LA OPINIÓN POPULAR

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Nacionales
01-02-2026 / 10:02
EL “DIBUJO” DEL INDEC PARA OCULTAR LA INFLACIÓN REAL
La política del engaño: Pinocho Milei gobierna en base de exageraciones y datos falsos

Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

 
El "dibujo" del INDEC de Lavagna para ocultar la inflación: Cuál es el IPC real de la Era Milei
 
El organismo utilizó una base de datos del 2004 para calcular la suba de precios. Según el CEPA, la maniobra generó una distorsión de 40 puntos y ayudó a ocultar el tramo más severo del ajuste libertario. La maniobra y las denuncias del FMI y Bloomberg, en este artículo de Diagonales.
 
Por Manuel Román
Licenciado en Comunicación Social. Periodista.
 
La desaceleración del IPC constituye la victoria política más importante de lo que va de la era libertaria, pero paradójicamente fue construida por un funcionario de origen peronista. El "dibujo" es obra de Marco Lavagna, quien durante toda su gestión en el INDEC midió la inflación usando datos del 2004. El resultado de la maniobra es una distorsión cercana a los 40 puntos que deja al acumulado de Javier Milei muy por encima de las cifras oficiales, a la vez que ayuda a camuflar el ajuste de diciembre de 2023 - la peor parte de la motosierra. Los números reales, en este informe especial de Diagonales.
 
En febrero, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) modificará la ecuación que utiliza para calcular la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Mudará la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos del Hogar (ENGHo) de 2004/05 a la de 2017/18, lo que contribuirá a trabajar con una versión más actualizada del consumo de las familias, aunque llegue con alrededor de 8 años de demora. El cambio no aplicará de manera retroactiva: las cifras antiguas quedarán como están sin importar la distorsión que declaradamente acarrean.
 
Detrás de la medida aparece el empuje de varios actores políticos - desde especialistas y opositores que durante mucho tiempo han denunciado las irregularidades de la metodología actual hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) y medios extranjeros de renombre como la agencia Bloomberg. El escenario pone sobre la mesa dos cuestiones centrales a responder: cuál es la diferencia entre la inflación oficial y la "real" y por qué el INDEC realizó semejante "dibujo" en uno de los números más importantes de la economía.
 
Según un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la distancia entre el IPC "antiguo" (basado en los datos del 2004) y el "actualizado" es sustancial. Entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025, es decir, durante los primeros dos años del Gobierno de Milei, la inflación del INDEC fue del 249,5%, mientras que la "real" sería del 288,2%. Se trata de una diferencia de casi 40 puntos porcentuales que habría llevado a la suba de precios al borde del 300% hacia la mitad de la era libertaria.
 
De hecho, la inflación "real" habría sido mayor que la oficial en 21 de los 24 meses relevados. La disparidad más importante se encuentra en el cierre de 2023 y el inicio de 2024; justamente donde recayó la parte más dura del ajuste, como lo reconoció el propio Presidente varias veces. Allí habita uno de los efectos más graves de esta actualización tardía: como la modificación de fórmulas no es retroactiva, jamás se publicará el impacto "real" de la inflación en aquellos períodos. Los números son impactantes:
 
Diciembre: 25,5% oficial versus 24,7% real. Uno de los pocos meses donde la actualización favorecería al Gobierno.
Enero: 20,6% oficial versus 21,5% real.
Febrero: 13,2% oficial versus 15,1% real.
Marzo: 11% oficial versus 12,4% real.
Abril: 8,8% oficial versus 12% real.
El tarifazo del 23/24 y la maniobra "deliberada" de Lavagna
 
Hasta ahora, la ENGHo 2004/05 era usada de manera "híbrida" en combinación con una actualización a 2016 para corregir parcialmente las deformaciones. Sin embargo, el consumo delineado por esa canasta era el de una familia de comienzos de siglo. Así lo indicó el CEPA: "Según aquellos datos, los hogares destinaban mayor proporción de gasto a la telefonía fija que a la telefonía móvil. Hoy en día la situación es exactamente la contraria. En el mismo sentido, el gasto asociado al servicio de Internet domiciliario era menor".
 
En contraste, la serie de 2017/18 intenta reflejar de manera más fiel los hábitos de consumo actuales. Las diferencias cobran especial relevancia en categorías como Vivienda: la ecuación oficial considera que los gastos en tarifas tienen una incidencia del 9,4% (2016) y después del 6,3% (2023) en el IPC, mientras que la inflación "real" marca una incidencia del 14,5% - más del doble. De hecho, esa es una de las principales causas de los 40 puntos de diferencia en el acumulado, ya que los servicios domésticos han sido uno de los rubros más severamente afectados por la suba de precios en la Era Milei, pero la medición del INDEC no ha podido captar ese impacto.
 
Así dadas las cosas, el "dibujo" de Lavagna solo le generó ganancia al Gobierno. En palabras del CEPA: "No resulta posible interpretar la demora en la actualización de la canasta y de los ponderadores como una mera omisión técnica; por el contrario, la evidencia sugiere que se trató de una decisión deliberada, con efectos directos sobre la medición de la inflación en el período analizado. Siendo la inflación a la baja su principal carta de validación ante la sociedad, la resistencia a la aplicación de la ENGHo a finales de 2023 se convierte en una bandera política innegociable".
 
Esta no es la primera vez en la historia argentina que el INDEC "toca" los números para que den un mejor resultado. El exsecretario de Finanzas Guillermo Moreno fue condenado a prisión bajo la acusación de haber manipulado datos del IPC durante el Gobierno de Néstor Kirchner. En la época de Alberto Fernández, con Lavagna ya a cargo, la ENGHo 2017/18 ya estaba disponible, pero las autoridades tampoco hicieron el cambio y alargaron las mediciones distorsionadas.
 
Con todo, la decisión de Milei de actualizar la fórmula tampoco parece obedecer a un principio de "buena fe". Aquí obró, en primer lugar, la presión ejercida por el FMI, que en un documento remitido a la Argentina reclamó que el Gobierno cambie la metodología para obtener datos más fieles a la realidad: "Se espera que el INDEC publique para fines de 2025 el IPC actualizado, basado en la encuesta de gastos del hogar de 2017/18, para reflejar de mejor manera los cambios estructurales en los patrones de costos y mejorar la calidad de las estadísticas".
 
También desde los Estados Unidos, la agencia Bloomberg fue tajante al respecto cuando, hace casi un año, difundió un artículo que advertía que "el milagro de la inflación de Milei está distorsionado por elementos obsoletos en el índice". En tono irónico, el medio de finanzas graficó: "Cada mañana, el argentino típico compra un periódico, enciende un cigarrillo y luego, mientras ojea las páginas y fuma, toma el teléfono del soporte en su pared para hacer una llamada - bueno, al menos eso es lo que los estadísticos del Gobierno quieren hacernos creer".
 
Eso no es todo. En julio pasado, trabajadores del INDEC denunciaron otra importante deformación numérica: que la Canasta Básica era unos $750.000 más alta que la publicada por el organismo. Lavagna no flaqueó: mantuvo la fórmula antigua firme hasta las elecciones y, luego, hasta el segundo aniversario de gestión. Tal vez por eso Milei lo reafirmó en el cargo pese a sus orígenes - sin importar lo irónico que suena que el Presidente que llegó para terminar con la inflación peronista mantenga en su puesto al peronista encargado de medirla.
 
Fuentes: Diagonales Diario y Agencia Nova
 




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