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Nacionales - 27-01-2012 / 21:01
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 27 DE ENERO DE 1968 MUERE SORPRESIVAMENTE EL NOTABLE GREMIALISTA AMADO OLMOS

Amado Olmos, uno de los hombres más brillantes de la historia del sindicalismo argentino

Amado Olmos, uno de los hombres más brillantes de la historia del sindicalismo argentino
Amado Olmos, uno de los hombres más brillantes de la historia del sindicalismo argentino.
Dirigente del gremio de Sanidad de larga militancia en pos de la recuperación de las organizaciones de los trabajadores, luchó tanto contra los gobiernos antidemocráticos como contra las distintas dirigencias sindicales claudicantes.
 
Creador de las 62 Organizaciones, impulsor del congreso de La Falda, principal animador de la corriente combativa integrada, entre otros, por Raimundo Ongaro, Agustín Tosco, Jorge Di Pasquale, Julio Guillán, Benito Romano, Atilio Santillán, su temprana desaparición en un extraño accidente automovilístico privó al sindicalismo argentino de uno de sus más lúcidos dirigentes.
 
Su muerte, el 27 de enero de 1968, ha de ser lamentada por mucho tiempo y por mucha gente -escribió entonces John William Cooke-, porque en un medio de venalidad y cobardía, Amado mantuvo las manos limpias y el pensamiento claro. Porque luchó en medio de la contaminación sin sucumbir a ella. Eso lo sabe todo el que actúe en la lucha de estos años, de ahí la autoridad moral que Olmos conservó frente a las bases obreras y peronistas y aún frente a los que no participaron de su misma actitud de rectitud ética.

AMADO OLMOS Y EL SINDICALISMO INTEGRAL 

Por Mara Espasande  

Fue, sin duda, uno de los hombres más brillantes de la historia del sindicalismo argentino. Coherente en su forma de vida, comprometido con la causa nacional y popular y la defensa de los derechos de los trabajadores en momentos que la patria vivía en forma alternada bajo dictaduras y proscripción. 

Sus aportes teóricos sobre el rol del movimiento obrero organizado influyen en los lineamientos y acciones políticas desde 1955 hasta su sorpresiva muerte en 1968. 

Consideraba que el peronismo era un Movimiento Nacional donde la conducción debía estar a cargo de los trabajadores. Sin cuestionar a su líder -por el contrario la lealtad se expresa en diferentes circunstancias como por ejemplo frente al conflicto con Vandor- proponía que el sindicalismo debía transcender las fronteras gremiales para hegemonizar la dirección táctica del Movimiento. A esto lo llamó "sindicalismo integral". 

Pero no apoyaba ni impulsaba la creación de un partido de clase ya que entendía la complejidad de nuestro país, aún bajo la órbita del imperialismo y por ende la necesidad de conservar el frente nacional policlasista. 

En sus propias palabras: "Nosotros no pretendemos ser un partido de clase que sería, en última instancia, la negación del Justicialismo, pero sí exigimos la hegemonía en la dirección táctica del partido". 

También denuncia a los sindicalistas entreguistas que luego de la caída de Perón se dedicaron a negociar con los gobiernos de turno en beneficio propio. "Hay dirigentes que han adoptado las formas de vida, los automóviles, las casas, las inversiones y los gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego que con una actitud de este tipo no pueden encabezar a la clase obrera". 

Plantea sus posicionamientos políticos en diferentes periódicos tales como Relevo, dirigido por Eduardo Astesano, y luego en Voz Justicialista, bajo su propia dirección. Este conjunto de ideas se ve expresadas en cada acción de su vida política. 

Nacido en Rosario en 1918, se hace peronista de la primera hora en 1945, abandonando al Partido Comunista. Secretario General del Sindicato de Sanidad, diputado nacional en 1954, ideólogo e impulsor del Congreso de La Falda en 1957, opositor de Vandor y fundador de las "62 Organizaciones", varias veces preso durante la resistencia peronista, es ejemplo de coherencia y entrega militante. 

Leal pero no obsecuente, es consciente del peligro que implica la presencia del imperialismo en nuestro país. Esto lo lleva a criticar en 1954, siendo diputado nacional, la propuesta del Poder Ejecutivo de introducir capitales de la empresa petrolera norteamericana California.

Por esto, luego del golpe de estado de 1955 afirma: "El peronismo fue derribado del poder desde el poder mismo. No fue un movimiento de masas ni el malestar del pueblo, sino una red sutil de intereses económicos extranjeros que aspiraban a dominar nuestra economía". 

En la década del ´60 se acerca a J.W. Cooke radicalizando sus posturas y apoyando al ala izquierda del peronismo. "Los trabajadores no queremos soluciones de arriba... Queremos el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, lo cual asegura el bienestar del pueblo todo", síntesis de sus ideas y propuestas para concretar las banderas históricas del peronismo: justicia social, independencia económica y soberanía política. 

 
Fuente: Nac & Pop

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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