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Sociedad e Interés General - 22-06-2012 / 12:06
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 22 DE JUNIO DE 1889 MORÍA ASESINADO LÓPEZ JORDÁN

Ricardo López Jordán: El Último Caudillo Federal En Armas

Ricardo López Jordán: El Último Caudillo Federal En Armas
Retrato del caudillo federal Ricardo López Jordán, salón de los Gobernadores de la Casa Gris (Gobierno de Entre Ríos). Foto: La Opinión Popular
Ricardo López Jordán fue uno de los últimos caudillos federales influyentes en la política de nuestro país. Se alzó en armas en tres ocasiones contra el gobierno centralista y unitario porteño, siendo derrotado en sus intentos.
 
En 1861, en la Batalla de Pavón, López Jordán, Juan Saá y Benjamín Virasoro derrotaron a la caballería porteña por completo, mientras la infantería federal fue rechazada. Pero Urquiza, sin poner en juego todo su ejército, se retiró del combate.
 
Todos los federales vieron que Urquiza se había pasado al bando porteño, lo que es cierto: acordó con Bartolomé Mitre que se le permitiría mantener el poder en su provincia, sin intromisiones; pero a cambio abandonaba a la Confederación Argentina a su suerte.
 
López Jordán jamás perdonó a Urquiza haberse retirado de Pavón y lo culpó que la organización nacional estuviese en manos del centralismo porteño. Durante los años siguientes, los federales del oeste de la Argentina y de Corrientes eran destrozados sin que el jefe del partido federal, Urquiza, interviniera. También una invasión apoyada por Buenos Aires y el Brasil derrocaron al presidente legal del Uruguay y Urquiza no hizo nada.
 
En la Guerra de la Triple Alianza. Urquiza llamó al pueblo entrerriano a la guerra contra el Paraguay, López Jordán le respondió: "Usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca, general, ese pueblo es nuestro amigo. Llámenos para pelear a porteños y brasileños. Estamos prontos. Éstos son nuestros enemigos."
 
Terminaba la Guerra del Paraguay; con 10 mil muertos argentinos, Urquiza recibía en su palacio de San José, y con todos lo honores, al presidente Domingo Faustino Sarmiento, el más encarnizado enemigo de los federales. López Jordán preparó la revolución.
 
Sarmiento tomó la revolución y el asesinato de Urquiza como una provocación en su contra y envió a Entre Ríos un Ejército con veteranos de la Guerra del Paraguay. Nunca declaró al gobierno de López Jordán intervenido (el Congreso Nacional se oponía a esto), directamente dictó un decreto que le declaró la guerra a Entre Ríos como a un país enemigo y decretó a López Jordán y a quienes lo acompañaren reo de rebelión.
 
López Jordán fue derrotado por fuerzas militares superiormente armadas por el gobierno "civilizador" de Sarmiento. Marchó preso, escapó de la prisión y pidió asilo en Uruguay, hasta fines de 1888, en que gracias a una ley de amnistía, regresó al país radicándose en Buenos Aires. Pero el 22 de junio de 1889 fue asesinado en las calles porteñas por Aurelio Casas, en una muerte poco clara, donde la sombra de un asesinato por encargo cubre su paso a la inmortalidad. La familia de Urquiza obsequió luego 35.000 pesos a la esposa de Aurelio Casas.
 
En 1989, el Gobierno de Jorge Busti decidió, como un acto de estricta justicia histórica, que sus restos retornaran a la Patria Chica entrerriana. El último caudillo federal tuvo que esperar 100 años para volver a su tierra y su memoria aún reclama el justo lugar que el panteón de la historia provincial y nacional le debe a su lucha.
 
Escribe: Blas García
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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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