La Opinión Popular
                  09:23  |  Domingo 29 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“En los momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Albert Einstein
Nacionales - 31-07-2011 / 10:07
PESE A LA PROMESA DEL KIRCHNERISMO DE NO CRIMINALIZAR LOS RECLAMOS

En poco más de un año, 14 muertos por Represión K a la Protesta Social

En poco más de un año, 14 muertos por Represión K a la Protesta Social
Los muertos en protestas sociales son, entre otros, Juan José Velázquez, Ariel Farfán y Félix Reyes, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), quienes murieron en Jujuy. Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas fallecieron en Bariloche. Juan Castañares Quispe, Rosemari Chuña Puré y Bernardino Salgueiro murieron durante la toma del Parque Indoamericano.
La represión en un desalojo de tierras jujeñas de la familia Blaquier, una acción comandada por la policía de la provincia, gobernada por el kirchnerista Walter Barrionuevo, suma por ahora cuatro muertos. En ningún otro caso de la era K habían fallecido tantas personas durante una manifestación social. Pero habían muerto otras, sí.
 
A pesar de que el oficialismo asegura que no criminaliza ni judicializa las manifestaciones, la realidad se impone. En los cuatro años de gobierno de Cristina Kirchner murieron doce civiles y dos policías en situaciones de reclamo político. Catorce muertos. La presidenta Cristina Kirchner sólo habló públicamente de uno de ellos: del militante del PO Mariano Ferreyra, asesinado el año pasado por una patota de sindicalistas ferroviarios.
 
La estrategia de no confrontar abiertamente contra las marchas que se realizan en el conurbano bonaerense o en la Capital Federal, encubre el alto nivel represivo contra las protestas que se realizan en el resto del país.
 
La versión del Gobierno es que no impulsa la criminalización de la protesta, una política que, por supuesto, podría tener fallas y consecuencias. Pero un repaso por los 14 muertos en manifestaciones muestran que el oficialismo reaccionó en forma dispar ante los hechos: no siempre los repudió ni pidió investigaciones judiciales para dilucidar responsabilidades políticas . Los dirigentes sociales opositores, además, aseguran que son denunciados por protestar.
 
Un día después de que se sucedieran las muertes en las tierras de los Blaquier protegidas por la policía, el Gobierno, a través del Ministerio del Interior, sacó un comunicado en el que repudió lo ocurrido, pidió que la Justicia investigue, y le reclamó al gobernador Barrionuevo que "separe de sus funciones a quienes hayan tenido responsabilidad". La Presidenta, de viaje, no hizo declaraciones sobre la mayor matanza policial durante una protesta ocurrida en su gestión. Ayer, en cambio, sí usó su Twitter para reproducir los discursos de sus propagandas de campaña.
 
Un ejemplo contrario a la reacción gubernamental por el caso Jujuy, es del asesinato del aborigen QOM Roberto López, muerto por la policía durante un desalojo en Formosa, gobernada por el oficialista Gildo Insfrán. La Casa Rosada no impulsó la búsqueda de responsabilidades políticas. Y algo similar ocurre con las muertes de Franco Almirón y Mauricio Ramos, fallecidos en un disturbio en José León Suárez reprimido por la policía bonaerense, al mando del gobernador K Daniel Scioli.
 
Según contabilizó Clarín , los muertos civiles en protestas sociales son doce. A los ya mencionados deben sumarse estos nombres: Juan José Velázquez, Ariel Farfán y Félix Reyes, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), fueron quienes murieron en Jujuy.
 
Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas fallecieron en Bariloche en una protesta en la que reclamaban por el asesinato de otro joven, acusado de un delito por la policía.
 
Juan Castañares Quispe, Rosemari Chuña Puré y Bernardino Salgueiro murieron durante la toma del Parque Indoamericano.
 
El candidato presidencial del PO, Jorge Altamira, jefe político de Mariano Ferreyra, dice que el Gobierno criminaliza la protesta social aunque diga lo contrario: "Como lo muestra el caso de Jujuy, hay complicidad del Gobierno con el grupo económico que pidió reprimir, el ingenio Ledesma.
 
El gobernador es responsable de lo que pasó y lo protegen ".
 
Por su parte, el líder de la CCC, Juan Carlos Alderete, la fuerza reprimida en Jujuy, dice que " el gobierno tiene doble discurso : mientras se dice nacional y popular, reprime y judicializa las protestas.
 
Se vio en Jujuy, o en la represión a los docentes de Santa Cruz".
 
El propio Alderete dice que en sí mismo es un ejemplo que grafica la situación. Durante la era K, asegura, fue denunciado 7 veces por manifestarse: tres causas siguen abiertas. Una es por caminar en contramano por avenida Rivadavia.
 
Fuente: Clarín
Agreganos como amigo a Facebook
29-03-2015 / 08:03
  Cristina Fernández se pondrá al hombro la campaña electoral. Montaña de anuncios para todos y todas, incluso facilidades para "los ricos" que le deben a la AFIP deudas previsionales o impuestos escamoteados, una cadena nacional o dos por semana, todos planes con fondos millonarios para los que no hay financiamiento genuino. Lo que se está montando no es otra cosa que un monumental festival de consumo que va a pagar el gobierno que venga.
 
La idea arrancó al calor de los sucesos políticos ocurridos en las últimas jornadas. Desde la satisfacción porque el caso Nisman va perdiendo peso en la tapa de los diarios, hasta el no menos fundamental dato de algunas encuestas que ella no ha pagado que muestran una recuperación de su imagen; o que, de movida, el Frente para la Victoria arranca con un piso nada desdeñable del 30% de intención de voto.
 
Cristina va a ejercer su peso político interno tanto de cara a las internas presidenciales de agosto como en las provincias, donde puede influir en las peleas por la gobernación. Se pone al frente de la campaña pero Ella elige todo. Candidatos a presidente, a gobernador, arma las listas de diputados y senadores nacionales.
 
Y cuando dicen "ella pone todo", y por lo tanto va a decidir por ejemplo en Buenos Aires, no son pocos los que consideran esa bravuconada como un mensaje directo a Daniel Scioli. Debería leerse como toda una señal para que el bonaerense se haga cargo del mensaje y termine yendo por afuera. Porque la presidenta nunca va a bendecir su candidatura.
 
Hay evidencias que resultan elocuentes: la presidenta lo tuvo a Scioli en el palco tres veces en los últimos diez días y no le dedicó una sola palabra. Alabó a Randazzo, y por otra cuerda levanta candidatos bonaerenses sobre los que el gobernador tiene vedado opinar ni mucho menos derecho a consulta.
 
La decisión de ponerse al frente de la campaña apunta a demostrar, por si hacía falta, que ella sigue siendo la dueña de todo el poder y que es la única que tracciona votos, sirve también para medir de aquí a junio el peso de su propia candidatura, aunque todos dan por sentado que se va a presentar. O por una banca en Diputados o como legisladora del Parlasur. Los fueros que desde el 11 de diciembre la ponga a salvo de incómodas fajinas judiciales es el objetivo buscado.
 
La frutilla del postre. La presidenta está decidida definitivamente a confrontar con Mauricio Macri, lo que de paso sirve para ningunear a Sergio Massa, que parece que tiene algunos problemas para rearmar su estrategia y recuperar terreno. 
 
Todo ese andamiaje podría pegar un espectacular brinco si, como pregonan en los campamentos de La Cámpora, los pibes quieren convencerla que elija al "chiquito" Kicillof como candidato presidencial. Mensaje para Scioli, Randazzo y algún otro. "Scioli es Clarín, y Florencio el viejo peronismo", le refuerzan el correo.
 
Cristina encarna ese personaje: "La campaña soy yo, se hace lo que yo digo, y al que no le guste que se busque otro partido".

28-03-2015 / 09:03
  Pelotera en el PRO. Gabriela Michetti reaccionó tras el apoyo explícito que hizo Mauricio Macri por Horacio Rodríguez Larreta y le pidió a su competidor en la interna del PRO que "no nos agarremos de mamá y papá y entremos a la cancha solitos".
 
"No puedo negar que a mí me da tristeza lo que Mauricio expresa en el Facebook. Me genera tristeza porque todos hemos estado juntos, en equipo, haciéndole frente a cada decisión difícil, en los momentos que hubo crisis", sostuvo Michetti en declaraciones.
 
Esa mañana, a través de una carta publicada en su Facebook, el jefe de Gobierno publicó que "en estos últimos siete años, como Jefe de Gabinete, Horacio fue la persona más cercana a las decisiones de nuestro gobierno".
 
El PRO es una fuerza política nueva que ha imitado algunas malas costumbres de los partidos tradicionales. Por ejemplo, el temor a la competencia democrática interna para dirimir candidatos, sin que esto ocasione fracturas domésticas.
 
El rechazo a la competencia interna ya había quedado en evidencia en Rosario, para integrar la lista de candidatos a concejales, en 2013. Si ocurrió, finalmente, fue porque Miguel Del Sel comprendió la situación y le permitió a Anita Martínez, con su desenfado, desafiar a Diego Giuliano, el precandidato puesto 'a dedo' desde Ciudad de Buenos Aires.
 
Precisamente ahora, en su territorio electoral más importante está ocurriendo una competencia inédita: elección para definir quién será el candidato a jefe de Gobierno que, ciertamente, reemplazará al presidenciable Mauricio Macri.
 
Hay un precandidato preferido por el "Jefe": Rodríguez Larreta, desafiado por una mujer, Gabriela Michetti. Y una duda acerca de la decisión política de Macri de apoyar explícitamente la precandidatura de Rodríguez Larreta como su futuro sucesor para la Ciudad de Buenos Aires y si semejante anuncio puede o no volcar al electorado que votó al jefe del PRO detrás de su favorito.
 
Además, ¿le conviene a Rodríguez Larreta una intervención abierta de Mauricio Macri rechazando la precandidatura de una mujer en silla de ruedas que fue el símbolo del PRO en varios comicios anteriores? Todo un interrogante.
 
La Opinión Popular

27-03-2015 / 18:03
27-03-2015 / 17:03
  El relato K habla permanentemente sobre la enorme cantidad de argentinos que han dejado de ser pobres a lo largo del gobierno de CFK, efecto directo de la política "nacional y popular" que dicen llevar a cabo. Pero, la realidad le pega una fuerte cachetada a la ficción K.
 
Es insólito que el ministro de Economía diga que ignora cuántos pobres hay y que, además, califique a la pregunta de complicada. ¿A quién si no a él hay que hacerle la pregunta? "Cuántos pobres hay es una pregunta bastante complicada. Últimamente no tengo el número de pobres, me parece que es una medida un poco estigmatizante", aseguró ayer Axel Kicillof.
 
Kicillof también dijo que "no puede creer que digan que la pobreza creció". Si está tan seguro de lo contrario, ¿por qué no dice en qué punto está? De paso, así desmiente, con datos reales, a las mediciones privadas y al Observatorio Social de la Iglesia.
 
También aseguró que la difusión del índice de pobreza será usado por la oposición para criticar al Gobierno. La respuesta es sencilla al ocultamiento oficial de ese y otros datos. Y es que el índice, bien medido, creció a contrapelo del relato oficial.  
 
La respuesta de Kicillof levantó una polvareda en la sociedad, que ve cómo el gobierno de CFK sigue empecinado en negar los escabrosos índices sociales que ha dejado la "década ganada". Conocer la estadística de pobreza es clave para definir las políticas sociales y determinar la eficacia de estas políticas. De lo contrario es trabajar a tientas.
 
El Indec dejó de publicar los índices de pobreza y de indigencia desde mediados de 2013. El último dato sobre pobreza había dado apenas un 4,7%. Desde entonces la oculta. Los especialistas han estimado que la pobreza ronda el 25 %, un número que sí es estigmatizante para un Gobierno que insiste en haber mejorado la situación social.
 
Lo que sí estigmatiza es que haya un número grande de pobres, no las estadísticas que así lo demuestran, que existen en la mayoría de los países. La falta de datos certeros sobre los índices de la Argentina, es una herencia que dejará el cristinismo al gobierno que asuma en diciembre, ya que 8 años de intervención del Indec, ha llevado a que el organismo público sufra una pérdida total de legitimación.
 
Este error gigantesco en la política K, que Kicillof incrementa en vez de bajar, llevó a la Argentina a sufrir grandes humillaciones, porque en los países serios, las estadísticas son intocables y poseen una claridad notable y la sospecha sobre cualquier manipulación queda totalmente de lado, algo que en nuestro país no ocurre.
 
La Opinión Popular

27-03-2015 / 08:03
  Cristina Fernández se salió con la suya. La Cámara Federal, en fallo dividido, desestimó la acusación del ex fiscal Alberto Nisman en su contra por encubrimiento a terroristas que asesinaron a 85 argentinos. La medida podrá ser apelada, pero la Argentina sumó ayer otro hecho triste en su historial de la impunidad.
 
Quizás no sea tan grave el fallo que desestimó la imputación contra Cristina por el sospechoso pacto con Irán como la indiferencia con la que el país recibió la noticia. La Presidenta no mencionó el tema en sus folletines por cadena nacional. Ninguno de los candidatos presidenciales incluyó su opinión en sus incursiones de campaña. Y los jueces y fiscales que lideraron la multitudinaria marcha del 18 de febrero parecen haber bajado los brazos ante tanta impunidad.
 
Nadie investigará si la denuncia de Nisman es cierta. No interrogarán a ningún funcionario. No escucharán ninguna de las grabaciones donde se reían de los muertos del ataque a la AMIA. Ni cotejarán los encuentros misteriosos en la Casa Rosada. En apenas 70 días, se ha completado el despedazamiento político, judicial y humano del fiscal que fue asesinado después de denunciar a la Presidenta.
 
No sabemos todavía cómo ni porqué murió Nisman. Las evidencias se van borrando bajo un mar de impericia y de confusión intencional. Sólo sabemos que Cristina dijo apresuradamente que se suicidó; dos días después dijo que lo mataron. Sugirió que en su muerte habría un componente homosexual que nunca se comprobó; después lo acusaron de mujeriego. Lo que jamás escuchamos fue una condolencia. Ni de parte de Cristina ni de sus colaboradores.
 
Los jueces de la Sala I, Eduardo Freiler, Jorge Ballestero y Eduardo Farah, un tribunal que dictó fallos favorables para el gobierno de CFK, decidieron rechazar que la denuncia de Nisman sea al menos investigada. Y con un curioso argumento. Como el Memorandum con Irán no se aprobó el delito no existió. Es como si un delincuente apretara el gatillo pero sin matar porque la bala no sale. Entonces no es culpable. Es la hipótesis del Gobierno, los jueces la refrendaron.
 
Podrá haber una nueva apelación del fiscal Germán Moldes y la acusación por encubrimiento del atentado a la AMIA podrá tener una nueva instancia en la Cámara de Casación Penal. Y siempre estará el último recurso de la Corte Suprema.
 
Pero, la certeza que comienza a consolidarse es la agonía de una causa que merecía una instrucción seria, equilibrada e independiente. La instrucción que no pudo llevar adelante Nisman porque lo mataron. Lo más probable es que el fragor de la campaña electoral termine sustituyendo el impacto que la muerte del fiscal había desparramado por toda la Argentina.
 
Victoria de Cristina en tribunales, "justicia legítima", pero la pregunta no cambia: ¿Qué pasó con Nisman? El próximo presidente (sea del signo que sea) deberá introducir los cambios necesarios que lleven a una sola conclusión. Que la muerte del fiscal no ha sido otra muerte en vano de las tantas que diseñaron la impunidad.
 
La Opinión Popular

NicoSal Web Design

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar