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Nacionales - 27-08-2013 / 09:08
UN CANJE QUE ACRECIENTA LA DEUDA INTERNA CON LA SOCIEDAD

Guiño a los fondos buitre: Cristina enviará al Congreso un proyecto para reabrir el canje de deuda

Guiño a los fondos buitre: Cristina enviará al Congreso un proyecto para reabrir el canje de deuda
Pese a ser un “pagador serial” como dijo la Presidenta, el pago a los acreedores externos no significó ningún beneficio para el país. Desde el gobierno de CFK, decenas de veces se adujo que la decisión de privilegiar a los acreedores externos estaba motivada en la necesidad de que el país pueda acceder a financiamiento internacional, para atender las grandes necesidades de infraestructura. No llegó ni un solo dólar y se le está cobrando a la Argentina, desde el comienzo mismo de la era K, tasas que hasta cuadriplican a las que accede uno de los países más pobres de toda América Latina como es Bolivia.
En una decisión que llega tarde y en una clara muestra de que el Gobierno está a la deriva, la presidenta Cristina Fernández anunció que enviará un proyecto de ley al Congreso Nacional para abrir, por tercera vez, el canje de deuda pública para los tenedores de títulos que no ingresaron a las ediciones de 2005 y 2010. Hubo apoyos con reserva desde el PRO y la UCR, mientras la izquierda y Carrió emitieron duras críticas.
 
Se trata de un desesperado intento de congraciarse con los acreedores holdouts que no entraron a los canjes anteriores, ante el inminente fallo de la Corte Suprema de los EE.UU. que podría condenar a nuestro país a pagar el 100% del valor nominal de los títulos que están en manos de los fondos buitres, lo que le abriría la puerta a que todos los acreedores pidan lo mismo.
 
Ello significaría, para el país, que se tenga que pagar una cifra exorbitante. Estaría por encima de los 40 mil millones de dólares, superando ampliamente las reservas que tiene el Banco Central. Asimismo, el gobierno de CFK promoverá un "canje de bonos" para garantizar el pago del capital y los intereses de todos los bonos emitidos en los procesos de reestructuración anteriores.
 
La Presidenta detalló que la operación, que difícilmente pueda tener éxito, consiste en "reemplazar títulos por la misma moneda y mismos plazos cambiando el lugar de pago (por Argentina y en Caja de Valores) para evitar así futuros embargos" ante un eventual fallo de la Justicia de Estados Unidos a favor de los fondos buitres que litigan contra el país en las cortes de Nueva York.
 
Antes de comenzar a enumerar las decisiones de reapertura del canje y reemplazo de bonos, Cristina dijo: "pido a Dios que ilumine a la Corte Suprema de Estados Unidos" para arribar a una decisión, y recordó que un falló adverso al país "invalidaría otras reestructuraciones de deuda e influiría en todo el mundo financiero internacional".
 
Nadie puede pensar que los acreedores que entraron a los canjes ahora van a venir a nuestro país a cambiar sus bonos para cobrar por una ventanilla argentina, con un Gobierno que de forma sistemática cambia las reglas de juego. El fracaso puede ser aún peor que con los CEDIN, que se emitieron para atraer dólares no declarados y ni siquiera le generaron confianza a los narcotraficantes, tratantes de blancas y mafiosos, a los que se les ofrecía impunidad absoluta paran blanquear sus divisas.
 
Otra falacia de Cristina es decir que el gobierno K renegoció la deuda sobre la base de que primero haya crecimiento para luego cumplir con los compromisos. Es una mentira absoluta ya que, los más de 170 mil millones de dólares que se pagaron discrecionalmente, para cumplir religiosamente con acreedores externos (muchos de ellos bancos y financistas amigos de los K), habrían cambiado la historia del país si se hubiesen volcado para saldar la deuda interna y para sacar a la Argentina del subdesarrollo.
 
Ante semejante despilfarro de recursos, cabe preguntarse: ¿Dónde están las empresas nacionales que hubiesen permitido crear millones de puestos de trabajo genuinos? ¿Dónde están los productores regionales, si los que aun sobreviven están con la soga al cuello y por eso la principal fuente de empleo, en las provincias, es trabajar en el Estado? ¿Dónde estas las nuevas vías férreas y rutas que se necesitan para conectar a un país, donde mueren mas de 7000 personas por año en accidentes de tránsito ocasionados por los problemas de infraestructura?
 
Toda esta deuda interna con la sociedad, todos estos puntos pendientes se hubiesen saldado de haber existido la decisión política de defender los intereses nacionales y populares. El gobierno K no solamente siguió el camino contrario, sino que llegó a pagarle de forma adelantada la suma de 10 mil millones de dólares al FMI, cuando ni siquiera el propio organismo lo reclamaba.
 
Mientras  ahora se vocifera contra los fondos buitres, durante la década de gobierno K hubo cientos de otros buitres que se beneficiaron con la actitud puesta en marcha desde la Casa Rosada. Corrupción y una enorme impericia son las causas del difícil momento que le toca vivir a un país, que está aislado del mundo no por los reclamos carroñeros de algunos fondos de inversión, sino por el atraso productivo, la falta de empleo genuino y una inflación galopante generada por las políticas fracasadas del gobierno de CFK. 
 
La Opinión Popular

LA PELEA CON LOS HOLDOUTS
 
El Gobierno reabre el canje y ofrece un polémico cambio de lugar de pago
    
El Gobierno anunció ayer la reapertura del canje a los bonistas que siguen en default y ofreció a los que sí entraron a las reestructuraciones pagarles en Buenos Aires en vez de hacerlo en Estados Unidos.
 
Tras el duro fallo del viernes, en el que la Cámara de Apelaciones de Nueva York confirmó la sentencia favorable a un grupo de holdouts , la Presidenta informó por cadena nacional sobre estas dos medidas y pidió que "Dios ilumine" a la Corte Suprema de Estados Unidos y la lleve a rever el fallo. "Mañana vamos a enviar un proyecto de ley al Parlamento para abrir por tercera vez el canje de deuda para el 7% que no ha ingresado a los canjes de 2005 y 2010", dijo Cristina Kirchner en su mensaje. La nueva oferta tendrá iguales condiciones que la de 2010.
 
La Presidenta explicó por qué se cambiará el lugar de pago de los bonos, que pasa de Nueva York a Buenos Aires. "Tomamos una decisión para la salvaguarda de quienes han confiado en la Argentina con un reemplazo de títulos por la misma moneda y el mismo plazo, nada más que cambiando el lugar de pago", indicó. Altas fuentes del Ministerio de Economía dijeron anoche a LA NACION que esta opción, para evitar un embargo, será voluntaria.
 
Diversos analistas financieros advirtieron que el cambio de ciudad de pago podría causar temor entre los bonistas que tengan que girar sus dólares al exterior y ser interpretado como una forma de eludir a la justicia norteamericana.
 
Según las fuentes de Economía, a diferencia de los canjes anteriores, ahora no se buscará alcanzar un porcentaje determinado, sino "mostrar buena voluntad" a los jueces que aún deben tratar el caso. La Argentina tiene tiempo hasta el viernes de la semana próxima para apelar ante la cámara que dictó el fallo que ordenó pagarle a un grupo de fondos buitre y de minoristas el 100% de lo que reclaman. Luego, tendría tres meses para pedirle a la Corte de Estados Unidos que revea esta decisión.
 
Dirigentes opositores advirtieron que, más allá de la voluntad de pago, existe la posibilidad de que haya otro default.
 
Sin embargo, la Presidenta intentó exhibir un gesto de cumplimiento. "No somos deudores seriales como dijeron los jueces; somos pagadores seriales", dijo, al rechazar las críticas vertidas al Gobierno en la sentencia del viernes de la Cámara Federal de Apelaciones de Nueva York.
 
Antes de precisar los anuncios concretos, la Presidenta formuló una curiosa exhortación: "Que Dios ilumine a la Corte Suprema de Estados Unidos", expresó. En varias ocasiones, explicó que sólo el 7% de los bonistas está trabando el cierre de la salida del default, al no haber aceptado los canjes mencionados.
 
De lo contrario, advirtió, se "tiraría abajo una de las reestructuraciones de deuda más grandes de la historia y que influiría en todo el mundo financiero internacional [SIC]".
 
Así, reiteró un argumento que no convenció a los jueces en ninguna instancia, hasta ahora: que este tipo de fallos no sólo afectarán a la Argentina, sino a otros países que reestructuren su deuda soberana. Tampoco los jueces aceptaron el canje como una solución adecuada para los demandantes.
 
"Queremos mostrar la vocación de hacer frente a compromisos asumidos por la Argentina", subrayó la Presidenta. La intención del Gobierno es reabrir el canje mientras avanza el proceso de apelaciones en EE.UU., que podría estirarse hasta el primer cuatrimestre de 2014.
 
Para destacar su voluntad de pago, agregó que "la certeza de la seguridad jurídica no sólo emana de nuestra convicción, sino de los hechos objetivos y concretos que ya hemos protagonizado pagando títulos pagados en la Argentina". Por esta razón, explicaron en el Palacio de Hacienda, no habrá "condiciones especiales" para los bonistas que acepten cambiar sus títulos, es decir, no se les ofrecerá una tasa adicional. "Esta decisión no tiene la lógica del mercado, porque esa lógica la derribó la justicia de Nueva York el viernes al confirmar el fallo del juez Thomas Griesa", se explicó.
 
Tampoco habrá garantías especiales sobre la libertad de giro de los dólares para los acreedores, pese al cepo. "Hasta ahora se cobró en forma normal y así seguirá siendo", comentó la fuente, con énfasis.
 
La fuente aclaró que no se requiere una aceptación previa de los bonistas que entraron en los canjes, porque "ésta es una emisión nueva de bonos" y no un cambio en las cláusulas de los títulos previos. "Ésta es una opción, no es una operación de manejo de pasivos", se indicó.
 
En relación con los acreedores que tienen sus bonos en el extranjero y que no acepten cambiarlos por los locales, el funcionario juró que se respetará esa voluntad. "El suspenso decidido por la Cámara de Apelaciones aplica, así que en la medida en que no haya ninguna dificultad, podremos seguir haciéndolo en el extranjero", indicó la fuente oficial.
 
Si se levantara el "stay" -ya que es probable que los holdouts que consiguieron el fallo del viernes lo pidan, argumentando que, con el cambio de jurisdicción de pago, la Argentina está eludiendo el cumplimiento del fallo-, "damos la certidumbre de que no haya ninguna dificultad de pago", agregó la fuente de Economía.
 
En lo inmediato, el Gobierno dará dos batallas posiblemente imposibles de ganar: pedir que la propia cámara que ya falló y que un plenario de todos los camaristas revisen la sentencia del viernes, que condenó al país a pagar unos US$ 1500 millones. El abogado especialista en deuda Marcelo Etchebarne explicó que "desde la fecha en que denieguen los pedidos de revisión habrá tres meses más para ir a la Corte Suprema, que, con justa causa, puede extender dos meses más, pero es improbable que ocurra".
 
El socio del estudio Cabanellas, Etchebarne, Kelly & Dell'Oro Maini explicó que "la Corte Suprema generalmente resuelve a los 60 días de tener todo listo, por ejemplo la opinión del procurador general, aunque si la Argentina tuviera buena relación con Estados Unidos es posible que el gobierno de Obama la ayude a ganar más tiempo". El vínculo bilateral está dañado por la presión de EE.UU. para que la Argentina les pague la deuda a los bonistas privados, al propio gobierno norteamericano en el contexto del Club de París y a las empresas que ganaron sus juicios en el Ciadi. A estos reclamos se suman los referidos a las trabas a las importaciones, como los que efectuaron otros países.
 
En el plano político se agregó el rechazo de EE.UU. al acercamiento de la Argentina a Irán, por el acuerdo en torno del atentado contra la AMIA. De hecho, ayer se supo que, por esta controversia, el Departamento de Estado le sugirió al ex presidente Bill Clinton que no viaje a un congreso de economía previsto para octubre en Buenos Aires.
 
En tanto, el abogado Eugenio Bruno, socio del estudio Garrido, opinó que el anuncio presidencial "es un mensaje para intentar revertir los fallos, ya que la ley cerrojo fue una de las causas principales que tomaron Griesa y los jueces de la Cámara para considerar que la Argentina incumplió la cláusula pari passu".
 
La ley cerrojo -que sirvió para presionar a los bonistas para entrar a los canjes previos- se levantará en el Congreso con el apoyo del oficialismo y posiblemente de varios bloques de la oposición con aspiraciones a llegar al poder en 2015.
 
 
PAGOS EN REGLA
 
Para ejemplificar la conducta del Gobierno de cumplir con los acreedores con bonos en divisas, la presidenta Cristina Kirchner afirmó que "en unos días más vamos a pagar el Bonar siete por 2000 millones de dólares, con ley local y pagado aquí, de modo tal que hemos pagado miles de millones de dólares y aquí en la Argentina". A la vez, volvió a destacar las bondades del supuesto plan de desendeudamiento, al explicar que "la deuda de los argentinos en dólares pasó a representar en moneda extranjera algo menos que el 10 por ciento del PBI", un porcentaje que, tras el pago del Bonar, se reducirá a 8,3 por ciento del PBI.
 
Pero el país enfrenta demandas potenciales por US$ 20.000 millones en default y, con el gesto de ayer, la posibilidad de que la justicia de EE.UU. declare que el país busca incumplir con sus fallos. Además, habrá que esperar, como dijo anoche una fuente de una calificadora, si este cambio de condiciones, aunque sea voluntario, no resulta considerado un nuevo default.
 
Por Martín Kanenguiser
 
Fuentes: LA NACION y Diario Hoy

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02-04-2026 / 18:04
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La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

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