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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Correo de Lectores - 03-11-2009 / 01:11
Carta de lectores de Mauricio Rosas.

La Universidad y la realidad

Estamos en una etapa donde es necesario realizar un análisis sociológico, político y social para dar cuenta de los momentos que se están viviendo dentro de la vida universitaria entrerriana.
Es de público conocimiento lo acontecido con el tema de la minera "Bajo la Lumbrera" y los fondos aprobados por la UNER.
 
En realidad, desde mi lugar de estudiante de primer año de la carrera de Ciencias Políticas planteo la no aceptación a los fondos de la empresa contaminante. Si se aceptase sería una contradicción para quienes somos parte de la "Facultad Trabajo Social".
 
Es aquí donde se plantea los mecanismos presupuestarios para la universidad pública. Es aquí donde podemos analizar cómo se conforma el ingreso genuino de la facultad, y desde que lugar pensamos la universidad.
 
Es muy posible que el escaso ingreso económico que recibe nuestra facultad repercuta fuertemente en el alumnado y en las carreras. La falta de presupuesto para algunos proyectos institucionales, que tienden a ser inclusivos, denotan su fracaso al momento de ser solventados y ejecutados. Un ejemplo: las tutorías de pares dictadas por estudiantes de las carreras de años superiores para el estudiantado de los 1ros años de ambas carreras, siendo pensado para ser dictado por profesores de la casa. Pensando y analizando las tutorías de pares han denotado su compromiso y su efectividad más allá de ser dictado por estudiantes, "los cuales tendrían que percibir una remuneración por el desempeño".
 
El porcentaje de desertores universitarios rondaría aproximadamente 60% de la matricula inscrita, sobre estos datos realizó las siguientes preguntas: ¿El presupuesto genuino de la universidad tiene que ver con la deserción?, ¿Cuáles son las herramientas que se impulsan desde la Facultad, mas precisamente desde el Decanato y desde el Rectorado para hacer frente a estos datos?, ¿Tendrá que ver el nivel de quienes ingresamos a la facultad?, ¿Cuáles son los mecanismos que implementan los profesores de las asignatura para no facilitar a que deserten, desde que lugar, como se aborda?, ¿Los profesores universitarios están pedagógicamente habilitados para el manejo de los estudiantes ingresantes con un nivel determinado?,¿Cuáles son los motivos, las realidades personales de los desertores?, ¿Para quienes fue creada la universidad, para los que tienen los recursos tanto económicos e intelectuales?, ¿ Los jóvenes que trabajan son parte de la vida universitaria, como encaran la facultad, tiene prioridad?, ¿Se plantea un modelo de asistencia, que se supone si vamos a la facultad es porque queremos no porque nos obligan, tenemos que seguir con el modelo libre=regular?, ¿Este modelo burocrático de asistencia y de promoción o no promoción en conjunto con el contenido de las cátedras y los profesores, tiene que ver con una forma de deserción?.
 
En definitiva el tema de la Lumbrera trae a colación estas cuestiones que merecen ser tomadas con seriedad y compromiso, y miradas desde otro lugar, cosa que no esta sucediendo. Se da prioridad a las discusiones fragmentarias, descalificantes, agraviantes, entre agrupaciones que pelean los espacios colegiados dentro de la misma, como son: el Centro de Estudiantes, el Decanato, el Rectorado. Denotando una fuerte falta de consenso mayoritario para tratar estas temáticas, pero si se dio objetivamente en las asambleas Inter claustros para el tema de la lumbrera, pero al momento de discutir el temario y las manera de cómo se dictan las cátedras  no debería haber espacios habilitados que tanto los profesores con "humildad" aborden mancomunadamente, cooperativamente con sus estudiantes y otros claustros para ver el temario a dar durante el año y su metodología.
 
El proceso de bajo la lumbrera ha destapado un contexto social donde los estudiantes y  docentes somos parte.
 
Desde este lugar como joven estudiante de una carrera veo que se esta tergiversando la realidad universidad, dejando de lado algunas cuestiones que tiene que ver con la realidad de nosotros. La Facultad tiene seriamente que  repensar como incluye, educa, y capacita a los jóvenes salientes. Es verdad que nosotros tenemos que hacer un crecimiento intelectual, científico, sobre el programa elaborado por los profesores "capacitados para el trabajo", los estudiantes tenemos que tolerar el trato y destrato continuo desde los profesores que fueron capacitados bajo reglas que hoy en la modernidad han fracasado.
 
El conflicto social, económico, cultural que se vive en la sociedad repercute en las instituciones públicas, es por esto que se denota un fracaso al momento de pensar como incluye en "las universidades de gestión pública"; los jóvenes con ustedes trabajemos mancomunadamente para repensar o construir estas modalidades fracturadas por la trama social debilitada, en vez de un individualismo "puede ser mas cooperativo".
 
Desde las universidades y en el caso de la Facultad de Trabajo Social que está viviendo un proceso electoral a nivel decano, y rector, se quiere saber que se plantea en líneas superadoras a las actuales para cambiar la realidad social interna, desde las 6 agrupaciones estudiantiles que militan dentro de la facultad, no hay un acercamiento en  cuanto a planteos serios sobre la deserción y un trabajo mancomunado, que no sea los actuales trabajos, se trata de plantear otro trabajo, pensar la universidad desde otro lugar, desde la sensibilidad critica, donde se pueda verdaderamente expresar lo que uno quiere decir sin miedo a no ser aprobado, si se habla con los estudiantes universitarios, más precisamente con los ingresantes se denotara la disconformidad con la modalidad de algunas materias, que tienden a pensarse desde lo burocrático, antidemocráticas, para aquellos que presentan problemas con  la compresión o  cursado terminan  desertando, desde un análisis se piensa que los profesores universitarios realizan lo imposible para que deserten los estuantes y que unos pocos  aprueben, en otras palabras, "quedan los mejores".
 
"Es el momento de que nosotros los estudiantes, habilitemos la máquina de lucha y planifiquemos para las generaciones que ingresaran, donde  anualmente se planté, desde distintas gestiones, como incluimos y desde que lugar defendamos la modalidad de universidad, de profesores, de contenido, que queremos, que futuro queremos".
 
Por Mauricio Rosas.
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31-12-2016 / 18:12
Dardo Manuel Lito Cabo nació el 1 de enero de 1941 en Tres Arroyos. Fue un periodista y político argentino, hijo del legendario dirigente metalúrgico Armando Cabo. De ideología peronista, dirigió la revista El descamisado.
 
Empezó su militancia política en el Movimiento Nacionalista Tacuara, aunque luego se separó de esta agrupación de ultra derecha y creó en 1961 el Movimiento Nueva Argentina (MNA), uno de los principales grupos peronistas de derecha.
 
Se destacó con el Operativo Cóndor cuando el 28 de septiembre de 1966, junto con otros militantes peronistas, secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas y lo desviaron hacia las Islas Malvinas, plantando la bandera argentina en dicho territorio. Pasó 3 años en prisión por este hecho. Contrajo matrimonio todavía estando en la cárcel con María Cristina Verrier.
 
Al salir de la cárcel, Dardo Cabo se convirtió al peronismo revolucionario y formó parte de la organización Descamisados, que según algunas versiones habría ajusticiado al dirigente sindical propatronal Augusto Timoteo "El Lobo" Vandor y que luego se fusionaría con Montoneros.
 
Tras haber sido detenido y encarcelado por sus actividades políticas, el 6 de enero de 1977, fue fusilado junto con Roberto Rufino Pirles por sicarios de la dictadura militar en un traslado desde la Unidad Penitenciaría Nº 9 de la ciudad de La Plata.
 
Lo acribillaron a tiros cuando acababa de cumplir 38 años. Por su militancia política, había estado preso, prófugo o clandestino prácticamente la mitad de su vida.
 
Por Carlos Morales

18-11-2010 / 00:11
18-11-2010 / 00:11
22-10-2010 / 10:10
29-09-2010 / 14:09
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