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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Parece que el Presidente Mauricio Macri y su gobierno de ricos continúa la senda del gobierno anterior en lo que hace a favorecer sus negocios personales y enriquecerse a costa del Estado”. Victoria Donda
Por Alberto Fernández. Ex Jefe de Gabinete - 07-12-2016 / 22:12

Primer año de Macri: un balance deficitario

En su primer año de vida el hombre es débil. No puede sobrevivir sólo porque necesita de otros para moverse y para alimentarse. Pero a diferencia del hombre, para un gobierno el primer año es el de mayor fortaleza. Son los días del imperio de los votos, de la complacencia mediática y de la simpatía ciudadana.
 
Cuando uno revisa el primer año presidencial de Mauricio Macri, puede advertir la oportunidad que ha perdido. Una mala terapia aplicada sobre los problemas que aquejan al país, sólo ha servido para agravar el cuadro de situación que heredó.
 
La economía sea tal vez la muestra más palmaria de lo dicho. En este primer año, solo logró profundizar cada uno de los conflictos que abordó. La inflación del 26 % anual la potenció hasta el 40 %.; el déficit fiscal creció casi un 60 % al cabo de los primeros nueve meses y la deuda externa aumentó peligrosamente para poder cubrir el rojo de las cuentas públicas.
 
En su intento por resolver esos problemas, el gobierno creó nuevas dificultades. Creyó que desalentando el consumo a través de tasas exorbitantes podría detener la suba de los precios. No lo logró. Lo que si consiguió es deteriorar la actividad económica, cerrar más de 2.000 empresas, generar más desempleo e incrementar la pobreza.
 
Nadie entiende hasta aquí cuál será el objetivo final buscado. Sí se sabe que hoy existen más Letras del Banco Central que dinero circulando y que merced a un juego financiero, han salido el sistema en lo que va del año más de 10.000 millones de dólares. Así salen las mismas divisas que ingresan tomando deuda.
 
Macri también prometió reinsertar al país en el mundo, pero hasta aquí sólo ha deambulado sin destino cierto. Se acercó a Inglaterra y nos contestaron ratificando su soberanía en Malvinas, realizando ejercicios militares y lanzando misiles desde allí. Se acercó al Acuerdo de Asociación Transpacífico pero Trump lo fulminó antes de nacer. Se acercó a Hollande y a Renzi pero son hoy los dos grandes derrotados en una Europa que no levanta cabeza.
 
Como si ello no fuera suficiente, se ha enfrentado a Naciones Unidas, a la OEA y a la mismísima CIDH por mantener la arbitraria detención de Milagro Sala. Ahora la Argentina, por la terquedad de Morales y la complacencia de Macri, aparece en el listado de naciones que practican detenciones arbitrarias.
 
La calidad institucional tan pregonada en los días de campaña tampoco ha mejorado. Haber querido designar en comisión y por decreto a dos miembros de la Corte, sumado al hostigamiento que han sufrido distintos jueces y fiscales y a la patética reforma que sobre el Ministerio Público se pretendió instituir, son prueba de la poca vocación que hubo por lograr un mejor marco para el desarrollo de la Justicia. Además, la sucesión de absurdos dictámenes y fallos motivados en el contexto político y en la presión mediática, sólo abonan lo dicho y sirven para intranquilizar la conciencia jurídica.
 
Hubo también un retroceso en materia de derechos humanos. No sólo por lo laxo del discurso presidencial que revivió la infausta teoría de la "guerra sucia", sino porque desde el mismo gobierno se alentó la detención domiciliaria de los condenados por delitos de lesa humanidad flexibilizando ya no las palabras si no lo hechos.
 
Uno podría seguir detallando falencias de este primer año pero no le encuentra demasiado sentido. Entonces pasa por alto el zigzagueante manejo en materia de tarifas, la ausencia de una política de seguridad que frene al delito o el manifiesto desapego a la promoción de la ciencia y la tecnología.
 
Ahora lo que verdaderamente urge, es revisar el rumbo de la gestión. En el acertado manejo de la economía reside el secreto del éxito. A uno lo inquieta ver que el Gobierno parece no tener registro de lo que sucede. Tal vez no advierta cómo ha dejado pasar el año en el que tuvo el poder de los votos y de las expectativas y que ahora vienen días de disputa política en el que la tolerancia tiende a desvanecerse. Lo cierto es que si el año entrante todo sale como el gobierno calcula, terminaremos el 2017 con la misma inflación y el mismo déficit que teníamos en diciembre de 2015, solo que acumularemos más deudas, más desempleados y más pobres. Si eso finalmente se verifica, ya no será importante señalar cómo Macri perdió su primer año. En ese momento sólo nos preocupará ver cómo Argentina perdió dos.
 
Alberto Fernández. Ex Jefe de Gabinete
 
Fuente: Clarín
 
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