La Opinión Popular
                  04:14  |  Sábado 20 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Un país atravesado sólo por estrategias de poder
Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
“Si llego a la Casa Rosada irá preso cualquier persona que comete un delito sin importar si es extranjero, argentino o vicepresidente de la Nación”. Julio Cobos
Nacionales - 21-05-2012 / 10:05
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 21 DE MAYO DE 1969 SE PRODUCE UNA PUEBLADA A RAÍZ DE LA FEROZ REPRESIÓN DE LA POLICÍA CONTRA OBREROS Y ESTUDIANTES

El Rosariazo, la insurrección de toda una ciudad contra la dictadura militar de Onganía

El Rosariazo, la insurrección de toda una ciudad contra la dictadura militar de Onganía
Rosario estaba en llamas y preanunciaba el Cordobazo. El 21 de mayo de 1969 a raíz de la feroz represión de la Policía contra obreros y estudiantes, se levantan barricadas en Sarmiento y San Juan en pleno 'Rosariazo'. Ese día fue asesinado un joven obrero de 15 años. Fotos: Carlos Saldi. Colección: Museo de la Memoria.
En mayo de 1969, las puebladas conmovieron a la Argentina. El Rosariazo y el Cordobazo encendieron la rebeldía obrero-estudiantil que buscaba terminar con la dictadura militar pro imperialista del general Onganía.
 
El 15 de mayo de 1969, durante una protesta por la suba del precio del comedor estudiantil en Corrientes, es asesinado por la represión el estudiante Juan José Cabral.
 
El día 17 de mayo, militantes de Ciencias Económicas de Rosario realizaron un acto de repudio en el comedor universitario que fue reprimido por agentes de policía. Adolfo Bello, de 22 años, recibió un balazo en la frente, y moriría esa tarde a causa de las heridas.
 
En la Marcha del Silencio en Rosario, por el asesinato de Bello, donde participan agrupaciones estudiantiles universitarias y secundarias y la opositora CGT de los Argentinos, y donde más de 4.000 manifestantes se enfrentan y hacen retroceder a la policía, cae asesinado el estudiante y obrero metalúrgico Luis Blanco, de 15 años.
 
Los manifestantes, apoyados por la población, que desde las puertas de las casas y las ventanas de los departamentos comenzaron a arrojarse maderas, papeles, trapos y neumáticos para hacer barricadas, para resistir la represión, protagonizan el Rosariazo. Desde la madrugada del 22 de mayo, Rosario es declarada "zona de emergencia bajo jurisdicción militar".
 
Una semana después estalla el Cordobazo y en los meses posteriores otras puebladas incendian la Patria.
 
Escribe: Blas García

Evita, te llevaremos como bandera hasta la victoria siempre
Blas Garcia

El Rosariazo formó parte de una sucesión de movimientos de protestas contra la dictadura militar, incluyendo manifestaciones y huelgas, realizadas en la ciudad de Rosario, entre los meses de mayo y septiembre de 1969 contra el general Juan Carlos Onganía.
 
El autoritarismo de Onganía, y su desprecio por la política, habían cebado el fenómeno de la unidad obrero-estudiantil que, con el tiempo, amalgamó un frente político y social combativo y variado que terminó con su corto reinado.
 
Las convulsiones del Mayo Francés, la influencia del catolicismo tercermundista y su opción por los pobres, los movimientos revolucionarios de sesgo nacionalista y antiimperial, promovieron en un clima de tensión generalizada contra el gobierno militar, como culminación de una escalada comenzada pocos días antes, el 13 de mayo en la provincia de Tucumán, donde los trabajadores del ingenio azucarero Amalia habían tomado las instalaciones en protesta por el impago de sus salarios.
 
Al día siguiente, manifestaciones en la ciudad de Córdoba tomaron la calle contra la supresión del sábado inglés, vigente desde la década del '20. Más de 3.500 obreros reunidos en asamblea para fijar la posición del gremio se enfrentaron con la policía, lo que desembocó en un total de 11 heridos y 26 detenidos.
 
Posteriormente, en la provincia de Corrientes, los estudiantes universitarios protestaron contra el anuncio de un aumento del 500% en los precios del comedor universitario; la policía reprimió la marcha, matando al estudiante correntino Juan José Cabral.
 
 
Madura el Rosariazo
 
El 16 de mayo, a causa de la inquietud producida por el repudio a los sucesos de Corrientes en la Facultad de Medicina, el rector de la Universidad Nacional de Rosario decidió la suspensión de las actividades durante tres días.
 
Los estudiantes se congregaron en el Comedor Universitario, desde donde marcharon por el centro de la ciudad. Mientras tanto, desde la Capital Federal se anunció que se habían despachado refuerzos policiales a Corrientes y que la Gendarmería Nacional de Formosa estaba acuartelada en previsión de acontecimientos similares.
 
Al día siguiente, un grupo de unos 400 estudiantes se reunió nuevamente frente al Comedor Universitario, lanzando volantes y haciendo estallar artefactos de estruendo. La policía reprimió la manifestación que coreaba "Acción, acción, acción para la liberación".
 
Un periodista, Reynaldo Sietecase, describió así los eventos:
 
Un grupo de estudiantes, perseguidos por la policía, corre por la calle Corrientes hacia el sur y dobla por Córdoba, desde Entre Ríos aparecen más policías disparando sus armas. Los estudiantes y decenas de sorprendidos transeúntes quedan encerrados...
 
Algunos estudiantes junto a una docena de paseantes -incluidos varios niños- ingresan a la Galería Melipal. El lugar tiene una sola boca de entrada y salida, por lo que otra vez quedan atrapados a merced de los guardias.
 
Los agentes ingresan al edificio y reanudan la golpiza. Entre los policías se encuentra el oficial inspector Juan Agustín Lezcano, un ex empleado de la boite Franz y Fritz. La gente trata de evitar como puede la lluvia de golpes: se escuchan súplicas, llantos y alaridos. En medio de la confusión suena un disparo. Cuando la policía se repliega queda en el suelo, junto a la escalera que lleva a los pisos superiores, el cuerpo de Adolfo Bello con la cara ensangrentada.
 
 
Reacción por la muerte del estudiante Adolfo Bello
 
El estudiante Adolfo Bello murió pocas horas más tarde. Dos balazos en la frente habían destrozado su cabeza delante de una galería comercial, a metros de una de las esquinas célebres de la ciudad: Córdoba y Corrientes.
 
El ministro del Interior de la dictadura, Guillermo Borda, atribuyó la responsabilidad de los hechos a la actividad política y gremial de la izquierda.
 
La Confederación General del Trabajo de los Argentinos decretó el estado de alerta y citó a un plenario para el 20; mientras tanto, organizaba una olla popular para suplir el comedor, que había sido cerrado por orden de la autoridad. Las manifestaciones cobrarían cada vez más intensidad en los días siguientes.
 
Las asambleas estudiantiles estaban prohibidas. Los alumnos con pelo largo eran mal vistos o perseguidos. Las muchachas con minifalda también. Los estudiantes se congregaban en los comedores universitarios. Allí comían y debatían. Los comedores universitarios fueron cerrados por las autoridades. Los estudiantes armaron una olla popular frente al local de la CGT A. La mezcla explosiva para la rebelión estaba rubricada.
 
El 20 de mayo, los estudiantes rosarinos anunciaron un paro nacional. Medidas similares tuvieron lugar en otras provincias: en Córdoba se realizó una marcha del silencio, en Corrientes, los docentes pidieron la destitución de las autoridades universitarias y en Mendoza se dispuso un paro de actividades y una marcha del silencio.
 
 
Estalla el Rosariazo
 
El 21 de mayo, las agrupaciones estudiantiles universitarias y de enseñanzas secundarias de Rosario y la CGT de los Argentinos convocaron a una nueva marcha de protesta, que partiría desde la olla popular instalada frente al local de la CGT A.
 
Raimundo Ongaro fue uno de los oradores en la asamblea previa. Las fuerzas de seguridad, mientras tanto, acordonaron la zona con fuerzas de infantería, caballería y vehículos blindados, instando a los manifestantes a disolver la concentración. Pese al operativo de seguridad se congregaron más de 4.000 personas.
 
Cuando iniciaron la movilización fueron reprimidos con gases lacrimógenos y fuerza física por la policía. El enfrentamiento devino campal, montándose barricadas en las calles y encendiéndose hogueras. Durante horas la policía intentó contener a los manifestantes, pero finalmente debió retirarse.
 
Desde las puertas de las casas y desde las ventanas de los departamentos comenzaron a arrojarse maderas, papeles, trapos, neumáticos para hacer barricadas, para la resistencia.
 
Los manifestantes intentaron brevemente tomar la Jefatura de Policía, pero renunciaron a la idea y ocuparon el rectorado de la Universidad y la sede de transmisión de LT8 Radio Rosario.
 
Ráfagas de balas fueron disparadas por la policía para frenar la insurrección. Cuando se disolvió un poco el desconcierto, ya entrada la noche, yacía sobre la vereda Luis Norberto Blanco, un estudiante metalúrgico de sólo 15 años. Estaba mal herido. Las fuerzas de seguridad atacaron también al médico que lo asistía y el joven murió pocos después en un sanatorio.
Desde la madrugada del 22, Rosario fue declarada zona de emergencia bajo jurisdicción militar. El general Roberto Fonseca quedó al frente del gobierno. Entre patrullas de gendarmería, 89 personas fueron detenidas como consecuencia de la marcha.
 
El 23, un grupo de 38 sindicatos dispuso la realización de un masivo paro industrial. Junto con una declaración de los sectores de la Iglesia más afines a los grupos obreros, la huelga fue un duro revés para el gobierno.
 
Más de 7.000 personas acompañaron al féretro de Blanco en su procesión hacia el cementerio y los obreros de la Unión Ferroviaria, que había adherido al paro, se manifestaron contra la suspensión de los delegados que tomaron la medida. El conflicto en los ferrocarriles sería agudo y desembocaría directamente en el Segundo Rosariazo pocos meses más tarde.
 
Mientras tanto, la oposición al gobierno se materializaba en la negativa de numerosos eclesiásticos a celebrar el Te Deum del 25 de mayo y pocos días más tarde en la insurrección del Cordobazo, seguido de un paro nacional. Cuando el 20 de junio el general Onganía visitó el rosarino Monumento a la Bandera, la CGT lo declaró persona non grata.
 
Apenas ocho días después un alzamiento de mayores proporciones aún, conmovía a Córdoba y a la nación. Se trató del Cordobazo y en opinión de uno de sus líderes, el sindicalista Agustín Tosco, tuvo una inocultable inspiración en aquellos días rosarinos de mayo.
 
Escribe: Blas García

Agreganos como amigo a Facebook
El Rosariazo, la insurrección de toda una ciudad contra la dictadura militar de Onganía
Colectivos quemados por los manifestantes durante el Rosariazo.
El Rosariazo, la insurrección de toda una ciudad contra la dictadura militar de Onganía
Feroz represión de la Policía contra obreros y estudiantes.
19-12-2014 / 16:12
19-12-2014 / 11:12
19-12-2014 / 09:12
  En su última reunión de 2014, el Consejo de la Magistratura designó, sin acuerdo del Senado y con los votos del cristinismo, al secretario del Juzgado, Laureano Alberto Durán, un empleado ultra kirchnerista de rango medio, como juez subrogante del estratégico juzgado federal Nº 1 de La Plata que tiene la competencia exclusiva en materia electoral y que estaba vacante.
 
Durán es secretario de la Cámara Federal de la Plata y fue elegido con los 7 votos del oficialismo en el Consejo. Votaron en contra los 6 miembros de la oposición, quienes denunciaron que con ese nombramiento se violó el proceso de designación. También fue designado otro secretario, Jorge Di Lorenzo, en el juzgado federal Nº 3 vacante y encargado de "subrogar" al Nº 1 en caso de licencia o vacancia.
 
Frente a estos nombramientos, los principales referentes de la oposición se mostraron juntos ayer para acusar al Gobierno de CFK de llevar adelante "un plan sistemático de coacción de la Justicia". Convocados por el radicalismo, candidatos y referentes de toda la oposición realizaron un acto en el Senado para rechazar los nombramiento.
 
Tanto Durán como Di Lorenzo fueron designados como "subrogantes", sin acuerdo del Senado, hasta tanto se definan los concursos para la designación de los titulares definitivos de esos juzgados. Pero los concursos pueden durar años.
 
Antes de estos nombramientos ya se había planteado una fuerte discrepancia dentro del Consejo y en la propia Justicia Federal sobre si es válido o no designar a secretarios para cumplir el rol de jueces. Un reglamento del Consejo de la Magistratura prevé para casos excepcionales el nombramiento de secretarios como jueces subrogantes, pero esa alternativa no está contemplada por la ley.
 
A la designación en el juzgado que condujo Blanco durante casi 20 años se le prestaba una especial atención en vísperas del año electoral. Tendrá a su cargo nada menos que el control y supervisión de todo lo vinculado a las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, desde la habilitación de candidatos hasta la confección de los padrones.
 
"Los partidos políticos tienen un gran temor de parcialidad. De este juez sale el gobernador de la provincia de Buenos Aires", afirmó Gustavo Valdés, diputado nacional de la UCR. Y el senador radical Ángel Rozas dijo que Durán "es un secretario elegido por la mayoría oficialista que no reúne los requisitos para ser juez. Estamos ante un hecho de gravedad institucional", advirtió.
 
No obstante, el tema no está cerrado. Derrotada en el Consejo, la oposición dará batalla en los tribunales. Los consejeros radicales llevarán el caso ante "los máximos organismos judiciales de la Argentina" y el massismo ya tiene listo un amparo que planea presentar en el fuero contencioso administrativo.
 
La democracia tiene muchas falencias. Pero nunca se dudó sobre la transparencia de sus resultados electorales. Es uno de los mayores logros del sistema y es necesario que el Gobierno de CFK se comprometa en resguardar la institucionalidad.
 
La Opinión Popular

19-12-2014 / 08:12
  La estrategia del gobierno de Cristina Fernández para prevenir los ya "tradicionales" saqueos de fin de año se basa en abrir el paraguas antes de tiempo y denunciar la presencia de conspiradores destituyentes. Es decir, de grupos que venían trabajando entre las sombras para infundir temor y generar desestabilización.
 
Sin embargo, entre los discursos de Cristina por un lado, y la exhibición del despliegue policial de Sergio Berni por otro, el Gobierno ha sido lo suficientemente persuasivo como para desactivar este tipo de movimientos organizados.
 
En cierta medida, las palabras de Cristina parecen haber rendido sus frutos en cuanto a haber condicionado a los actores políticos de alto perfil. De hecho, muchos optaron por moderar sus reclamos para así evitar recibir el mote de "incendiarios". "En estos momentos, no hay llamados a movilizaciones opositoras, porque los dirigentes saben que la gente podría tornarse incontrolable", opina el analista político Jorge Giacobbe.
 
Sin embargo, hay otro factor que al Gobierno se le escapa: los saqueos previos no sólo se habían conformado por un puñado de activistas que "encendieron la mecha" sino, sobre todo, por miles de personas de escasos recursos que, por su cuenta, arrasaron los comercios.
 
Esto último, en una clara demostración de que ellos tienen su propia interpretación sobre los tan difundidos conceptos de "inclusión social" y de que se toman muy en serio que el consumo debe ser "para todos y todas".
 
Es ahí donde reside el mayor desafío del cristinismo en estas vísperas navideñas: en darle a los más necesitados los argumentos necesarios para no volver a incurrir en desmanes.
 
Un punto resulta bien claro: la ayuda debe llegar en tiempo y forma y, además, no debe ser percibida como "una migaja". En otras palabras, tiene que estar a la altura del "costo de oportunidad" que les significa no protagonizar otro hecho delictivo.
 
"Los gobernantes están al tanto de que los reclamos populares excederán los de años anteriores. Y son conscientes de que, si los hay, van a estar dirigidos directamente al poder político", afirma Guillermo Belliboli, integrante de la dirección nacional de Polo Obrero.
 
El aspecto más duro de admitir para el cristinismo es que, después de tanta "década ganada", y en abierta contradicción con la "inclusión" que proclama el relato oficial, sigue existiendo una gran fragilidad del tejido social en la Argentina.
 
La sensación que dejaron los últimos diciembres es que, más allá del hecho circunstancial que dio pie a los saqueos, existe una situación de pobreza y marginalidad que resulta fértil para que cualquier chispa se transforme rápidamente en una hoguera.

18-12-2014 / 18:12
NicoSal Web Design

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar