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07-02-2026 / 19:02
AL MINISTRO DE ECONOMÍA LE GUSTA LA ROPA YANQUI Y A DONALD TRUMP EL LITIO Y OTROS MINERALES DE ARGENTINA
Cero credibilidad por el escándalo del Indec que dejó a Javier Milei y a Toto Caputo con el culo al aire

Tras dos años de Milei, sin obra pública, con hospitales, escuelas y rutas al borde del desastre, con jubilados y trabajadores bajo la línea de pobreza y un supuesto déficit cero, el Gobierno esperaba 2,5 pero con el nuevo método se le iba arriba del 3,4 por ciento. La polémica por el método para medir la inflación golpeó fuertemente la credibilidad sobre la que se sostiene el castillo de naipes del Gobierno.
Claudio Drescher, presidente de la Cámara Argentina de la Indumentaria, uno de los sectores que más se benefició en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, dijo que los empresarios votaron al cipayo Javier Milei porque esperaban un cambio. Bueno, el cambio llegó y ahora el ministro de Economía del gobierno que votó, promueve la ropa importada.
 
El problema de Drescher es que no es el único perjudicado. No lo dijo, es probable que no lo vea o no le importe, pero todos los miércoles apalean a los jubilados y el gobierno quiere imponer una nueva legislación laboral que precarizará el empleo. El trabajo está más barato que nunca porque con este gobierno el salario perdió el 35 por ciento de su valor, están más bajos que en el 2001. Zafan los que trabajan mal pagados en varios empleos.
 
Y el comercio debe pagar fletes, alquileres y tarifas astronómicas. Varias tiendas cerraron en la calle Avellaneda, pero una señora de condición humilde que pasaba por allí, fue entrevistada por el cronista "Sergio en la calle". La mujer dijo que le costaba llegar a fin de mes aunque tenía tres trabajos, pero que el rumbo del gobierno era correcto. "¿Qué le parecen estos comercios con las persianas bajas?" preguntó el youtuber. "No, eso no es culpa del Presidente, eso es por malas decisiones personales".
 
Con el kirchnerismo, pagando buenos salarios, los empresarios textiles hicieron fortunas, pero votaron el cambio, según Drescher. Como el empresario, la señora de la calle Avellaneda está peor, pero uno y otra son incapaces de asimilar que respaldan un modelo de país donde ellos no tienen ninguna importancia.
 
El gobierno que votaron para que las cosas cambien apareció envuelto en varios hechos de corrupción. Se destacaron dos por sus evidencias: el escándalo de las criptomonedas $Libra, que involucró de manera muy directa al presidente. El otro hecho de corrupción que destacó entre muchos, fueron las coimas del ocho por ciento a los laboratorios, por los remedios para discapacitados, una estafa denigrante, en la que se mencionó a Karina, la hermana del Presidente.
 
El modelo tiene banca también en el ámbito judicial. Esta semana un decreto de Milei retiró al Estado argentino como parte en la causa por el megacrédito tomado en 2018 con el FMI. La causa está caratulada como "Macri Mauricio y otros s/defraudación por administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública". Entre los "y otros" están Federico Sturzenegger y el ministro de Economía que no compra nunca en Argentina, Luis Caputo.
 
La jueza María Eugenia Capuchetti, la misma que intervino en la fallida investigación del intento de magnicidio contra Cristina Kirchner, determinó que los delitos denunciados no eran tales sino "discrepancias con decisiones políticas". Por ese préstamo concedido de manera irregular, los funcionarios del Fondo que intervinieron, fueron expulsados. El fiscal Franco Picardi apeló la decisión de la jueza, porque el gobierno de Mauricio Macri tampoco siguió la normativa al tomar deuda y porque nunca se aclaró cuál sería el destino del préstamo ni en qué se usó. Esa deuda comprometió la soberanía argentina y el país quedó subordinado al control permanente de sus decisiones económicas.
 
Para Caputo no era una situación nueva. En 2017 apareció en los Panama Papers, en una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, como administrador de una gerenciadora de fondos de inversión en las islas Caimán, un paraíso fiscal. El periodista Marcelo Bonelli denunció en 2018 que la entonces "titular de la Oficina Anticorrupción y exlegisladora del PRO Laura Alonso, prometió al presidente Macri cerrar la investigación contra Caputo, por haber ocultado en sus declaraciones juradas que tenía acciones en dos compañías offshore en las Islas Caimán y que era dueño de una gerenciadora de fondos de inversión en Miami."
 

 
"Bonelli sostuvo que varios operadores del gobierno insistían ante el Poder Judicial para que se cerrara la causa que llevaba el fiscal Carlos Rívolo por la participación accionaria en Noctua, la off shore dedicada a administrar fondos de inversión de alto riesgo en Caimán, que incluyeron bonos de la deuda argentina que Caputo negoció."
 
Los manejos de la deuda en los gobiernos de Mauricio Macri y Javier Milei no dejaron ni una obra pública, pero engordaron el bolsillo de unos pocos y arruinaron los de la mayoría de los argentinos, que deberán pagar durante varias generaciones.
 
El gobierno tuvo que pedir prestado otra vez a la Casa Blanca para pagarle al FMI que maneja la Casa Blanca. Deuda y más deuda. Una de las exigencias del Fondo fue transparentar el índice de inflación pero Milei se resiste porque el índice trucho es su carta de sustento más fuerte.
 
En consecuencia, el titular del Indec, el exmassista Marco Lavagna, se fue sin aviso lo que hizo caer la Bolsa y subir el riesgo país, lo que puso en emergencia al gobierno y el ministro Caputo salió a decir que su amigo Lavagna le había avisado. No avisó y, en realidad, fueron las declaraciones de Caputo sobre el índice que esperaba para enero lo que hizo renunciar al estadístico Lavagna.
 
Tras dos años de Milei, sin obra pública, con hospitales, escuelas y rutas al borde del desastre, con jubilados y trabajadores bajo la línea de pobreza y un supuesto déficit cero, el Gobierno esperaba 2,5 pero con el nuevo método se le iba arriba del 3,4 por ciento. La polémica por el método para medir la inflación golpeó fuertemente la credibilidad sobre la que se sostiene el castillo de naipes del Gobierno.
 
El canciller Pablo Quirno, regresó de Estados Unidos y dijo que allí nadie habla de la inflación en Argentina. Fue una declaración en apariencia tonta: la inflación en Argentina le interesa a los argentinos. Y al Gobierno que se resiste a cambiar una canasta para medir la inflación que subestima los gastos de servicios, transporte, comunicación y otros que aumentaron 200 o 300 por ciento por encima de la inflación.
 
Quirno regresó de la capital del imperio adonde fue convocado por Donald Trump junto a representantes de otros 54 países para plantearles el Proyecto Bóveda, por el que su gobierno busca controlar el comercio de metales críticos para contrarrestar a China. Pero no firmaron un acuerdo entre todos. Al día siguiente, cada representante firmó un acuerdo comercial de país a país.
 
El que firmó el gobierno de Milei con Estados Unidos incluyó 120 obligaciones para el lado argentino y sólo dos para el estadounidense. Para no ser sometidos por China, el Gobierno se sometió a Estados Unidos. Con la apertura de Milei, los chinos inundaron Argentina con ropa barata y Estados Unidos hizo lo mismo, pero con containers de ropa usada. De cuarta.
 
Este acuerdo comercial, donde hay mucho énfasis en energía nuclear, uranio y minería de metales críticos, y prohibiciones de comerciar con países como China, tiene que ser aprobado por el Congreso, igual que la Reforma Laboral. El modelo de Milei toma la forma de un virreinato que institucionaliza el monopolio del comercio con Estados Unidos como antes de la independencia había con España.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 




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