La Opinión Popular
                  08:23  |  Domingo 26 de Mayo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“El carácter inevitable de la derrota solo desalienta a los cobardes”. Alejandro Dolina
Recomendar Imprimir
Nacionales - 08-06-2009 / 21:06
Fusilamiento ilegal de más treinta peronistas en cárceles y basurales. El comienzo del Terrorismo de Estado.

La Resistencia Peronista, la rebelión del General Valle, los fusilamientos y el genocidio

La Resistencia Peronista, la rebelión del General Valle, los fusilamientos y el genocidio
Pintura del aragonés Francisco Goya y Lucientes, titulada El tres de Mayo de 1808 o Los fusilamientos de la Moncloa (Pintada en 1814)
El 9 de junio de 1956 se desencadenó una sublevación cívico-militar, encabezada por el general Juan José Valle, en contra de la dictadura militar, antipopular y gorila, de Aramburu y Rojas. El objetivo era exigir la vuelta al sistema constitucional y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora durante el gobierno peronista.

Escribe: Blas García

Derecha: Infografia de el diario El Clarín.

La rebelión fue la respuesta natural del pueblo ante la agresión de los militares que en junio de 1955 bombardearon la Plaza de Mayo, asesinando a más de 300 personas y en septiembre del mismo año derrocaron a Perón, iniciando una feroz persecución a militantes y simpatizantes justicialistas.
 
 
La conspiración de 1955
 
Con el correr del año 1955 la actividad conspirativa de los sectores liberales dentro de las Fuerzas Armadas se había incrementado. Se produjeron movimientos contrarios al gobierno en diversas bases militares que culminaron el 16 de junio, con un bombardeo de sediciosos pilotos navales y de la fuerza aérea, en horas del mediodía, a la Plaza de Mayo, colmada de gente, con la confesada intención de matar al Presidente Juan Perón.
 
Como saldo del ataque quedaron cientos de civiles heridos y muertos. El gobierno logró detener el golpe de Estado, pero la conspiración antiperonista se había ampliado. En ese momento el único sector social decidido a sostener a Perón era la clase trabajadora.
 
El golpe gorila
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe militar contra el gobierno constitucional de Perón. Los jefes del levantamiento, autodenominado "Revolución Libertadora", son los generales Aramburu, Lonardi y el contralmirante Isaac Rojas.
 
El 20 de septiembre Lonardi asumía la presidencia de la República con una frase que luego fue desvirtuada por la realidad de los hechos: "Ni vencedores, ni vencidos".
 
Los partidos políticos gorilas festejaban en las calles. El Comité Nacional de la UCR brindó su apoyo al gobierno militar explicitando textualmente que "la revolución triunfante por el sacrificio de soldados, marinos, aviadores y civiles unidos por su patriotismo y amor a la libertad, abre una gran esperanza".
 
Incluso radicales como los doctores Roque Carranza, Carlos Alconada Aramburú, y en Entre Ríos, Sergio Montiel, resultaron ser relevantes conspiradores y comandos civiles.
 
Mientras tanto, el Movimiento Peronista se encuentra desorganizado y lo previsible ocurre. Con  la caída de Perón se produce el desbande general de los viejos dirigentes; muy pocos permanecerán en sus puestos de lucha.
 
Los comandos civiles atacan los locales obreros y los ocupan a punta de pistola (se interviene la CGT, se asaltan los locales partidarios y se encarcela a sus dirigentes más representativos). Pero la resistencia surgió rápida y espontánea en las bases populares indignadas por el derrocamiento de Perón, aunque sus dirigentes estaban presos, exiliados o escondidos.
 
Política de los "libertadores"
 
El nuevo gobierno "de facto" toma medidas de neto corte antipopular que tiende a sustituir el sistema de bienestar del peronismo.
 
El Plan Prebisch, alentado por el nuevo gobierno de facto, considera que existe una crisis económica en el país. Para salir de ella, siguiendo los lineamientos del Fondo Monetario Internacional, propone y efectiviza: fuerte incentivo a la producción agropecuaria, restablecimiento del mercado libre de cambios, acudir al crédito exterior, congelar sueldos y salarios, admitir la entrada de capital extranjero y la devaluación del peso argentino.
 
Consecuentemente, dispone el ingreso como país-socio al Fondo Monetario Internacional.
 
Pero grupos de militares cerradamente antiperonistas (llamados "gorilas") entienden que Lonardi es demasiado blando y no lleva a cabo la tarea de "desperonizar" al país con suficiente energía y lo remplazan por Aramburu.
 
Se deroga la Constitución de 1949
 
Con Aramburu comienza una etapa de mayor represión. Se disuelve el Partido Peronista y se intervienen más sindicatos. El 1º de Mayo de 1956 se vuelve a poner en vigencia a la Constitución de 1853, declarándose nulas y sin valor las reformas sociales realizadas en 1949.
 
En la Constitución de 1949 se habían incorporado los derechos sociales conquistados por el movimiento obrero y la legalización de los cambios económicos, especialmente la política de nacionalizaciones del comercio exterior, de los combustibles y del transporte.
 
Recrudece la política represiva
 
Paralelamente al cambio presidencial, se agudiza la represión, llevándose a la práctica decretos leyes como el 4.161, que desautoriza toda actividad peronista (se prohíbe nombrar a Perón y a Eva Perón, tener sus retratos o símbolos, cantar la marcha peronista, etc.) también se proscribe electoralmente al peronismo y se secuestran los restos mortales de Evita.
 
El 22 de Febrero de 1956 estalla un polvorín militar en el Gran Buenos Aires, cerca de la Av. General Paz, y se suceden diferentes atentados: comienza a hablarse de la Resistencia Peronista.
 
Empieza una sorda resistencia inorgánica, con tres polos de desarrollo: la fábrica, el barrio y los militares peronistas. Desde el exilio, Perón envía "directivas secretas" a los dirigentes peronistas para intentar organizar la Resistencia, menciona especialmente a la Juventud Peronista y nombra a John William Cooke su delegado personal para coordinar la Resistencia.
 
La resistencia peronista
 
El año 1956 se caracteriza por el aumento de la oposición peronista al gobierno de Aramburu, la creciente tensión social y la crisis profunda que sacude al régimen.
 
En el 56 comienzan a organizarse en forma embrionaria agrupaciones gremiales ligadas a jóvenes peronistas, nucleados fundamentalmente en los barrios. Estos grupos juveniles se organizarán progresivamente hasta confluir al año siguiente en la Mesa Ejecutiva de la Juventud Peronista, integrada por Gustavo Rearte, Héctor Spina, Felipe Vallese y otros. Aparecen varios periódicos ligados a ese sector (Norte, Línea Dura, etc.)
 
Se amplia la intransigencia
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que ampliaría el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor, con ingenio y combatividad, realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov".
 
Experiencias insurreccionales
 
En esta etapa se realizaron alzamientos cívico-militares -la revolución del general Juan José Valle y, posteriormente, la asonada del general Iñiguez- y se probaron otras formas de lucha que incluyeron experiencias insurreccionales -la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre, encabezada por Sebastián Borro, que puso en pie de guerra al barrio de Mataderos durante una semana-, y experiencias guerrilleras rurales como fue la de los Uturuncos desarrollada en Tucumán y Santiago del Estero entre octubre de 1959 y junio de 1960.
 
Además, el peronismo participaba, aunque estaba proscripto, en las elecciones apoyando a otros candidatos en contra de los radicales, que eran los representantes civiles de la dictadura militar.
 
La conducción de Perón
 
La habilidad conductora de nuestro Líder, consistió en incluir dentro de su Movimiento a todos los que criticaban al sistema político-social, impulsando la organización frente a la proscripción del peronismo, y la pelea contra una dictadura que los perseguía, encarcelaba y fusilaba.
 
Perón combinaba todas las formas de lucha, las aprovechaba a todas, porque no confundía táctica con estrategia, ni objetivos inmediatos con objetivos fundamentales. El régimen gorila retenía el poder, pero la presencia del peronismo que lo hostigaba, lo acechaba y lo combatía, le impedía hacerlo funcionar plácidamente.
 
Con la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre termina la etapa del Peronismo de la Resistencia, y le sucede el Peronismo Revolucionario, cuyo nacimiento simbólico fue la toma, en 1961, de un cuartel de guardia aeronáutico en Ezeiza por parte de un grupo dirigido por el legendario Jefe de la JP, Gustavo Rearte, y donde participan "Cacho" El Kadri, "El Petiso" Spina, Carlitos Caride y Felipe Vallese, entre otros. Pero esa es otra historia.
 
La revolución del General Valle
 
En el marco de la resistencia anti-oligárquica, en junio de 1956, el General Juan José Valle organiza un alzamiento cívico-militar contra el gobierno ilegítimo para defender la soberanía popular y la justicia social, avasalladas por el gobierno militar instalado desde septiembre de 1955.
 
El movimiento revolucionario es infiltrado, pero no se lo reprime hasta que se manifiesta como tal. Se buscaba desde el poder dar un escarmiento total que sirviera para desalentar posibles intentos posteriores.
 
Tan es así, que los decretos de fusilamiento para el general Valle y sus compañeros fueron firmados antes del 9 de junio, pese a que el tribunal militar que los juzgó, los había absuelto. Así y todo se les aplicó la ley marcial retroactiva a la fecha y hora de disposición. Es de hacer notar que al rendirse el general Valle, se le garantizó salvaguardar su vida.
 
El escarmiento: Operación Masacre
 
Entre el 9 y el 12 de junio de 1956, murieron fusilados y asesinados 31 patriotas revolucionarios peronistas. En estos hechos, conocidos como "Operación Masacre", fueron ultimados, en horas de la madrugada del 10 de Junio: Mario Brión, Vicente Rodríguez, Carlos Lizaso, Nicolás Carranza y Francisco Garibotti.
 
El asesinato se realizó en total desorden, en un descampado que servía de basural, en José León Suárez. Los detenidos fueron bajados de los camiones, no se los hizo formar ni se armó el pelotón correspondiente y se les disparó por la espalda. El desconcierto permitió que, aunque algunos murieran, otros pudieran escapar y, en algunos casos, sin recibir ni un impacto de bala. Los que escaparon fueron los testigos de la saña y el sadismo de los represores.
 
El Capitán Jorge M. Costales y los civiles Osvaldo Alvedro, Dante H. Lugo, Clemente Ros y Norberto Ros, que al mando del Coronel José A. Irigoyen, pretendieron instalar en Avellaneda el comando Valle, fueron capturados y asesinados en la Unidad Regional de la Policía de Lanús en la madrugada de ese mismo día 10 de junio.
 
El Coronel Oscar L. Cogorno, jefe del levantamiento en La Plata, fue ejecutado en el cuartel del Regimiento 7. El Subteniente de Reserva Alberto Abadíe, herido en la refriega, es previamente curado y al anochecer del 12 de Junio, considerado apto para el pelotón, al cual se enfrentó en el Bosque. También murieron en manos de las fuerzas de represión Carlos Irigoyen, Ramón Videla y Rolando Zaneta.
 
El 10 de Junio, fueron juzgados en Campo de Mayo los Coroneles Alcibíades E. Cortinez y Ricardo Salomón Ibazeta, junto a cuatro oficiales subalternos: Dardo N. Cano, Eloy L. Caro, Jorge L. Noriega y Néstor M. Videla.
 
El tribunal resolvió que no se condene a muerte a los siete acusados, pero el Almirante Isaac Rojas  ordena por decreto el fusilamiento pasando por sobre la cosa juzgada.
 
Al mismo tiempo fueron fusilados en la Escuela de Mecánica del Ejército los cuatro suboficiales que la habían tomado: Miguel A. Paolini, Ernesto Gareca, Isauro Costa y Luís Pugnetti.
 
En la Penitenciaría Nacional de la Av. Las Heras, se fusila a los tres suboficiales del Regimiento 2 de Palermo que intentaron tomarlo: Hugo E. Quiroga, Luciano I. Rojas y  José M. Rodríguez.
 
Ese mismo 11 de Junio es ametrallado y herido de muerte frente a las instalaciones del Automóvil Club Argentino Miguel Ángel Mauriño, quien es dejado en el Hospital Fernández, donde falleció.
 
El 12 de Junio se entregó el General Juan José Valle, a cambio de que cese la matanza, ante la amenaza de asesinar a un detenido por día hasta su detención. Fue fusilado esa misma noche en la Penitenciaría Nacional pese a que ya se había levantado Ley Marcial.
 
"Se acabó la leche de la clemencia" dirá después el dirigente "socialista" Américo Ghioldi.
 
Terrorismo de Estado
 
Todas estas ejecuciones se sucedieron en menos de 72 horas, en seis lugares distintos; todas ellas estaban descalificadas por el artículo 18 de la Constitución Nacional: "...queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos..."
 
No hubo juicio previo, ni derecho a defensa de ningún tipo, ni ninguna posibilidad de indulto, sino que la misma madrugada del alzamiento se empezó a ejecutar gente a mansalva, sin miramientos.
 
En algunos casos se aplicó retroactivamente la Ley Marcial a quienes habían sido detenidos con anterioridad a su dictado, en otros se pasó por sobre la cosa juzgada, en otros no se tomó en cuenta el desistimiento de la acción armada, que hacen a la primera intimación los acusados; en otros se aplicó la Ley Marcial  cuando ya no estaba en vigencia. Se trató, en definitiva, de un bárbaro asesinato, arbitrario e ilegal.
 
De allí nacieron muchos de los odios que perduraron en las décadas siguientes. Hubo también mucho de simbolismo en todas estas muertes "ejemplificadoras", porque allí, en los basurales de José León Suárez,  comienza a distinguirse la siniestra cara de lo que luego seria el Terrorismo de Estado.
 
Los fusilamientos de junio de 1956 tienen tantas similitudes con la represión desatada veinte años más tarde que puede considerárselos un anticipo del genocidio y no como una simple exageración en la que incurrió un gobierno provisional "de mano dura", en una época de fuertes tensiones sociales.
 
Se trató, en ambos casos, de la instalación del terror como condición para impedir toda resistencia ante la reconversión económica decidida por el gran capital nacional y extranjero.
 
Como señala el historiador Norberto Galazo, la barbarie de las ejecuciones al margen de la ley emparenta esa tragedia de 1956 con la matanza que siguió a marzo de 1976.
 
En las décadas siguientes al 55, el peronismo es proscrito y perseguido por gobiernos civiles seudo-democráticos y militares que durarían hasta 1973. Ese año y en elecciones libres, el peronismo, por amplia mayoría, volvió a ser gobierno por tercera vez desde su nacimiento en 1945.

Agreganos como amigo a Facebook
La Resistencia Peronista, la rebelión del General Valle, los fusilamientos y el genocidio
25-05-2019 / 10:05
Puede que sea el cagazo, una ansiedad difícil de controlar causada por el miedo a la derrota. Lo cierto es que se escuchan cada vez más fallidos de los millonarios funcionarios de la alianza antiperonista Cambiemos.
 
Los actos fallidos son una formación del inconsciente. Y expresan, según la psicología freudiana, lo que uno realmente piensa o siente sin que las barreras de la represión impidan seleccionar palabras o pensamientos. Esto es lo que le ocurrió hoy a la tarde al jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien mide con precisión sus palabras públicas.
 
En un acto en Vicente López con la tropa propia y los equipos de comunicación de los distritos más importantes de la provincia de Buenos Aires, con la idea de hablar de la estrategia de las elecciones, deslizó: "Hay tres tipos de votantes hoy en la Argentina y no mucho más que eso. Están los nuestros, están los que están con el kirchnerismo y los que están con el dilema entre Macri y Vidal... Eh ¡Macri y Cristina, perdón!".
 
Las palabras de Peña se dan en un contexto particular: en la Provincia no dudaron en apuntar al jefe de Gabinete por la idea - negada con énfasis por Vidal - de que la gobernadora sea candidata a vicepresidenta. Cerca del funcionario negaron que haya sido una idea barajada por él.
 
En ese marco, el jefe de ministros llegó por la tarde al encuentro de capacitación, que bajo el nombre "La comunicación en campañas electorales locales", reunió a con los equipos de los candidatos de Cambiemos en los distritos bonaerenses, luego de atragantarse con una nota de Clarín donde se daba cuenta de la bronca de Vidal con él por esa versión, una historia de secretos y broncas internas.
 
El encuentro fue cerrado a la prensa y allí se habló de los "Defensores del Cambio", una iniciativa que coordina Peña, que busca sumar a través de una plataforma virtual a una suerte de voluntariado que apoya a Cambiemos.
 
Además del fallido, Peña dijo que "El Mundial aún no empezó, aún no estamos en la cancha". Y arengó: "Pero le pedimos a la gente que no sea plateísta. Queremos que todos entren a la cancha y jueguen con nosotros. Es la única forma de ganar". No va a ser nada fácil.
 
La Opinión Popular

25-05-2019 / 09:05
Iba a pasar en algún momento. Y va a seguir pasando hasta que se entienda. Que lo repitan y lo griten. Hay derechos para todos o no hay derechos para nadie.
 
La masacre de los chicos en San Miguel del Monte y el incendio de dos personas en situación de calle representan la cara más atroz de la sociedad que crea el gatillo fácil y el discurso del egoísmo individualista que promueven el gobierno y los medios y periodistas que lo respaldan.
 
Es un discurso que echó raíces con este gobierno y no hay ni una sola estadística que demuestre que el delito haya bajado en los más de tres años que llevan aplicándolo.
 
Por el contrario, durante la gestión de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, hubo dos masacres de presos en comisarías con 17 muertos y se multiplicaron las víctimas de violencia policial además de las que produce la delincuencia común.
 
Ni siquiera pueden exhibir índices inventados porque son temas muy visibles para el ciudadano de a pie. Cualquier número que intente sugerir que disminuyó el delito sería contrarrestado por una realidad agravada por una policía brava y una crisis económica que arrastra a la desesperación.
 
La indignación se subleva por las circunstancias en que se produjeron las muertes de los chicos en San Miguel del Monte y por las edades de la mayoría de ellos, de 13 y 14 años.
 
Y también por la forma en que el gobierno trató de presentar los hechos, que nunca hubieran salido a la luz si el pueblo no se movilizaba y no aparecían balas en el cuerpo de una de las víctimas.
 
Se dice también que el muchacho que manejaba había sido extorsionado por estos policías. La extorsión -todavía una versión- evita que se diga que los policías confundieron a los chicos con delincuentes y que por esa razón comenzaron a disparar a matar, como ha sucedido en otros casos.
 
Está el video exasperante que muestra al oficial asomado a la ventanilla del móvil para hacer puntería. No tiraba al aire.
 
Si alguien piensa que solamente es motivo de indignación porque las víctimas eran menores inocentes de cualquier delito o porque los policías estaban cometiendo un delito, entonces estas masacres van a seguir pasando.
 
La indignación tendría que ser igual si se hubiera tratado de delincuentes que nunca dispararon o si los policías se hubieran confundido.
 
Porque si fue una confusión, ¿sería correcto disparar a mansalva creyendo que eran delincuentes? 

24-05-2019 / 08:05
La recuperación de los bonos de la deuda argentina, el descenso del riesgo país a mínimos en un mes y la calma cambiaria de la semana posterior a la mayor sorpresa política del año no se explica exclusivamente porque Alberto Fernández haya enviado señales de moderación a los mercados en cuanta entrevista concedió desde el momento en que Cristina lo ungió como precandidato a presidente, con ella misma como candidata a vice.
 
Tampoco obedece a que, como quería el oficialismo y su circulito rojo, la foto del primer juicio oral contra la ex presidenta haya socavado seriamente la intención de voto a su favor, hoy superior a la de Mauricio Macri en todas las encuestas.
 
El rebote de los bonos de la deuda -nada espectacular, pero sí un alivio tras el derrumbe de lo que va de 2019- no implica tampoco que el mercado augure buen futuro al plan económico oficial. El Banco Central, de hecho, acaba de exhibir que la fuga de divisas fue 14 veces mayor que el superávit de cuenta corriente y volvió a niveles que solo había tocado en agosto del año pasado, en vísperas de la corrida que eyectó a "Toto" Caputo.
 
El factor secreto que hizo subir los bonos y bajar el riesgo país fue, como casi siempre, un rumor. Un rumor que propalaron desde el Ministerio de Hacienda acerca de los motivos que llevaron a Cristina a ceder la cabeza de la lista presidencial al primer kirchnerista fuera de Santa Cruz, devenido un feroz crítico durante su último mandato.
 
Lo que vendió el secretario de Finanzas, Santiago Bausili, y que compró el puñado de operadores con espaldas suficientes para mover las cotizaciones en la Gran Manzana, fue que Cristina se bajó de la contienda porque ya estaba segura de que perdía. El "albertazo", celebrado por su feligresía como una jugada maestra para unificar a la oposición, fue según esa interpretación, apenas un gesto de impotencia.
 
"Es un puppet (títere) que puso ella. Y si puso un puppet es porque pierde y no quiere ser ella la derrotada", le dijo un operador a un ex funcionario que quiso saber el lunes cómo se interpretaba la decisión desde aquellos rascacielos. Al argentino le pareció raro un análisis tan lapidario en medio del desconcierto que todavía reinaba en Buenos Aires. Entonces repreguntó, hasta que el otro admitió que no era una idea suya. Se lo habían dicho desde el Palacio de Hacienda.
 
Por escrito, los bancos de inversión fueron más cautelosos. A los clientes de Goldman Sachs, el analista Alberto Ramos les recomendó aguardar la respuesta de Macri y las primeras encuestas sobre el nuevo escenario. También "monitorear el rol que los asesores más heterodoxos de CFK pueden tener a la hora de dar forma al programa económico de Alberto Fernández". Una frase que alude inequívocamente al riesgo Kicillof, atenuado por la crisis entre industriales y comerciantes pero todavía muy gravitante entre financistas, petroleros y ruralistas.

24-05-2019 / 08:05
El caso conmocionó a la comunidad de San Miguel del Monte, un pueblo de 21.000 habitantes ubicado a 107 kilómetros de Capital Federal, y también a todo el país. Cinco chicos que viajaban a bordo de un Fiat 147 fueron perseguidos por la Policía Bonaerense y terminaron chocando contra el acoplado de un camión, no sin antes recibir disparos por parte de los oficiales.
 
Los chicos estaban paseando, no habían hecho nada y el móvil los perseguía a los tiros. Cuatro de ellos murieron: Danilo Sansone de 13 años, había fallecido junto a Camila López (13), Gonzalo Domínguez (14) y Carlos Suárez (22). Rocío Guagliarello (13) es una de las adolescentes aún lucha por su vida.
 
Esta vez, en San Miguel del Monte, la mentira para encubrir un nuevo caso de gatillo fácil tuvo patas cortas. La supuesta "linterna" que, según los policías, había sido direccionada hacia el Fiat 147 Spazio durante la persecución mortal del lunes a la madrugada, era un arma reglamentaria de la Bonaerense que hirió a uno de los cuatro jóvenes que murieron al estrellarse el auto contra un camión estacionado.
 
El fiscal de Cañuelas a cargo de la causa, Lisandro Damonte, tiene como imputados a siete policías, cinco de los cuales ya se encuentran detenidos. Entre los apresados está al menos uno de los que apretaron el gatillo, balazos cuya existencia había sido denunciada desde el principio por varios testigos presenciales.
 
Esos testigos tuvieron que ratificar sus dichos en sede judicial, porque en el acta de instrucción primaria de la policía, en lugar de señalar que habían escuchado "disparos", se había señalado que sólo fueron "estruendos".
 
Los primeros cinco detenidos son el capitán Rubén Alberto García, el oficial Leandro Daniel Ecilape, el subinspector José Alfredo Domínguez, el oficial subayudante Mariano Ibañez y el oficial Manuel Monreal.
 
Los nombrados García y Ecilape serían los que iban en el primer móvil que perseguía al Fiat y del cual partieron los disparos, y fueron los primeros en ser desafectados de la fuerza policial, el miércoles, junto con el titular de la comisaría de Monte, subcomisario Julio Franco Micucci. A última hora fueron detenidos el oficial subayudante Cristian Righero, y el oficial Juan Gutiérrez.


La masacre de cuatro chicos en San Miguel del Monte, debido a la persecución policial que causó esta tragedia, no es casual: se origina en el discurso que avala la violencia estatal y el gatillo fácil que bajan Mauricio Macri, Patricia Bullrich y todo Cambiemos. Estas muertes son una consecuencia de la doctrina Chocobar. Ésta es la Argentina que no queremos más.

La Opinión Popular

23-05-2019 / 11:05
En marzo, la economía vivió su peor momento del gobierno de Mauricio Macri y las proyecciones privadas adelantan que podría haber caído más bajo durante abril.
 
El Indec publicó el EMAE del tercer mes del año, que no sólo mostró una contracción interanual de 6,8% del PBI sino también una de 1,3% libre de estacionalidad contra el tímido desempeño de febrero. Así, la producción demostró no haber tocado piso en su caída y el primer trimestre acumuló un negativo de 0,2% versus el cuarto del 2018.
 
La actividad económica sumó once meses consecutivos en rojo y tocó su punto más bajo de toda la era Cambiemos. De esta manera, llegó a su peor nivel desde el pozo de mediados del 2012. Los números son la contracara de los apretones monetario y fiscal. A eso se le sumó la dinámica volátil del tipo de cambio, que generó un desplome del salario real y del consumo.
 
Por eso, durante marzo los sectores que lideraron la caída fueron la industria y el comercio, que contrajeron 13,2% y 14,6% interanual, respectivamente. En rigor, excepto el agro, que mostró una mejora de 10,8%, ningún otro sector traccionó para arriba a la actividad.
 
Incluso la intermediación financiera, con la súper tasa promovida por el apretón monetario del BCRA y todo, sufrió una brutal caída de 13,9% interanual, la segunda más grande. Y es que comparó con un marzo de 2018 en el que el boom de las Lebac tocó el techo, justo antes de la explosión de abril, cuando arrancó la fuga en masa.
 
Desde ACM reseñaron: "Si bien creemos que la recuperación del agro contribuirá, las altas tasas de interés domésticas, superiores al 40% en términos reales, la falta de liquidez, la desaparición del crédito y la caída de salario real conjuntamente con el freno de la obra pública seguirán teniendo un mayor impacto".
 
En ese sentido, a partir de la difusión de estos datos la consultora LCG empeoró su proyección para el 2019 a (-2%). Para la Universidad Torcuato Di Tella (UTD), hay sólo 10% de chances de entrar en una fase expansiva en los próximos seis meses.
 
Con los datos de ayer hubo silencio oficial, aunque el Indec protagonizó un papelón en redes sociales, al destacar que marzo mostró mejoras estacionalizadas de 9,4% contra febrero. Una dinámica que en realidad se repite todos los años por el fin de las vacaciones y que obliga a mirar el dato desestacionalizado, que modera esos factores.
 
Así como las leves mejoras de diciembre-febrero encuentran explicación en el veranito financiero de estabilidad cambiaria y baja temporal de tasas, el desplome de marzo se entiende por el nuevo capítulo de devaluación, tarifazo e inflación de 4,7%, con nueva suba de tasas. Para abril, las perspectivas no son demasiado optimistas.
 
La Opinión Popular
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar