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Por Gabriel Calisto - 02-04-2013 / 20:04
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Las heroicas mujeres de la guerra de Malvinas

Las heroicas mujeres de la guerra de Malvinas
Las cinco enfermeras que atendieron a los soldados argentinos en la guerra de Malvinas.
La guerra, dicen, las pelean los hombres. En la de Malvinas, la sociedad tiene marcada en su memoria el dolor de haber enviado a "los chicos" a realizar el trabajo que deberían haber hecho los profesionales de las armas, ocupados en nuestro país en el genocidio de su propio pueblo.
 
Lo que no se conoce hasta el momento es que además de los jóvenes también tuvo su participación un reducido grupo de mujeres, que se ofrecieron como voluntarias y viajaron hasta las islas para colaborar en lo que pudieran.
 
Cinco enfermeras transitaron hacia las islas a bordo del rompehielos Irízar para asistir en la atención médica de los heridos. La discriminación, las dificultades para trabajar y los recuerdos de la guerra.
 
Es el caso de Silvia Barrera, Susana Mazza, María Marta Lemme, María Cecilia Ricchieri y María Angélica Sendes, cinco enfermeras instrumentistas que viajaron a bordo del Almirante Irízar para participar en la asistencia médica del buque hospital argentino. Las cinco trabajadoras del Hospital Militar recibieron su condecoración como veteranas de guerra, siendo las primeras mujeres en conseguir esa -y cualquier- distinción después de Juana de Azurduy.
 
Desde el buque hospital trataron a 750 de los 1.069 heridos argentinos de la guerra. En total, eran 40 personas con entrenamiento médico para atender a todos esos pacientes. Al conocer la noticia de la recuperación del archipiélago, 25 de las enfermeras e instrumentistas del centro de salud se inscribieron como voluntarias para viajar a las islas. Desde su lugar de trabajo escuchaban los primeros relatos de heridos que eran derivados directamente a Campo de Mayo.
 
"La diferencia es que acá prácticamente entra quien quiere, mientras que allá hay que atravesar cerca de cuatro puertas con personal militar antes de poder llegar a las camas", explicó a "Democracia" Silvia Barrera, la mujer en actividad más condecorada del Ejército argentino. Todavía se desempeña en el centro de salud ubicado en Palermo, donde muestra orgullosa en su ropa de trabajo la medalla que le entregó el Congreso. Además de su trabajo, participa dando charlas en colegios y centros de veteranos de todo el país, y también se reúne casi a diario con los integrantes del hospital especial para ex combatientes instalado en el Instituto Geográfico Nacional, a pocos metros del Hospital Militar.
 
Sorpresivamente, en la tarde del 7 de junio le avisaron, al igual que al grupo de voluntarias, que su oferta había sido aceptada: partían a las 4 de la mañana del otro día rumbo a Malvinas. De 25 inscriptas, 5 asumieron el compromiso. "Yo tenía un novio que era médico militar y no lo habían aceptado para ir, así que me dijo que yo tampoco podía. Le di un beso y me despedí. Tenía 21 años, y me acuerdo que una de las cosas que hice antes de preparar el bolso fue cortarme el pelo, porque lo tenía hasta la cintura", cuenta divertida. "Nadie era conciente de lo que teníamos por delante, por más que nos lo advirtieron".
 
Cuando llegaron al aeropuerto, los militares a cargo de su traslado notaron algo que era obvio, pero no habían previsto: com