dijo Carrió. Y agregó: "Los Estados no quiebran. Cristina no para porque no tiene inteligencia. Cristina creció en esto como creció Galtieri en Malvinas. Ellos tuvieron la máxima popularidad en Malvinas y después lloramos".
 
"Es cierto que existe la cláusula RUFO. Pero el juez lo que pide es una garantía. Cristina le pagó al verdulero. 'Si no le paga al carnicero, no le destrabo los fondos´, dice el juez. Esto era evidente. Acá hubo errores en la renegociación del 2005 y varias cosas más. A mí no me importan los bonistas. Los argentinos cobraron todos el 30 de junio", afirmó.
 
"Los dueños de los bonos cobraron todos. Todos los del Gobierno cobraron todos, incluso todos. El banco de Nueva York lo que tendría que haber dicho es que teniendo esta cautelar no podía recibir el dinero", expresó.
 
Sobre la situación del país, dijo: "Es una recesión brutal. Cierran los negocios, no hay rentabilidad en el banco. Junto con los negocios desaparecen los empleados. La magnitud que Cristina no evalúa es la cantidad de pobres que va a dejar con su capricho".
 
Y siguió: "Por ejemplo, el Club de París. Voy a hacer una denuncia por malversación de fondos públicos. Los caprichos de los funcionarios no pueden hacer pagar al país 4.300 millones de dólares por caprichos".
 
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Nacionales - 29-07-2014 / 09:07
SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON LOS BUITRES

Elisa Carrió: "Cristina creció en esto como Galtieri en Malvinas"

Elisa Carrió:
La diputada de FAUNEN, Elisa Carrió, se refirió a los holdouts y analizó las negociaciones del gobierno argentino con los fondos buitre como una "malvinización". “Cristina cree que lucha contra el imperio. Le gusta 'malvinizar' las cosas”, dijo.
 
"Les gusta 'malvinizar´ las cosas. Ella (Cristina Kirchner) cree que lucha contra el imperio. Los jueces tienen la cultura de que el que debe paga", dijo Carrió. Y agregó: "Los Estados no quiebran. Cristina no para porque no tiene inteligencia. Cristina creció en esto como creció Galtieri en Malvinas. Ellos tuvieron la máxima popularidad en Malvinas y después lloramos".
 
"Es cierto que existe la cláusula RUFO. Pero el juez lo que pide es una garantía. Cristina le pagó al verdulero. 'Si no le paga al carnicero, no le destrabo los fondos´, dice el juez. Esto era evidente. Acá hubo errores en la renegociación del 2005 y varias cosas más. A mí no me importan los bonistas. Los argentinos cobraron todos el 30 de junio", afirmó.
 
"Los dueños de los bonos cobraron todos. Todos los del Gobierno cobraron todos, incluso todos. El banco de Nueva York lo que tendría que haber dicho es que teniendo esta cautelar no podía recibir el dinero", expresó.
 
Sobre la situación del país, dijo: "Es una recesión brutal. Cierran los negocios, no hay rentabilidad en el banco. Junto con los negocios desaparecen los empleados. La magnitud que Cristina no evalúa es la cantidad de pobres que va a dejar con su capricho".
 
Y siguió: "Por ejemplo, el Club de París. Voy a hacer una denuncia por malversación de fondos públicos. Los caprichos de los funcionarios no pueden hacer pagar al país 4.300 millones de dólares por caprichos".
 
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LA PELEA CON LOS HOLDOUTS
 
Elisa Carrió: "A muchos les gusta esto de Patria o Buitres, sin saber que después se pueden quedar sin trabajo"
 
La diputada nacional por la Coalición CívicaElisa Carrióadvirtió hoy que el gobierno nacional busca "malvinizar" el conflicto con los bonistas que no se sumaron a los canjes de deuda de 2005 y 2010, y afirmó que esa estrategia es característica de los "pseudo dictadores".
 
"El gobierno trata de malvinizar esta cuestión, es decir: buitres o nosotros. Y en realidad, yo puedo odiar a mi acreedor, pero tengo un acreedor", acusó la legisladora, quien opinó que "parecería inevitable un default, salvo que haya alguna opción de último momento".
 
Carrióexplicó que las gestiones para buscar plantear el diferendo con los holdouts como una "jugada patriótica" demuestra que el Poder Ejecutivo nacional "está apostando a cuestiones de manual: siempre los pseudo dictadores o los personajes autoritarios cuando se ven perdidos hacen la jugada nacionalista, heroica, etc".
 
"Todas las defensas de Argentina han sido pésimas ante el tribunal, han tenido tiempo para negociar otra alternativa", lamentó la diputada e integrante del Frente Amplio Unen (FAU).
 
Al respecto, Carrió consideró que "la Argentina fue muy mal defendida desde el primer momento" y subrayó que "tuvo mucho tiempo para buscar alternativas" para evitar la falta de un acuerdo. La diputada opositora subrayó que "el problema más grave acá no es si entramos o no entramos en default" sino que, analizó, que el conflicto es el "efecto sobre la economía real" ante un escenario de "cierre de mercados internacionales, más recesión, más inflación".
 
"Ellos (en el Gobierno nacional) están más pensando en qué jugada patriótica hacen para tener más adeptos y no en el llanto de un pueblo posterior a la jugada patriótica, este es el caso de Malvinas", comparó. En tal sentido, en declaraciones a radio Mitre explicó que la presidenta Cristina Kirchner"ha subido en imagen" porque "a muchos les gusta esto patria o buitre, sin saber que después se pueden quedar sin trabajo".
 
Carrió reiteró que la Jefa de Estado "está apostando a cuestiones de manual: siempre los seudo dictadores o los personajes autoritarios cuando se ven perdidos hacen la jugada nacionalista, heroica, etc".
 
Fuente: La Nación 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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