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“Ni Daniel Scioli, ni Mauricio Macri, pueden decir cuáles son sus propuestas de gobierno porque pierden votos o porque no los dejan". José Manuel de la Sota
Nacionales - 31-08-2011 / 09:08
SÓLO SE PRESENTARON EN SAN LUIS Y EN MISIONES

Los gobiernos provinciales demoran proyectos de sus presupuestos

Los gobiernos provinciales demoran proyectos de sus presupuestos
La ingeniería presupuestaria estará atada a los tiempos que marca el calendario electoral, especialmente teniendo en cuenta que en octubre, además de presidente, en nueve provincias se definirán gobernador y la nueva conformación de la Legislatura.
Vencido en muchos casos el plazo fijado por las leyes locales, sólo dos provincias presentaron sus respectivos proyectos de presupuestos para el próximo año. A principios de mes, tomó estado parlamentario la iniciativa que preparó para 2012 el gobernador de Misiones -reelecto en junio-, Maurice Closs, y el lunes, firmó su propuesta para San Luis, el mandatario y candidato a presidente, Alberto Rodríguez Saá.
 
Como habitualmente ocurre año tras año, las administraciones del interior prefieren saltear las fechas límite para las presentaciones y optan por postergar unos meses la proyección del gasto provincial, hasta tener algo en claro los lineamientos sobre el plan de gastos nacional, o al menos alguna promesa nueva en cuanto a los repartos de parte de la Casa Rosada.

 
Elecciones
 
Este año más que nunca, esa ingeniería además estará atada a los tiempos que marca el calendario electoral, especialmente teniendo en cuenta que en octubre, además de presidente, en nueve provincias se definirán gobernador y la nueva conformación de la Legislatura.
 
El Gobierno de Buenos Aires, por caso, decidió postergar el diseño del plan de gastos para 2012, cuyo plazo de presentación ante la Legislatura vence hoy.
 
La serenidad del mandatario Daniel Scioli, quien retomó el lunes, después de sus minivacaciones en España, el trabajo con su ministro de Economía, Alejandro Arlía, y con el resto de las áreas para repasar aspectos generales del proyecto, no sorprende.
 
A la espera de las definiciones nacionales, profundizadas por la expectativa por los comicios de octubre, la serenidad que exhiben en el entorno del mandatario se inscribe en la buena marcha de las finanzas locales, empujada en gran medida por la recuperación del escenario nacional, pero fundamentalmente consolidada por los buenos índices de recaudación propia.
 
Sin grandes cambios, las dos provincias que ya anticiparon hacia dónde pretenden apuntar los gastos coinciden en sostener la continuidad de sus políticas económicas.
 
Del mismo modo, tal como se corroboró en las urnas de las elecciones desdobladas de la nacional, mantener las direcciones tomadas hasta el momento parece ser la decisión clave para los próximos años: de hecho, salvo en Catamarca, en las restantes contiendas electorales fueron ratificados los oficialismos.
 
Mientras que Closs adelantó la continuidad de la apuesta al desarrollo social y económico de Misiones, Rodríguez Saá planteó también el sostenimiento de varios programas como el de las estampillas «Ahorro para mi futuro». 
 
Fuente: ambito.com

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26-07-2015 / 11:07
26-07-2015 / 11:07
 La desesperación en la que está sumergido el cristinismo para intentar conservar el poder a toda costa en las elecciones que se avecinan, lo ha llevado a aumentar de manera colosal el gasto electoral, no teniendo dudas en frenar el envío de partidas que deberían ir a otros sectores, con tal de conseguir su anhelo de "perpetuidad".
 
En los últimos meses se observar un crecimiento descomunal del Gasto Público, que no hace más que aumentar la deuda que mantiene el Estado con otros organismos públicos, como Anses y Banco Central, y que la próxima administración que asuma en diciembre, deberá acortar si quiere que las cuentas se reduzcan y lograr un equilibrio que permitan un crecimiento a largo plazo.
 
Sólo en materia de adelantos transitorios, el Banco Central le ha dado a la gestión de Cristina Fernández en lo que va del año, 272.350 millones de pesos, tocando casi el límite de lo que fija la ley que fuera aprobada por el propio oficialismo en abril de 2012 y que tanta polémica despertó.
 
Pero las intenciones del gobierno de CFK para intentar mantener el poder y lanzar una campaña feroz en la calle, se da también con la cantidad de dinero que se toma de la Anses y de los bonos que lanza desde el organismo estatal, que en lo que va del año suman 41.000 millones de pesos.
 
Esto ha llevado también a que se hayan reducido fuertemente las partidas hacia otros organismos públicos e intendencias que les han bajado considerablemente la cantidad de recursos para realizar obras, y que pone a muchos de los jerarcas locales al borde la de desilusión porque son obras que en sus pueblos se esperaban para antes de las elecciones y que ahora se encuentran paradas por decisión del Ejecutivo nacional.
 
Pero hay otros serios desbarajustes en las cuentas K que ponen el acento en lo mal que se ha gastado, como Aerolíneas Argentinas, la empresa estatal que conduce el camporista Mariano Recalde, que ya lleva gastado en el primer semestre de este 2015 el 68% del presupuesto anual de la compañía, dejando en evidencia la pésima gestión que se viene realizando desde su estatización en 2008.
 
En ese mismo sentido puede verse que los números oficiales para las elecciones se han elevado al máximo, cuando se puede destacar que sólo en materia de subsidios puede observarse un incremento notable de los mismos en los primeros seis meses de este año.
 
En materia energética, los subsidios que estaban destinados para este año ya se han gastado el 79% de los mismos, a lo que debe agregarse que en materia de transporte ya se ha gastado el 62% de lo que se había predestinado en la ley de leyes, lo que da cuenta del descontrol que está sufriendo el gasto Público en la administración nacional, que no para de subir y que tiene a la Argentina contra las cuerdas en materia económica.
 
Debilidades de una gestión en retiradas, que muestra sus puntos más oscuros en los números de la economía nacional, y que la próxima administración que asuma el 10 de diciembre, cualquiera sea el signo político que tenga la responsabilidad de conducir los destinos del país, deberá pagar sus costos de una ajuste que a esta altura parece ya inevitable.
 
La Opinión Popular

26-07-2015 / 09:07
 
¿A quién votar? Buena pregunta para complicarse la vida gratis. Sin embargo, tenemos que votar y lo tenemos que hacer de la mejor manera posible. ¿Por qué hay que votar? Porque en la Argentina el voto es obligatorio, sería una respuesta legal.
 
Hay otras respuestas. Votamos porque somos ciudadanos, porque ganamos el derecho a elegir y a ser elegidos; porque durante muchos años los argentinos luchamos, afrontamos persecuciones y castigos para ganar ese derecho.
 
Todo muy lindo, pero sucede que hay personas a quienes no les importa elegir y ser elegidas y, mucho menos, les interesa la supuesta épica de quienes en el pasado lucharon por la democracia. No sé si son muchas, pero son, como dice el adagio popular.
 
Tampoco sé si a esas personas les importa que les recuerden sus deberes cívicos: que participar en el proceso de selección política es el mínimo esfuerzo que se le solicita a una persona que vive en una nación.
 
Lo cierto es que los indiferentes o los apolíticos no son pocos y sus conductas no obedecen a una misma causa; desencantados, escépticos, egoístas, satisfechos, libertarios... hay para todos los gustos.
 
Con ellos, podemos enojarnos o no llevarles el apunte, pero existen y cuando son muchos su presencia puede imputarse a las fallas del sistema político o ser el rostro inevitable que adquieren las sociedades burguesas en la actualidad.
 
Señalaría que en este sector existe la sensación de que los problemas reales de la vida no se resuelven a través de la política. Unos, porque por diferentes motivos guardan con respecto a la política el peor de los conceptos; otros, porque suponen que eso que se llama política es algo que ocurre en lugares que para ellos son inalcanzables.
 
"A mí, la política no me da de comer", suele ser la respuesta clásica de este personaje, que como todo comentario nacido del sentido común posee una cuota de verdad, pero también una cuota grande de error.

26-07-2015 / 09:07
26-07-2015 / 09:07
 Resulta difícil saber, hasta el 9 de agosto, el daño que Mauricio Macri le provocó a su candidatura. O que la insólita voltereta del ingeniero y su nulo sentido de la oportunidad suponen un cóctel perfecto para Cristina Fernández, que ya le ha sacado provecho.
 
Con una oposición como la que tiene enfrente, Daniel Scioli bien podría dedicarse a hacer la plancha hasta las elecciones. El interrogante se agrava porque ya no es posible creer en encuestadoras y consultorías que en su mayoría o son pagadas por los candidatos o vienen amañadas por simple pertenencia política al espacio.
 
El macrismo no dejó trastada por hacer justo cuando se suponía que, pese a lo ajustado de su triunfo, podía empezar a revalidar títulos. A la inoportuna muestra de kirchnerismo tardío de Macri le siguieron los dichos de Rodríguez Larreta sobre las bondades del Fútbol para Todos, y hasta un decálogo que se filtró de respuestas adecuadas de los macristas ante preguntas incomodas. Pareciera nomás que tienen tanta desesperación que cada vez que intentan aclarar, oscurece.
 
Puede ser que el momento elegido no haya sido el más recomendable. Pero, en algún momento, Macri iba a tener que pegar ese giro ante la necesidad de ganarse el electorado moderado pero no antikirchnerista rabioso. Esa franja del medio por la que ahora parecen obligados a competir Macri, también el renacido Sergio Massa y de hecho el mismo Scioli, que es la que puede decidir una elección.
 
El voto a conquistar de aquí a las PASO es ese tercio que ni quiere un cambio a locas pero que tampoco quiere que siga más de lo mismo sin tocarle una coma. Así contado podría decirse que esa fue la jugada de Macri. Bien pensada pero pésimamente aplicada y hasta mal explicada.
 
Lo de Macri es de Perogrullo: quiere empresas estatales pero sin que se roben la plata o pésimamente administradas como Aerolíneas Argentinas. Pero resulta que Cristina y los de 6,7,8 lo descuartizan porque en su momento apoyaba la privatización de Aerolíneas. Al macrismo le haría falta un poco de picardía y un buen archivo: también Cristina apoyó fervorosamente en 1992 la privatización de YPF.
 
A este entuerto, todavía por resolver y de resultado incierto, Macri y el resto de la oposición le suman que siguen sin darse cuenta de que el peronismo es una maquina a todo vapor a la que a la hora de pelear poder se suben todos, hasta los que una semana antes se mataban y acusaban de cualquier cosa. El acto de Parque es una prueba cabal de ese proceder peronista, mientras la oposición sigue sumida en su propio mar de egos y encima cometiendo errores justo en la recta final, cuando no hay que cometerlos, como si Macri fuese un principiante.
 
Sobre lo que no quedan dudas es que la oposición -salvo Massa, que esta semana lanzó un alerta- está desatendiendo lo obvio: que el Gobierno de CFK hará cualquier cosa para llegar con la economía atada con alambre a fin de año, para que después le explote al que venga.
 
Cristina está decidida a que sea el que sea quien gane -y eso de hecho lo incluye a Scioli- tenga que hacer el ajuste que ella se niega a realizar ahora mismo. El gobernador intuye esa trampa y por eso mandó reponer en la escena su idea de retener a Axel Kicillof como ministro de Economía. La doctora, obviamente, jamás lo permitirá.

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