LA OPINIÓN POPULAR

15:26 | Lunes 02 de Febrero | Entre Ríos
Nacionales
02-02-2026 / 11:02
COPIA A TRUMP Y CONVIERTE SU DESASTROSA GESTIÓN EN UN ESPECTÁCULO EXITOSO
Politica Comic Show: Javier “el Loco” Milei y el insulto como política de Estado

El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

 
La perinola del conflicto permanente de Javier Milei
 
La Casa Rosada niega que sea una estrategia deliberada, pero los ataques presidenciales manipulan la agenda. Paolo Rocca tapó los incendios en el sur.
 
Javier Milei es un experto del conflicto permanente, una estrategia que despliega a nivel global la derecha internacional desde el primer arribo de Donald Trump a la Casa Blanca de la mano de Steve Bannon. La táctica paraestatal violeta -alimentada por trolls libertarios- suele rendir frutos para controlar la agenda mediática, pero pocas arremetidas presidenciales emocionaron tanto a la Casa Rosada como la de esta semana contra Paolo Rocca, un blanco que -juran en Balcarce 50- no fue buscado adrede.
 
Viendo números y con el diario del lunes, algún oficialista podría haberse colgado la cucarda del plan. La consultora Ad-hoc, que analiza con regularidad la conversación digital en la Argentina, reveló que se tuiteaba más sobre la compulsa que perdió Techint ante la india Welspun que de los incendios descontrolados en la Patagonia, por los que, en virtud de la presión de los gobernadores del sur, el Gobierno tuvo que decretar la emergencia ígnea.
 
En el oficialismo celebraron el impacto positivo, lo cual explica la insistencia de Milei en exprimir la polémica, al punto de bautizar a Rocca como "Don Chatarrín", que remite al anterior round de la Casa Rosada violeta con el ceo de Tenaris. "Es totalmente funcional al argumento del Gobierno de que abriendo la competencia los precios bajan y nos permite defender la plata de los argentinos. Aprovechamos la oportunidad", confesó una fuente al tanto de las tácticas libertarias.
 
 
Los planes no existen, pero que los hay...
  
Mientras Francos siempre fue el libertario diplomático, Sturzenegger no ocultó su enfrentamiento con Rocca, a quien considera "parte de la casta", confió alguien que lo conoce. Después del round del año pasado, llegó la adjudicación a favor de Welspun para proveer caños al proyecto de exportación de Gas Natural Licuado de Southern Energy (SESA), un conglomerado integrado por PAE, Pampa, la noruega Golar, la inglesa Harbour Energy e YPF. El ministro se subió al dato revelado por La Nación para pegarle a Techint, siendo que la licitación no estuvo bajo su área de competencia.
 
A su vez, Milei se sumó a la polémica, primero también en Twitter, pero después aprovechando el escenario del Derecha Fest para hablar de "una gran piedra" en su camino, en un juego de palabras con el apellido Rocca.
 
"No hubo ningún plan", descartaron en la Casa Rosada cualquier planificación de la escalada discursiva oficial contra Techint. Con YPF en el medio, podría pensarse que el asesor Santiago Caputo, que tiene intereses en la petrolera a través de Guillermo Garat, estaría al tanto de la oferta de la firma nacional, 40% por encima de lo presupuestado por la empresa india. Lo mismo Milei, que además de vestir el mameluco de YPF tiene una excelente relación con el ceo de la firma, Horacio Marín.
 
Sin embargo, la táctica de la provocación constante del mileísmo suele ser errática y sin demasiada planificación, juran en la administración violeta quienes siguen los vaivenes de la cuenta de Twitter del mandatario. Es más a prueba y error, confiesan. Por eso a veces hay una sobresaturación temática cuando el Presidente, en modo tuitero, abre varios frentes de batalla simultáneos: un estado de conflicto permanente, con una polémica que enseguida tapa a la otra; la dinámica vertiginosa de los trending topics de Twitter llevada a la agenda pública.
 
La pelea con Rocca, uno de los industriales más poderosos del país desde hace décadas, le sirvió al Gobierno también para marcarle la cancha al Círculo Rojo y enviarle un mensaje a su electorado, al que busca fidelizar con la indignación como política de Estado.
 
Es parte de la idiosincrasia de la nueva derecha. En la primera campaña de Trump, el estratega Bannon fijó tres ejes que la administración Milei cumple -a sabiendas o no- al pie de la letra: comunicación saturada (publicar noticias más rápido de lo que se las pueda desmentir), polarización emocional (dividir el campo político en fieles y enemigos) y legitimidad providencial (envolver el liderazgo en una narrativa moral o religiosa).
 
 
La perinola del insulto
  
A pesar de que Milei se ensañe con distintas figuras, sus blancos siempre pertenecen a las mismas categorías. En su perinola están "los zurdos", "los periodistas ensobrados", "los empresarios prebendarios" y "los kukas". Salvo ligarlo a la izquierda, el Presidente encajó a Rocca en los restantes tres ítems.
 
El último es el verdaderamente importante para la narrativa oficial. Según un relevamiento de Fopea, de 113.649 posteos de Milei (tuits y retuits) analizados entre el 10 de diciembre de 2023 y el 15 de septiembre de 2025, 16.806 contenían insultos hacia distintos blancos. Entre ellos, hay 271 palabras utilizadas como agravios que se repiten en el léxico presidencial: la principal es "kuka", repetida 2283 veces de forma despectiva, y la segunda es "casta", con 1815, que no sólo es usada para la clase política, sino para "todo aquel que se oponga a su plan de gobierno", señala el informe.
 
Fuente: Letra P y Revista Noticias
 




LA OPINIÓN POPULAR

© Copyright 2026 LA OPINIÓN POPULAR
contacto@laopinionpopular.com.ar . Todos los derechos reservados.

NicoSal soluciones web