La Opinión Popular
                  13:50  |  Viernes 30 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Hay que recuperar el progresismo
Por Luis Alberto Romero - Historiador.
"La realidad es la del tarifazo. La realidad es la de la cantidad de gente que se está quedando sin trabajo.” Adán Bahl, Vicegobernador de Entre Ríos
Nacionales - 19-02-2012 / 09:02
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 19 DE FEBRERO DE 1948 INAUGURACIÓN DEL FERROCARRIL SALTA-ANTOFAGASTA. OTRO LOGRO DE LA POLÍTICA NACIONAL Y REVOLUCIONARIA DEL PERONISMO

Juan Perón inaugura el tren trasandino del norte luego llamado “tren de las nubes”

Juan Perón inaugura el tren trasandino del norte luego llamado “tren de las nubes”
Tren de las nubes.
La obra, ejecutada a lo largo de 27 años, se inició con el gobierno nacional y popular de Hipólito Irigoyen en 1921; cobró impulso en 1941 bajo la presidencia de Ramón Castillo, y se inauguró el 19 de febrero de 1948 bajo la presidencia de Juan Perón quien le había dado el apoyo necesario con aportes suficientes por parte del Estado Nacional.
 
En los trabajos, realizados en condiciones muy hostiles, participaron muchos inmigrantes, entre ellos Josep Broz, quien posteriormente pasó a la historia como "el mariscal Tito" que gobernó Yugoslavia desde 1945 a 1980.
 
Esta obra fue una larga y denodada aspiración del yrigoyenismo en el gobierno, que no pudo concretar por el boicot sistemático de las cámaras legislativas, aún en manos de los conservadores extranjerizantes y fieles al capital británico que controlaban los trenes argentinos.
 
La inauguración daba cuenta de la irrevocable decisión nacional, popular, latinoamericanista y revolucionaria del gobierno de Perón que buscaba una relación económica y política cada vez mas estrecha con los países hermanos del Cono Sur.
 
La Opinión Popular


La obra, ejecutada a lo largo de 27 años, se inició con el gobierno de Hipólito Irigoyen en 1921; cobró impulso en 1941 bajo la presidencia de Ramón Castillo, y se inauguró el 20 de febrero de 1948 bajo la presidencia de Juan D. Perón quien le había dado el impulso necesario con aportes suficientes por parte del estado nacional.
 
Tres mártires tuvo el Polvorilla; el primero un remachador, cuyo nombre no puede ubicarse.  El segundo fue Sirilo Nalboa, boliviano, que era ajustador de bulones y que en un descuido se le soltó el cinturón de seguridad y cayo desde 50 metros. 
 
El más dramático lo protagonizó un joven polaco, Victorio Mortizewicz, quien antes de viajar a su lejana patria quiso despedirse de la obra en la que estuvo trabajando por dos años.  Subiendo por una de las pilas del viaducto, al llegar a los 30 metros perdió pie y se mato. 
 
Todos velan desde su sueño eterno, en el cementerio de Mina Concordia, la imponente obra, metida en medio del silencio de los cerros milenarios.
 
En los trabajos pertinentes, realizados en condiciones muy hostiles, participaron muchos inmigrantes, entre ellos Josep Broz, quien posteriormente pasó a la historia como "el mariscal Tito" que gobernó Yugoslavia desde 1945 a 1980.
 
Hay anécdota dramática  cuando el maquinista Varas, elegido entre 3, junto a los ingenieros C. Michaud y M. Pouzol, realizaron la prueba de resistencia del gigantesco artificio.  Cuando la máquina pisa la estructura el hierro empieza a rechinar, dando la impresión que la espectacular obra se vendría abajo como un castillo de naipes.  Pero el susto pasó, y la máquina quedó 20 cm. más abajo del nivel de entrada, por lo que se debió hacer el rebaje necesario. 
 
El tren une las localidades de Salta, Cerrillos, Rosario de Lerma, San Antonio de los Cobres, Salar de Pocitos, Toco Toco, Caipe y Socompa (571 km) del lado argentino.  Ya en Chile, une las localidades de Victoria, Palestina y Antofagasta sobre el Océano Pacífico. La altura máxima del Ramal C-14 es de 4.475 metros en Abra Chorrillos.  Este Ramal dispone de 33 puentes de acero, 21 túneles con una longitud total de 3.234 metros, provee 7 cobertizos y 13 viaductos.  Entre Salta y Antofagasta hay 905 km de trocha métrica.  En Chile se conecta con la empresa ferroviaria FERRONOR. 
 
Además de las alternativas vinculatorias con Chile y también con Bolivia, la conexión por tren llega hacia el Oeste por el puerto Barranqueras en la provincia del Chaco, con empleo de la Hidrovía Paraguay-Paraná, para seguir hacia el norte, y en Corumbá (Brasil, cerca de la frontera con Bolivia), conectarse con el tren brasileño que llega a San Paulo, convirtiéndose en un "corredor bioceánico" que debe profundizarse en su desarrollo.
 
Desde la Argentina a Chile se aportan hidroboracita, carbonato de litio, azúcar, harina, gas lienado de petróleo, muebles, entre otros productos.  De Chile a la Argentina se exportaban fertilizantes, insumos para la minería, bicicletas, repuestos para maquinarias.
 
En Chile, las vías llegan hasta Antofagasta y en el proyecto del megapuerto de Mejillones, en el norte del país, se incluye el modo ferroviario. En 1997, el Ramal C-14 tuvo un movimiento de cargas de exportación de 93.000 toneladas y un movimiento de cargas de importación de 20.000 toneladas. 
 
El movimiento interno de cargas en 1997 fue de 130.000 toneladas, fundamentalmente con transporte de minerales.
 
Fuente: Nac & Pop

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30-09-2016 / 10:09
Atrás quedaron las amenazas de medidas de lucha; la denuncia de que "Macri gobierna para los patrones"; o el "inminente" anuncio de un "paro contundente". "No hay ni una tregua ni una fecha de paro", se escapó, jugando con las palabras, Héctor Daer, miembro del triunvirato de conducción de la CGT, que completan Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña.
 
Antes de ingresar a la reunión del Consejo Directivo de la CGT, Schmid anticipó un paro para "algún día de octubre", pero luego sus pares le quitaron respaldo. "No podemos dejarnos correr por los movimientos sociales y parar el país. Es momento de negociar", le achacaron. El más cauteloso es Luis Barrionuevo, padrino de Acuña y el único sindicalista de diálogo frecuente con Mauricio Macri.
 
Medio Gabinete recibió a los principales dirigentes de la CGT y lograron que le bajaran el tono a la posibilidad de hacer un paro general y se concentraron en negociar beneficios. Estaban los ministros Jorge Triaca (Trabajo), Alfonso Prat Gay (Hacienda), Francisco Cabrera (Producción), Rogelio Frigerio (Interior) y el poderoso vicejefe del Gabinete de ministros, Mario Quintana.
 
Los sindicatos exigen varias condiciones para no salir a la calle. La primera es una reducción gradual del impuesto a las ganancias para los trabajadores, con un cronograma claro para mostrar en las bases. También reclaman un bono de fin de año para compensar la inflación acumulada y que se exima ganancias del medio aguinaldo de diciembre.
 
En principio los sindicalistas aceptarían no reabrir las paritarias o reducirla al mínimo posible de sindicatos, una súplica del Gobierno para no complicar su plan de reducción de la inflación, justo cuando empieza a dar señales de desaceleración.
 
En rigor se trata de un pacto no escrito que celebró Triaca meses atrás que a cambio de liberar los 29 mil millones de las obras sociales que el Estado retenía desde la época de Cristina Fernández, se acordó que contribuyan a la paz social no convocando a paros y acompañen el esfuerzo para bajar la inflación.
 
Los sindicalistas reconocen que está empezó a bajar, pero también tienen la presión de los sindicatos de izquierda como los que nuclea la CTA, que ante la recesión estableció una alianza táctica con las organización sociales, de combate más frontal al Gobierno de Macri.
 
Por eso, mientras hacen como que pelean por reabrir las paritarias, los principales sindicatos están tratando de compensar aunque sea un poco la caída del poder adquisitivo -que ronda los 10 puntos- por medio de bonificaciones, como viáticos y extras, que no generan el impacto inflacionario directo de un anuncio de aumento salarial.
 
Pero saben que necesitan logros concretos para que la CTA y los movimientos sociales no les marquen la agenda, con medidas como la emergencia social que promueven en el Congreso o multitudinarias manifestaciones como la de hace un mes en plaza de Mayo.
 
La Opinión Popular

30-09-2016 / 08:09
El Fondo Monetario Internacional (FMI) cerró su revisión de la situación argentina con grandes elogios a la orientación económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri y duros cuestionamientos a los controles sobre el poder económico que aplicaba el gobierno anterior. Considera que "el nivel de consumo era insostenible" y que no se incentivaba la rentabilidad empresarial.
 
Los técnicos del FMI que vinieron al país, con la misión de preparar la auditoria estadística del Artículo IV, defendieron cada una de las iniciativas tomadas por el equipo económico macrista en los últimos meses para "reordenar" las variables macroeconómicas, aunque no mencionaron palabra alguna acerca del aumento de la pobreza, la pérdida de puestos de trabajo en la industria, la construcción y el comercio y la distribución regresiva de los ingresos. Apuntaron que antes de la llegada de Cambiemos se promocionaba en forma "insostenible" el consumo de la población y se desincentivaba la rentabilidad de las empresas. Nos felicita el FMI... estamos fritos.
 
"Al entrar en funciones en diciembre del año pasado, el nuevo Gobierno argentino se enfrentó a desequilibrios macroeconómicos generalizados, distorsiones microeconómicas y un marco institucional debilitado. Los niveles de consumo eran insosteniblemente elevados, la inversión se encontraba en niveles históricamente bajos y los profundos déficits fiscales se financiaban mediante la creación de dinero, lo cual generó altos niveles de inflación", plantearon los técnicos del FMI, con su clásica impronta neoliberal.
 
Detallaron que entre las principales distorsiones se encontraban una "extensa red de controles administrativos -por ejemplo, barreras comerciales, restricciones cambiarias y controles de precios- y un clima empresarial que erosionaba la competitividad y socavaba el crecimiento a mediano plazo". Es decir, cuestionaron la protección a la industria nacional, la lucha contra la fuga de capitales y las regulaciones sobre los formadores de precios. Le apuntaron a las medidas heterodoxas del pasado y mostraron su satisfacción por la vuelta a la ortodoxia.
 
La obsesión por recortar el gasto público no fue el único "consejo" del organismo a cargo de Christine Lagarde. Insistió también con la idea de que es necesario aumentar las ganancias de las empresas para potenciar inversiones y conseguir un incremento de las exportaciones. El planteo es el mismo de los años 90 con la "teoría del derrame".
 
El equipo de técnicos del FMI, dirigido por Roberto Cardarelli, festejó sin disimular las decisiones de los últimos meses para recomponer los "equilibrios" de la economía, aunque los resultados hayan sido una estampida de la inflación, del desempleo, de la pobreza, de deterioro de la situación fiscal y una aguda recesión. Por las dudas el FMI aclaró que van a tardar en llegar las inversiones.
 
Además, y para cubrirse, recomendó al Gobierno de Macri suavizar el ajuste y procurar el crecimiento sostenido de la economía, la generación de empleo y la protección de los sectores más pobres de la sociedad y pidió el establecimiento de un plan fiscal a mediano plazo, la eficiencia del gasto público y una reducción de la carga fiscal a las empresas.
 
La Opinión Popular

29-09-2016 / 16:09
29-09-2016 / 16:09
29-09-2016 / 13:09
El presidente Mauricio Macri admitió que uno de cada tres argentinos es pobre al revelarse estadísticas oficiales que indican que al primer trimestre del 2016 la pobreza alcanzó a 32.2% de la población, después de diez meses de un gobierno que impulsó un fuerte ajuste económico neoliberal. El relato macrista presentó el número de pobres solo como una "herencia K".
 
Macri, cuyo principal lema de campaña fue alcanzar la "pobreza cero", consideró "obvio" a la luz de los indicadores que el objetivo no será realidad para el 2019, cuando finalice su mandato. Además, consideró que el dato "es el punto de partida", "sobre el cual quiero y acepto ser evaluado como gobierno", recalcó.
 
Macri brindó una conferencia de prensa después de que el Indec revelara el indicador, descontinuado hace tres años en medio de las sospechas de manipulación estadística de la gestión anterior de Cristina Fernández. El nuevo Indec cambió la metodología y no hizo un empalme, lo cual complica las comparaciones.
 
Macri aprovechó esa situación para reclamar que se juzgue su desempeño en la materia a partir de los nuevos datos, pretendiendo hundir en el olvido la responsabilidad de su gobierno por la crisis económica y social que provocaron medidas económicas fundamentales, como la devaluación, la quita de retenciones a los alimentos, el tarifazo, los despidos en el sector público y la apertura importadora.
 
La estampida inflacionaria que llevó el índice de precios del 23,8% en octubre del año pasado al 47,1% en junio de este año, según el registro del gobierno porteño, es responsable de un salto abrupto de la pobreza que el Indec no reflejó en su informe, pero que la Universidad Católica Argentina calculó en 1,4 millón de personas solo en el primer trimestre de 2016. A eso se suma que la desocupación, según el Indec, escaló del 5,9 al 9,3% entre el tercer trimestre de 2015 y el segundo trimestre de este año.
 
El Indec indicó que, al primer trimestre del 2016, la pobreza alcanza al 32.2% de la población (8.7 millones de personas) y que de éstos, 6.3% es indigente (1.7 millones). Sin embargo los pobres son muchos más. El estudio se realizó en base a 31 conglomerados urbanos de todo el país donde viven unos 27 millones de personas. Pero, la población total de Argentina alcanza los 40 millones.
 
Macri pidió ser evaluado a partir de este nuevo indicador, luego de casi diez meses de gobierno, con una inflación que supera el 40%, 9.3% de desocupación y la economía hundida en recesión. "Hoy ésta es la realidad. Quiero ser evaluado por si pudimos o no reducir la pobreza, todo lo demás son excusas y éste es el punto de partida que reivindica que el estudio de la UCA era correcto", manifestó.
 
Es obvio que la pobreza, ya muy alta durante el final de la gestión de Cristina, aumentó en estos meses del 2016 debido al alza del desempleo y la caída del salario mientras aumentaba la inflación, pero la respuesta no debe ser aumentar los subsidios o los planes sociales, porque lo realmente necesario es bajar la inflación, mejorar la educación y estimular la creación de empleos formales con mejores salarios. Si la pobreza responde a una crisis estructural, hay que tratarla como tal, no enfrentarla solo con analgésicos.
 
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