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Nacionales - 07-09-2012 / 10:09
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 7 DE SEPTIEMBRE DE 1947 SE SANCIONA LA LEY 13010 DEL VOTO FEMENINO

Eva Perón y el derecho de la mujer a votar y ser votada

Eva Perón y el derecho de la mujer a votar y ser votada
El 26 de julio de 1945, en un acto celebrado en el Congreso, Perón hizo explícito su apoyo a la iniciativa. Se formó entonces la Comisión Pro Sufragio Femenino.

El 7 de septiembre de 1947, por la decisiva influencia de Eva Perón, se sancionó la ley 13.010, que permitió a las mujeres acceder a las urnas, participando políticamente en el sistema democrático argentino.

La reforma constitucional de 1949, legalizó la participación de las mujeres, que por primera vez votaron el 11 de noviembre de 1951, en elecciones a nivel nacional. En esta oportunidad, 24 bancas de diputados fueron ocupadas por mujeres, y 9 de senadoras.

Este gran triunfo significó un paso decisivo para comenzar a andar con pasos femeninos en el mundo democrático argentino, pero eran pasos vacilantes, ya que los hombres obstaculizaban el acceso de las féminas a un mundo que creían para ellos reservado.

La Ley de Cupos, que recién fue sancionada el 6 de noviembre de 1991, estableció que obligatoriamente las listas de candidatos a cargos electivos, deberían contar por lo menos con un 30 % de mujeres, consolidando el reconocimiento de los derechos de la mujer a votar y ser votada.

De la redacción de La Opinión Popular

A comienzo del siglo XX el modelo femenino en la Argentina estaba cambiando. Las mujeres, aún aquellas que tenían su ámbito de desarrollo en el seno del hogar, aprendieron de los hombres y de las noticias que les llegaban desde Europa y Estados Unidos, que ellas también tenían derechos.

Para la legislación de esos años las mujeres no tenían presencia cívica, dependían de su padre y, de ser casadas, de su esposo.

A partir de 1919 varios diputados comenzaron a presentar proyectos de ley para instaurar el voto femenino obligatorio. Pero ellos chocaban constantemente contra los mismos prejuicios, que colocaban a la mujer en una situación de reiterada duda con respecto a su capacidad y madurez para hacer uso de ese derecho.

En 1927, en la provincia de San Juan, el entonces gobernador Federico Cantoni sancionó una nueva Carta Orgánica para la provincia que, entre otras novedades, extendía el voto a las mujeres.

Según el nuevo texto, las mujeres no sólo tenían derecho a votar sino también a ser elegidas para desempeñar cargos públicos. En abril de 1928 ellas tuvieron ocasión de estrenar sus libretas cívicas y dieron una sorpresa: votó el 97 por ciento de las inscriptas, frente al 90 por ciento de los varones. Además, una mujer -Emilia Collado- fue elegida intendenta de Calingasta, y otra -Ema Acosta- diputada.

Pero en diciembre de ese año el gobernador Cantón fue depuesto, la Ley fue derogada y las mujeres eliminadas del padrón electoral.

En 1945, desde la Secretaria de Trabajo y Previsión, el entonces coronel Juan Domingo Perón inauguró una política específica dirigida a las mujeres. En ese ámbito creó la División de Trabajo y Asistencia a la Mujer. Se reflotó la cuestión del sufragio femenino. El 26 de julio de 1945, en un acto celebrado en el Congreso, Perón hizo explícito su apoyo a la iniciativa. Se formó entonces la Comisión Pro Sufragio Femenino.

En 1946 Eva Duarte de Perón pasó a presidir esa Comisión, y comenzó a presionar para que se sancionara la ley. Para alcanzar el objetivo emprendió una campaña incesante con los legisladores, con las delegaciones que la visitaban, con las mujeres agrupadas en los centros cívicos, a través de la radio y de la prensa. El mensaje de Evita iba dirigido a todo el universo femenino, y las mujeres lo hicieron suyo y pasaron a desempeñar un papel activo.

Se realizaron mítines, se publicaron manifiestos y grupos de obreras salieron a las calles a pegar carteles reclamando la aprobación de la ley. Centros e instituciones femeninas emitieron declaraciones de adhesión. Evita fue reconocida por las mujeres como su portavoz natural.

El 9 de septiembre de 1947, con los palcos del Congreso repletos de mujeres, se logró la sanción de la Ley Nº 13.010, que se promulgó el 23 de septiembre del mismo año. El 11 de noviembre de 1951, las mujeres argentinas emitimos por primera vez nuestro voto. En esa ocasión votaron 3.816.654 mujeres.

El 63,9 por ciento lo hizo por el Partido Peronista, el 30,8 por ciento por la Unión Cívica Radical. A su vez, el Partido Peronista fue el único de ambos que llevó mujeres en sus listas. En 1952 asumieron sus bancas 23 diputadas y seis senadoras.

El voto femenino es la norma que nos iguala como ciudadanas de las sociedades que integramos, y ello gracias a la ardua lucha de nuestras antecesoras, que bregaron afanosamente en la búsqueda de esa igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Ellas, las feministas, fueron sin duda mujeres que desafiaron su tiempo, y se convirtieron en los primeros peldaños de una lucha que luego continuaron otras, y que hoy tenemos la obligación de sostener y acrecentar nosotras.

Desde el fondo de la historia aún resuena en nuestra memoria la voz de aquella extraordinaria mujer: María Eva Duarte de Perón, cuando desde los balcones de la Casa de Gobierno, en aquel momento extraordinario, nos decía:

"Mujeres de mi patria: recibo en este instante de manos del gobierno de la Nación la Ley que consagra nuestros derechos cívicos, y la recibo ante vosotras, con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria.

Aquí está, hermanas mías, resumido en una letra apretada de pocos artículos una historia larga de lucha, tropiezos y esperanzas."

Publicado por Escuela de Formación Política del Peronismo Militante

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04-07-2022 / 11:07
La renuncia del ministro de Economía, Martín Guzmán, tomó por sorpresa al Frente de Todos. Les pasó lo mismo a los referentes de Juntos por el Cambio. Los principales socios de JxC transitan una interna cada vez más tensa. No logran establecer un mecanismo para definir las precandidaturas que pondrán en juego el año que viene. Las disputas discursivas entre los dos Fernández son un ordenador para la mayor alianza opositora.
 
El elemento unificador no son las coincidencias programáticas entre macristas, radicales y lilitos, sino la crisis del oficialismo y las especulaciones que hacen los dirigentes opositores para ganarle al Frente de Todos en las elecciones de 2023.
 
En ese contexto, la renuncia de Guzmán no desató euforia. En su lugar disparó una cautela que se mueve entre dos cálculos que reflejan el margen de especulaciones de la coalición opositora. Algunos hablan de una debacle acelerada del panperonismo en el poder y otros viejos baqueanos de JxC aseguran que existe una chance de recuperación para el oficialismo que podría sorprender.
 
El punto contrasta con los panegíricos mediáticos que consumen en las conducciones del PRO, de la UCR y de la CC, donde creen que la fragilidad del gobierno podría derivar en una espiral hiperinflacionaria y los influenciadores mediáticos de JxC apostarán por aventar los fantasmas de una crisis difícil de remontar.
 
Ahí se juegan los límites discursivos de JxC por estas horas. Algunos de sus dirigentes hablan de la "irresponsabilidad" del gobierno por su internismo irrefrenable, y otros prefieren guardar silencio para no quedar pegados ante una opinión pública que los podría castigar por hacer leña del árbol caído.
 
Hasta ahora JxC no pudo consensuar una plataforma económica que les permita diferenciarse del escenario planteado por Guzmán con su partida. Los próximos pronunciamientos opositores dependerán de que Fernández retome la iniciativa y relance su gestión. Pero para eso todavía no tienen otra respuesta que el silencio de radio o desensillar hasta que aclare.
 

04-07-2022 / 11:07
Como fuera, en un momento límite Alberto y Cristina acertaron que debían concertar una movida. Que ninguna nueva autoridad merecería el nombre de tal sin contar con espaldarazo de la cúpula del Frente de Todos. La fumata blanca para Silvina Batakis como nueva ministra de Economía surge auspiciosa en ese aspecto. Javier Milei grita que la designada carece de saber técnico: otro espaldarazo, la descalificación de un obtuso, de ultraderecha por añadidura.
 
Desde las distintas facciones del peronismo la recepción fue muy buena. La funcionaria lo merece. Lleva una larga carrera, en carteras difíciles, en la provincia de Buenos Aires y en la Nación. Hasta ahora revistaba en esta gestión, como secretaria de Provincias en el ministerio del Interior. Se lleva bien con Eduardo "Wado" de Pedro, con sus compañeros del Gabinete nacional.
 
También con Daniel Scioli, a quien acompañó en la gobernación y de quien hubiera sido ministra nacional si se ganaban las elecciones de 2015. Desembarca en ese lugar años después en circunstancias desmesuradamente más graves. Tiene experiencia, conoce bien la Argentina. Parece muy buena opción dentro de las que se barajaban. Ser mujer suma puntos. A partir de ahí conviene señalar que le toca una etapa complejísima.
 
La salida de Guzmán acentuó el daño, debilitó al presidente, desmereció su labor como ministro durante más de la mitad del mandato. Como es regla en los debates públicos y deporte nacional se patea al caído. Se lo acusa de todas las plagas que azotan a la Patria. Más de cuatro opinadores o dirigentes dan por sentado que su partida será una panacea, que todo se ordenará. Que un rumbo distinto, con otra funcionaria mejor encaminada, corregirá todas las anomalías, bajará la inflación. Nada de eso sucederá, si alguien lo sabe es Batakis.
 
Sobreviven problemas estructurales y también polémicas respecto de cómo asumirlas. El clásico argumento "los problemas son prioritariamente políticos" es imperfecto. Claro que sin poder público, sin lapicera, manejo del Estado y decisiones no hay política económica exitosa. O más aún: no hay política económica solo simulacros. Pero, sin política no hay plan, programa, o modelo económico que funcione. Con solo la política, no alcanza.
 
Siguen en pie los enérgicos y polarizados debates acerca de qué hacer con los precios, las regulaciones, los mercados cambiarios, los sueldos, la inflación, los planes sociales, el Salario Básico Universal y un pilón de etcéteras.
 

03-07-2022 / 17:07
Harto de los cascotazos y los palos en la rueda K, Martín Guzmán pegó el portazo y dejó al país sin ministro de Economía en medio de una situación de incertidumbre. En menos de un mes renunciaron los dos hombres fuertes de Alberto en el Gabinete. Por estas horas se redefine el equilibrio de fuerzas en el Frente de Todos y el rumbo del país por, al menos, el próximo año y medio.
 
El renunciante ministro de Economía consiguió en sus más de 30 meses al frente de la cartera renegociar la deuda pública en moneda extranjera con los bonistas y el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que entre los problemas pendientes quedó un proceso inflacionario que se complejizó por factores externos y la efectiva implementación de la segmentación de tarifas de gas y electricidad, entre otras cuestiones.
 
En agosto de 2020, Guzmán anunció un acuerdo de reestructuración de la deuda emitida bajo legislación internacional "inclusivo y sostenible", que implicó para la Argentina una carga menor de deuda por US$ 42.500 millones durante los primeros cinco años. Un mes después, se informó la reestructuración de alrededor de 99% de la deuda pública bajo la ley argentina por un monto de US$ 41.715 millones y, a la vez, pudo pesificar unos US$ 687 millones, como resultado del período temprano de aceptación de la oferta de canje.
 
Y, en marzo pasado, se alcanzó un acuerdo con el staff del Fondo Monetario Internacional (FMI), aprobado por el Congreso de la Nación, para refinanciar la deuda récord de aproximadamente USD 45.000 millones que tomó la administración del ex presidente Mauricio Macri. En ese período, en una gestión signada por la pandemia, para minimizar sus consecuencias entre los más desfavorecidos, se implementaron el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).
 

03-07-2022 / 11:07
La decisión del exministro de Economía Martín Guzmán tomó por sorpresa a muchos compañeros de gestión, incluyendo al propio presidente Alberto Fernández. Según información confiable proveniente desde la Casa Rosada y Economía el mandatario había tenido una charla fuerte o una discusión con su ministro record el jueves pasado. Guzmán se quejaba de las trabas interpuestas contra su gestión desde la Secretaría de Energía. Afirmaba que le ataban las manos, lo mismo que en el texto de la dimisión aunque con otras palabras, nombres propios y más precisiones.
 
Fernández, refieren desde el ala política del Gabinete, le prometió que lo pondría a cargo de la Secretaría en cuestión, una demanda recurrente del ministro. Pero supeditó la movida a que Guzmán propusiera a una figura con peso político. Según esta versión, el palique terminó bien o por lo menos con final abierto.
 
Ayer Guzmán difundió su texto en Twitter y recién entonces le avisó de modo remoto al presidente. Adujo, refieren allegados a Fernández, estar cansado de los ataques de Cristina. Gentes de su entorno le dan la razón subrayando que la ex presidenta parangonó su pensamiento con el de Carlos Melconian lo que leen como una afrenta, Subrayan que el presidente piensa parecido: que esas críticas son injustas y dañan mucho.
 
Otros allegados a Alberto cuestionan como desestabilizadora también la alusión que hizo CFK al Salario Básico Universal. La iniciativa tiene entrada como proyecto en Diputados. Siempre fue rechazada por el equipo económico, que no la tenía en su radar. El presidente Fernández también la considera inviable por motivos presupuestarios.
 
El clima reinante en Olivos prodigaba bronca e insatisfacción. La mayor, como es usual, contra las intervenciones de Cristina. La decisión presidencial es mantener el programa económico sin modificaciones, AF la hizo saber a varios ministros. El objetivo de Fernández es llegar a las Primarias Abiertas (PASO) del año que viene y confrontar. Pronostica que la economía seguirá creciendo, que habrá más empleo, que aminorará la desigualdad. Confía en una merma de la inflación, el problema más candente, el que aflige a los argentinos día tras día.
 

02-07-2022 / 11:07
Aunque Milagro Sala fuera el diablo en persona, como la pinta el gobernador jujeño, tampoco hubiera sido excusa legítima para imponer una Corte, jueces y fiscales adictos y corromper testigos supuestamente con el único objetivo de perseguirla, encarcelarla en forma irregular y con acusaciones falsas, demonizarla y martirizarla.
 
En esa escena que involucra al Partido Radical, un partido que se asume como guardián de la República y las instituciones democráticas, está incubado el argumento de las dictaduras para justificarse, así como el respaldo que siempre tuvieron desde un sector de la sociedad.
 
La reacción airada de Gerardo Morales por la visita de Alberto Fernández a la prisionera, la carta donde ironizó sobre el reclamo de cárcel común para los que violaron los derechos humanos, la presencia patética frente a la clínica de un grupito de cinco o seis personas que se autodesignaba como "víctimas de Milagro Sala" y la irrupción destemplada de una agente penitenciaria en el cuarto donde la prisionera se repone de su trombosis, para decirle que deberá estar presa hasta 2024 por la causa del "robo de las bombachas", describen el escenario que protagonizan el gobernador republicano y la dirigente social "terrorista".
 
Por encima de los colores políticos, en esa escena, el terrorista es el gobernador que la orquestó para contrarrestar el efecto que pudiera tener la visita solidaria del Presidente. Hay ciertos ecos, resplandores y reflejos de la forma cómo reaccionaba la dictadura cuando la acusaban los organismos de derechos humanos internacionales.
 
Pasa lo mismo con la estructura de la justificación con la que busca la complicidad de los ciudadanos: "Era la única forma de recuperar la paz y poder gobernar". Una clase media enojada por los cortes de ruta de los movimientos sociales que se referenciaban en Milagro Sala quiere creer esos argumentos y respalda al gobernador, aún cuando sabe que transgredió los principios más elementales de un país democrático.
 
La decisión "oportuna" del juez, la violencia de la agente penitenciaria y el grupito mandado para protestar resultan tan bizarros, tan propios de un tiranuelo, que demuestran que, en vez de ocultarlo, el gobernador incluso se jacta de lo que hizo, porque un sector de la sociedad jujeña lo aplaude, fue su carta más fuerte en las elecciones.
 
La justificación también trae reminiscencias de los argumentos de la dictadura: "para defender a las instituciones, las rompemos", o "el golpe es para defender la democracia" o "tuvimos que invadir la Corte y designar jueces propios porque era la única forma de detenerla". Hay un retintín, un regusto familiar a dictadura no tan lejano.
 

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