LA OPINIÓN POPULAR

22:39 | Domingo 05 de Abril | Entre Ríos
Entre Ríos
05-04-2026 / 10:04
CRÓNICA DE UNA PROVINCIA ASFIXIADA POR EL AJUSTE Y LA INACCIÓN
En Entre Ríos ya no hay buenas noticias para contar

La gestión provincial ha renunciado a su rol de defensa del federalismo. En lugar de reclamar con firmeza lo que le corresponde a Entre Ríos para sostener la salud y la educación, se ha convertido en un apéndice de la estrategia de ajuste de la Casa Rosada.
Mientras el calendario avanza hacia la mitad de 2026, la realidad en Entre Ríos se ha vuelto una sucesión ininterrumpida de malas noticias. La postal de la provincia hoy es la de una gestión paralizada que, lejos de ofrecer soluciones, se limita a administrar el retroceso. Bajo la administración de Rogelio Frigerio, Entre Ríos ha pasado de ser una provincia con potencial productivo a convertirse en un territorio donde el cierre de comercios, los despidos y el deterioro de los servicios básicos son la única moneda corriente.
 
Entre Ríos hoy no tiene "buenas noticias" que mostrar porque su gobierno ha decidido que el ajuste es la única política pública posible. Sin fondos, sin obras y sin protección social, la provincia se hunde en una crisis que no es producto del azar, sino de una decisión política compartida entre el despacho de Frigerio y el de Milei.

 
De la redacción de La Opinión Popular

El desplome económico: Despidos y persianas bajas
Las señales de alerta están en todos lados, pero el gobierno provincial parece decidido a ignorarlas. El sitio Sociedad Política ha referido a estos hechos que se repiten como postales. El reciente cierre de la sucursal de Tarjeta Naranja en Concordia, que dejó a decenas de familias en la calle de un día para el otro, es solo la punta del iceberg de un comercio local que ya no resiste la caída del consumo y el costo operativo.


A esto se suma el drama de la construcción. La Autovía 18, una obra estratégica para el desarrollo entrerriano, se ha transformado en un monumento a la desidia: la empresa constructora a cargo de su reparación ya ha despedido a 60 obreros ante la falta de pago y la incertidumbre. Estos no son solo números; son trabajadores que quedan fuera del sistema en un contexto de inflación galopante y subas constantes en los servicios.


Tarifazos: El bolsillo entrerriano como variable de ajuste
En este escenario de crisis, el gobierno provincial no ha movido un dedo para proteger al ciudadano. Por el contrario, los usuarios enfrentan un nuevo aumento en la tarifa de luz, una estocada final para las pymes y los hogares que ya no pueden estirar más sus presupuestos. La falta de una política energética soberana y la claudicación ante los precios mayoristas impuestos desde Buenos Aires han dejado a los entrerrianos desprotegidos. Según Sociedad Política, "d
esde abril regirá un nuevo cuadro tarifario de la energía eléctrica para Entre Ríos". La actualización la autorizó el Ente Provincial Regulador de la Energía (EPRE), que depende del Poder Ejecuitivo de Entre Ríos

El colapso de lo esencial: Salud, Educación y Seguridad


La ausencia de fondos —que el gobierno de Frigerio justifica sistemáticamente en la "herencia" o en la macroeconomía— ha impactado directamente en el corazón del Estado:


Educación: Escuelas con problemas de infraestructura estructural que el plan de emergencia provincial no logra cubrir, sumado al conflicto docente que se agrava por la pérdida del poder adquisitivo.


Salud: Hospitales y Centros de Salud con falta de insumos críticos y profesionales y enfermeros con salarios que no cubren la canasta básica o las necesidades esenciales de sus familias.

Seguridad: Un incremento de la conflictividad social en los barrios más vulnerables de Paraná y Concordia, por ejemplo, donde el Estado ha retrocedido y la presencia policial es insuficiente por falta de recursos logísticos y una fuerza policial que también reclama por una urgente mejora salarial. 


El aval de Frigerio al modelo Milei
Lo más alarmante de esta situación no es solo la falta de fondos, sino la complicidad política. El gobernador Rogelio Frigerio ha optado por ser el mejor alumno de la política fiscal de Javier Milei. Mientras el Gobierno Nacional retiene fondos de coparticipación que por ley pertenecen a las provincias y elimina transferencias discrecionales que financiaban obras y servicios, el mandatario entrerriano acompaña y avala este rumbo económico.


La gestión provincial ha renunciado a su rol de defensa del federalismo. En lugar de reclamar con firmeza lo que le corresponde a Entre Ríos para sostener la salud y la educación, se ha convertido en un apéndice de la estrategia de ajuste de la Casa Rosada.


Entre Ríos hoy no tiene "buenas noticias" que mostrar porque su gobierno ha decidido que el ajuste es la única política pública posible. Sin fondos, sin obras y sin protección social, la provincia se hunde en una crisis que no es producto del azar, sino de una decisión política compartida entre el despacho de Frigerio y el de Milei.


Sin nada bueno para contar
El escenario se resume en números que asfixian: solo en el primer bimestre de 2026, Entre Ríos perdió más de $45 mil millones por el recorte de transferencias nacionales, una caída real que ya acumula ocho meses de retroceso consecutivo. Esta asfixia financiera, lejos de ser combatida, es administrada por la gestión de Frigerio mientras el microcentro de Paraná exhibe el cierre de casi un centenar de comercios y la industria se desploma un 2,9% interanual. 


Con una canasta básica que ya supera el millón de pesos y un nuevo cuadro tarifario del EPRE que, desde este mes de abril, recorta subsidios y suma cánones de pago hasta el año 2044, la provincia se hunde en una crisis de diseño. 


La crisis se ensaña con el eslabón más débil del engranaje público: los trabajadores estatales entrerrianos. Con paritarias que corren muy por detrás de una inflación que no da tregua, los salarios de docentes, enfermeros y policías han quedado pulverizados, situándose en su nivel real más bajo de la última década. Hoy, un sueldo promedio de la administración pública provincial apenas logra cubrir el 60% de la Canasta Básica Total. Esta pauperización del empleo público no es un accidente, sino el resultado directo de una gestión que, al alinearse con la política de "déficit cero" de la Nación, ha decidido que el ajuste lo paguen los trabajadores, convirtiendo el servicio a la comunidad en una labor de supervivencia.


Sin fondos para hospitales, con la obra pública paralizada y una presión tarifaria insostenible, el "acompañamiento" al modelo nacional se traduce, para los entrerrianos, en una condena al subdesarrollo y la precariedad.


En resumen, desde el gobierno provincial no hay nada bueno para contar. 




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