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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Si uno solo puede ser macrista o cristinista -si así son las cosas- estamos en el fondo del pozo y ni imaginamos la salida”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 08-02-2017 / 09:02
EL SECTOR PRIVADO EL MÁS CASTIGADO

Enero negro: Se registraron más de 3.600 despidos y suspensiones

Enero negro: Se registraron más de 3.600 despidos y suspensiones
El inicio de año no fue positivo para los trabajadores.
 
A pesar de las promesas de mejoras económica que el gobierno de Mauricio Macri intenta transmitir, los diferentes informes económicos y sociales revelan todo lo contrario. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que en el mes de enero se registraron 3.692 despidos y suspensiones, primando estos números en el sector privado, la industria fue la más afectada durante el primer mes de 2017. Todo esto se da en el contexto donde desde el Estado evalúan realizar exámenes a los empleados públicos. 

 
El inicio de año no fue positivo para los trabajadores. En el mes de enero se registraron 3.692 despidos y suspensiones, la mayoría en el sector privado. El informe también refleja que la industria fue la más afectada durante el primer mes de 2017.
 
Según las cifras del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), de los 3.692 casos, una cantidad sensiblemente menor a la de los meses anteriores, el 98% (3.617) corresponden al sector privado y sólo el 2% (75 casos) al sector público. En esta oportunidad, La participación del sector privado en términos de despidos y suspensiones sobre el total tuvo en enero un avance de 0,43 puntos porcentuales.
 
Al interior del sector privado se evidencia nuevamente en ese mes un incremento en la participación del sector industrial sobre el total de despidos y suspensiones. En el caso de la industria se contabilizan 2.751 despidos y suspensiones adicionales en enero. Es decir, el 75% de los despidos y suspensiones corresponden a la industria.
 
 
Números en rojo
 
Desde diciembre de 2015 y hasta el 31/01 de 2017 se contabilizan 245.466 despidos y suspensiones. Los despedidos ascienden a 205.697 y los suspendidos a 39.769 casos. Dentro de ellos, los despidos del sector privado ascienden a 131.072 y las suspensiones suman 39.739.
 
Si bien la industria se vio aquejada desde el inicio del proceso de expulsión de trabajadores en el mercado de trabajo, es desde septiembre último que se ve particularmente afectada. En los últimos cinco meses, a diferencia del sector público, el sector primario, la construcción y los servicios, la industria continuó con cesantías.
 
Fueron 27.101 trabajadores despedidos o suspensiones en los últimos 5 meses en relación a 37.386 despidos y suspensiones totales para el periodo mencionado (el 72,5% en promedio).
 
 
¿Qué sector se vio más afectado?
 
Encabezan el ranking de despidos y suspensiones acumulados desde diciembre de 2015 la rama metalúrgica, con 17.567 despedidos y suspensiones; el sector textil, con 3.752 despidos y 11.820 suspensiones; el sector automotriz con 9.410 bajas laborales (al que deben complementarse 1.514 trabajadores despedidos y suspendidos en y 364 despidos y 1.800 suspensiones en el sector neumático); el sector petrolero con 8.117 casos; electrónica y electrodomésticos, con 5.123 despidos y 2.870 suspensiones de trabajadores y el sector alimenticio con 7.469 despidos y suspensiones. Estas actividades suman el 77% de los despidos y suspensiones entre diciembre 2015 y enero 2016.
 
El sector servicios se vio afectado por la caída de la actividad turística, que impactó en despidos y suspensiones en gastronomía, hotelería y algunos comercios de las regiones turísticas. Pero la mayor cantidad de despidos estuvo relacionada con medios de comunicación.
 
Fuente: Urgente 24
 

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Enero negro: Se registraron más de 3.600 despidos y suspensiones
Enero negro: Se registraron más de 3.600 despidos y suspensiones
26-03-2017 / 11:03
"La manifestación, que expresa demandas y a la vez afirma la identidad del grupo que las porta introduce una relación diferenciada con el tiempo de la política (...) intenta demostrar su fuerza para evitar la violencia." Del libro "La manifestación. Cuando la acción colectiva toma las calles."
 
Olivier Fillieule
Danielle Tartakowsky
 
El libro citado comienza recordando que la revista Time eligió como personaje del año 2011 "al manifestante". Es presumible que la  revista  autóctona Gente no imitará el ejemplo en 2017 porque sus criterios para los castings son diferentes.
 
De todos modos, la cita viene a cuento en este marzo vibrante, signado por cinco actos masivos en menos de veinte días, contando solo la Plaza de Mayo y sus inmediaciones.  Hubo muchas otras, entre frutazos y las conmemoraciones del 24 de marzo en todos los confines del país.
 
Las cifras son secundarias  y muy estimativas.  Millones de personas, en cualquier caso. Cada convocatoria tuvo su pliego de demandas, oradores o documentos vinculados a ellas, personalidad propia si se admite la expresión. No se recuerda una seguidilla de estas características desde la recuperación de la democracia.
 
Fuerza y no violencia, ese fue el signo que el potente aparato de propaganda oficialista intentó vanamente distorsionar. El espacio público se ocupó con respeto, una serena alegría. Los incidentes fueron mínimos, considerando la cantidad de gente congregada.
 
Los manifestantes salen en defensa propia. Es válido debatir sobre sus reclamos a condición de advertir que todos encuadran en la lógica institucional. Paritarias docentes, aumentos de salarios, cambios en la política económica, respeto a la igualdad de género, protección contra la violencia machista y siguen las firmas.
 
El gobierno del presidente Mauricio Macri ganó las elecciones y arrancó con la condigna legitimidad de origen que confiere cargos, espacios políticos... y responsabilidades. Lo que viene después, de cajón, no es apenas el "fin de la luna de miel" sino la medición popular de la legitimidad de ejercicio.
 
Con quince meses largos de gestión, el macrismo recoge día tras días los frutos de su propia siembra. Prima el descontento, extendido en el vasto espacio de las clases medias y populares.
26-03-2017 / 11:03
26-03-2017 / 10:03
El Gobierno de Mauricio Macri se encuentra empantanado entre la incapacidad para retomar la iniciativa y el desgaste que genera la durísima huelga de los maestros, mientras el kirchnerismo mostró 2 veces más -la Marcha de los Docentes y el 24/03- que tiene una mayor capacidad de movilización, organización y de encarnar el creciente odio antimacrista de una parte de la opinión pública, sobre todo, bonaerense.
 
La comunicación oficial no deja en claro cuál es el eje de la campaña que tendrá el macrismo en esta elección. ¿Hay que votar a "Cambiemos" para que no vuelva el kirchnerismo al poder o hay que votarlos porque están haciendo obras y cumpliendo promesas y anuncios realizados?
 
En realidad, hay varios grupos de votante de Cambiemos, sumando los que aportaron su voto en las PASO, la 1ra. vuelta + el balotaje: están los "PRO puros" + los aliados radicales + los seguidores de Elisa Carrió + grupos peronistas antikirchneristas + los antikirchneristas puros. Y, algunos de ellos, han comenzado a poner su duda repetir su voto. ¿Qué está haciendo el Gobierno para volver a seducirlos? Nada. Y esto es grave.
 
Quizás, quién más está haciendo para que el voto antikirchnerista vuelva a canalizarse a Cambiemos sea el propio kirchnerismo, que en las 5 grandes marchas que se organizaron en 2 semanas, aportaron las columnas más nutridas, tomaron el control de los actos y, en la de la CGT, coparon el escenario; superando a organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda. Sin duda, todo un éxito de organización, armado y obediencia de la estructura, sin contar con recursos necesarios para sostener todo lo necesario en una movilización.
 
Que el kircherismo sea hoy el colectivo social que tiene mayor capacidad de movilización del peronismo es también culpa del Gobierno. Desde el comienzo de la gestión del PRO, el plan fue polarizar con el kirchnerismo para eliminar a Sergio Massa del escenario electoral.
 
Si bien el ex intendente de Tigre viene "escapando" del desgaste que produce el choque entre el macrismo y el kirchnerismo gracias a sus viajes al exterior (ahora está en China); el efecto negativo que generó esta polarización es que no permitió que el peronismo se deskirchnerizara, tal como era de esperar luego de una derrota electoral tan contundente.
 
Hoy, no hay nadie en el peronismo que mida mejor en las encuestas que Cristina Fernández. Hoy, no hay nadie que tenga el poder de movilización que tiene La Cámpora. Hoy, no hay nadie en el peronismo que pueda articular alianzas tan amplias como el kirchnerismo. La duda resulta si todas esas ventajas se terminarán por confirmar en las urnas.
 
Los problemas pasan por las narices del Gobierno y el Gobierno no entiende por qué ocurren. Esto demuestra una desconexión con la realidad y una incapacidad notable para escuchar. La consecuencia, en política, son las derrotas electorales.

26-03-2017 / 09:03
26-03-2017 / 09:03
No se había completado la desconcentración de la multitud que protagonizó el miércoles pasado la denominada marcha federal educativa a Plaza de Mayo, cuando uno de los principales funcionarios de la Jefatura de Gabinete de la Nación manifestó lo que muchos creen en la Casa Rosada, incluido el presidente Mauricio Macri: "Estamos atravesando bien lo peor de la tempestad".
 
A esa hora, Marcos Peña seguía dándole una encendida batalla dialéctica a la oposición en la Cámara de Diputados, con su primer informe de gestión del año.
 
Para el Gobierno, esa tempestad desatada por la protesta social comenzará a amainar tras el paro general convocado por la CGT para el 6 de abril. Hasta entonces, las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país se saturarán de gritos, quejas y banderas agitadas.
 
También de piquetes y cortes, que seguirán por ahora sin recibir sanciones efectivas porque los estrategas del oficialismo quieren evitar episodios de violencia. Sospechan que los sectores más duros de la oposición están esperando victimizarse ante cualquier atisbo de represión.
 
Informes de Inteligencia que circulan en los despachos del Gobierno aseguran que los grupos más extremos buscan que se produzca una muerte, para convertirla en símbolo de la lucha.
 
La historia tiene abundantes episodios de esas características que sirvieron para realimentar espirales de violencia. Macri reiteró su reclamo de una mayor firmeza para evitar el bloqueo de las vías de circulación, pero con la especial recomendación de evitar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
 
Las masivas concentraciones del viernes, para recordar el 24 de marzo de 1976, día en que las Fuerzas Armadas se apoderaron del Estado para instaurar la última y brutal dictadura militar, también formaron parte de la tempestad que atraviesa el Gobierno.
 
Fueron claras y contundentes expresiones opositoras, ganadas por consignas partidarias como el "Vamos a volver" del kirchnerismo o las clásicas exigencias revolucionarias de la izquierda.

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