La Opinión Popular
                  23:28  |  Lunes 11 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
Recomendar Imprimir
Internacionales - 11-01-2017 / 20:01
EFEMÉRIDES POPULARES

La trágica historia de la efímera República de Biafra

La trágica historia de la efímera República de Biafra
La hambruna de los niños de Biafra durante la guerra se debió a la falta de suficientes alimentos y recursos para proveer de alimentos a la población, elevando fuertemente la tasa de mortalidad debido al hambre y a la desnutrición.
La Guerra Civil de Nigeria, también conocida como Guerra de Biafra, se inicia el 6 de julio de 1967, con la Independencia unilateral de Biafra, y culmina el 12 de enero de 1970, cuando el Gobierno de Nigeria aplasta la efímera República de Biafra.
 
Este fue el conflicto armado político-étnico causado por el intento de secesión de las provincias del sudeste de Nigeria bajo el nombre de República de Biafra. La principal consecuencia del cerco nigeriano a Biafra fue la muerte por inanición de 1.300.000 personas, la mayoría niños y ancianos. Sin duda, la Guerra Nigeria-Biafra trajo uno de los mayores baños de sangre de la historia de África, sólo comparable a las atrocidades del Congo.
 
La guerra fue conocida mundialmente por la hambruna en diversas zonas sitiadas, y la consecuente acusación de genocidio procedente en gran medida de los igbo, una de las etnias más extendidas en África, establecidas en estas regiones de Nigeria.
 
La Opinión Popular

 
En enero de 1966 hubo un intento de golpe de Estado en Nigeria, comandado por oficiales de etnia ibo, que resultó cruento y breve. En mayo y septiembre del mismo año, grupos de emigrantes ibos fueron objeto de matanzas en masa en el norte del país.
 
La mayor parte de los 8 millones de ibos nigerianos vivían en lo que por aquel entonces era conocido como la Región Oriental de Nigeria, que tenía como gobernador militar al teniente coronel Chukwuemeka Odumegwu Ojukwu, de etnia ibo.
 
Fue él quien declaró la independencia del territorio, localizando su capital en la ciudad de Enugu. Mientras, sus tropas comenzaron a confiscar recursos federales del Estado nigeriano, tales como los vehículos postales de circulación interna del país.
 
Biafra fue reconocido únicamente por cinco países: Gabón, Haití, Costa de Marfil, Tanzania y Zambia. Otras naciones la apoyaron de otras maneras, sin reconocerla oficialmente, como Francia, Portugal, Rodesia o Sudáfrica, que ayudaron con asistencia militar y financiera.
 
Por su parte, Israel le suministró las armas capturadas en la Guerra de los Seis Días. Sin embargo, el apoyo clandestino sudafricano (con la política del apartheid) y portugués disuadió a más Estados africanos, que de otro modo podrían haber respaldado su causa.
 
Inicialmente, Nigeria respondió con un bloqueo económico, pero el 6 de julio de 1967 comenzó a llevar tropas a la zona. Tras algunos éxitos iniciales por parte de la nueva República, tales como la ocupación de la región del medio oeste nigeriano en julio y agosto, las tropas nigerianas invadieron suelo biafreño e iniciaron una guerra de exterminio en la que llevaron la iniciativa y reconquistaron progresivamente el territorio, mientras las fuerzas locales se limitaban a contraatacar.
 
El avance nigeriano obligó a que la capital biafreña fuera transferida de Enugu a Aba, hacia finales de año a Umuahia y finalmente a Owerri, en 1969, donde se rendirían.
 
Antes de 1970, Biafra había quedado arrasada por la guerra y necesitaba alimentos urgentemente. En medio del hundimiento económico y militar, Ojukwu huyó del país y el resto del territorio de la República fue reincorporado a Nigeria.
 
Se cree que el conflicto cobró la vida de entre 800 000 y un millón de personas, aunque algunas fuentes hablan de millón y medio. La mayoría de estas víctimas cayeron por la hambruna y las enfermedades.
 
El hecho de que pudiera sostenerse la guerra durante tres años, dado el nivel de subdesarrollo de ambos contendientes, solo fue posible gracias a la internacionalización del conflicto y a la posterior intervención de las grandes potencias mundiales en apoyo de una u otra facción.
 
La propia secesión fue alentada en gran medida por intereses extranjeros en territorio biafreño, centrados en su riqueza mineral, principalmente de petróleo.
 
Fuente: Wikipedia
 

Agreganos como amigo a Facebook
11-12-2017 / 20:12
11-12-2017 / 20:12
08-12-2017 / 20:12
08-12-2017 / 17:12
08-12-2017 / 17:12
La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho, Perú, el 09 de diciembre de 1824. Alrededor de 80 valientes Granaderos argentinos (los últimos de los 4.000 que cruzaron los Andes con José de San Martín) participaron en la victoria, junto a combatientes colombianos, venezolanos, peruanos y chilenos. 
 
El general venezolano Antonio José de Sucre, a los 29 años, fue el protagonista central de la batalla, al mando de las fuerzas patrióticas, que acometieron directamente a la masa desorganizada de tropas colonialistas que, sin poder formar para la batalla, descendía en hileras de las montañas. Lo acompaña el intrépido general colombiano José María Córdoba, de 25 años, que alzando su sombrero blanco de jipijapa en la punta de su espada, entusiasma a sus hombres lanzándose al combate con el grito: "¡División! ¡De frente! ¡Armas a discreción y paso de vencedores".

La frase lanzada por el general Jacinto Lara al iniciar el combate es menos homérica pero más criolla. Los hombres de Lara eran hijos de los llanos venezolanos y "gente cruda". Su general les dirigió antes de la batalla la siguiente arenga: "¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como  ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y ... ¡a ellos!".
 
Las fuerzas patriotas sumaban 5.780 hombres y los realistas, 9.310 soldados. La victoria americana fue completa. Cayeron prisioneros el virrey José de la Serna con todos sus generales, empezando por José de Canterac y Jerónimo Valdés, con más de 600 oficiales y dos mil hombres de tropa. Más de dos mil muertos (307 patriotas y 1800 realistas) quedaron sobre el campo de Ayacucho donde concluía el poder colonial español en América.

La victoria de los revolucionarios independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista español más importante que seguía en pie, sellando la independencia peruana con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. Terminaron así estas guerras de liberación en todo un continente, que había comenzado medio siglo atrás, cuando los yanquis iniciaron las hostilidades contra los ingleses el 19 de abril de 1775.

 
Presencia indestructible de Eva Perón 
Por Blas García

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar