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Nacionales - 01-07-2011 / 11:07
EL 1º DE JULIO DE 1973 FALLECE GUSTAVO REARTE, PRIMER JEFE DE LA JUVENTUD PERONISTA

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
El compañero Gustavo Rearte adquiere, en esta época que nos toca vivir, una dimensión invalorable, ya que él era, no sólo un brillante pensador y luchador, sino mucho más que eso: era el testimonio de un compromiso inclaudicable con la causa popular.
La Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino aguerrido en la adversidad. Ejemplo de esa militancia, Gustavo Adolfo "Coco" Rearte fue un dirigente juvenil, político y sindical, una de las figuras más destacadas del peronismo combativo y revolucionario.
 
Rearte simbolizaba en su persona el nuevo peronismo surgido a partir de 1955, un peronismo de lucha, de la defensa popular de las conquistas logradas durante los diez años de gobierno, un peronismo que se construía desde el combate y el enfrentamiento contra la patronal, las fuerzas represi­vas y la burocracia sindical.
 
Rearte fue co-fundador de la Juventud Peronista en 1957 y además integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integraron los numerosos grupos de la Resistencia, formando parte del célebre Comando Juan José Valle.
 
La lucha por el retorno de Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y organizarse con otros militantes peronistas, como Carlos Caride, Jorge Rulli, Envar El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, etc.
 
Además, Rearte, por haber sido él mismo dirigente obrero, sería parte de la articulación de una nueva dirección sindical combativa y revolucionaria que impulsará el Cordobazo lo que permitiría concretar la vuelta de Perón a la Patria y del peronismo al gobierno en 1973, quebrando los planes de la Libertadora.
 
Gustavo Rearte murió, el 1º de julio de 1973, víctima del cáncer.
 
Escribe: Blas García

 El Cordobazo, crónica de una insurrección popular
Blas García


Golpe gorila y represión militar
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe contra el gobierno constitucional de Juan Perón. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora" asumen el mando.
 
Se agudiza la represión, llevándose a la práctica decretos como el 4.161, que prohíbe toda actividad peronista y se castiga con la cárcel nombrar a Perón y a Eva Perón, tener sus retratos o símbolos, cantar la marcha peronista, etc. Se intenta destruir los sindicatos, interviniendo la CGT, se asaltan los locales partidarios y se encarcela a los dirigentes más representativos. También se proscribe electoralmente al peronismo y se secuestran los restos mortales de Eva Perón.
 
 
Epopeya de la resistencia
 
El 22 de Febrero de 1956 estalla un polvorín militar en el Gran Buenos Aires, cerca de la Av. General Paz, y se suceden diferentes atentados: comienza a hablarse de la Resistencia Peronista, una sorda rebeldía inorgánica, asentada en la clase trabajadora, con tres polos de desarrollo: la fábrica, el barrio y los militares peronistas.
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
Podemos decir que la Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino fuerte también en la adversidad.
 
El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov", etc.
 
Eran las épocas en que John William Cooke es nombrado Delegado Personal del general Perón para encabezar la resistencia y se levantan los programas obreros revolucionarios de La Falda (1957) Huerta Grande (1962) y el Programa del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos. Gustavo Rearte es el autor del Programa de Huerta Grande...lo escribe desde la cárcel.

 
 
Dirigente obrero
 
Rearte inició la militancia sindical antes de 1955, primero como metalúrgico y luego en la empresa Jabón Federal. En la época del régimen gorila, participa en las luchas obreras y en la recuperación del gremio.
 
Fue delegado, delegado general, y en 1957 Secretario general del gremio de Jaboneros y Perfumistas de la Capital Federal y gran Buenos Aires. Ese año, tiene una activa participación en el nacimiento de las 62 Organizaciones, que lanzan junto a la CGT Auténtica el famoso programa revolucionario de La Falda.
 
Rearte integra junto a Sebastián Borro, Avelino Fernández, Andrés Framini y otros dirigentes, el núcleo que permitió al peronismo recuperar la dirección del movimiento sindical luego de la Libertadora.
 
 
Jefe de la Juventud Peronista
  
El golpe que destituye a Perón produce un desbande de las fuerzas peronistas y el desmantelamiento de las estructuras del P.J. y el reemplazo de los ex funcionarios peronistas que estaban presos, perseguidos o que se "borraron" en 1955.
 
El posterior y relativamente veloz reagrupamiento, permite el surgimiento de una nueva y combativa legión de dirigentes, fundamentalmente obreros, y una fresca generación de jóvenes militantes dispuestos a dar la lucha contra el gobierno gorila y oligárquico.
 
Es la primera oleada de la J.P., muchachos de quince o dieciséis años que emergen para forjar la Juventud Peronista, asumiendo una conducta donde unían un sentido ético de lo social a un sentimiento heroico de la vida.
 
De esa oleada de resistencia surgen dirigentes juveniles de la talla de  Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Susana Valle (hija del General fusilado), Carlos Caride, Jorge Rulli, Dardo Cabo, Héctor Spina, los Lisazo, Felipe Vallese, y otros hombres y mujeres del pueblo, que guardaban, para nosotros, militantes de la segunda ola de la J.P., la de los ´70, a la cual pertenecí, el aura novelesca de los fundadores y el prestigio de sus valientes conductas.
 
En noviembre de 1957, distintos grupos de jóvenes peronistas convergen en una Mesa Ejecutiva del Movimiento de la Juventud Peronista. Ahí están Rearte, El Kadri, Spina, Rulli, Brito Lima y algunos militantes universitarios, entre otros.
 
Con ellos se inicia la saga formidable por el retorno de Perón, truncada en Brasil  en 1964, y que nosotros retomamos, siguiendo su ejemplo, y culminamos, en 1972, con el "Luche y Vuelve", por ese viejo General, que las dos generaciones de la J.P. veneramos tanto.
 
Felipe Vallese, por ejemplo, con 22 años, fue el primer detenido-desaparecido político de la historia contemporánea argentina y tenía una intensa militancia en la Juventud Peronista.  
 
Vallese era integrante del grupo que había secundado a Gustavo Rearte en la primera operación armada urbana peronista: el copamiento del Destacamento Aeronáutico de Ciudad Evita en Ezeiza, en 1960, donde se sustrajeron armas, municiones y uniformes. Los compañeros llevaban brazaletes con la sigla EPLN (Ejército Peronista de Liberación Nacional).
 
El posterior asesinato de Vallese no hizo retroceder a la J.P., porque su ejemplo actuó como un enfervorizador de las conciencias.
 
 
Rearte, el revolucionario
 
Gustavo conoció al General en 1953, por un hecho fortuito a raíz de la designación de la empresa donde trabajaba como encargada de mantenimiento en la residencia pre­sidencial. Lo frecuentó también en distintas oportunidades cuando estaba en el exilio y Perón hablaba de él como si fuera un hijo.
 
Me relata Eva Raerte, hija de Gustavo, que este viaja a Montevideo para asilarse en ésa ciudad -casi un año- dada la permanente persecución y caída de compañeros. Allí establece contacto con los mensajeros de Perón en el exilio y se reúne con John William Cooke, jefe del Comando Táctico de la Resistencia Peronista. En ése exilio comienzan las relaciones personales con los compañeros que formarían la organización Tupamaros.

 
A su regreso, el entonces presidente Frondizi firma el Decreto Nº 4788, en la mañana del 15 de junio de 1961, que expresa: ..." la detención de Gustavo A. Rearte y JC a disposición del Poder Ejecutivo Nacional" , "solicitada por la Policía Federal para asegurar la tranquilidad pública, de acuerdo con las facultades que le confiere el estado de sitio vigente...Las personas nombradas deberán permanecer en los lugares que determine el Poder Ejecutivo Nacional".
 
Horas más tarde, en una emboscada que se realiza en la calle Rodríguez Peña y Sarmiento, es interceptado por una comisión policial de Coordinación Federal. Cuando le dan la voz de alto, Gustavo intenta escapar y es fusilado por la espalda, cayendo herido por un proyectil que le pro­duce nueve perforaciones en los intestinos.
 
La policía tenía la clara intención de dejarlo en el piso para que muera desangrando. Fue por la intervención de los transeúntes que la policía se vio obligada a trasladarlo al hospital Rawson. Allí fue asistido por el padre Sánchez, el sacerdote del hospital, quién le dio la extramaución en tres oportunidades.
 
Lo llevaron al Hospital Rawson y, en plena operación, se hace presente otra comisión policial con la orden de llevarlo para ser "interrogado". Por la intervención de su esposa y otros compañeros que comenzaban a gestar el CO.FA.DE (comisión de familiares de detenidos cuyos referentes fueron H. Spina (padre) y Margarita F. de Contursi -la Tía-) es que se impidió que trasladaran a Gustavo a Coordinación Federal, tal como fue la intención, luego que sobreviviera.
 
En agosto en 1964 se forma el Movimiento Revolucionario Peronista (M.R.P.) Rearte integra su conducción, redacta la Declaración de Principios del movimiento y dirige activamente la Juventud Revolucionaria Peronista (J.R.P.) fundada un año antes.
 
El M.R.P. es, en la perspectiva de Perón, una estructura para poner limites al avance del sindicalismo vandorista y al "peronismo sin Perón" y para preparar las condiciones del "Operativo Retorno" a la Patria.
 
En 1965, cuando los EE.UU. invaden Santo Domingo, se organiza en el país una campaña contra el envío de tropas argentinas. Gustavo está en esa tarea y visita la República Dominicana, llevando el apoyo del peronismo a la lucha que libraba el coronel Francisco Caamaño Deno con­tra los invasores yanquis.
 
La entrevista que sostiene con el Che en Cuba, y la relación asidua que establece con John William Cooke, el Mayor Alberte (por entonces Delegado Personal de Perón) y Perón mismo en España, seguirán enriqueciendo su formación política.
 
En el invierno del 67 viaja por segunda vez a La Habana, integrando la delegación argentina que se organiza para participar en el congreso de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). La delegación estaba presidida por John William Cooke y el congreso se realiza el 31 de julio.
 
Gustavo estuvo varias veces en Cuba y mantenía una relación muy estrecha con los castristas, nunca ocultó su solidaridad y apoyó la lucha que libraba el Che en Bolivia.
 
 
Rearte y la prensa militante
 
Gustavo combinó equilibradamente teoría y praxis. Y siempre le dio gran importancia a la prensa militante para propagar y difundir las ideas peronistas. Escribió numerosos artículos, demostrando su gran capacidad teórica de análisis político, en los periódicos Compañero, Revolución, etc., y dirigió el periódico peronista EN LUCHA, a partir de los '60 que llegó a publicar más de cincuenta números.
 
Con el surgimiento de la CGT de los Argentinos en 1968, que encarnó un sindicalismo más combativo, cuyo secretario general era Raimundo Ongaro, Perón nos ordena a los integrantes de la JP, a través de su Delegado Personal el mayor Alberte, que desde Córdoba apoyemos a la misma. Yo me encontraba en Tucumán y me ordenan volver a Córdoba y viajar a la Capital Federal a entrevistarme con Ongaro.
 
Me tocó participar en el primer Comité Central Confederal (C.C.C.) de la nueva C.G.T. y después en permanentes reuniones, coordinando nuestras acciones políticas -como agrupaciones de la nueva JP- con las de la propia Central Obrera y con los grupos del ala revolucionaria del peronismo que tenia dirigentes de la vieja JP como Rearte, El Kadri o Raimundo Villaflor, de cuya experiencia mucho aprendimos en esos tiempos.
 
En 1970, Gustavo organiza el Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR-17), que aspira a la formación de un partido de la clase obrera. A mediados de 1975, el MR-17se fusiona con otra organización, el Frente Revolucionario Peronista, creándose el FR17, que durante la dictadura tendrán no menos de ochenta compañeros caídos.
 
 
Rearte, un ejemplo para los peronistas
 
El peronismo era un mito, especialmente para nuestra generación que al principio de los '60 se incorporaba al combate político, y la personalidad de los líderes y dirigentes juveniles, sindicales y barriales, surgidos al calor de la Resistencia contribuía a cimentar la dimensión mítica del peronismo.
 
Aquellos compañeros eran líderes admirables, hombres de epopeya, y quizás el más grande de ellos fue Gustavo Rearte. Sus características físicas y personales contribuían a acentuar su liderazgo. Robusto, atropellador, sus posturas dejaban ver su paso por el boxeo.
 
Su coraje personal era legendario. Había recibido más de un balazo, enfrentando a la policía que lo perseguía encarnizadamente. Y su coraje político le permitió siempre mirar la verdad de frente, hablar con claridad y sinceridad, sin ambigüedad ni especulaciones en sus planteos.
 
Cuando estaba en libertad era un activista formidable implantado en la zona oeste de Buenos Aires, alrededor de ese bastión peronista que era La Matanza. Aunque, desde 1955, su ambiente más frecuente fue la cárcel, que le permitió leer y formarse política e intelectualmente.
 
Era también un orador excepcional y un hombre que irradiaba capacidad natural de mando, seguridad ideológica y una convicción peronista que había adquirido desde su infancia. También tenía intransigencia y pureza de principios que, con entusiasmo, fuerza y convicciones profundas, trasmitía y contagiaba a todos.
 
Aquellos líderes de la JP de la Resistencia estaban forjados en un irreductible desprecio a las agachadas de los logreros y trepadores que pululaban en el justicialismo. Perón, para ellos, era intocable. De Perón para abajo, todos eran iguales.
 
De su intransigencia, me queda su recuerdo en el Plenario clandestino del Peronismo Revolucionario, realizado en una quinta en las inmediaciones del aeropuerto de Pajas Blancas en Córdoba, en enero de 1969, en vísperas de la insurrección popular del Cordobazo. Presidían la Mesa, el mayor Alberte y Pancho Gaitán del M.R.P., y participaban todos los dirigentes del sindicalismo nacional combativo.
 
La Juventud Revolucionaria Peronista (J.R.P.) a través de Rearte y del compañero Jordán se opusieron enérgicamente a la participación del Comando de Organización (CdeO) de la J.P., que dirigía Alberto Brito Lima, por razones obvias.
 
Discutieron y para que las cosas no pasaran a mayores, nuestra organización, el Integralismo cordobés, que era responsable de la seguridad del Plenario, se llevó "detenidos" a una habitación, a los integrantes del CdeO hasta que terminara el congreso. Eran épocas en las que los debates, a veces, se dirimían a los tiros.
 
 
Compromiso con la causa popular
 
Gustavo Rearte murió el 1º de julio de 1973, victima de un cáncer a los 41 años. Nuestra generación le tiene un gran respeto y estoy convencido que nos hubiera sido muy útil su gran experiencia en aquellos tiempos difíciles, en los que más se necesitaba de su lúcido análisis para comprender la conflictiva coyuntura política.
 
Gustavo Rearte adquiere, en esta época que nos toca vivir, una dimensión invalorable, ya que él era, no sólo un brillante pensador y luchador, sino mucho más que eso: era el testimonio de un compromiso inclaudicable con la causa popular.
 
Así deberíamos ser todos los militantes peronistas. Y cada día pelear contra nuestras debilidades y falencias para llegar a parecernos un poquito a él.
 
Rearte demuestra que si hubo una juventud maravillosa en los '70, capaz de dar todo, fue porque hubo un pueblo maravilloso y un proyecto maravilloso que lideraba Juan Perón.
 
Y hubo una relación estrecha entre esa juventud y dirigentes que no eran tan jóvenes ya, como Gustavo Rearte, pero que lograron empalmar, con la nueva juventud, la experiencia de los hombres de la Resistencia, la lucha de miles de peronistas que, desde 1955 en adelante, no bajaron los brazos, no se rindieron y lograron poner en pie y defender la gesta del retorno del General Perón a la Patria y al Poder.
 
Escribe: Blas García

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28-02-2015 / 21:02
 
La ficción K de armar una verdad paralela a la que viven millones de argentinos llega a tan altos niveles de realización que llega a lo grotesco. Alex Freyre y José Di Bello, primer casamiento gay de la Argentina, resultó ser toda una pantomima armada desde el cristinismo para dar más visión al matrimonio igualitario.
 
Todo esto quedó al descubierto luego de que un activista de la comunidad homosexual argentina, Bruno Bimbi, revelara que ya antes de ese casamiento ambos militantes estaban separados de hecho, que la relación sentimental no existía más, y que sólo lo hicieron para transformar todo en un "show mediático".
 
Según Bimbi, Freyre "se creyó el personaje y lo usó para sacar rédito. Ya no es más por una causa. Y ya superó todos los límites". Los vergonzosos dichos que viene manteniendo el empleado ñoqui de Amado Boudou en el Senado de la Nación, no hacen más que mostrar una faceta del relato oficial de querer separar a todo el país entre buenos y malos.
 
El apoyo dado en reiteradas ocasiones por la propia presidenta Cristina Fernández a Freyre y Bello, dos militantes del partido Miles del polémico Luis D'Elía, demuestran cómo desde lo más alto del poder se garantizó la reproducción de un engaño que deja en claro que con tal de mantener la "épica" K, se roza lo chabacano y lo absurdo.
 
Con estas acciones, el gobierno no hace más que exhibir un nivel de credibilidad minúsculo a sus acciones. Todo el accionar gubernamental se reduce a una puesta en escena barata. 
 
En ese sentido, que desde el kirchnerismo se apele a un personaje como Alex Freyre (maltratador serial críticos y opositores en las redes sociales) para realizar acciones de propaganda para con su gestión, no hace más que asemejarse a un circo con actores malos, que degradan la imagen del país ante el mundo.
 
La Opinión Popular

28-02-2015 / 20:02
 
Una de las frases que la sociedad ha hecho suya, es que "la Justicia es para los pobres, a los poderosos no se los toca". Eso parece haberse hecho realidad con la decisión de la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, que declaró prescripta la causa que investigaba las valijas entradas de contrabando por Guillermo Antonini Wilson con 800.000 dólares destinados a la campaña presidencial de Cristina Fernández.
 
La causa, en la que también se encontraba acusado el ex funcionario Claudio Uberti, una de las personas más cercanas a Néstor Kirchner desde sus tiempos en Santa Cruz, es una más que buen noticia para el cristinismo en tiempos de finales de ciclo y con una Justicia que lo viene acorralando en diferentes causas por hechos de corrupción.
 
De esta manera, los magistrados Ángela Ledesma, Alejandro Slokar, y Pedro David, resolvieron rechazar por unanimidad el recurso extraordinario interpuesto por la fiscal de casación Gabriela Baigún, para que el Tribunal revoque la prescripción de la causa.
 
A pesar de que la propia Cristina se ha pasado días enteros hablando del "partido judicial" que estaría llevando adelante un supuesto "golpe" contra su gobierno, la realidad indica que las últimas medidas adoptadas por la Justicia, como el rechazo del juez Rafecas a la denuncia de Nisman sobre presunto encubrimiento oficial al atentado a la AMIA, o esta prescripción en una casusa por corrupción que tocaba de lleno al oficialismo, demuestran que la Justicia sigue muy cercana al poder político K.
 
Una justicia independiente, que pueda controlar y juzgar a los corruptos, sería uno de los primeros pasos necesarios para vencer este flagelo de azota al país. Si no hay control y la justicia está ausente, la impunidad gana camino, y si algo se sabe de sobra, es que la impunidad es sinónimo de la degradación institucional.
 
La Opinión Popular

28-02-2015 / 13:02
 
La Justicia de Nevada incorporó información en la que se detectaron movimientos de lavado de dinero que dejaron en evidencias las maniobras de empresarios ligados al cristinismo, entre ellos Lázaro Báez, Federico Elaskar y Cristóbal López.
 
Es que los fondos buitre presentaron ayer un documento ante un juzgado de Nevada, Estados Unidos, afirmando que descubrieron nuevas evidencias de la ruta del dinero K en las islas Scheylles y que bancos de Nueva York han corroborado que las empresas adjudicadas a Lázaro Báez fueron utilizadas para lavar dinero proveniente de Argentina a través de Federico Elaskar tal como lo había denunciado el fiscal José María Campagnoli.
 
En el escrito, los abogados de los fondos buitres, Kirk Lenhard Esq y Dennis Hraniztky, afirman que han obtenido una orden del Corte Suprema de las Islas Scheylles que les ha permitido avanzar en la investigación.
 
El informe dice que "documentos producidos en respuesta a citaciones de NML en una serie de bancos (entre otros el Ocean Bank, corroboran lo que el fiscal Campagnoli y esta corte (la de Nevada) afirmaron sobre al esquema de lavado de dinero, lo que va en contra de las declaraciones de Val de Loire (la empresa adjudicada a Cristóbal López) y MF Nevada (el estudio que estableció las 123 empresas en Nevada) afirmando que las investigación criminales en curso en Argentina no tiene fundamento y son ataques políticamente motivados".
 
Los empresarios K: Lázaro Báez y Cristóbal López, están en problemas.
 
La Opinión Popular

28-02-2015 / 12:02
  "...nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia. Esta es nuestra oportunidad: quizá sea la última. Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: Nunca más".
 
Esta es la parte final del alegato Julio César Strassera, el ex fiscal que falleció ayer y que en 1985 participó en el histórico juicio a las Juntas Militares, que marcó un antes y un después en el proceso de consolidación de la democracia en la Argentina que, en aquel entonces, se encontraba en pañales y era atacada por diversos factores de poder.
 
El Nunca Más de Strassera adquiere un especial significado ante el presente que está viviendo el país, casi 30 años después de haber sido pronunciado frente a los genocidas que, azorados, se preparaban para ser condenados a prisión perpetua.
 
Estamos a menos de 10 meses del final de ciclo de la era K, que ha decidido mostrar su peor cara, con un nivel de intolerancia, corrupción y de saqueo que resulta absolutamente incompatible con el sistema democrático.
 
En este escenario, los argentinos tenemos que gritar Nunca Más ante la infamia que significa que, en un país repleto de riquezas naturales y con capacidad para alimentar a 300 millones de habitantes, tengamos más de 10 millones de pobres y, además, tengamos que lamentar que todos los días haya chicos que mueren por desnutrición y por otras causas que son absolutamente evitables.
 
Debemos decir Nunca Más a que, desde el poder político, se siga designando a dedo a jueces y fiscales adictos que tienen en sus manos la posibilidad de definir sobre la vida y la hacienda de la ciudadanía, sin tener la más mínima idoneidad moral y legal.
 
Tenemos que decir Nunca Más a este perverso sistema de impunidad que hace que corruptos como Amado Boudou y Hebe de Bonafini, entre otros tantos personajes ligados al cristinismo, se sigan mostrando sonrientes en la Casa Rosada, sentándose en primera fila en los actos de la Presidenta, cuando su lugar debería ser el de estar en el banquillo de los acusados o directamente en la cárcel.
 
Hay que decir Nunca Más a que otros personajes, que son tan corruptos como Boudou, utilicen el aparato del Estado para intentar silenciar a los medios de comunicación independientes por su línea editorial cuestionadora del gobierno y por sus investigaciones.
 
Toda crisis, al mismo tiempo, también constituye una oportunidad de cambio. El ejemplo que nos dejó Strassera, que fue un fiscal que se atrevió a imputar a genocidas que aún conservaban mucho poder en la Argentina, y que mostró una actitud intachable contra el avance del poder político sobre la Justicia (por eso fue un furibundo critico del cristinismo), es un ejemplo a seguir en esta nueva etapa. Que así sea.

28-02-2015 / 10:02
  Llega el 1º de marzo: los militantes rentados de La Cámpora coparán el Congreso y la presidenta Cristina Fernández pondrá en marcha el contraataque K. Un clima enrarecido precede su último discurso en el Parlamento. Para el cristinismo será la oportunidad de demostrar capacidad de reacción tras los fuertes reveses en la Justicia y la multitudinaria "marcha de los paraguas" del 18F.
 
La Argentina está lejos de tener un clima político normal, y es por eso que el discurso de Cristina ha disparado todo tipo de versiones respecto de medidas drásticas y cambios institucionales graves. La palabra "golpe" se ha escuchado con una frecuencia inusitada, y no solamente en boca de los dirigentes K -lo cual no resulta sorprendente- sino también por parte de los políticos de la oposición.
 
Entre las versiones que circularon con mayor insistencia en ámbitos políticos y periodísticos, así como en las redes sociales, figuran medidas vinculadas con el funcionamiento de la Corte Suprema. Concretamente, se habló sobre la posibilidad de una integración del máximo tribunal con mayor número de miembros y hasta del desplazamiento de Ricardo Lorenzetti como titular.
 
Un proyecto de ley cuya consecuencia sea la "puesta en comisión" para parte de la Justicia federal es posible que se anuncie y que el Congreso lo apruebe. Claro que esto profundizaría el conflicto con el Poder Judicial, afectaría la división de poderes y se sería inconstitucional una iniciativa de estas características. Sería un verdadero "golpe" de los K contra la democracia.
 
Para que algo así prospere sería necesario una mayoría legislativa especial. Pero, de hecho, lo que le dio visos de verosimilitud fue la carta en la que Cristina habló de un "Partido Judicial" y la obstinación cristinista en apuntar sus dardos contra jueces y fiscales que investigan la corrupción, a quienes se les atribuye ya no sólo la intención de trabar iniciativas del Gobierno, sino el hecho de provocar una desestabilización política y hasta de erigirse en la vanguardia de la oposición.
 
"Hay un grupo de tareas desestabilizante, con un general que no lo nombra nadie, que es el general Lorenzetti", dijo el diputado Juan Manuel Pedrini, en una de las frases más duras respecto de un "golpe blando" en marcha. En tanto, el diputado Edgardo Depetri explicó que la demostración cristinista del 1M forma parte de una estrategia oficial para contraatacar la ofensiva del "Partido Judicial".
 
Cristina busca provocar un hecho político que altere el panorama en la fase final de su mandato. El escaso tiempo por delante y el calendario electoral conspiran contra la posibilidad de que pueda prosperar una ofensiva legislativa de peso. En el ámbito parlamentario, las grandes batallas parecen haber concluido.
 
El Gobierno tuvo su mayor revés con el intento de reforma de la Justicia. Y se anotó victorias como la Ley Terrorista y la de Abastecimiento, así como con la reforma del Código Procesal. Pero, todo depende de la imagen que Cristina Fernández quiera dejar en su último mensaje que dará al país desde el Congreso.
 
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