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Por José Carlos Halle - 04-09-2010 / 15:09
EL DIRIGENTE DEL PERONISMO FEDERAL HABLÓ SOBRE LA POLÉMICA DEL KIRCHNERISMO Y LOS POSICIONAMIENTOS DE IZQUIERDA Y DERECHA

“Las caracterizaciones de izquierda y derecha que hace el kirchnerismo son absurdas”

“Las caracterizaciones de izquierda y derecha que hace el kirchnerismo son absurdas”
Sobre la posibilidad de una interna, Halle apuntó que "si para ellos no somos peronistas, o somos lo peor, no tiene fundamento una interna. Una interna es para personas que expresan lo mismo, o con matices, pero que tienen ambiciones o posicionamientos grupales contradictorios. Hoy Alfonsín y Cobos pueden hacer una interna por ejemplo. Pero Si para los K somos la derecha, los delegados de la Sociedad Rural y tenemos olor a “bosta de vaca”, si tuvimos políticas claudicantes y somos un mamarracho no tiene sentido disputar una interna". Foto CB García
En una entrevista exclusiva de La Opinión Popular al intendente de Paraná y dirigente del Peronismo Federal, José Carlos Halle, el jefe político de la capital provincial se refirió la caracterización permanente a la que recurre el kirchnerismo mediante la cual divide a los actores políticos en partidarios de la izquierda o la derecha. También opinó sobre el relato oficial que reza que éste es el mejor y más peronista de los gobiernos después de Perón.  
 
"No se puede pasar de izquierda a derecha por decisión pura y exclusiva del kirchnerismo. Se banaliza cualquier término, cualquier concepto. Estas caracterizaciones de izquierda y derecha son absurdas", manifestó Halle. Y agregó "hay una sobreactuación del discurso de izquierda, una suerte de "progresismo de lo que le conviene a los Kirchner", que dificulta toda valoración política. No compartir sus planteos significa ser de derecha. Derecha en realidad es lo que está en contra de ellos. Esto no es serio.
 
En el otro orden, Halle afirmó que "no podemos decir que estamos ante el mejor gobierno después de Perón ni el más peronista porque después del primer gran conflicto que tuvo el kirchnerismo se perdieron las elecciones". "No hay mayorías populares que pierden elecciones. Kirchner dijo que ganó la oligarquía. Y si la oligarquía gana elecciones populares, ya por definición deja de ser tal. No puede existir un país con el 70% de oligarcas, es una negación del concepto. Si es así, son mayoría no una oligarquía", argumentó el intendente de Paraná.

De la redacción de La Opinión Popular

La Opinión Popular (LOP): Más allá de los posicionamientos actuales, ¿No existen aciertos que le reconozcas al gobierno nacional?
 
José Carlos Halle (JCH): Si los hay, por supuesto. Yo puedo compartir muchas medidas que ha tomado el Gobierno y las hemos acompañado. De hecho todo el proceso que empieza con Duhalde y Lavagna y que continúa con Néstor Kirchner en el 2003, que tiene que ver con las medidas económicas, con las políticas de Derechos Humanos, con la remoción de la Corte Suprema, con las políticas de negociación con el FMI y otras buenas medidas, las apoyamos.
 
También nos parecen buenas medidas la asignación universal o la estatización de las AFJP. Pero nosotros a esto lo hemos manifestado públicamente en cada oportunidad...
 
 
LOP: ¿Y que pasó después...?
 
JCH: Luego de la elección de Cristina, y especialmente con "el conflicto del campo", donde un problema fiscal fue ideologizado, especialmente por Néstor Kirchner, se desvió el camino. Con el tema de "la 125" participaron en el debate distintos sectores generadores de contradicciones, o que se dedican a acentuarlas como "Carta Abierta". Todo ese abanico de espacios que apoyan de manera fundamentalista al kirchnerismo, consumaron un divorcio con la sociedad.
 
 
LOP: ¿Qué te parece el "slogan" que repite el oficialismo de que el kirchnerismo es lo más peronista después de Perón?
 
JCH: No podemos decir que estamos ante el mejor gobierno después de Perón ni el más peronista porque después del primer gran conflicto que tuvo el kirchnerismo se perdieron las elecciones.
 
Como peronistas tenemos que pensar que la democracia, como ejercicio de humildad social, nos obliga a reflexionar, a rever cuestiones que han salido mal. Hay alianzas, políticas y formas de hacer que no están bien y las urnas reflejaron eso. No se puede perder las elecciones y decir que todo está bien. No tiene sentido.
 
No hay mayorías populares que pierden elecciones. Kirchner dijo que ganó la oligarquía. Y si la oligarquía gana elecciones populares, ya por definición deja de ser tal. No puede existir un país con el 70% de oligarcas, es una negación del concepto. Si es así, son mayoría no una oligarquía.
 
Todo esto no lo entendió el kirchnerismo, y ahora profundiza el mismo esquema, agudizando las contradicciones, planteando que todo lo que no es kirchnerismo es oligarquía y antipueblo. Eso no es así.
 
 
LOP: Cómo un cuadro formado del peronismo, identificado con las posiciones más progresistas, ¿que pensás cuando se te acusa de formar parte de la derecha, o que el Peronismo Federal es la derecha, la oligarquía, etc.?
 
JCH: (se ríe...) Todo un tema este. Me parece que hay que aclarar algunas cosas para darle seriedad a este debate.
 
Después de lo que pasó en el mundo, con la caída del muro de Berlín y el fin de la experiencia socialista rusa entre otros grandes cambios, las categorías de análisis del siglo XIX y principios del siglo XX ya no pueden analizar la realidad de hoy que es compleja, contradictoria.
 
Hoy en la agenda hay otras cuestiones que no pueden ser catalogadas como de izquierda o derecha. Pero mucho menos pueden ser banalizadas como lo hace el kirchnerismo.
 
Suponiendo en algunos casos podemos coincidir en calificar hechos o actores como de izquierda o derecha, no lo podemos hacer como si fuera una cuestión topográfica como lo maneja Kirchner, donde ser de izquierda o derecha equivale pura y exclusivamente a estar con él para ser de izquierda, o estar contra el kirchnerismo equivale a integrar la derecha. Eso no puede ser así.
 
 
LOP: Explicame estos usos que hace el kirchnerismo de la izquierda y la derecha que me decís...
 
JCH: Cobos era para el kirchnerismo la expresión del progresismo de centro izquierda, un no peronista en el marco de la transversalidad oficial. Eso era Cobos y los radicales K. Pero, de un día para el otro, por el sólo hecho de pensar y actuar distinto, y tener diferencias con el kirchnerismo, Cobos se convirtió en la derecha, porque para el kirchnerismo hoy Cobos es la derecha.
 
No se puede concebir esos giros, que de un día para el otro lo que es de izquierda se convierte en derecha. Se puede coincidir o disentir con políticas o acciones pero eso no cambia esencialmente lo que ya somos políticamente. Llevar la discusión a este plano es muy pobre.
 
Pasa lo mismo con Clarín. Durante todo el gobierno de Néstor Kirchner, Clarín no fue precisamente el enemigo. Se le prorrogaron las licencias y sus funcionarios ocupaban las portadas hablando de los logros del gobierno. Y ahora es el "monopolio", la derecha.
 
 
LOP: ¿También la confrontación de izquierda y derecha lleva implícita la idea del enemigo político...?
 
JCH: Yo creo que el término enemigo es un concepto que tenemos que erradicar de la democracia, porque es un término que no tiene nada que ver con el pluralismo y el consenso que una democracia requiere.
 
Enemigo es un concepto militar, propio de la guerra, y al enemigo en una guerra hay que derrotarlo, eliminarlo. En la democracia existen adversarios. El concepto de enemigo es una idea de reverdece en la política argentina de la mano del kirchnerismo, con las ideas de "Carta Abierta", las teorías de Laclau y todo el discurso este que pretende acentuar las contradicciones.
 
 
LOP: ¿Es una deformación del discurso político..?
 
JCH: Sí, son muchos los casos. Ahora también ha aparecido el concepto de las "corporaciones" como medio de descalificación política.
 
Los otros días, Pichetto y Rossi (Ndr: en su visita a Paraná) se referían a la política nacional, haciendo referencia a la oposición del kirchnerismo, lamentando que algunos políticos "se rindan ante las corporaciones".
 
Pero en realidad, cuando el kirchnerismo habla de corporaciones habla de dos entes: Clarín y la Mesa de Enlace.
 
Cuando hablan de Clarín omiten nombrar a los otros multimedios, que son  oficialistas y que son una enorme cantidad. Cuando desde el kirchnerismo hablan de la Mesa de Enlace de las entidades rurales también comenten enormes omisiones. No hay corporaciones -para ellos- en los casos de Cargill y Monsanto, por ejemplo.
 
El conflicto del campo era mucho más fácil de resolver atacando el verdadero problema que eran los grandes exportadores, pero no se dijo nada de ellos.
 
 
LOP: ¿Este discurso de izquierda del kirchnerismo omite demonizar algunas "corporaciones"?
 
JCH: Obviamente. Para ellos no hay corporaciones en la Patria Financiera, ni en las petroleras y mineras, ahí no hay grandes capitales favorecidos. Para el kirchnerismo no hay corporaciones mineras como la Barrick Gold que explotan nuestros recursos naturales. Según ellos, no hay corporación en muchos sectores de la economía casi monopolizados.
 
Para ellos, corporación económica es aquel sector que, por razones diversas justas o no, disiente con el gobierno nacional y en algunos casos lo enfrenta.
 
Detrás de esto hay un desconocimiento de una verdad simple y binaria de la democracia: de que hay oficialismo y oposición. Y está bien que así sea.
 
 
LOP: ¿Pareciera que detrás del concepto de "corporación" está la idea de políticos de derecha?
 
JCH: El oficialismo construye un discurso en el cual ubica a la oposición política como defensora de intereses corporativos o empresariales, cuando en realidad son expresiones políticas. Por ejemplo, si algún dirigente pretende imaginar conceptos de garantías constitucionales como el de la libertad de prensa se le dice: "Vos sos de Clarín".
 
Han llegado al extremo de decir que hombres muy cercanos e importantes en el kirchnerismo como Alberto Fernández o Graciela Ocaña son funcionales al enemigo. Dicen que Alberto Fernández es un hombre de Clarín.
 
No puede ser que cuando estaba en el gobierno era de izquierda y ahora es de derecha, es un oligarca de Clarín. Al kirchnerismo no le importó que antes fuera hombre de Menem y Cavallo. ¿Qué era entonces Alberto Fernández, de izquierda o de derecha?
 
 
LOP: Evidentemente no aceptás el discurso de izquierda y derecha...
 
JCH: No se puede pasar de izquierda a derecha por decisión pura y exclusiva del kirchnerismo. Se banaliza cualquier término, cualquier concepto. Estas caracterizaciones de izquierda y derecha o el concepto de corporación son absurdos.
 
Hay una sobreactuación del discurso de izquierda, una suerte de "progresismo de lo que le conviene a los Kirchner", que dificulta toda valoración política. No compartir sus planteos significa ser de derecha. Derecha en realidad es lo que está en contra de ellos. Esto no es serio.
 
 
LOP: ¿Cuál es el motivo esencial de este planteo?
 
JCH: Lo hacen en términos de una lógica de acumulación política. Por eso lo eligieron a Macri como enemigo y referente de "lo otro", de lo que no es el kirchnerismo. Quieren referenciar como de derecha a un enemigo electoral y desde allí trazar las divisiones.
 
Pero el peronismo, por su naturaleza, les complicó el esquema y por eso nace el Peronismo Federal, como expresión peronista no kirchnerista que levantando las banderas históricas le rompe el escenario de izquierda y derecha que pensaron.
 
 
LOP: ¿Existe alguna diferencia entre el gobierno de Néstor y el de Cristina en cuanto a lo que haces referencia?
 
JCH: En un principio, si bien se avizoraba cierta tendencia a concentrar poder y manejarlo casi en soledad con tintes autoritarios, creo que Néstor Kirchner tenía una mayor habilidad para incorporar determinados planteos de la sociedad a su agenda.
 
Cuando se dio la muerte de Axel Blumberg y las marchas en Buenos Aires pidiendo políticas de seguridad y se cuestionó en parte las políticas de Derechos Humanos y el garantismo, el gobierno nacional dejó de lado su discurso, mandó al congreso un paquete de leyes que endurecían penas y eran ideológicamente contrarias a lo que había declamado.
 
En esa ocasión, con reflejos políticos, Kirchner suavizó un reclamo que si bien era justo no encuadraba en su discurso y en algunos casos era realmente contrario a las garantías constitucionales, y aun así lo manejó aunque muchas de aquellas iniciativas no quedaran en nada.
 
Pero esa capacidad de adaptación a los reclamos sociales no se dio más, el conflicto del campo lo demostró. No es verdad lo que dice el kirchnerismo que esto es un conflicto de poderes, es nada más que un problema fiscal. De 1.000 o 2.000 millones, que porcentualmente no era mucho para el gobierno nacional pero se les fue de las manos.
 
 
LOP: ¿Más allá de la habilidad política del presidente no crees que hay una agudización de determinados defectos en las formas?
 
JCH: Sí, también. Te comento dos anécdotas que resumen la idea. Te acordás de la campaña "Cristina, Cobos y vos", donde se hablaba desde el gobierno nacional del acuerdo del Bicentenario, en el que todos teníamos que participar en una mesa: la política, la industria, los gremios, los trabajadores, los intelectuales, etc. desde donde se acordarían políticas a largo plazo que apoyarían todos los partidos.
 
Apenas asumida Cristina, y en el marco de ese acuerdo, recuerdo que una vez tuvimos una reunión con la presidenta en Buenos Aires y cuando salimos, vimos a las entidades del campo esperando para entrar a una reunión similar, para hablar con el gobierno de políticas de estado para el sector a largo plazo.
 
Al poco tiempo se desata el conflicto de la 125, ahí desbarrancó el kirchnerismo y se terminó la búsqueda de consensos en las grandes políticas nacionales. Se perdió la brújula.
 
Recuerdo que en lo mas álgido del conflicto del campo, Néstor Kirchner -ya como titular del PJ-, nos dijo en una reunión (yo estaba presente allí como intendente) que teníamos que desterrar el término "consenso" del vocabulario político.
 
 
LOP: ¿Así de contundente lo dijo?
 
JCH: Sí. Afirmó que no se podía acordar con la derecha ni con la oligarquía del campo, o sea lo que ellos definían como derecha y oligarquía en el conflicto. Por lo tanto ya no había lugar para el consenso.
 
 
LOP: Las anécdotas muestran el cambio y definen su estilo actual...
 
JCH: Son un estilo, formas y un modo de hacer política que no compartimos desde el Peronismo Federal. ¿Por qué no se puede consensuar? Es mentira. Siempre hay lugar para el consenso y acuerdos. Una democracia madura lo requiere en forma imprescindible y permanente.
 
 
LOP: Esta suerte de apología del conflicto o declarar la imposibilidad del consenso es un discurso cada vez más repetido en kirchnerismo. ¿También se da en nuestra provincia...?
 
JCH: Es cierto, lo repiten cada vez más. Pero es falso. ¿Por qué no se pueden acordar o consensuar?
 
Siempre se acuerda o se generan consensos. Se puede consensuar políticas con la embajada norteamericana como en algunas ocasiones lo hace el kirchnerismo o tener los acuerdos que tienen con los bancos o las empresas mineras.
 
Del mismo modo se puede -y se debe- acordar políticas con el sector industrial y agropecuario. Se puede perfectamente acordar y estructurar demandas dándole una orientación en el contexto de una política nacional. Eso se debe hacer.
 
Consenso no significa darle a cada uno lo que quiere, consenso también es escuchar al que piensa distinto, tolerarlo, convivir con todos, sin convertirlos en enemigos.
 
Néstor Kirchner decía que militar el consenso, trabajar el consenso es ser funcional al status quo, es ser de derecha, un conservador. Y siguiendo su lógica, quienes plantean el conflicto permanente como el kirchnerismo y la falta de diálogo son revolucionarios. Esto es algo indefendible y muy irracional.
 
 
LOP: ¿Qué hay de cierto cuando argumentan desde el kirchnerismo que el estilo K es propio de las "orgas" de la JP de los 70...?
 
JCH: No, no hay nada de eso. ¿Qué formación setentista? No es eso. ¿Que formación tuvieron cuando no estaban en la presidencia? Ellos no empezaron en la política en el 2003. Para ellos Menem fue el mejor presidente, Cavallo fue el mejor ministro. Parrilli era un alfil de las privatizaciones. Y así se puede seguir.
 
En cuanto a lo de los derechos humanos, cabe preguntarse ¿qué políticas activas de Derechos Humanos tuvieron cuando gobernaban Santa Cruz o cuando estaban en la municipalidad de Río Gallegos? O cuantas veces se reunió con las Abuelas o las Madres de Plaza de Mayo en esos períodos.
 
Tampoco hay antecedentes de una militancia activa en políticas de género de Cristina. No lo conoce nadie. Cuando tuvieron que definir cuestiones concretas, como pliegos de asensos de los militares tampoco los vimos militar activamente por los derechos humanos.
 
Pero no lo digo como una crítica lapidaria. Hay muchos otros actores políticos, que algunos inclusive hoy están con ellos también, que han hecho cosas mucho peores. A esto lo planteo como un peronista que cree que se debe asumir la historia de nuestro movimiento sin beneficio de inventario, rescatando lo bueno, haciéndonos cargo de lo malo, sin tergiversar ni desconocer lo que pasó.
 
 
LOP: ¿Y donde se pone el límite y se marca diferencias con el kirchnerismo?
 
JCH: Desde el Peronismo Federal sabemos diferenciar y buscamos racionalidad y equilibrio. A las buenas políticas las acompañamos. Las políticas de Derechos Humanos nos parecen correctas y las apoyamos y las militamos acá. Eso es algo que nosotros pensamos desde siempre y los acompañamos sin importar quien las impulsaba. Lo que es bueno para el pueblo tuvo nuestro apoyo.
 
Pero el limite está cuando se apropian de un discurso que va mucho más allá de ellos y se ponen a denostar a personas como nosotros, que luchamos por los derechos humanos desde hace décadas y no desde el último mandato. Esa es una cruz que no se nos puede colgar a nosotros.
 
Resulta que nosotros, que siempre estuvimos defendimos la banderas que hoy se pretenden adjudicar con exclusividad, somos la derecha, el "agrobustismo". Ahora resulta que somos Clarín. ¿Qué tenemos que ver nosotros con Clarín me pregunto yo?
 
También hay otros que para justificar su partencia a ese lugar nos agreden. Creo que se puede justificar una postura sin agraviar a nadie.
 
 
LOP: ¿En el marco de tanto agravio se puede hacer una interna en el PJ?
 
JCH: En estos términos y en este contexto me parece que no. No sólo por el tono del discurso. Es que si para ellos no somos peronistas, o somos lo peor, no tiene fundamento una interna. Una interna es para personas que expresan lo mismo, o con matices, pero tienen ambiciones o posicionamientos grupales contradictorios. Hoy Alfonsín y Cobos pueden hacer una interna por ejemplo.
 
Si para los K somos la derecha, los delegados de la Sociedad Rural y tenemos olor a "bosta de vaca", si tuvimos políticas claudicantes y somos un mamarracho no tiene sentido disputar una interna.
 
¿Para que quieren tener una interna en el PJ, para que insisten? Con las cosas que nos dicen no tiene sentido. Y lo que señalo son agravios escritos, firmados y amplificados. No sólo lo que dice un dirigente de cuarta línea del kircherismo, es lo que se repite en todos los órdenes el oficialismo.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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