Entre Ríos - 20-07-2025 / 19:07
PANORAMA POLÍTICO ENTRERRIANO
¿Frigerio se rinde ante la franquicia provincial de La Libertad Avanza?
Para no salir tercero, el porteño Rogelio Frigerio se encamina a una rendición política y electoral ante la franquicia provincial de La Libertad Avanza. Acuerdo, que un operador de la Casa Gris, califica de "indigno" y explica la retirada de sus legisladores nacionales en el Senado. Se quedaría sin reelección, con Milei en 50% de imagen positiva en la provincia, y masticando una doble condena: no poder asegurar su sucesión para 2027 y no poner los primeros candidatos nacionales a diputado y senador para las elecciones del 26 de octubre. A tragar sapos.
Más allá de sus diferencias y matices políticos o ideológicos, los 23 gobernadores, junto al jefe de Gobierno porteño, sostienen con firmeza el reclamo de recursos al presidente Javier Milei. En sus miradas, el poder central está robando fondos que, por derecho y lógica federal, deberían ir a las provincias. Pero en el fondo, no es una pulseada sólo por plata.
En el extremo más combativo de la oposición provincial se ubican gobernadores como el bonaerense Axel Kicillof, el pampeano Sergio Ziliotto y el formoseño Gildo Insfrán. Ellos no disimulan ni suavizan su postura: se oponen al anarco capitalismo de Milei. Apuntan a desalojar a los libertarios del poder en 2027. Algunos, alientan en privado una salida "democrática" a un modelo "deshumanizado" como el libertario: una Asamblea Legislativa.
En otra vereda se ubican la mayoría de los gobernadores que, sin compartir la hoja de ruta libertaria, tampoco abrazan salidas extremas. Son más moderados, pero no por eso menos críticos. Rogelio Frigerio es uno de ellos: marca diferencias, aunque reconoce el objetivo del equilibrio fiscal que pregona Milei. En la oposición no confían en ellos, a quienes necesitan para avanzar en la agenda social anti-Milei, pero sospechan que, cuando la presión aumente, terminarán aportando en el Congreso a los "héroes" necesarios para que el Presidente pueda vetar todas las leyes.
Alfredo Cornejo, mandamás de Mendoza, le puso fecha a la elección de cargos locales en simultáneo con la nacional. Fue la explicitación de un acuerdo con LLA, en el mismo rango que Leandro Zdero, gobernador de Chaco, que pactó con los libertarios en las elecciones de mayo. El tercer habitante de ese triunvirato es Frigerio, el porteño gobernador de Entre Ríos, que se encamina a pintarse de violeta. El radicalismo, mirando la fiambrera.
Los tres aparecen cruzados por un fantasma: la derrota electoral de Jorge Macri en CABA. Ese episodio facilitó la entrega del PRO en la provincia de Buenos Aires. Los gobernadores de Juntos por el Cambio temen ir solos, sin pactar con LLA, enfrentados al peronismo y terminar terceros. Este es un problema para Frigerio, que suele jugar a dos puntas. Pero es solo un dador de gobernabilidad para la Casa Rosada.
Para el presidente del PJ entrerriano, José Cáceres, "Frigerio tiene un doble discurso, a los entrerrianos les dice que está para defender los intereses de la provincia, para reclamar lo que nos corresponde; a sus pares gobernadores les dice que va a acompañar los reclamos por la coparticipación y la obra pública, que va a presionar junto a ellos al gobierno nacional; pero después agacha la cabeza y, cuando se deciden cosas importantes en el Congreso, por indicación de Casa Rosada, les ordena a sus legisladores que se levanten de la sesión, como hizo cuando se trataba la emergencia en salud para el Garrahan", disparó.
Entre Ríos es una de las provincias que elige senadores nacionales: el riesgo de la derecha anti peronista, de armar dos boletas, es que dividir votos puede hacer que el peronismo se filtre por el medio, gane la elección y se quede con los dos senadores de la mayoría. Para no salir tercero, Frigerio se encamina a una rendición política y electoral ante la franquicia provincial de La Libertad Avanza. Acuerdo, que un operador de la Casa Gris, califica de "indigno" y explica la retirada de sus legisladores nacionales en el Senado. Se quedaría sin reelección, con Milei en 50% de imagen positiva en la provincia, y masticando una doble condena: no poder asegurar su sucesión para 2027 y no poner los primeros candidatos nacionales a diputado y senador para las elecciones del 26 de octubre. A tragar sapos.
Eso sí: Frigerio como la mayoría de sus colegas más pusilánimes, cuestiona en voz baja el método elegido por el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, para llegar al déficit cero: una motosierra que cortó las partidas para las provincias. Más allá de los reclamos por la distribución de los anticipos del Tesoro nacional (ATN) y los fondos del Impuesto a los Combustibles, se libra una pulseada más profunda. Es ideológica, y también de poder.
En un rincón, Javier Milei, el presidente más autoritario desde la recuperación democrática. En el otro, un mosaico de gobernadores -con sus matices- ligados a la política tradicional. Milei irrumpió como un outsider furioso, subido a la ola del hartazgo social que se gestó durante años de fracasos acumulados. Tanto el macrismo como el albertismo terminaron siendo los polos de un mismo desencanto, y en esa grieta la avanzada libertaria encontró un terreno fértil.
Para Milei, el futuro del país se jugará en las elecciones legislativas del 26 de octubre. Será, según su narrativa, una confrontación de modelos. Llaryora y varios de sus colegas, en especial el santafesino Maximiliano Pullaro, replican al discurso anti-Estado de Milei con una consigna que busca reconectar con el ciudadano: "Más allá de la ideología, está la gente", coinciden varios mandatarios provinciales. Ese será el eje de sus campañas. Reivindicará el rol del Estado, pero con una aclaración: "Un Estado eficiente", insistirán en sus discursos. Y mientras Llaryora y Pullaro se preparan para enfrentarse a la LLA en sus distritos, Frigerio será "furgón de cola", un mero apéndice violeta de ese partido sin organización, ni dirigentes ni experiencia de gobierno en la provincia.
El proyecto que termina desnudando el conflicto entre el presidente y los gobernadores, se refiere a recursos que obligan al Ejecutivo a repartir con las provincias, que según estas los viene robando, que son Aportes del Tesoro Nacional (ATN), de varios fondos fiduciarios y de una porción importante del impuesto a los Combustibles. Esta semana, dos informes de la Fundación Mediterránea, abordaron el costo fiscal de los proyectos de los gobernadores: el del impuesto a los Combustibles, anualizado, tendría un costo de 0,16 del PBI para Nación mientras que el referido a los ATN impacta con 0,05 del PBI si se proyecta todo el 2025 cuando, de quedar en pie, solo se aplicaría 5 meses.
De ahí que los gobernadores no lo tomen como una cuestión fiscal sino política. Milei no quiere aflojar en nada. Es un ninguneo por parte del Ejecutivo nacional al no devolverles recursos que son de las provincias. En términos políticos, sin dudas que es el peor momento de Milei como Presidente, a lo que se suman otros indicadores económicos que no mejoran.
El malestar en Casa Rosada con los que supieron tener buen diálogo es cada vez más profundo. Algunos gobernadores, como Frigerio, preferirían dialogar antes que librar la última batalla contra Milei en la Cámara de Diputados. Sin embargo, ninguno de los mandatarios ha recibido llamado alguno de la Casa Rosada. De la misma manera niegan algún contacto en la mayoría de las provincias a pesar de que en la Jefatura de Gabinete aseguran que Guillermo Francos ya intenta recomponer el diálogo.
¿Es posible mantener una actitud dialoguista con un gobierno central insensible, cerrado y que concentra el poder real en un triángulo de hierro compuesto por solo tres personas? Resulta difícil -por no decir imposible- cuando ese poder se ejerce con soberbia, sin criterio federal y con una mirada mezquina sobre el interior del país.
Los ATN no son una dádiva: son recursos que las provincias generan y que la Nación administra. Pero Milei ha transformado esa administración en un sistema clientelar: reparte los fondos a quienes considera aliados y castiga a los díscolos. La chequera se convierte así en una herramienta de disciplinamiento político. Se premia la sumisión. Se castiga la autonomía. Pero, no se puede gobernar con todas las provincias enfrente.
El interior federal no debe seguir atado a una lógica centralista, porteña y extorsiva. Se necesitan políticas públicas verdaderas, no gestos o eslóganes. No alcanza con prometer que la inflación va a bajar: hay que generar condiciones reales para el desarrollo económico y productivo. Sólo se escucha hablar de la timba financiera, de cerrar organismos, despedir empleados, ajustar sin evaluar consecuencias.
¿Por qué no apuesta a una política enfocada en el trabajo, la producción, el desarrollo y el federalismo real? Las respuestas están en el "porque no quieren". Gobiernan los neoliberales de siempre: de la dictadura de Martínez de Hoz, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Mauricio Macri y Milei. Y los de siempre quieren lo de siempre: todo para los ricos, nada para los pobres.
La Opinión Popular
Los Hermanos Milei y su temerario modo de construir poder
El Gobierno de los Hermanos Milei la tiene clara: cree que en los comicios de octubre obtendrá cifras muy favorables en todo el país. Aunque el Presidente ha mencionado el 11 de diciembre (día en que habrá una nueva configuración de ambas cámaras legislativas) como una fecha decisiva para su gobierno, en realidad los cambios no serán determinantes en lo numérico.
En Diputados, el oficialismo podrá alcanzar los 80 miembros, muy lejos del cuórum propio, aunque muy próximo al tercio que le permitiría ratificar los vetos presidenciales. Y en Senadores, aunque triunfe en los ocho distritos que renuevan, aún quedará lejos de tener un peso importante.
Quizá el Gobierno libertariano confíe en que, si logra un triunfo holgado, la oposición lo reverenciará, le facilitará la aprobación de las leyes y le allanará el camino hacia un avance menos conflictivo en su programa de gobierno. Pero la política no funciona de ese modo.
Todo seguirá más o menos como hasta ahora, y los reclamos sectoriales y de las provincias retomarán su curso con una fuerza comparable a la actual, o aun mayor, si el resultado no fuera el que el oficialismo espera.
Por eso, ante la casi certeza de que su condición de minoría parlamentaria no variará de un modo contundente, no se entienden bien las razones por las cuales los hermanos Milei persisten en generar y sostener enfrentamientos con todos los gobernadores e incluso, y a veces principalmente, con los partidos afines.
Para Milei, negociar equivale a imponer duras condiciones a los aliados. Busca una verdadera absorción de la fuerza aliada por parte de La Libertad Avanza, sin reparar en la cuota de humillación que eso supone.
Esas son las condiciones, o nada. Por eso Mauricio Macri se hizo a un lado y dejó que la alianza en la provincia de Buenos Aires, distrito fundamental, fuera negociada -por así decirlo- por Cristian Ritondo y Diego Santilli, ambos con alta propensión al asentimiento y la aceptación de aquello que los Milei les pongan adelante, sea lo que fuere.
Pero todos eso lo hacen desde las antípodas del liberalismo y la república parlamentaria. Lo que presupone (y necesita) un Estado fuerte, si no dictatorial, incompatible con la democracia, a la que rechazan por "formal" e inconducente.
Pero el gobierno de los Milei no se limita a pelearse con un adversario elegido por representar los valores que se quieren combatir (por ejemplo, el peronismo), sino que extiende su vocación pendenciera a los propios aliados, y en algunos casos los señala como enemigos más importantes.
¿Se trata de una estrategia estudiada y bien calculada o, simplemente, de que la cúspide del Gobierno hoy está habitada por personajes con una configuración psicológica desquiciada que entiende el poder como un atributo exclusivo, que no debe compartirse con nadie y que exige la sumisión completa?
Este estilo, muy a tono con la loca personalidad que exhibe el Presidente, tiene pocos puntos de contacto con la democracia, que por su naturaleza demanda acuerdos, negociación, avances y retrocesos. La idea del león que impone su fuerza y condiciones al resto queda lejos de la política republicana y se acerca más a los regímenes autoritarios.
Llegar a octubre
Pero este es un efecto buscado por el Gobierno. Parece haber percibido que gran parte de sus votantes valoran sus gritos, insultos y excentricidades, pues los consideran muestras de firmeza y de un avance rápido hacia objetivos ineludibles. Cree que el gobierno de Macri fracasó por su tibieza, sus dudas y su excesiva prudencia.
De tal modo, piensa, la pelea suma votos y adhesiones. Pero en política -al menos en democracia- no se crece pegando cuatro gritos e insultando. Si lo que se busca es añadir voluntades en forma prolongada o permanente, es preciso explicar, convencer, negociar e incluso ceder.
Ahora el Gobierno debería haber recapacitado. Tras unir en su contra a los gobernantes de los 24 distritos del país, trata de recomponer con ellos. También se acerca al campo, para volver a prometerle la eliminación de las retenciones.
Pero lo hace con un fastidio inocultable, que se evidencia con claridad en su furia hacia la vicepresidenta, que no ha hecho otra cosa que cumplir el rol institucional que le asigna la Constitución.
El costoso paso en falso de Luis Caputo
Sostiene Rafael Cortes, columnista de Misiones Online, que el mercado no convalidó la última apuesta de Luis Caputo el endeudador serial a cargo de la economía nacional y hubo que pagar la derrota con tasas extravagantes para beneplácito de la patria financiera, pese a lo cual el dólar siguió aumentando. La rebelión opositora en el Congreso obliga al Gobierno nacional a negociar alianzas y recursos mientras lidia con carpetazos internos que desnudan posibles casos de corrupción.
No todo marchó de acuerdo al plan esta semana. La más reciente apuesta del ministro de Economía en el paño verde de las finanzas salió mal y hubo que pagar. Los bancos y los grandes jugadores aprovecharon el paso en falso de Luis Caputo y terminaron la semana con un suculento incremento en las tasas que reciben por "esterilizar" excedente monetario. Analistas estimaron que el costo fiscal del "error de cálculo" ascendería a 150 mil millones de pesos, más que suficiente para resolver -por ejemplo- la emergencia en el Garrahan.
Buscando ganar en previsibilidad, Economía desarmó las LEFI, un instrumento que permitía literalmente obtener rentabilidad de la noche a la mañana. La idea era que los bancos, depositarios de buena parte del excedente monetario, opten por otros instrumentos con plazos de vencimiento más extensos.
Pero a los bancos les gustaban mucho las LEFI porque les permitían disponer rápidamente del dinero invertido y no migraron hacia otros instrumentos, eso generó un sobrante monetario de varios billones, se derrumbó la tasa de caución y aumentó la presión sobre el tipo de cambio.
Para evitar males mayores en materia de inflación y de corrida al dólar, el Gobierno improvisó una licitación en la que terminó convalidando una tasa de interés promedio de 3,15% mensual, muy por encima de los 2,38% que pagaban las LEFI y casi el doble de la inflación de julio que fue de 1,6%.
La medida sirvió para salir del paso, se esterilizaron casi 5 billones de pesos que en el corto plazo no irán a presionar al dólar ni a los precios, pero en el mediano plazo la tasa de interés más alta conlleva un costo fiscal adicional, acelera la generación de liquidez en pesos y tiene efecto negativo sobre la actividad y el consumo al encarecer el crédito.
Alimentando las dudas de quienes cuestionan la política cambiaria, el dólar volvió a subir a pesar del aumento de tasas y de la sostenida intervención oficial en el mercado de futuros, que a lo largo de la semana tuvo un volumen de operación del orden de los 1.440 millones de dólares.
El dólar mayorista, referencia del mercado, rozó los 1.290 pesos, quebrando un nuevo máximo nominal histórico, mientras que la cotización minorista del Banco Nación volvió a tocar los 1.300 pesos. Fue la cuarta suba semanal consecutiva, al trepar $24,50 (+1,9%) entre el lunes pasado y ayer viernes.
Las fuerzas del cielo y las de la tierra
En el plano político el Gobierno se enfrenta al desafío de recuperar aliados para desactivar la embestida opositora en el Congreso. Un prolífico historial de promesas incumplidas y de destrato con quienes pusieron el hombro para que el Gobierno nacional tuviera su Ley Bases y su Pacto de Mayo, terminó aislando a la bancada libertaria y la agenda legislativa quedó en manos de los demás.
La oposición aprovechó para avanzar con leyes bajo el común denominador de la justicia social a cuenta de la billetera del Gobierno y las provincias aprovecharon la coyuntura para impulsar proyectos tendientes a recuperar recursos que les pertenecen y que la Nación retiene. De paso procuran eliminar la discrecionalidad en el reparto de ATN, lo que significaría un triunfo para el federalismo.
Para beneplácito del Gobierno nacional, este es un año electoral, lo que le permite negociar con capital político además de hacerlo con los escasos recursos económicos disponibles.
La principal fortaleza de Milei es que conserva imagen en casi todas las provincias y a ningún gobernador le hace gracia la posibilidad de tener que enfrentarlo, ni en las urnas ni frente a la opinión pública. Lo mismo vale para dirigentes opositores no kirchneristas que verían con agrado una alianza con los libertarios que los acerque a alguna banca.
En pleno proceso de armado de listas en provincia de Buenos Aires, el Gobierno busca en el PRO y el radicalismo afín a la peluca, los jugadores que le faltan para volver a reunir a los 87 "héroes" que garanticen poder de veto en Diputados.
Mientras tanto, Guillermo Francos busca recuperar puentes con los gobernadores, muchos de los cuales esperan las obras prometidas el año pasado, cuando la Ley Bases todavía era proyecto. Pero la voluntad negociadora no es denominador común dentro del Gobierno, al contrario, es un asunto que divide aguas en una interna que se vuelve cada vez más feroz.
Mientras Milei y su vice protagonizan una pelea de cotillón, la verdadera interna se libra entre las fuerzas del cielo, lideradas por el asesor presidencial sin cargo fijo, Santiago Caputo y las fuerzas de la tierra, a cargo de la hermana Karina y su lugarteniente Martín Menem.
El hombre que juega a la mancha con los aviones es partidario del camino más corto para lograr hegemonía: hacer alianzas que aporten la gobernabilidad necesaria para llevar adelante sin mayorías propias, las reformas que pide el manual libertario. Karina es partidaria de poner los pies en el territorio con una estructura propia que garantice un consenso automático sin necesidad de negociar nada.
Los tiempos operan contra la visión más ambiciosa de Karina y de los Menem. Porque una buena elección este año no bastará para construir mayorías, probablemente ni siquiera alcance para garantizar poder para blindar los vetos del Ejecutivo. En el mejor de los casos habría que esperar a un segundo mandato de Milei para estar cerca de tener mayorías libertarias en ambas cámaras.
Por otra parte, avanzar en un armado territorial de alcance nacional para La Libertad Avanza conspira contra el objetivo más urgente de sumar gobernabilidad en el corto plazo, porque entorpece la construcción de alianzas con las fuerzas que le podrían aportar al Gobierno los votos que le faltan en el Congreso.
Como toda interna que se precie dentro de un gobierno, la de los libertarios se está resolviendo a puro carpetazo. Así fue como nos enteramos esta semana que la empresa Tech Security, que era de Martín Menem y después se la pasó a su hermano, fue preadjudicada con un contrato de casi 4.000 millones de pesos para prestar seguridad al edificio central del Banco Nación.
Martín Menem intentó despegarse del escándalo, pero el argumento de la transferencia de acciones a su hermano, sonó a poco.
La semana anterior fue salpicado el otro vértice del triángulo de hierro gracias a la misteriosa aparición de imágenes del ingreso sin control de un vuelo privado proveniente de Estados Unidos en el que ingresaron diez valijas sin registro aduanero. El dueño del avión es Leonardo Scatturice, un exespía radicado en Miami que oficia de nexo del Gobierno con el foro ultraconservador Cpac, beneficiario de contratos con el Estado argentino en áreas en las que tiene injerencia Santiago Caputo.
Cada una de estas revelaciones, orientada a dañar al rival en la interna, acumula capas de desprestigio en todo el Gobierno. El fuego amigo suele ser el que más quema. Mientras Milei todavía intenta despegarse de las derivas judiciales que generó la estafa con la criptomoneda Libra, en poco más de una semana le apareció un valijero y un sospechoso negocio con el Estado que involucra a su legislador estrella.
La Opinión Popular