LA OPINIÓN POPULAR

08:48 | Lunes 02 de Marzo | Entre Ríos
Entre Ríos
01-03-2026 / 20:03
PANORAMA POLÍTICO ENTRERRIANO
El miserable ofrecimiento de aumento salarial de Frigerio

La paritaria estatal en Entre Ríos volvió a mostrar el mismo esquema de siempre: el gobierno presenta una oferta que no recompone el salario real y pretende cerrar el conflicto con el aval de UPCN, mientras miles de trabajadores siguen perdiendo poder adquisitivo y en su mayoría con salario de pobreza. La miserable propuesta de Frigerio, del 15,8% sobre sueldo básico de junio 2025, no cubre la inflación acumulada ni garantiza una recuperación del salario, sumado a los 9 meses de salarios congelado junto a los recortes de ingreso de junio 2025. Las sumas fijas, tramos diferidos y promesas de revisión no resuelven el problema de fondo: los sueldos estatales están por debajo de lo necesario para vivir. Frigerio está muy alejado de lo que se vive en los lugares de trabajo: el salario no llega, las condiciones laborales se deterioran y el ajuste se descarga sobre quienes sostienen el funcionamiento del Estado y los jubilados.
El porteño Rogelio Frigerio y buena parte de los gobernadores escucharon al presidente Javier Milei, quien celebró la supuesta mejora macroeconómica, el control político pleno que La Libertad Avanza logró en el Congreso pese a no tener mayoría, las reformas que él considera irreversibles y el avance de las ideas libertarias, que parecen irrefrenables. Frigerio y los gobernadores escucharon un relato triunfal mientras afrontan la complejidad creciente de sus administraciones provinciales, de la economía real, del derrumbe de los sectores regionales industriales y de la grave situación social.
 
Esa parte de la realidad, dolorosamente territorial y expulsiva, radica en el interior federal, aunque dependa casi exclusivamente de decisiones que toma Milei. El desfinanciamiento cada vez más pronunciado de las administraciones provinciales les resta posibilidades de acción territorial y política. No obstante, los diputados y senadores de las provincias votan a favor de las leyes de Milei. El oficialismo entrerriano, entre ellos.
 
El posicionamiento político de Frigerio es cada vez más difícil de clasificar. Intenta calmar los reproches del pueblo, pero en simultáneo avala la reforma laboral. Apoya la macroeconomía de puertas abiertas de par en par, con importaciones indiscriminadas, pero reclama igualdad de condiciones para la golpeada industria provincial. Los diagnósticos son tenebrosos en materia de empleo y de condiciones sociales del amplio sector asalariado entrerriano que desde hace décadas vive de industrias que van perdiendo competitividad, y que el proyecto libertario ha venido a liquidar. Milei lo hace sin complejos: celebra el cierre de empresas, trata de delincuentes a los principales empresarios del país y jamás habla de producción ni de empleo.
 
Cuando se observa el posicionamiento de Frigerio, su margen político se evidencia dramáticamente reducido. Y las consecuencias en la propia administración son crecientes. Frigerio sostiene el ajuste en los sueldos públicos y en las jubilaciones pese al malestar gremial en alza; intenta amortiguar la caída generalizada de recursos con mayor endeudamiento, con refinanciamiento caro y sobre costos. Mientras, subsiste gracias al intercambio de votos en el Congreso por algún ATN. Se balancea al borde del abismo y la conflictividad se incrementa en todo el territorio provincial.
 
En ese marco, Nadia Burgos, dirigente del MST en el FIT-U y delegada gremial del Ministerio de Salud se expresó: "La paritaria estatal en Entre Ríos volvió a mostrar el mismo esquema de siempre: el gobierno presenta una oferta que no recompone el salario real y pretende cerrar el conflicto con el aval de UPCN, mientras miles de trabajadores siguen perdiendo poder adquisitivo y en su mayoría con salario de pobreza". La miserable propuesta de Frigerio, del 15,8% sobre sueldo básico de junio 2025, no cubre la inflación acumulada ni garantiza una recuperación del salario, sumado a los 9 meses de salarios congelado junto a los recortes de ingreso de junio 2025. Las sumas fijas, tramos diferidos y promesas de revisión no resuelven el problema de fondo: los sueldos estatales están por debajo de lo necesario para vivir. Frigerio está muy alejado de lo que se vive en los lugares de trabajo: el salario no llega, las condiciones laborales se deterioran y el ajuste se descarga sobre quienes sostienen el funcionamiento del Estado y los jubilados.
 
Por su parte, para el sector pasivo se otorgará una suma fija de 75.000 pesos que reemplaza la suma fija que venían percibiendo de $40.000. Aumento real: $35.000. Una miseria. Las cifras establecidas están muy debajo de la inflación real y en la mitad de los índices truchos del gobierno de Milei. Y no recomponen el poder de compra de los trabajadores. El Consejo Provincial del Partido Justicialista expresó su "profunda preocupación y rechazo ante el reciente anuncio del gobierno provincial de otorgar incrementos salariales bajo la modalidad de sumas no remunerativas y no bonificables". Resulta contradictorio e injustificable que, en un contexto donde el propio oficialismo impulsa una reforma previsional que afectará directamente a trabajadores activos y jubilados, se dispongan mecanismos salariales que reducen aportes, debilitan el financiamiento del sistema previsional y deterioran el salario real de los empleados públicos.
 

"Este tipo de medidas no sólo precarizan la estructura salarial, sino que además impacta negativamente en el cálculo de futuros haberes jubilatorios, generando incertidumbre y desigualdad", advirtieron. Esta decisión también perjudica los aportes a la obra social provincial (OSER), que ya atraviesa serias dificultades en su funcionamiento y en la prestación de servicios a afiliados y afiliadas. "A ello se suma que los incrementos anunciados resultan ínfimos frente al avance de la inflación, profundizando la pérdida del poder adquisitivo de docentes, trabajadores de la salud, policías y demás empleados del Estado, en claro contraste con la gestión anterior en la cual las recomposiciones salariales lograban ubicarse por encima de los índices inflacionarios, garantizando protección del salario real", señalaron desde el PJ.
 
Justificar la decisión de otorgar sumas fijas en negro en la situación económica actual no constituye una excusa válida. Más aún cuando el gobierno de Frigerio mantiene alineamiento con el gobierno de Milei cuyas políticas de ajuste y recorte de transferencias han contribuido al desfinanciamiento de las provincias. No se puede invocar la crisis mientras se impulsan medidas que la profundizan. Y afirmaron: "Desde el peronismo sostenemos que cualquier política salarial debe ser discutida en el marco de reglas claras que respeten principios constitucionales de justicia social, progresividad y no regresividad de derechos". En este marco, instaron al Poder Ejecutivo a "revisar esta decisión, convocar al diálogo institucional real y garantizar que toda recomposición salarial se incorpore al salario básico, evitando mecanismos transitorios que lesionan derechos presentes y futuros".
 
Sin embargo, esta estrategia de Frigerio, de ajuste brutal sobre activos y pasivos entrerrianos, para alinearse aún más con Milei, no le asegura la posibilidad de reelección en 2027. En la Casa Gris se escucha la sentencia. "Lo único importante es la reelección de Milei; el resto es secundario y se irá viendo en cada distrito". Y transmiten, en tono de advertencia, los ecos de ese tipo de aseveraciones.
 
La estrategia de Milei se apoya en una decisión que genera tensiones con los gobernadores actuales: el freno casi total al envío de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) durante el primer bimestre del año. Estos fondos, concebidos para asistir a las provincias en situaciones de desequilibrio financiero, quedaron retenidos en las cuentas nacionales y pasaron a engrosar el superávit que el Ministerio de Economía exhibe como señal de disciplina fiscal.
 
A pesar de apoyo oficialista, Entre Ríos recibió uno de los incrementos reales más bajos de fondos nacionales en 2025, con apenas 0,4%, según la Oficina de Presupuesto del Congreso. El promedio nacional fue de 2,7% y varias provincias superaron ampliamente ese nivel. El gobernador más cercano a Frigerio, el santafesino Maximiliano Pullaro, viene de enfrentar una grave protesta policial y ahora tiene un conflicto con los empleados públicos por haber incluido en la discusión la eventual suba de la edad jubilatoria. Algo que Frigerio quiere implementar en Entre Ríos. Mañana lunes será contundente en todo el país el paro docente.
 
Mientras, en el resto del sistema político crece la convicción de que el candidato a gobernador libertario será Joaquín Benegas Lynch. El senador nacional, que cumple con el requisito de carecer de antecedentes políticos, exhibe un alineamiento sin pretensiones, reitera su obediencia a Karina Milei y elude toda referencia a su candidatura a gobernador: no es mucho más lo que pide la lógica libertaria para encumbrar a un dirigente. Frigerio, en cambio, sobreactúa un alineamiento que a menudo expone su errante trayectoria política. "Si los macristas se traicionan entre ellos, ¿qué creés que puede pasar con LLA?", razona un libertario provincial.
 
Pero el talón de Aquiles de estos planes electorales está en la economía real que no crece, no atrae inversiones y no para de destruir empleos y cerrar empresas, mientras la pobreza y la informalidad se mantiene en altísimos niveles. El problema es que el oficialismo no tiene cómo explicarlo. Ahora recortaron, ajustaron, pero resulta que solo les va bien a unos pocos. Así, cada vez son más los que quedan en el camino. Quieren un país para pocos, para los más ricos, pero en algún momento, cada vez más cercano, los excluidos volverán a ser mayoría y en ese momento se convencerán de que este experimento que muchos votaron no era lo que pensaban. Cada vez falta menos para que esa realidad termine de quedar expuesta con toda crudeza. Ya no hacen falta más pruebas para mostrar que el experimento neoliberal libertario no tiene ninguna receta a mano para evitar un estruendoso fracaso.
 
La Opinión Popular
 

El miserable ofrecimiento de aumento salarial de Frigerio 
 
Cambio de enemigo en la batalla cultural por el crecimiento con manos vacías
 
Sostiene Rafael Cortes, columnista de Misiones Online, que la impresionante seguidilla de victorias legislativas que el gobierno de Javier Milei hilvanó a partir de la conformación del nuevo Congreso le dio al proyecto libertario las herramientas que venía reclamando para la "transformación de la Argentina", pero le quitó excusas para explicar la falta de resultados en la economía diaria de las personas y, algo todavía más importante, le restó enemigos siempre útiles a la hora de repartir culpas.
 
Con el peronismo despedazado y el kirchnerismo llevado a su mínima expresión, el "riesgo kuka" dejó de ser un elemento relevante en la escena nacional. Las referencias a la "casta política" tampoco tienen mucho sentido para un gobierno que se granjeó el respaldo mayoritario del PRO, la UCR y las fuerzas provinciales para avanzar en su agenda legislativa.
 
Ni siquiera queda el recurso de apuntar contra los sindigarcas después de haber tranzado con lo más rancio de la patria sindical, que a cambio de hacer la vista gorda frente a una reforma laboral que avanza sobre los derechos de los trabajadores, conservaron las enormes cajas de las obras sociales y de los aportes compulsivos de empresas y trabajadores.
 
Ni los kukas, ni la casta política, ni el nido de ratas del Congreso, ni los sindicatos resultan buenos villanos en el contexto actual, lo que obligó a los constructores del relato libertario a buscar nuevos enemigos para sostener la épica de la revolución cultural. Lo encontraron recorriendo un camino ya trillado por el kirchnerismo: ahora los malos son los empresarios que buscan sostener privilegios a costa del bolsillo del argentino de a pie.
 
El mensaje disciplinador apunta sus cañones a figuras como "Don Chatarrín de los Tubitos Caros", apodo que se ganó el CEO de Techint, Paolo Rocca, por activar el procedimiento antidumping después de haber perdido una licitación para un gasoducto en Vaca Muerta; "Don Gomita Alumínica", que no es otro que Javier Madanes Quintanilla, a quien Milei acusa de haber cerrado FATE para presionar por una baja en los aranceles al aluminio que afectan a su otra empresa, Aluar y el "Señor Lengua Floja", el sincericida Roberto Méndez, CEO de la cadena de neumáticos Neumen, quien reconoció que en vigencia plena del proteccionismo kirchnerista robaban con márgenes de ganancia superiores al 70%.
 
Ante la imposibilidad o el desinterés del Gobierno nacional por detener el proceso de destrucción de la industria y del empleo registrado, se busca dotarlo de una pátina de justicia simbólica. Porque si los "empresaurios" son los villanos, entonces la fundición de sus empresas es un acto de justicia.
 
Este argumento conecta en forma directa con el concepto freudiano del thánatos, que representa el impulso inconsciente hacia la destrucción y que está muy presente en la retórica de las nuevas derechas. Como en el libro del Apocalipsis, muy transitado por las corrientes evangelistas que simpatizan con tendencias políticas antedichas, la destrucción aparece como un acto de justicia inexorable y necesario para la purificación.
 
El problema es que cuando el thánatos se aplica a la industria nacional, la destrucción se extiende al empleo, no solo a los trabajadores que se desempeñan de manera directa en las empresas de ese sector sino también en los que se benefician del efecto multiplicador que la industria genera en la prestación de servicios y el comercio. Los datos son contundentes, desde que asumió Milei cerraron más de 22.000 empresas en la Argentina y se perdieron más de 320 mil empleos registrados, según datos oficiales de la SRT.
 
Desde el Gobierno nacional desestiman la crisis del empleo registrado argumentando que los informes oficiales del INDEC revelan un crecimiento del empleo en general, pero no aclaran que ese incremento se explica íntegramente por un aumento en la cantidad de trabajadores informales (más de 200 mil en los últimos dos años) y de los monotributistas, categoría que suma a 130 personas más que en 2023.
 
Si bien las encuestadoras y observatorios de opinión pública coinciden en marcar una caída en la imagen de Milei y de su gestión, todos coinciden en que el presidente conserva un núcleo duro que alcanza a un tercio del electorado. Número más que suficiente para enfrentar a una oposición que por ahora no está en condiciones de competir, por falta de figuras y por ausencia de un programa alternativo.
 
En buena parte de la gente que sigue respaldando el experimento libertario conviven en franca contradicción el thánatos, ese impulso destructivo que tan bien interpretan Milei y sus comunicadores, con el instinto de autoconservación.
 
Esa contradicción es la que lleva a empleados públicos a votar motosierra y reclamar aumento salarial, a productores yerbateros a votar desregulación y exigir precios mínimos o a dirigentes tabacaleros a militar libertad y bloquear el acceso a empresas acopiadoras.
 

El miserable ofrecimiento de aumento salarial de Frigerio 
 
La falla en el sistema
 
La tribuna libertaria trajina estudios de TV y de streaming, llena minutos de radio y se multiplica en las redes sociales con la misión de promocionar las virtudes de una macroeconomía más ordenada, pero tanto triunfalismo choca de frente contra la situación real de la gran mayoría de las familias cuya capacidad de consumo se redujo notoriamente.
 
Los datos de la economía evidencian las paradojas de un modelo diseñado para el crecimiento de algunos, los más ricos, y la destrucción de otros, las mayorías populares. Según el INDEC, la actividad económica creció 4,4% interanual en 2025, pero el empleo formal cayó 2,9%. La economía mueve cada vez más dinero, pero esos recursos están concentrados en menos manos.
 
El crecimiento está lejos de ser homogéneo, sectores beneficiados por el modelo actual despegan y otros se desploman. Con la particularidad de que los sectores que atraviesan una etapa de bonanza, como la agricultura extensiva, la minería y la intermediación financiera, no demandan mano de obra, mientras que las actividades que sí generan empleo de calidad, como la industria, el transporte, la construcción y el comercio, están en severo retroceso.
 
Entonces la economía crece, pero el empleo registrado retrocede y la gran mayoría de la gente tiene cada vez menos plata y el mes se le hace cada vez más largo.
 
El cuadro se completa con una política fiscal regresiva que beneficia a los sectores más pudientes con reducciones en los impuestos a la compra de bienes suntuarios, como los autos importados y medidas de corte excepcional como el blanqueo o la ley de inocencia fiscal, mientras que a los monotributistas los castiga con una recategorización compulsiva ejecutada con tanta mala saña como para considerar cualquier acreditación en billeteras virtuales (incluso desde cuentas propias) como un ingreso laboral.
 
La inflación es otro factor que afecta cada vez más. La IPC revirtió su proceso de caída en junio del año pasado y desde entonces viene en aumento, pero el número oficial no refleja ni por asomo el aumento real en los costos de las familias, porque gastos relevantes como alquileres, transporte, combustibles, tarifas de servicios y alimentos muy consumidos como la carne, aumentaron muy por encima de la inflación oficial.
 
La receta libertaria para defender al bolsillo del soberano no dista mucho de la aplicada por anteriores experiencias de liberalismo ortodoxo: sostener el dólar lo más abajo posible mediante tasas de interés positivas y abrir el mercado interno a importaciones de productos terminados, que gracias al dólar contenido y al tan mentado "costo argentino", llegarán al país a precios más bajos que los productos nacionales.
 
Con una inflación oficial corriendo al 3% mensual y una inflación real por encima de esos valores en un contexto de estabilidad del tipo de cambio, el incentivo a importar aumenta mes a mes. La industria nacional entonces enfrenta un doble desafío: por un lado debe competir con el ingreso de productos importados más baratos y por el otro las tasas positivas (necesarias para sostener el tipo de cambio) enfrían el crédito para el consumo y la inversión, lo que resiente la demanda.
 
Además, esta vez la apertura comercial se practica en un mundo marcado por la guerra comercial entre China y EE UU, conflicto que se libra con armas tradicionales como el proteccionismo por parte de quien domina el mercado interno más grande del mundo y el dumping a cargo del dueño del aparato industrial más potente de la historia de la humanidad.
 
Ese es el caldo en el que se está cultivando la destrucción de la industria nacional y un cambio profundo en la estructura del empleo, que muta desde la seguridad del trabajo registrado hacia formas de cuentapropismo de muy baja remuneración.
 
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