Nacionales
24-01-2026 / 10:01
EL LIBERTARIO YA NO PUEDE DAR CLASE DE ECONOMÍA EN DAVOS PORQUE TRAS LAS DECLARACIONES DE TRUMP, TODO EL MUNDO SABE QUE FUNDIÓ LA DE SU PAÍS
El cipayo Milei le entregó el rosquete a Trump y se alineó contra la paz internacional

Davos confirmó que la ayuda de Donald Trump a Javier Milei antes de las elecciones, funcionó dentro del país, pero enterró la ilusión del libertario de ocupar un espacio respetable en el mundo. "No tienen nada, no tienen dinero, se están muriendo", dijo el estadounidense y fue el epitafio para la imagen internacional de Milei, aunque le permitió ganar las elecciones de medio término.
Davos confirmó que la ayuda de Donald Trump a Javier Milei antes de las elecciones, funcionó dentro del país, pero enterró la ilusión del libertario de ocupar un espacio respetable en el mundo. "No tienen nada, no tienen dinero, se están muriendo", dijo el estadounidense y fue el epitafio para la imagen internacional de Milei, aunque le permitió ganar las elecciones de medio término.
Esa doble consecuencia resulta explicable. La frase de Trump acentuó la idea de que la economía argentina explotaba con la derrota de los candidatos del Presidente. El argumento: "estamos mal gracias a Milei, pero podemos estar peor si se va", quedó muy expuesto en esa doble repercusión, aparentemente contradictoria.
Si se compara la repercusión del año pasado con la presentación más reciente en el foro económico realizado en Suiza, la caída de la imagen de Milei fue notable. Después que Trump explicó el motivo de su ayuda a la Argentina con esas palabras, el chiste en Wall Street era la reformulación del MAGA en MADA para Argentina. En vez de Make Argentina Great Again, fue Make Argentina Default Again.
Sonó patética la pretensión de dar clases de economía cuando todo el mundo sabe que fundió la de su país, como expresó Trump. En el plano internacional al presidente argentino le asignaron un papel de actor de relleno, un extra pintoresco. Es cierto que le tocó un contexto desfavorable. Era muy difícil sobresalir después de la presentación explosiva del presidente estadounidense.
La pantalla mostró el atril sobre el escenario donde hablaba un Milei muy apocado. Nada de gestos grandilocuentes ni de levantar el dedito acusador como hizo la primera vez. Hasta el anuncio de entrada: "Vengo a anunciarles que Maquiavelo ha muerto", sonó sin convicción.
No era para menos. El inmenso salón donde se realizan los discursos estaba prácticamente vacío. A nadie le importaba lo que iba a decir Milei. Frente al atril había un puñado de asientos ocupados por su hermana Karina y el séquito que lo acompañó. Tras el discurso del estadounidense, no quedó nadie.
Trump revoleó el organigrama de relaciones internacionales históricas y rompió alianzas tradicionales de Washington, con Canadá, la OTAN y la Unión Europea. Al día siguiente constituyó una Junta para la Paz con los que le son más sumisos, entre los cuales se encuentra Javier Milei. La estrategia de alianzas de Trump es exhibir músculo y convencer a los demás gobiernos que les conviene estar bien con el matón del barrio.
Su maltrato a Canadá y a los europeos que festejaron la guerra contra Rusia en Ucrania y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, fue una demostración del riesgo que corren los que se le ponen cerca.
Al día siguiente, los gobiernos europeos todavía no salían de su desconcierto, pero el presidente argentino puso la cabeza en el mismo lugar donde se la cortaron a los demás. Cuando Trump lanzó su propuesta de Junta por la Paz, fue el primero que se anotó aunque todavía no está claro si lo exceptuaron de los mil millones de dólares que deben aportar los socios de esa Junta o si abultará la deuda externa suicida que acumularon con Mauricio Macri. La primera tarea será establecer el status de dominación sobre Gaza tras el genocidio palestino practicado por Israel.
Así, Argentina sigue acumulando papelones en el escenario internacional, aislándose cada vez más y confirmando que para Milei, la diplomacia es cosa del pasado y el ridículo es la norma.
Esa doble consecuencia resulta explicable. La frase de Trump acentuó la idea de que la economía argentina explotaba con la derrota de los candidatos del Presidente. El argumento: "estamos mal gracias a Milei, pero podemos estar peor si se va", quedó muy expuesto en esa doble repercusión, aparentemente contradictoria.
Si se compara la repercusión del año pasado con la presentación más reciente en el foro económico realizado en Suiza, la caída de la imagen de Milei fue notable. Después que Trump explicó el motivo de su ayuda a la Argentina con esas palabras, el chiste en Wall Street era la reformulación del MAGA en MADA para Argentina. En vez de Make Argentina Great Again, fue Make Argentina Default Again.
Sonó patética la pretensión de dar clases de economía cuando todo el mundo sabe que fundió la de su país, como expresó Trump. En el plano internacional al presidente argentino le asignaron un papel de actor de relleno, un extra pintoresco. Es cierto que le tocó un contexto desfavorable. Era muy difícil sobresalir después de la presentación explosiva del presidente estadounidense.
La pantalla mostró el atril sobre el escenario donde hablaba un Milei muy apocado. Nada de gestos grandilocuentes ni de levantar el dedito acusador como hizo la primera vez. Hasta el anuncio de entrada: "Vengo a anunciarles que Maquiavelo ha muerto", sonó sin convicción.
No era para menos. El inmenso salón donde se realizan los discursos estaba prácticamente vacío. A nadie le importaba lo que iba a decir Milei. Frente al atril había un puñado de asientos ocupados por su hermana Karina y el séquito que lo acompañó. Tras el discurso del estadounidense, no quedó nadie.
Trump revoleó el organigrama de relaciones internacionales históricas y rompió alianzas tradicionales de Washington, con Canadá, la OTAN y la Unión Europea. Al día siguiente constituyó una Junta para la Paz con los que le son más sumisos, entre los cuales se encuentra Javier Milei. La estrategia de alianzas de Trump es exhibir músculo y convencer a los demás gobiernos que les conviene estar bien con el matón del barrio.
Su maltrato a Canadá y a los europeos que festejaron la guerra contra Rusia en Ucrania y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, fue una demostración del riesgo que corren los que se le ponen cerca.
Al día siguiente, los gobiernos europeos todavía no salían de su desconcierto, pero el presidente argentino puso la cabeza en el mismo lugar donde se la cortaron a los demás. Cuando Trump lanzó su propuesta de Junta por la Paz, fue el primero que se anotó aunque todavía no está claro si lo exceptuaron de los mil millones de dólares que deben aportar los socios de esa Junta o si abultará la deuda externa suicida que acumularon con Mauricio Macri. La primera tarea será establecer el status de dominación sobre Gaza tras el genocidio palestino practicado por Israel.
Así, Argentina sigue acumulando papelones en el escenario internacional, aislándose cada vez más y confirmando que para Milei, la diplomacia es cosa del pasado y el ridículo es la norma.
El Parlamento Europeo mandó a la Justicia el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, pero eliminó el que estaba en discusión con Estados Unidos. Nada con Washington porque quiere apropiarse de Groenlandia, un territorio que depende de Europa y porque les aplica aranceles a los productos europeos.
En las alianzas que propone Trump predomina el aspecto militar, porque es el factor donde mantiene mucha ventaja. Y esa obsesión se expresa sobre todo en lo que llama el hemisferio Occidental, donde está Latinoamérica. Le interesa Groenlandia en el Norte, pero también Tierra del Fuego en el Sur.
Con diferencia de horas, la creación de este nuevo grupo de países con Estados Unidos en el centro, coincidió con la intervención del puerto de Ushuaia, un punto estratégico con relación a la Antártida y las Malvinas. El gobierno nacional retiró al puerto de la órbita de la provincia de Tierra del Fuego e Islas Malvinas y ahora es una dependencia nacional con un interventor que depende de la Casa Rosada.
Las decisiones de Milei involucraron a la Argentina en conflictos armados como en Gaza. Pero además asociaron el país al discurso agresivo de Trump, que gana enemigos cada vez que abre la boca. Argentina tendría que fortalecer su tradición pacifista ante el recrudecimiento de las tensiones internacionales.
Hubo un párrafo del discurso de Trump que midió el fenómeno político que representa y que se manifiesta, como un síntoma de la época, más allá de su persona. "Me dicen dictador -dijo- está bien, a veces se necesita un dictador y yo soy un dictador del sentido común".
Con el orden internacional basado en reglas con el que funcionaba Occidente hasta ahora, Estados Unidos regó el continente con dictaduras sangrientas como las que sufrió Argentina. Y a pesar de que cuatro presidentes de ese país fueron asesinados en ejercicio de sus funciones, siempre se adornó como la potencia defensora de la democracia y de los valores occidentales y cristianos.
El Estado profundo o deep state, como le dicen en Estados Unidos, conformado por el conglomerado militar y de inteligencia, más el complejo armamentístico y su intrincada red de industrias adyacentes con vinculaciones con el mundo de las finanzas, tiene enormes lobbies que convierten a la democracia norteamericana en un simulacro que la crisis económica hizo explotar.
Seis de los principales funcionarios del gobierno de Milei han trabajado en JP Morgan. Desde el ministro de Economía, Luis Toto Caputo, hasta el presidente del Banco Central, Santiago Bausili y el canciller Pablo Quirno, más José Luis Daza, Vladimir Werning y Demian Reidel fueron empleados del gigante financiero estadounidense. No por casualidad, el CEO máximo del JP Morgan, Jamie Dimon, desembarcó en Argentina con una impresionante reunión en el Museo de Arte Decorativo.
Resulta curioso cómo hará el gobierno de Milei-JP Morgan cuando su principal aliado, Donald Trump, le metió un juicio en un tribunal de Florida al gigante financiero y a su CEO, Dimon, por cinco mil millones de dólares. Trump acusó al banco de congelarle sus cuentas tras el asalto al Capitolio en 2021. Los acusó de ponerlo en una lista negra y causarle pérdidas millonarias. El Banco se defendió y explicó que no fue por motivos políticos, sino por un procedimiento legal, pero Trump mantuvo la acusación, decidido a sacarle cinco mil millones de dólares.
Dimon también estuvo en Davos, donde le pidieron su opinión sobre Trump. Su respuesta fue muy cautelosa, si se tiene en cuenta que cualquier palabra le podía costar una fortuna. "Si me preguntara si Estados Unidos se ha vuelto poco fiable le diría que no. Más bien se trata de que antes se confiaba plenamente, pero ahora esa fiabilidad es menor", afirmó el director general del JP Morgan, y se cubrió al añadir que también durante la presidencia de Joe Biden hubo cosas que no le gustaron, pero que los periodistas nunca le preguntaron por ellas.
Por Luis Bruschtein
Fuente: Página 12

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