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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Mauricio Macri prometió que iba a lograr pobreza cero en la Argentina y cada vez hay más pobres. Dijo que venía a unir a los argentinos y cada vez es más grande la grieta”. Juan Manzur, gobernador de Tucumán
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Nacionales - 31-07-2011 / 10:07
PESE A LA PROMESA DEL KIRCHNERISMO DE NO CRIMINALIZAR LOS RECLAMOS

En poco más de un año, 14 muertos por Represión K a la Protesta Social

En poco más de un año, 14 muertos por Represión K a la Protesta Social
Los muertos en protestas sociales son, entre otros, Juan José Velázquez, Ariel Farfán y Félix Reyes, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), quienes murieron en Jujuy. Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas fallecieron en Bariloche. Juan Castañares Quispe, Rosemari Chuña Puré y Bernardino Salgueiro murieron durante la toma del Parque Indoamericano.
La represión en un desalojo de tierras jujeñas de la familia Blaquier, una acción comandada por la policía de la provincia, gobernada por el kirchnerista Walter Barrionuevo, suma por ahora cuatro muertos. En ningún otro caso de la era K habían fallecido tantas personas durante una manifestación social. Pero habían muerto otras, sí.
 
A pesar de que el oficialismo asegura que no criminaliza ni judicializa las manifestaciones, la realidad se impone. En los cuatro años de gobierno de Cristina Kirchner murieron doce civiles y dos policías en situaciones de reclamo político. Catorce muertos. La presidenta Cristina Kirchner sólo habló públicamente de uno de ellos: del militante del PO Mariano Ferreyra, asesinado el año pasado por una patota de sindicalistas ferroviarios.
 
La estrategia de no confrontar abiertamente contra las marchas que se realizan en el conurbano bonaerense o en la Capital Federal, encubre el alto nivel represivo contra las protestas que se realizan en el resto del país.
 
La versión del Gobierno es que no impulsa la criminalización de la protesta, una política que, por supuesto, podría tener fallas y consecuencias. Pero un repaso por los 14 muertos en manifestaciones muestran que el oficialismo reaccionó en forma dispar ante los hechos: no siempre los repudió ni pidió investigaciones judiciales para dilucidar responsabilidades políticas . Los dirigentes sociales opositores, además, aseguran que son denunciados por protestar.
 
Un día después de que se sucedieran las muertes en las tierras de los Blaquier protegidas por la policía, el Gobierno, a través del Ministerio del Interior, sacó un comunicado en el que repudió lo ocurrido, pidió que la Justicia investigue, y le reclamó al gobernador Barrionuevo que "separe de sus funciones a quienes hayan tenido responsabilidad". La Presidenta, de viaje, no hizo declaraciones sobre la mayor matanza policial durante una protesta ocurrida en su gestión. Ayer, en cambio, sí usó su Twitter para reproducir los discursos de sus propagandas de campaña.
 
Un ejemplo contrario a la reacción gubernamental por el caso Jujuy, es del asesinato del aborigen QOM Roberto López, muerto por la policía durante un desalojo en Formosa, gobernada por el oficialista Gildo Insfrán. La Casa Rosada no impulsó la búsqueda de responsabilidades políticas. Y algo similar ocurre con las muertes de Franco Almirón y Mauricio Ramos, fallecidos en un disturbio en José León Suárez reprimido por la policía bonaerense, al mando del gobernador K Daniel Scioli.
 
Según contabilizó Clarín , los muertos civiles en protestas sociales son doce. A los ya mencionados deben sumarse estos nombres: Juan José Velázquez, Ariel Farfán y Félix Reyes, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), fueron quienes murieron en Jujuy.
 
Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas fallecieron en Bariloche en una protesta en la que reclamaban por el asesinato de otro joven, acusado de un delito por la policía.
 
Juan Castañares Quispe, Rosemari Chuña Puré y Bernardino Salgueiro murieron durante la toma del Parque Indoamericano.
 
El candidato presidencial del PO, Jorge Altamira, jefe político de Mariano Ferreyra, dice que el Gobierno criminaliza la protesta social aunque diga lo contrario: "Como lo muestra el caso de Jujuy, hay complicidad del Gobierno con el grupo económico que pidió reprimir, el ingenio Ledesma.
 
El gobernador es responsable de lo que pasó y lo protegen ".
 
Por su parte, el líder de la CCC, Juan Carlos Alderete, la fuerza reprimida en Jujuy, dice que " el gobierno tiene doble discurso : mientras se dice nacional y popular, reprime y judicializa las protestas.
 
Se vio en Jujuy, o en la represión a los docentes de Santa Cruz".
 
El propio Alderete dice que en sí mismo es un ejemplo que grafica la situación. Durante la era K, asegura, fue denunciado 7 veces por manifestarse: tres causas siguen abiertas. Una es por caminar en contramano por avenida Rivadavia.
 
Fuente: Clarín
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25-06-2017 / 10:06
Con 70 años de historia a cuestas, al peronismo le va costando cada vez más reproducir y multiplicar su especie, pero -sin embargo- sigue siendo el gran obstáculo para normalizar la política argentina. E incluso para normalizarse a sí mismo.
 
Cuando lo intentó, impulsado por los aires renovadores que el alfonsinismo y la democracia trajeron a la Argentina en los 80, ese deseo de transformarse en un partido más, adherido a todas las normas republicanas, fue apenas una coartada.
 
Una coartada para que las huestes decrépitas de Lorenzo Miguel y Herminio Iglesias le traspasaran el peronismo a Carlos Saul Menem, como primer nuevo emperador luego de la muerte de Perón. Después Eduardo Duhalde haría lo mismo traspasando el movimiento de Menem a los Kirchner como nuevos monarcas absolutistas del imperio peronista.
 
Constituyéndose con esos dos grandes pases de manos un nuevo sistema político con el cual el justicialismo devino en un gran deformador de la política argentina, por sus pretensiones de totalidad, de transformar al resto de los partidos en sus apéndices.
 
Como si el peronismo fuera la Nación y el resto del país no peronista apenas un cuerpo extraño dentro de la Nación. El mundo al revés, que eso viene siendo hace tiempo la Argentina.
 
Y en ese modo de ser en que devino el movimiento después de Perón, las similitudes entre Carlos Menem y Néstor Kirchner son infinitamente superiores a sus diferencias. Como que se hubieran esforzado -conscientemente o no- en mantener vivos todos los defectos de Perón y en hacer desaparecer sus virtudes, particularmente las que tuvieron que ver con la integración y movilización sociales de los sectores más carenciados.
25-06-2017 / 10:06
25-06-2017 / 10:06
25-06-2017 / 09:06
¿Cuál será la Argentina política que compondrán las PASO, esta "gran encuesta nacional" que son las primarias criollas? ¿Será un anticipo de la ratificación electoral, en octubre, a lo hecho por el gobierno de Mauricio Macri, y que lo habilitaría a avanzar en nuevas reformas neoliberales que tiene en carpeta? ¿O podrá constatar que hay un rechazo popular mayoritario a tales reformas implementadas y un acotamiento en lo que resta hasta diciembre de 2019?
 
Superada la primera instancia definitoria (la presentación de las listas de precandidatos a diputados en todo el país y a senadores en ocho provincias), el macrismo aparece a priori mejor posicionado nacionalmente que la oposición, con el peronismo partido en tres. Si cabe llamar peronismo al cristinismo.
 
El primer dato en ese sentido es la extensión de la presencia de la alianza Cambiemos a casi todo el país (la excepción es la Capital, cuna del Pro), lo que representa un crecimiento y consolidación significativos respecto de 2015. El perfil de sus candidatos evidencia que el eje de campaña será postularse como "oposición de la oposición". La característica substancial de ellos es ser denunciadores seriales de los K.
 
Pero hay un dato más relevante: la división en el "panperonismo", que tendrá especial incidencia donde se librará "la madre de todas las batallas", la provincia de Buenos Aires. Las elecciones se realizarán en todo el país, pero el resultado político se definirá en la única elección con repercusión nacional que se dará ahí, en el 40 % del padrón. Lo que no está claro es cómo va a terminar.
 
La alianza Cambiemos apuesta a la pequeña política, a la polarización, ya que llega a la mitad de su mandato sin otro "capital" que el rechazo al pasado: no hubo segundo semestre (ni tercero, ni cuarto), ni "brotes verdes", ni "lluvia de inversiones" y junto con la economía se deterioraron todos los indicadores sociales. En ese marco, su estrategia es la división del peronismo, tarea en la que tuvo un relativo éxito.
 
El macrismo consiguió lo que había buscado: fraccionar al enemigo peronista y polarizar con Cristina porque ella tiene un techo bajo y un prontuario largo para recordar en la campaña. Pero ese protagonismo, que le ha dado el Gobierno, tiene un problema: Cristina ha crecido más de lo que ellos imaginaban y la economía ha crecido menos de lo ellos necesitan. Y en octubre puede pesar lo que ellos no suponían.
 
Los desafíos de octubre son: El de Cambiemos es consolidarse y si cae en Buenos Aires, sobrevivir. El de Cristina es ganar la banca y fueros que la protejan. También volver al centro de la escena. El de Massa es mantener el número de diputados y quedar perfilado para el 2019. Macri sabe que la garantía de su mandato depende de estos comicios. Con la polarización ha jugado al todo o nada. Puede ganar la elección nacional pero engordó tanto a Cristina que se compró un problema. Si pierde ante Ella en Buenos Aires, la tendrá más que complicada.
 
La Opinión Popular

24-06-2017 / 12:06
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