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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Internacionales - 22-01-2017 / 12:01

Más de 2 millones de personas marcharon contra Trump en todo Estados Unidos

Más de 2 millones de personas marcharon contra Trump en todo Estados Unidos
Más de medio millón de personas, en su mayoría, mujeres, inundaron ayer las calles del centro de Washington en el primer acto masivo de resistencia a Donald Trump, un día después de que jurara como presidente de Estados Unidos. Fueron acompañadas por otras tantas personas en ciudades y pueblos del resto del país, en una movilización destinada no sólo a defender los derechos femeninos, sino también a desafiar al propio jefe de Estado, denunciado, durante la campaña, de supuesto abuso de mujeres.
Liderados por mujeres, más de dos millones tomaron las calles de Washington y de otras ciudades estadounidenses el sábado para desafiar al presidente Donald Trump en su primer día completo en la Casa Blanca. En la capital del Imperio, donde se celebró la mayor Marcha de las Mujeres, un mar de gente se concentró cerca del Congreso para escuchar feroces llamados a resistir y a luchar en defensa de los derechos de las mujeres y de todas las minorías.
 
Los organizadores estimaron la multitud en unas 500.000 personas, el doble de lo esperado inicialmente. Había madres con sus bebés en brazos, otros con sus hijos adolescentes, abuelas marchando con sus nietas en un clima "paz y amor", de resistencia pacífica.
 
En Los Ángeles, la marcha convocó a más de medio millón, según el portavoz de la policía. Los organizadores de la protesta en Nueva York calcularon también cerca de medio millón de manifestantes en Manhattan. El diario Chicago Tribune estimó que unos 150.000 manifestantes salieron a las calles, pero la cifra no fue confirmada por la policía. En Boston, el despacho del alcalde estimó que la protesta convocó a entre 135.000 y 150.000 personas. Grandes protestas también tuvieron lugar en Denver, Miami, Seattle y Filadelfia, entre otras ciudades del país.
 
Muchas mujeres de diferentes ciudades del país tejieron para sí mismas y para sus amigas y compañeras de la marcha unos gorros de mil tonos de rosa, con dos orejitas que simulaban un gato (también llamado "pussy" en inglés, palabra que también denomina los genitales femeninos, la "concha").
 
Los pussy hats eran democráticos, no discriminaban por edad, orientación sexual, raza, había tantos tonos de rosado como grupos de manifestantes. Pussy hats como respuesta indignada a la infeliz frase del ahora presidente Trump, quien dijo a las mujeres que había que "agarrarlas por la concha".
 
Uno de los afiches decía "No vas a agarrar ni mierda", en letras doradas llevado por tres chicas totalmente agatunadas. No solamente el gorro, sino las máscaras, la pose, colas, sus cuerpos gritando rotundamente ¡NO! al desprecio misógino mostrado por Trump durante su campaña electoral.
 
La convocatoria de la marcha de mujeres superó todas las expectativas de las organizaciones. La protesta realizada el primer día de la nueva administración republicana se transformó en una masiva expresión de bronca contra Donald Trump.
 
Los organizadores dijeron que unos 2,5 millones de personas se registraron como participantes en más de 600 "marchas de mujeres" en el extranjero, de Londres a Sydney o París, pasando por Buenos Aires. Las marchas se extendieron fuera de Estados Unidos, una de las más destacadas por su masividad fue Londres, donde se movilizaron cerca de 100 mil personas. También hubo protestas en Barcelona, Berlín y Ámsterdam. La realidad le muestra a Trump, que jamás ocupó un cargo público, que gobernar es mucho más difícil que hacer campaña.
 
La Opinión Popular

 
Augurio de una difícil presidencia
 
La sorprendente dinámica política de Donald Trump batió otro récord ayer, al exhibir la luna de miel más corta de la historia para un mandatario: apenas unas horas. En un "ellos" y "nosotros", las protestas fueron el augurio de una presidencia compleja y conflictiva.
 
Furioso, el de ayer fue el día en que los ausentes se hicieron presentes. Los olvidados, o incluso repudiados en el lenguaje presidencial, le devolvieron la moneda con la marcha más nutrida que se haya visto en mucho tiempo. La fractura de la sociedad norteamericana se hizo evidente.
 
El primer amanecer de Trump como dueño de la Casa Blanca le regaló una inquietante visión. La de contemplar el mismo escenario que un día antes había sido ocupado por sus simpatizantes copado por una multitud que le plantaba cara.
 
Para un presidente que llega al poder con un bajísimo índice de popularidad -apenas el 40%- ésa podría ser la peor pesadilla. Salvo que la persona sea Trump.
 
Por lo pronto, su primera reacción ante el sorprendente fenómeno político fue ignorarlo. En una breve comparecencia, ayer optó por no hacer mención al asunto.
 
Eligió, en cambio, por volver sobre sus dos temas favoritos: él mismo -lo genial que será su presidencia- y lo terrible que es la prensa.
 
"Es la gente más deshonesta sobre la faz de la Tierra", dijo. Pero no hizo mención a los ciudadanos que pedían no ser excluidos del proceso político.
 
Desde los múltiples escenarios en que la protesta se repitió en todo el país se usaron términos duros. Se habló de lucha, de pelea, de resistencia. De plantarse contra los "privilegios" y la "tiranía" de un grupo de "ricachones" en el poder.
 
Es el rostro de la división. La evidencia de lo que ocurrió el 8 de noviembre pasado. Ese día, Trump le ganó a la demócrata Hillary Clinton al alcanzar 304 votos del Colegio Electoral contra 227. Pero también perdió el voto popular por casi tres millones. Ésa fue la voz, la ignorada en los comicios, la que se hizo oír en las calles.
 
Las protestas auguran una presidencia complicada. Una lección que llega cuando la realidad le muestra al millonario neoyorquino, que jamás ocupó un cargo público, que gobernar es mucho más difícil que hacer campaña. Que en campaña se puede decir cualquier cosa. Pero que gobernar y no perder contacto con la sociedad -tanto con quienes lo votaron como con quienes no lo hicieron- es un arte que requiere talento, audacia e instinto.
 
Ésas son cualidades que aún no probó tener. En los 40 días que pasó como presidente electo no hizo nada por evitar la división que ayer afloró en la calle. Casi la alimentó con su retórica.
 
La consecuencia está a la vista. Una marcha que empezó como un tímido reclamo feminista creció por arriba de toda expectativa hasta estallar, convertida en un masivo enojo contra un presidente que, hasta ayer, era el catalizador mismo de ese sentimiento. De esa frustración de mil motivos.
 
 
Fractura
 
Desde su posición de presidente, Trump acaba de perder ese papel y debe encontrar el de gobernante. Ese es su principal desafío. Hoy él es gobierno. Es parte del sistema que repudió. Hoy le toca ser solución y no cartel de protesta. Es un gran cambio de roles.
 
¿Podrá gobernar con ese clima de fractura? El experimento apenas empieza y tiene varias aristas y lecciones. Trump cuenta con varias cosas a favor. La primera es que la rabia tiene agenda dispersa y ningún líder. Los demócratas están descabezados y, por mucho que jueguen con la idea, no parecen en posición de capitalizar esa fuerza.
 
Lo visto ayer podría proyectarse como una suerte de Tea Party, pero progresista. Su riesgo, al igual que el movimiento conservador que le hizo la guerra a Barack Obama, es que no sea capaz de traducirse en la estructura de poder.
 
El otro es que, al igual que ocurrió con muchos demócratas y el Tea Party, los legisladores y la estructura republicana con la que hoy Trump cuenta como soldados se haga permeable a esa queja. Ya se sabe: los legisladores viven del voto. Un examen que llega cada dos años.
 
La otra nota es para los demócratas. Una vez más queda en evidencia lo mala candidata que fue Hillary. O por lo menos, cuán incapaz fue su campaña de captar la energía que ayer le plantó cara al presidente. El primer desafío para Trump vino con tanta sorpresa como su misma presidencia. Las heridas tardarán en sanar.
 
Por Silvia Pisani
 
Fuentes: La Nación, Página12, Tiempo Argentino  LOP
 

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Más de 2 millones de personas marcharon contra Trump en todo Estados Unidos
Miles de neoyorquinos salieron a las calles para unirse a la Marcha de las Mujeres y mandar un mensaje de rechazo a las políticas que el presidente de EEUU, Donald Trump, y su nueva administración pretenden implementar.
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100.000 mujeres protestan en Londres contra Donald Trump.
29-04-2017 / 22:04
Adolf Hitler fue un político, militar y dictador alemán, canciller imperial desde 1933 y Führer -líder- de Alemania desde 1934 hasta su muerte. Transformó la República de Weimar en el Tercer Reich y gobernó con un partido único basado en el totalitarismo y la autocracia de la ideología nazi.
 
El objetivo de Hitler era establecer un Nuevo Orden basado en la absoluta hegemonía de la Alemania nazi en el continente europeo. Su política exterior e interior tenía el objetivo de apoderarse de Lebensraum ('espacio vital') para los pueblos germánicos.
 
La Segunda Guerra Mundial, desatada por Hitler, arrastró a la Unión Soviética y a otros pueblos de Europa y de Asia, criminalmente invadidos, a una sangrienta lucha de liberación, culminó en la derrota del nazismo, la formación del campo mundial del socialismo y la lucha por su soberanía de los pueblos coloniales y dependientes.
 
El 30 de abril de 1945, en Berlín (Alemania), las tropas soviéticas izan su bandera en lo alto del Reichstag. Ante la llegada de los soviéticos, y para evitar ser capturado, Hitler se suicida en su búnker. Junto a él, Eva Braun (esposa) y la familia Goebbels completa.
 
Por motivos raciales, el genocida Hitler causó la muerte de diecisiete millones de personas, incluyendo seis millones de judíos y entre medio y millón y medio de gitanos, en lo que posteriormente se denominó Holocausto. Los principales jerarcas nazis apresados fueron condenados a la horca o a largas penas de prisión; otros murieron en los meses que siguieron a la caída de Berlín.
 
La Opinión Popular

29-04-2017 / 20:04
La victoria de las aguerridas Fuerzas Armadas Populares de Liberación del heroico pueblo vietnamita, el 30 de abril de 1975, se produjo en un momento histórico caracterizado por la incapacidad de los Estados Unidos de imponer un orden mundial basado solo en la supremacía estratégica-militar.
 
Esa ejemplar y pertinaz resistencia protagonizada por los vietnamitas suscitó admiración y solidaridad mundial y contribuyó a despertar conciencias y a romper el mito de la invencibilidad de los marines y tropas equipadas con lo último en tecnología bélica.
 
La entrada del Viet Cong resultó el remate de una acertada estrategia, que se desató el 10 de marzo de 1975, una gran ofensiva final, la operación Ho Chi Minh. Durante los días 26, 27 y 28 de abril se generalizó por toda la franja costera y se desarrollaron combates encarnizados, cuerpo a cuerpo, casa por casa para romper el "cordón sanitario" alrededor de la capital del sur.
 
La derrota de los Estados Unidos en Vietnam significó un duro revés para la política yanqui dirigida a hacer retroceder el proceso nacionalista, popular y revolucionario que tomó auge después de 1945 con la expansión del socialismo en Europa y el desarrollo del movimiento de liberación en las áreas coloniales del Tercer Mundo.
 
La liberación de Saigón representa un símbolo de resistencia y victoria de una causa justa: defender el derecho a la soberanía nacional, la independencia, la unidad e integridad territorial, que sigue vigente como ejemplo en la memoria universal de los pueblos.
 
Por Carlos Morales

28-04-2017 / 11:04
27-04-2017 / 20:04
27-04-2017 / 19:04
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