No hay trabajadores de primera y de segunda: Las cesantías injustificadas son siempre arbitrarias e inconstitucionales
Diputada provincial Rosario Romero. Foto Blas García
Con real pena, descubrí que algunos han intentado defender las cesantías municipales paranaenses, diciendo que esta situación es "distinta" a la que se dio con aquellas fatídicas leyes 8706 y 9235.
Tengo en mi mochila profesional, la experiencia de haber trabajado en la defensa de los derechos de los afectados, en ambas oportunidades.
Hoy estamos ante un caso idéntico: discriminación por razones politicas o gremiales o ambas a la vez; acusación infundada de que la gente expulsada no trabajaba; muchas mentiras sobre los números y situación de los contratos (hay algunos que tienen 7 u 8 años); manipulación de la información, pretendiendo hacerle creer a la población que se trata de contratos injustos.
Solo quiero dar algunos ejemplos: unos noventa contratados cesanteados pertenecen a las Unidades Municipales y prestaban regularmente su función; un importante grupo pertenece a los Jardines Maternales Municipales y prontamente, si no son reincorporados, deberán ser suplidos por otros porque son imprescindibles para atender las salitas; se cesanteo, por ejemplo, a una artista plástica que tenia contrato de obra desde hace 7 años y fue pasada a contrato de servicio en el año 2011; se cesanteo a una persona que atendía a los profesionales en Gestoría Urbana y era calificada por su superior con 9 y 10 a fines del año pasado; se cesanteo a personas enfermas en uso de licencia.
Todas estas historias, no son papeles: tienen familias atrás, tienen corazón, tienen necesidades.
Bueno fuera que cada nueva administración no haga estas cosas porque tiene otras herramientas constitucionales y legales para atender como se debe los casos en que se incumple la prestación laboral. Nadie le negaría nunca a la Intendenta la facultad de rescindir un contrato que no se cumple.
Pero la persecución por sí misma y por las razones mezquinas del posicionamiento político, le hace daño a la Democracia, a los ciudadanos y a la misma política.