Entre Ríos
05-05-2026 / 15:05
¿EL FIN DE LAS VACACIONES?
La industria turística entrerriana de rodillas ante el ajuste de Milei y Frigerio

Si el gobierno provincial no despierta de su letargo y exige medidas diferenciales para una actividad que genera miles de puestos de trabajo, el "turismo para todos" será solo un recuerdo de una Argentina que decidieron apagar.
El gobierno de Rogelio Frigerio ha decidido ser el mejor alumno del ajuste nacional, sacrificando a la industria turística en el altar del "déficit cero". Al desmantelar las políticas de fomento y permitir que los tarifazos devoren la rentabilidad de los prestadores, la gestión provincial es cómplice necesaria de un modelo que está dejando a las economías regionales en un estado de abandono absoluto.
Es una tragedia autoinfligida: Entre Ríos ha retrocedido a niveles de actividad propios de la pandemia de COVID-19, pero sin que exista un virus que nos obligue al encierro. Esta vez, el parate total de los hoteles y el silencio de los complejos turísticos no responden a una emergencia sanitaria, sino a la decisión política de Milei y Frigerio de secar el bolsillo de los trabajadores y condenar al sector a una muerte lenta por falta de gestión y sensibilidad social.
De la redacción de La Opinión Popular
Es una tragedia autoinfligida: Entre Ríos ha retrocedido a niveles de actividad propios de la pandemia de COVID-19, pero sin que exista un virus que nos obligue al encierro. Esta vez, el parate total de los hoteles y el silencio de los complejos turísticos no responden a una emergencia sanitaria, sino a la decisión política de Milei y Frigerio de secar el bolsillo de los trabajadores y condenar al sector a una muerte lenta por falta de gestión y sensibilidad social.
De la redacción de La Opinión Popular
Lo que hasta hace poco era el motor vibrante de las economías regionales en Entre Ríos, hoy es un paisaje de persianas bajas y balances en rojo. La crisis que atraviesa el sector turístico no es un fenómeno meteorológico ni una fatalidad del destino: es el resultado directo de una "tormenta perfecta" alimentada por las políticas de ajuste extremo de Javier Milei a nivel nacional y la pasividad cómplice de la gestión de Rogelio Frigerio en la provincia.
Un escenario peor que la pandemia
La comparación surge espontánea entre los prestadores, pero no por eso deja de ser escalofriante: "Estamos peor que en la pandemia". Durante el COVID-19, el Estado —con sus aciertos y errores— sostuvo al sector con herramientas como el PreViaje y programas de asistencia. Hoy, el abandono es total.
La estrepitosa caída del poder adquisitivo, producto de la devaluación y la inflación descontrolada que habilitó el gobierno de La Libertad Avanza, ha borrado de un plumazo el turismo de cercanía y las escapadas de fin de semana, históricos pilares de nuestra provincia.
El costo de la inacción y el cierre de hoteles históricos
La crisis ya no es una amenaza teórica; tiene nombres y apellidos, y se traduce en pérdida de empleos reales. Recientemente, el cierre de dos hoteles históricos en Entre Ríos —el Hotel Gran Concordia y el San Lorenzo en la capital— marcó un punto de inflexión. Estas estructuras, que resistieron décadas de vaivenes económicos, no pudieron sobrevivir a los tarifazos de luz y gas que el gobierno nacional impulsa y que la provincia no ha sabido amortiguar.
Mientras los costos fijos de mantenimiento se disparan, la ocupación promedio se desploma. Los empresarios del sector advierten que la rentabilidad es negativa: sale más caro abrir las puertas que mantenerlas cerradas.
Responsabilidades compartidas
Si bien el plan de "motosierra" de Javier Milei es el principal responsable de secar el bolsillo de los argentinos, la gestión de Rogelio Frigerio no queda exenta de culpa. La falta de políticas activas de promoción, la ausencia de líneas de crédito blandas para el sector y la alineación irrestricta con un modelo nacional que desprecia el mercado interno, dejan a los prestadores entrerrianos a la deriva.
"No hay consumo porque no hay plata, y no hay plata porque el modelo económico está diseñado para que sobren 20 millones de argentinos", señalan desde las cámaras del sector.
Conclusión: ¿Un turismo para pocos?
El turismo es una industria de redistribución: lo que gasta el viajero en un hotel termina en la panadería de la esquina y en el sueldo del mozo. Al destruir el turismo, Milei y Frigerio están destruyendo el tejido social de los pueblos entrerrianos que viven de recibir al visitante.
Si el gobierno provincial no despierta de su letargo y exige medidas diferenciales para una actividad que genera miles de puestos de trabajo, el "turismo para todos" será solo un recuerdo de una Argentina que decidieron apagar.
Fuente: Uno Entre Ríos, Sociedad Política y El Entre Ríos
Un escenario peor que la pandemia
La comparación surge espontánea entre los prestadores, pero no por eso deja de ser escalofriante: "Estamos peor que en la pandemia". Durante el COVID-19, el Estado —con sus aciertos y errores— sostuvo al sector con herramientas como el PreViaje y programas de asistencia. Hoy, el abandono es total.
La estrepitosa caída del poder adquisitivo, producto de la devaluación y la inflación descontrolada que habilitó el gobierno de La Libertad Avanza, ha borrado de un plumazo el turismo de cercanía y las escapadas de fin de semana, históricos pilares de nuestra provincia.
El costo de la inacción y el cierre de hoteles históricos
La crisis ya no es una amenaza teórica; tiene nombres y apellidos, y se traduce en pérdida de empleos reales. Recientemente, el cierre de dos hoteles históricos en Entre Ríos —el Hotel Gran Concordia y el San Lorenzo en la capital— marcó un punto de inflexión. Estas estructuras, que resistieron décadas de vaivenes económicos, no pudieron sobrevivir a los tarifazos de luz y gas que el gobierno nacional impulsa y que la provincia no ha sabido amortiguar.
Mientras los costos fijos de mantenimiento se disparan, la ocupación promedio se desploma. Los empresarios del sector advierten que la rentabilidad es negativa: sale más caro abrir las puertas que mantenerlas cerradas.
Responsabilidades compartidas
Si bien el plan de "motosierra" de Javier Milei es el principal responsable de secar el bolsillo de los argentinos, la gestión de Rogelio Frigerio no queda exenta de culpa. La falta de políticas activas de promoción, la ausencia de líneas de crédito blandas para el sector y la alineación irrestricta con un modelo nacional que desprecia el mercado interno, dejan a los prestadores entrerrianos a la deriva.
"No hay consumo porque no hay plata, y no hay plata porque el modelo económico está diseñado para que sobren 20 millones de argentinos", señalan desde las cámaras del sector.
Conclusión: ¿Un turismo para pocos?
El turismo es una industria de redistribución: lo que gasta el viajero en un hotel termina en la panadería de la esquina y en el sueldo del mozo. Al destruir el turismo, Milei y Frigerio están destruyendo el tejido social de los pueblos entrerrianos que viven de recibir al visitante.
Si el gobierno provincial no despierta de su letargo y exige medidas diferenciales para una actividad que genera miles de puestos de trabajo, el "turismo para todos" será solo un recuerdo de una Argentina que decidieron apagar.
Fuente: Uno Entre Ríos, Sociedad Política y El Entre Ríos

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