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El clima en Paraná
Un país atravesado sólo por estrategias de poder
Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
Porque cuando tengo que cantar verdades las canto derecho nomás, a lo macho, aunque esas verdades amuestren bicheras donde naides creiba que hubiera gusanos. El orejano
Nacionales - 21-05-2012 / 10:05
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 21 DE MAYO DE 1969 SE PRODUCE UNA PUEBLADA A RAÍZ DE LA FEROZ REPRESIÓN DE LA POLICÍA CONTRA OBREROS Y ESTUDIANTES

El Rosariazo, la insurrección de toda una ciudad contra la dictadura militar de Onganía

El Rosariazo, la insurrección de toda una ciudad contra la dictadura militar de Onganía
Rosario estaba en llamas y preanunciaba el Cordobazo. El 21 de mayo de 1969 a raíz de la feroz represión de la Policía contra obreros y estudiantes, se levantan barricadas en Sarmiento y San Juan en pleno 'Rosariazo'. Ese día fue asesinado un joven obrero de 15 años. Fotos: Carlos Saldi. Colección: Museo de la Memoria.
En mayo de 1969, las puebladas conmovieron a la Argentina. El Rosariazo y el Cordobazo encendieron la rebeldía obrero-estudiantil que buscaba terminar con la dictadura militar pro imperialista del general Onganía.
 
El 15 de mayo de 1969, durante una protesta por la suba del precio del comedor estudiantil en Corrientes, es asesinado por la represión el estudiante Juan José Cabral.
 
El día 17 de mayo, militantes de Ciencias Económicas de Rosario realizaron un acto de repudio en el comedor universitario que fue reprimido por agentes de policía. Adolfo Bello, de 22 años, recibió un balazo en la frente, y moriría esa tarde a causa de las heridas.
 
En la Marcha del Silencio en Rosario, por el asesinato de Bello, donde participan agrupaciones estudiantiles universitarias y secundarias y la opositora CGT de los Argentinos, y donde más de 4.000 manifestantes se enfrentan y hacen retroceder a la policía, cae asesinado el estudiante y obrero metalúrgico Luis Blanco, de 15 años.
 
Los manifestantes, apoyados por la población, que desde las puertas de las casas y las ventanas de los departamentos comenzaron a arrojarse maderas, papeles, trapos y neumáticos para hacer barricadas, para resistir la represión, protagonizan el Rosariazo. Desde la madrugada del 22 de mayo, Rosario es declarada "zona de emergencia bajo jurisdicción militar".
 
Una semana después estalla el Cordobazo y en los meses posteriores otras puebladas incendian la Patria.
 
Escribe: Blas García

Evita, te llevaremos como bandera hasta la victoria siempre
Blas Garcia

El Rosariazo formó parte de una sucesión de movimientos de protestas contra la dictadura militar, incluyendo manifestaciones y huelgas, realizadas en la ciudad de Rosario, entre los meses de mayo y septiembre de 1969 contra el general Juan Carlos Onganía.
 
El autoritarismo de Onganía, y su desprecio por la política, habían cebado el fenómeno de la unidad obrero-estudiantil que, con el tiempo, amalgamó un frente político y social combativo y variado que terminó con su corto reinado.
 
Las convulsiones del Mayo Francés, la influencia del catolicismo tercermundista y su opción por los pobres, los movimientos revolucionarios de sesgo nacionalista y antiimperial, promovieron en un clima de tensión generalizada contra el gobierno militar, como culminación de una escalada comenzada pocos días antes, el 13 de mayo en la provincia de Tucumán, donde los trabajadores del ingenio azucarero Amalia habían tomado las instalaciones en protesta por el impago de sus salarios.
 
Al día siguiente, manifestaciones en la ciudad de Córdoba tomaron la calle contra la supresión del sábado inglés, vigente desde la década del '20. Más de 3.500 obreros reunidos en asamblea para fijar la posición del gremio se enfrentaron con la policía, lo que desembocó en un total de 11 heridos y 26 detenidos.
 
Posteriormente, en la provincia de Corrientes, los estudiantes universitarios protestaron contra el anuncio de un aumento del 500% en los precios del comedor universitario; la policía reprimió la marcha, matando al estudiante correntino Juan José Cabral.
 
 
Madura el Rosariazo
 
El 16 de mayo, a causa de la inquietud producida por el repudio a los sucesos de Corrientes en la Facultad de Medicina, el rector de la Universidad Nacional de Rosario decidió la suspensión de las actividades durante tres días.
 
Los estudiantes se congregaron en el Comedor Universitario, desde donde marcharon por el centro de la ciudad. Mientras tanto, desde la Capital Federal se anunció que se habían despachado refuerzos policiales a Corrientes y que la Gendarmería Nacional de Formosa estaba acuartelada en previsión de acontecimientos similares.
 
Al día siguiente, un grupo de unos 400 estudiantes se reunió nuevamente frente al Comedor Universitario, lanzando volantes y haciendo estallar artefactos de estruendo. La policía reprimió la manifestación que coreaba "Acción, acción, acción para la liberación".
 
Un periodista, Reynaldo Sietecase, describió así los eventos:
 
Un grupo de estudiantes, perseguidos por la policía, corre por la calle Corrientes hacia el sur y dobla por Córdoba, desde Entre Ríos aparecen más policías disparando sus armas. Los estudiantes y decenas de sorprendidos transeúntes quedan encerrados...
 
Algunos estudiantes junto a una docena de paseantes -incluidos varios niños- ingresan a la Galería Melipal. El lugar tiene una sola boca de entrada y salida, por lo que otra vez quedan atrapados a merced de los guardias.
 
Los agentes ingresan al edificio y reanudan la golpiza. Entre los policías se encuentra el oficial inspector Juan Agustín Lezcano, un ex empleado de la boite Franz y Fritz. La gente trata de evitar como puede la lluvia de golpes: se escuchan súplicas, llantos y alaridos. En medio de la confusión suena un disparo. Cuando la policía se repliega queda en el suelo, junto a la escalera que lleva a los pisos superiores, el cuerpo de Adolfo Bello con la cara ensangrentada.
 
 
Reacción por la muerte del estudiante Adolfo Bello
 
El estudiante Adolfo Bello murió pocas horas más tarde. Dos balazos en la frente habían destrozado su cabeza delante de una galería comercial, a metros de una de las esquinas célebres de la ciudad: Córdoba y Corrientes.
 
El ministro del Interior de la dictadura, Guillermo Borda, atribuyó la responsabilidad de los hechos a la actividad política y gremial de la izquierda.
 
La Confederación General del Trabajo de los Argentinos decretó el estado de alerta y citó a un plenario para el 20; mientras tanto, organizaba una olla popular para suplir el comedor, que había sido cerrado por orden de la autoridad. Las manifestaciones cobrarían cada vez más intensidad en los días siguientes.
 
Las asambleas estudiantiles estaban prohibidas. Los alumnos con pelo largo eran mal vistos o perseguidos. Las muchachas con minifalda también. Los estudiantes se congregaban en los comedores universitarios. Allí comían y debatían. Los comedores universitarios fueron cerrados por las autoridades. Los estudiantes armaron una olla popular frente al local de la CGT A. La mezcla explosiva para la rebelión estaba rubricada.
 
El 20 de mayo, los estudiantes rosarinos anunciaron un paro nacional. Medidas similares tuvieron lugar en otras provincias: en Córdoba se realizó una marcha del silencio, en Corrientes, los docentes pidieron la destitución de las autoridades universitarias y en Mendoza se dispuso un paro de actividades y una marcha del silencio.
 
 
Estalla el Rosariazo
 
El 21 de mayo, las agrupaciones estudiantiles universitarias y de enseñanzas secundarias de Rosario y la CGT de los Argentinos convocaron a una nueva marcha de protesta, que partiría desde la olla popular instalada frente al local de la CGT A.
 
Raimundo Ongaro fue uno de los oradores en la asamblea previa. Las fuerzas de seguridad, mientras tanto, acordonaron la zona con fuerzas de infantería, caballería y vehículos blindados, instando a los manifestantes a disolver la concentración. Pese al operativo de seguridad se congregaron más de 4.000 personas.
 
Cuando iniciaron la movilización fueron reprimidos con gases lacrimógenos y fuerza física por la policía. El enfrentamiento devino campal, montándose barricadas en las calles y encendiéndose hogueras. Durante horas la policía intentó contener a los manifestantes, pero finalmente debió retirarse.
 
Desde las puertas de las casas y desde las ventanas de los departamentos comenzaron a arrojarse maderas, papeles, trapos, neumáticos para hacer barricadas, para la resistencia.
 
Los manifestantes intentaron brevemente tomar la Jefatura de Policía, pero renunciaron a la idea y ocuparon el rectorado de la Universidad y la sede de transmisión de LT8 Radio Rosario.
 
Ráfagas de balas fueron disparadas por la policía para frenar la insurrección. Cuando se disolvió un poco el desconcierto, ya entrada la noche, yacía sobre la vereda Luis Norberto Blanco, un estudiante metalúrgico de sólo 15 años. Estaba mal herido. Las fuerzas de seguridad atacaron también al médico que lo asistía y el joven murió pocos después en un sanatorio.
Desde la madrugada del 22, Rosario fue declarada zona de emergencia bajo jurisdicción militar. El general Roberto Fonseca quedó al frente del gobierno. Entre patrullas de gendarmería, 89 personas fueron detenidas como consecuencia de la marcha.
 
El 23, un grupo de 38 sindicatos dispuso la realización de un masivo paro industrial. Junto con una declaración de los sectores de la Iglesia más afines a los grupos obreros, la huelga fue un duro revés para el gobierno.
 
Más de 7.000 personas acompañaron al féretro de Blanco en su procesión hacia el cementerio y los obreros de la Unión Ferroviaria, que había adherido al paro, se manifestaron contra la suspensión de los delegados que tomaron la medida. El conflicto en los ferrocarriles sería agudo y desembocaría directamente en el Segundo Rosariazo pocos meses más tarde.
 
Mientras tanto, la oposición al gobierno se materializaba en la negativa de numerosos eclesiásticos a celebrar el Te Deum del 25 de mayo y pocos días más tarde en la insurrección del Cordobazo, seguido de un paro nacional. Cuando el 20 de junio el general Onganía visitó el rosarino Monumento a la Bandera, la CGT lo declaró persona non grata.
 
Apenas ocho días después un alzamiento de mayores proporciones aún, conmovía a Córdoba y a la nación. Se trató del Cordobazo y en opinión de uno de sus líderes, el sindicalista Agustín Tosco, tuvo una inocultable inspiración en aquellos días rosarinos de mayo.
 
Escribe: Blas García

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El Rosariazo, la insurrección de toda una ciudad contra la dictadura militar de Onganía
Colectivos quemados por los manifestantes durante el Rosariazo.
El Rosariazo, la insurrección de toda una ciudad contra la dictadura militar de Onganía
Feroz represión de la Policía contra obreros y estudiantes.
01-10-2014 / 10:10
01-10-2014 / 10:10
 
Entre las frases preferidas de Cristina Kirchner, hay una que le ha gustado especialmente en sus últimos discursos y que viene ganando posiciones en su ranking personal: "Si tiene cuatro patas, mueve la cola y hace guau, entonces es un perro, lo llamen como lo llamen".
 
Nadie osaría contradecir esta afirmación, que en la interpretación de Cristina significa que hay movimientos tan obvios por parte de dirigentes opositores, empresas, corporaciones y buitres diversos que queda claramente a la vista su afán conspirativo, por más que se esmeren en disimularlo.
 
Es probable que la Presidenta no se haya detenido a reflexionar respecto de cómo esa misma frase, que tanto le gusta citar para referirse a la obviedad de las actitudes ajenas, también puede ser aplicada a las propias políticas del Gobierno.
 
Por ejemplo, a la del desdoblamiento cambiario "de facto", que funcionarios se esmeran en desmentir, ya sea a través de declaraciones como las de Jorge Capitanich, las de Emanuel Alvarez Agis o bien mediante un comunicado del Banco Central.
 
Y este argumento terminó de ser cerrado ayer con el durísimo discurso de la Presidenta, que embistió con todo y contra todos. En uno de sus embates, dio a entender que no sólo no reconoce al mercado del conta con liqui como un mecanismo legal sino que, además, ve a este instrumento como parte integrante de un plan conspirativo.
 
Lo contradictorio del caso es que -lejos de obrar como un sistema desestabilizador- esta vía para hacerse de dólares "caros" le ha hecho al Gobierno el gran favor de alivianar la pesada carga que recae sobre las alicaídas reservas del Banco Central.
 
En efecto, si no fuera por empresarios dispuestos a pagar un tipo de cambio nada menos que de $15,20 -es decir, un 80% más que el valor oficial- las arcas de la entidad hoy se hubiesen desplomado aun más.
 
El único problema de esta estrategia de comunicación política -tendiente a negar un desdoblamiento- es, precisamente, que choca contra una realidad en la que se evidencia que:
 
1. Los importadores tienen crecientes dificultades para acceder a los dólares que necesitan para pagar la mercadería, al punto que en agosto las compras al exterior se desplomaron un 20%.
 
2. Desde el Gobierno dan a entender que tampoco habrá divisas del Banco Central para que actividades clave -como la industria automotriz- puedan cancelar su abultada deuda por compras al exterior ya efectuadas.
 
3. El Ejecutivo se vio forzado a "cuotificar" los dólares. Es decir, a asignarle "pequeños cupos" a algunos sectores (no alcanza para todos), como los u$s100 millones por mes para la industria automotriz y unos u$s130 millones para el ensamble en Tierra del Fuego. Por cierto, estas cifras no les resultan suficientes ni para cubrir la tercera parte de lo que necesitan para funcionar normalmente.
 
4. Las empresas se ven obligadas a recurrir al mercado del "contado con liqui" para hacerse de los billetes verdes que el Gobierno no les vende. Tal es así que el volumen de operaciones aumentó más de un 100% en un mes.

01-10-2014 / 09:10
  Cristina Fernández volvió a reunir anoche a la militancia rentada y a los funcionarios aplaudidores en los patios y salones de la Casa Rosada. Lo hizo con el objetivo de llevar sus teorías conspirativas a la máxima expresión, al borde de la irracionalidad, hablando sobre supuestas "maniobras de pinzas", "atentados" e intentos "desestabilizadores".
  
Reclamó al mundo que le deje pagar la deuda pero según sus propias reglas, y acusó a ese mismo mundo de querer "tirar abajo" la restructuración de la deuda "para que volvamos a deber miles de millones de dólares". Llamó "basura" a lo que publican los diarios. "Senil" al juez Griesa. "Idiotas", a los productores agropecuarios. "Provocador y cínico" al encargado de la embajada yanqui, al que concedió la gracia de permitirle permanecer en el país. Se vio a una mujer al borde de un ataque de nervios.
 
El momento más bizarro fue cuando se refirió a que el terrorista Estado Islámico (los fundamentalistas árabes que decapitan periodistas en Medio Oriente) no son quienes quieren matarla sino que "si le pasa algo, miren hacia el Norte, no hacia Oriente. Digan lo que digan, si me pasa algo, no viene de Oriente", reiteró, desencajada. Sugirió así, que los yanquis podrían estar planeando que le pase algo.
 
Eso no fue todo. Cristina no se puso colorada al negar que haya problemas en la economía, solo que los atribuyó a "tres o cuatro vivos quieren lucrar con todos los argentinos". Y luego remarcó: "hay sectores que pretenden voltear al gobierno y hacerlo con ayuda extranjera". ¿Qué pruebas mostró ante esta irresponsable afirmación? Ninguna.
 
Solamente menciones abstractas, metiendo a todos los acusados en una misma bolsa. En un furibundo discurso, imitando a Nicolás Maduro de Venezuela, embistió contra todas y todos: los operadores del mercado cambiario, los agentes de Bolsa, bancos y casas de cambio, pidió que la Comisión Nacional de Valores investiguen al Mariva, criticó también al Macro, Patagonia y otros bancos.
 
Cristina dijo que los entes reguladores deben investigar el dólar contado con liqui y reiteró las amenazas de otros funcionarios contra la difusión de datos del mercado libre. La situación, obviamente es espesa porque es una Presidenta desesperada, que no tiene dólares suficientes, se encuentra aislada y no sabe hacia dónde salir.
 
Cristina es la comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, tiene a su disposición todas las fuerzas de seguridad de alcance federal y los servicios de inteligencia. Por eso no puede ni debe realizar denuncias al boleo, con total ligereza, con el sólo objetivo de ponerse en lugar de víctima, con la fantasía de una multiconspiración.
 
Las reales victimas de toda esta situación son los millones de argentinos que están sufriendo las consecuencias de las políticas económicas erradas de CFK y Kicillof, con una inflación desenfrenada del 40% anual que pulveriza salarios; el déficit fiscal del 4% del PBI; la desastrosa política energética; el derrumbe del consumo; la caída inocultable del empleo y la pobreza emergente. Y con una recesión que está destruyendo la producción y el trabajo genuino.
 
Echarle la culpa de todos los males a la oposición, a los medios, a los "arbolitos", a los fondos buitre y al gobierno yanqui, solamente es una estrategia de Cristina para seguir sin instrumentar algún tipo de salida para la crisis económica y social. Es la mejor forma de mantener el status quo. Pero, el pueblo hace rato que no come vidrio. Y ya dictaminó que, a partir de diciembre de 2015, comenzará a escribirse otra historia.
 
La Opinión Popular

30-09-2014 / 19:09
30-09-2014 / 16:09
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