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Hay que recuperar el progresismo
Por Luis Alberto Romero - Historiador.
“En tarifas, el Gobierno entró a un quirófano con una motosierra. Me pasa lo que le pasó a miles de argentinos. Malena me mandó la factura de gas que llegó a casa. Se multiplicó por cinco: 8.700 pesos”. Sergio Massa
Nacionales - 31-07-2011 / 10:07
PESE A LA PROMESA DEL KIRCHNERISMO DE NO CRIMINALIZAR LOS RECLAMOS

En poco más de un año, 14 muertos por Represión K a la Protesta Social

En poco más de un año, 14 muertos por Represión K a la Protesta Social
Los muertos en protestas sociales son, entre otros, Juan José Velázquez, Ariel Farfán y Félix Reyes, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), quienes murieron en Jujuy. Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas fallecieron en Bariloche. Juan Castañares Quispe, Rosemari Chuña Puré y Bernardino Salgueiro murieron durante la toma del Parque Indoamericano.
La represión en un desalojo de tierras jujeñas de la familia Blaquier, una acción comandada por la policía de la provincia, gobernada por el kirchnerista Walter Barrionuevo, suma por ahora cuatro muertos. En ningún otro caso de la era K habían fallecido tantas personas durante una manifestación social. Pero habían muerto otras, sí.
 
A pesar de que el oficialismo asegura que no criminaliza ni judicializa las manifestaciones, la realidad se impone. En los cuatro años de gobierno de Cristina Kirchner murieron doce civiles y dos policías en situaciones de reclamo político. Catorce muertos. La presidenta Cristina Kirchner sólo habló públicamente de uno de ellos: del militante del PO Mariano Ferreyra, asesinado el año pasado por una patota de sindicalistas ferroviarios.
 
La estrategia de no confrontar abiertamente contra las marchas que se realizan en el conurbano bonaerense o en la Capital Federal, encubre el alto nivel represivo contra las protestas que se realizan en el resto del país.
 
La versión del Gobierno es que no impulsa la criminalización de la protesta, una política que, por supuesto, podría tener fallas y consecuencias. Pero un repaso por los 14 muertos en manifestaciones muestran que el oficialismo reaccionó en forma dispar ante los hechos: no siempre los repudió ni pidió investigaciones judiciales para dilucidar responsabilidades políticas . Los dirigentes sociales opositores, además, aseguran que son denunciados por protestar.
 
Un día después de que se sucedieran las muertes en las tierras de los Blaquier protegidas por la policía, el Gobierno, a través del Ministerio del Interior, sacó un comunicado en el que repudió lo ocurrido, pidió que la Justicia investigue, y le reclamó al gobernador Barrionuevo que "separe de sus funciones a quienes hayan tenido responsabilidad". La Presidenta, de viaje, no hizo declaraciones sobre la mayor matanza policial durante una protesta ocurrida en su gestión. Ayer, en cambio, sí usó su Twitter para reproducir los discursos de sus propagandas de campaña.
 
Un ejemplo contrario a la reacción gubernamental por el caso Jujuy, es del asesinato del aborigen QOM Roberto López, muerto por la policía durante un desalojo en Formosa, gobernada por el oficialista Gildo Insfrán. La Casa Rosada no impulsó la búsqueda de responsabilidades políticas. Y algo similar ocurre con las muertes de Franco Almirón y Mauricio Ramos, fallecidos en un disturbio en José León Suárez reprimido por la policía bonaerense, al mando del gobernador K Daniel Scioli.
 
Según contabilizó Clarín , los muertos civiles en protestas sociales son doce. A los ya mencionados deben sumarse estos nombres: Juan José Velázquez, Ariel Farfán y Félix Reyes, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), fueron quienes murieron en Jujuy.
 
Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas fallecieron en Bariloche en una protesta en la que reclamaban por el asesinato de otro joven, acusado de un delito por la policía.
 
Juan Castañares Quispe, Rosemari Chuña Puré y Bernardino Salgueiro murieron durante la toma del Parque Indoamericano.
 
El candidato presidencial del PO, Jorge Altamira, jefe político de Mariano Ferreyra, dice que el Gobierno criminaliza la protesta social aunque diga lo contrario: "Como lo muestra el caso de Jujuy, hay complicidad del Gobierno con el grupo económico que pidió reprimir, el ingenio Ledesma.
 
El gobernador es responsable de lo que pasó y lo protegen ".
 
Por su parte, el líder de la CCC, Juan Carlos Alderete, la fuerza reprimida en Jujuy, dice que " el gobierno tiene doble discurso : mientras se dice nacional y popular, reprime y judicializa las protestas.
 
Se vio en Jujuy, o en la represión a los docentes de Santa Cruz".
 
El propio Alderete dice que en sí mismo es un ejemplo que grafica la situación. Durante la era K, asegura, fue denunciado 7 veces por manifestarse: tres causas siguen abiertas. Una es por caminar en contramano por avenida Rivadavia.
 
Fuente: Clarín
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30-07-2016 / 12:07
30-07-2016 / 09:07
30-07-2016 / 09:07
30-07-2016 / 09:07
Luego de quince años de ausencia, el presidente Mauricio Macri participará de la inauguración oficial de la Exposición Rural de Palermo, en un gesto de apoyo total al sector de la oligarquía terrateniente, una parte de los verdaderos dueños de la Argentina. En ese marco, acompañado por las caras más relevantes de su Gabinete, dará un discurso en el que se podrán entrever las principales líneas de lo que el Gobierno espera de la economía.
 
La última vez que un Presidente de la Nación participó de una inauguración oficial fue en tiempos de Fernando De La Rúa, en agosto de 2001. Eduardo Duhalde primero, y Néstor Kirchner luego, desistieron de participar del evento político que supone la inauguración, aunque visitaron el evento. Cristina Fernández, en cambio, se mantuvo alejada totalmente, porque el conflicto de 2008 con el sector rural hizo tambalear la gobernabilidad de su primer mandato. Ahora, Macri retomará una vieja tradición de los gobiernos oligárquicos. Un espectáculo con el que ratificará su alianza casi incondicional con las grandes patronales del campo.
 
Las líneas principales que tendrá el discurso de Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina, no serán una sorpresa. El año pasado convocó indirectamente a votar contra el kirchnerismo y se espera que esta vez, además de repasar el siglo y medio de tradición de la institución, refleje la situación del sector y brinde un diagnóstico sobre el futuro del campo.
 
En La Rural saben que el Gobierno no les debe más demostraciones: cuatro días después de haber asumido, en diciembre pasado Macri cumplió rápidamente una promesa de campaña: bajó las retenciones a la exportación de granos y dio salida al cepo cambiario, aplicando una brutal devaluación de la moneda. Además, mejoró la apertura de las importaciones.
 
"Ya el sólo hecho de que esté es una señal muy importante que sigue generando confianza", enfatizó Etchevere sobre la participación de Macri. También celebró que "haber cumplido rápidamente las promesas de campaña sobre retenciones, tipo de cambio o la eliminación de restricciones para exportar generó confianza".
 
A diferencia de lo que esperaban algunos productores, no habrá anuncios para los sojeros -quienes esperan que en los próximos meses se produzca una nueva baja de retenciones-, pero Macri podría tener novedades para  la vitivinicultura y las economías regionales. La "luna de miel" entre este sector y el Gobierno se reflejó en la organización de la feria, que contó, por primera vez en años, con stands oficiales.
 
Mientras la alianza Cambiemos se esmera en cumplir todos los requisitos que los dueños de las grandes extensiones de tierras le exigen, la muestra también da cuenta de los grandes perjudicados del sector, los tamberos, con SanCor y La Serenísima como principales exponentes de una crisis que se presenta casi como terminal. Entre los animales en exhibición, hay apenas siete ejemplares de raza Holando que, en épocas de bonanza, llegaban a ser más de 500.
 
La Opinión Popular

29-07-2016 / 17:07
Es una historia imposible de contar aquí en detalle. Y es parte de otra historia: la de los negociados con Venezuela. La corrupción ha sido la verdadera bandera que unió al kirchnerismo con el chavismo. Como corresponde, en el medio hay centenares de millones de dólares, una causa judicial más demorada que el soterramiento del Sarmiento y un personaje central que recuerda a Alfredo Yabrán.
 
Se llama Juan José Levy. Tiene 43 años y vive como un fantasma: sin fotos ni datos colgados en la red aunque por años fue mano derecha de Julio De Vido en Venezuela. O precisamente por eso. Menos la plata, todo lo que ha hecho Levy es un engaño: compró para él o para De Vido radio El Mundo y la radio no quedó a nombre de ninguno de los dos.
 
En abril, la Aduana le decomisó un embarque de medicamentos que declaró como muestras gratis enviadas por la provincia de Santa Fe al gobierno bolivariano. Y es investigado por la importación trucha de tablets destinadas al plan Conectar Igualdad. Apareció también en los Panamá Papers con una empresa en Seychelles inscripta por el inefable estudio Mossack & Fonseca. Y su hermano lo denunció y un juez aquí lo embargó por contrabando y lavado de dinero.
 
Todo o mucho se explica por lo que ocurrió antes, cuando armó o recicló con De Vido al menos seis empresas para exportar a Venezuela. La idea: pagarle a Chávez las compras de combustibles con productos argentinos. Y construir el entramado de un nuevo y enorme coimaducto.
 
Corporación Gulfos, Microsules, Grupo Núcleo, Laboratorios Esme, Farmamed y Bleu Tel. A través de ellas Levy facturó más de 531 millones de dólares: el 28% del total de las importaciones. Nota al pie: los pagos de Nación Fideicomiso a Levy los autorizaba otro boy scout de De Vido, el embajador Cheppi, que no podía legalmente hacerlo.
 
El kirchnerismo hizo creer que había militancia donde no hubo más que oportunismo: Levy embolsaba cientos de millones y se declaraba monotributista categoría E en la AFIP. El relato no está terminando como los cuentos de hadas. Aunque se pague para taparla y se colonicen fiscales y jueces, la verdad encuentra grietas por donde manifestarse. Tarde o temprano los trapos sucios salen a la luz. Es la lección que deberían aprender De Vido y Levy.

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