin más. 
 
 
Espionaje
 
Es notable que los cuatro meses de escuchas a Parrilli por impulso de la AFI con anuencia de Servini enganchan casi de inmediato con la otra intervención telefónica realizada de junio a septiembre, por orden de Lijo, aunque los últimos 60 días fueron a pedido de la AFI.
 
Las características de esa segunda oleada de intervenciones llaman la atención:
 
Se hicieron on-line, desde una cabina del edificio de Avenida De los Incas 3834.
 
Quien escuchaba en el momento era personal de la AFI.
 
No había ninguna razón ni urgencia para que la escucha fuera directa. El prófugo Pérez Corradi había sido detenido a mediados de junio y la escucha siguió hasta septiembre.
 
Se investigaba si Parrilli no persiguió como correspondía a Pérez Corradi. Parrilli había dejado de ser funcionario siete meses antes.
 
Además de la escucha on-line, las conversaciones se grabaron. Los CDs se los llevó personal de la AFI.
 
El juez Lijo le dio a la AFI la tarea de desgrabar los CDs. Significa que la justicia delegó en el aparato de inteligencia todo el poder: escuchar, grabar, desgrabar.
 
Las escuchas se difundieron a través de los medios, algo que viola la intimidad de las personas. En este caso es espionaje político porque tenía que ver con la actividad de la ex presidenta. Escucharon minuto a minuto lo que hacía CFK ya que Parrilli era su colaborador más directo.
 
Las escuchas difundidas en los medios no tienen nada que ver con Pérez Corradi, lo que muestra la ilegalidad del espionaje y el carácter político.
 
Otra prueba de que las escuchas fueron una maniobra es que Lijo no usó ni un sólo párrafo de esas escuchas en el procesamiento de Parrilli por el caso Pérez Corradi. El magistrado sólo utilizó dos entrevistas radiales del ex funcionario, algo que podría haber conseguido pidiendo el audio a las emisoras.
 
Por supuesto que, rapidito, apareció un fiscal, Marijuán, listo para formular denuncia. Esta vez sobre una interpretación delirante de la escucha y filtración ilegal. Cuando Cristina dijo, después de leer una entrevista que le hicieron a Stiuso en La Nación, la frase "hay que matarlo", Marijuán sugirió que podría ser una amenaza de muerte, cuando es notorio que en el argot "matarlo" significa responderle con una catarata de argumentos. O que la frase "las denuncias que le armamos, no, que le hicimos", significaba que se crearon expedientes ficticios, cuando la realidad fue que se presentaron las denuncias en la justicia.
 
  
No fui
 
Resulta llamativo que la aparición de tantas maniobras de espionaje dispararan un cruce de acusaciones. Es un proceso todavía inconcluso, porque habrá que ver quién se hace cargo de la aparición de escuchas que debieron destruirse.
 
  En el caso del diálogo entre CFK y Parrilli, la Corte Suprema dijo que no fue responsable de la filtración, Lijo también sugirió que todo salió de la AFI y la AFI emitió un comunicado "desmintiendo terminantemente cualquier vínculo con la filtración de los audios de escuchas telefónicas".
 
Que las afirmaciones de todos estos protagonistas son parte de una comedia lo prueba el DNU del Gobierno que extendió por tres años más (cuatro en total) que las escuchas sigan en manos de la Corte y de los camaristas Martín Irurzun y Javier Leal de Ibarra. Es más, se supone según la Corte que ambos fueron designados por sorteo, pero ante los insistentes pedidos del diputado Rodolfo Tailadhe, el acta de ese procedimiento no se la muestran. 
 
Aquí no ha pasado nada. O, mejor dicho, el Gobierno mandó el mensaje de que está muy conforme.
 
 
Gran Hermano
 
La trama de escuchas muestra la existencia de una especie de Gran Hermano político que vigila a los líderes de la oposición. Se arman causas e incluso precausas, se ordenan escuchas que no tienen nada que ver con lo que supuestamente se investiga y todo se realiza en el marco de una componenda entre el Gobierno, los servicios de inteligencia, jueces, fiscales y medios de comunicación.
 
Filtran las escuchas de conversaciones privadas con el objetivo de desprestigiar o sembrar divisiones al interior de la oposición. Y más grave aún es se utilizan escuchas ilegales o que debían estar destruidas para abrir nuevas causas y seguir persiguiendo a los opositores.
 
Por Irina Hauser y Raúl Kollmann
 
Fuente: Página12
 

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26-03-2017 / 11:03
"La manifestación, que expresa demandas y a la vez afirma la identidad del grupo que las porta introduce una relación diferenciada con el tiempo de la política (...) intenta demostrar su fuerza para evitar la violencia." Del libro "La manifestación. Cuando la acción colectiva toma las calles."
 
Olivier Fillieule
Danielle Tartakowsky
 
El libro citado comienza recordando que la revista Time eligió como personaje del año 2011 "al manifestante". Es presumible que la  revista  autóctona Gente no imitará el ejemplo en 2017 porque sus criterios para los castings son diferentes.
 
De todos modos, la cita viene a cuento en este marzo vibrante, signado por cinco actos masivos en menos de veinte días, contando solo la Plaza de Mayo y sus inmediaciones.  Hubo muchas otras, entre frutazos y las conmemoraciones del 24 de marzo en todos los confines del país.
 
Las cifras son secundarias  y muy estimativas.  Millones de personas, en cualquier caso. Cada convocatoria tuvo su pliego de demandas, oradores o documentos vinculados a ellas, personalidad propia si se admite la expresión. No se recuerda una seguidilla de estas características desde la recuperación de la democracia.
 
Fuerza y no violencia, ese fue el signo que el potente aparato de propaganda oficialista intentó vanamente distorsionar. El espacio público se ocupó con respeto, una serena alegría. Los incidentes fueron mínimos, considerando la cantidad de gente congregada.
 
Los manifestantes salen en defensa propia. Es válido debatir sobre sus reclamos a condición de advertir que todos encuadran en la lógica institucional. Paritarias docentes, aumentos de salarios, cambios en la política económica, respeto a la igualdad de género, protección contra la violencia machista y siguen las firmas.
 
El gobierno del presidente Mauricio Macri ganó las elecciones y arrancó con la condigna legitimidad de origen que confiere cargos, espacios políticos... y responsabilidades. Lo que viene después, de cajón, no es apenas el "fin de la luna de miel" sino la medición popular de la legitimidad de ejercicio.
 
Con quince meses largos de gestión, el macrismo recoge día tras días los frutos de su propia siembra. Prima el descontento, extendido en el vasto espacio de las clases medias y populares.
26-03-2017 / 11:03
26-03-2017 / 10:03
El Gobierno de Mauricio Macri se encuentra empantanado entre la incapacidad para retomar la iniciativa y el desgaste que genera la durísima huelga de los maestros, mientras el kirchnerismo mostró 2 veces más -la Marcha de los Docentes y el 24/03- que tiene una mayor capacidad de movilización, organización y de encarnar el creciente odio antimacrista de una parte de la opinión pública, sobre todo, bonaerense.
 
La comunicación oficial no deja en claro cuál es el eje de la campaña que tendrá el macrismo en esta elección. ¿Hay que votar a "Cambiemos" para que no vuelva el kirchnerismo al poder o hay que votarlos porque están haciendo obras y cumpliendo promesas y anuncios realizados?
 
En realidad, hay varios grupos de votante de Cambiemos, sumando los que aportaron su voto en las PASO, la 1ra. vuelta + el balotaje: están los "PRO puros" + los aliados radicales + los seguidores de Elisa Carrió + grupos peronistas antikirchneristas + los antikirchneristas puros. Y, algunos de ellos, han comenzado a poner su duda repetir su voto. ¿Qué está haciendo el Gobierno para volver a seducirlos? Nada. Y esto es grave.
 
Quizás, quién más está haciendo para que el voto antikirchnerista vuelva a canalizarse a Cambiemos sea el propio kirchnerismo, que en las 5 grandes marchas que se organizaron en 2 semanas, aportaron las columnas más nutridas, tomaron el control de los actos y, en la de la CGT, coparon el escenario; superando a organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda. Sin duda, todo un éxito de organización, armado y obediencia de la estructura, sin contar con recursos necesarios para sostener todo lo necesario en una movilización.
 
Que el kircherismo sea hoy el colectivo social que tiene mayor capacidad de movilización del peronismo es también culpa del Gobierno. Desde el comienzo de la gestión del PRO, el plan fue polarizar con el kirchnerismo para eliminar a Sergio Massa del escenario electoral.
 
Si bien el ex intendente de Tigre viene "escapando" del desgaste que produce el choque entre el macrismo y el kirchnerismo gracias a sus viajes al exterior (ahora está en China); el efecto negativo que generó esta polarización es que no permitió que el peronismo se deskirchnerizara, tal como era de esperar luego de una derrota electoral tan contundente.
 
Hoy, no hay nadie en el peronismo que mida mejor en las encuestas que Cristina Fernández. Hoy, no hay nadie que tenga el poder de movilización que tiene La Cámpora. Hoy, no hay nadie en el peronismo que pueda articular alianzas tan amplias como el kirchnerismo. La duda resulta si todas esas ventajas se terminarán por confirmar en las urnas.
 
Los problemas pasan por las narices del Gobierno y el Gobierno no entiende por qué ocurren. Esto demuestra una desconexión con la realidad y una incapacidad notable para escuchar. La consecuencia, en política, son las derrotas electorales.

26-03-2017 / 09:03
26-03-2017 / 09:03
No se había completado la desconcentración de la multitud que protagonizó el miércoles pasado la denominada marcha federal educativa a Plaza de Mayo, cuando uno de los principales funcionarios de la Jefatura de Gabinete de la Nación manifestó lo que muchos creen en la Casa Rosada, incluido el presidente Mauricio Macri: "Estamos atravesando bien lo peor de la tempestad".
 
A esa hora, Marcos Peña seguía dándole una encendida batalla dialéctica a la oposición en la Cámara de Diputados, con su primer informe de gestión del año.
 
Para el Gobierno, esa tempestad desatada por la protesta social comenzará a amainar tras el paro general convocado por la CGT para el 6 de abril. Hasta entonces, las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país se saturarán de gritos, quejas y banderas agitadas.
 
También de piquetes y cortes, que seguirán por ahora sin recibir sanciones efectivas porque los estrategas del oficialismo quieren evitar episodios de violencia. Sospechan que los sectores más duros de la oposición están esperando victimizarse ante cualquier atisbo de represión.
 
Informes de Inteligencia que circulan en los despachos del Gobierno aseguran que los grupos más extremos buscan que se produzca una muerte, para convertirla en símbolo de la lucha.
 
La historia tiene abundantes episodios de esas características que sirvieron para realimentar espirales de violencia. Macri reiteró su reclamo de una mayor firmeza para evitar el bloqueo de las vías de circulación, pero con la especial recomendación de evitar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
 
Las masivas concentraciones del viernes, para recordar el 24 de marzo de 1976, día en que las Fuerzas Armadas se apoderaron del Estado para instaurar la última y brutal dictadura militar, también formaron parte de la tempestad que atraviesa el Gobierno.
 
Fueron claras y contundentes expresiones opositoras, ganadas por consignas partidarias como el "Vamos a volver" del kirchnerismo o las clásicas exigencias revolucionarias de la izquierda.

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