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Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
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Nacionales - 01-07-2011 / 11:07
EL 1º DE JULIO DE 1973 FALLECE GUSTAVO REARTE, PRIMER JEFE DE LA JUVENTUD PERONISTA

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
El compañero Gustavo Rearte adquiere, en esta época que nos toca vivir, una dimensión invalorable, ya que él era, no sólo un brillante pensador y luchador, sino mucho más que eso: era el testimonio de un compromiso inclaudicable con la causa popular.
La Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino aguerrido en la adversidad. Ejemplo de esa militancia, Gustavo Adolfo "Coco" Rearte fue un dirigente juvenil, político y sindical, una de las figuras más destacadas del peronismo combativo y revolucionario.
 
Rearte simbolizaba en su persona el nuevo peronismo surgido a partir de 1955, un peronismo de lucha, de la defensa popular de las conquistas logradas durante los diez años de gobierno, un peronismo que se construía desde el combate y el enfrentamiento contra la patronal, las fuerzas represi­vas y la burocracia sindical.
 
Rearte fue co-fundador de la Juventud Peronista en 1957 y además integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integraron los numerosos grupos de la Resistencia, formando parte del célebre Comando Juan José Valle.
 
La lucha por el retorno de Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y organizarse con otros militantes peronistas, como Carlos Caride, Jorge Rulli, Envar El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, etc.
 
Además, Rearte, por haber sido él mismo dirigente obrero, sería parte de la articulación de una nueva dirección sindical combativa y revolucionaria que impulsará el Cordobazo lo que permitiría concretar la vuelta de Perón a la Patria y del peronismo al gobierno en 1973, quebrando los planes de la Libertadora.
 
Gustavo Rearte murió, el 1º de julio de 1973, víctima del cáncer.
 
Escribe: Blas García

 El Cordobazo, crónica de una insurrección popular
Blas García


Golpe gorila y represión militar
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe contra el gobierno constitucional de Juan Perón. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora" asumen el mando.
 
Se agudiza la represión, llevándose a la práctica decretos como el 4.161, que prohíbe toda actividad peronista y se castiga con la cárcel nombrar a Perón y a Eva Perón, tener sus retratos o símbolos, cantar la marcha peronista, etc. Se intenta destruir los sindicatos, interviniendo la CGT, se asaltan los locales partidarios y se encarcela a los dirigentes más representativos. También se proscribe electoralmente al peronismo y se secuestran los restos mortales de Eva Perón.
 
 
Epopeya de la resistencia
 
El 22 de Febrero de 1956 estalla un polvorín militar en el Gran Buenos Aires, cerca de la Av. General Paz, y se suceden diferentes atentados: comienza a hablarse de la Resistencia Peronista, una sorda rebeldía inorgánica, asentada en la clase trabajadora, con tres polos de desarrollo: la fábrica, el barrio y los militares peronistas.
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
Podemos decir que la Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino fuerte también en la adversidad.
 
El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov", etc.
 
Eran las épocas en que John William Cooke es nombrado Delegado Personal del general Perón para encabezar la resistencia y se levantan los programas obreros revolucionarios de La Falda (1957) Huerta Grande (1962) y el Programa del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos. Gustavo Rearte es el autor del Programa de Huerta Grande...lo escribe desde la cárcel.

 
 
Dirigente obrero
 
Rearte inició la militancia sindical antes de 1955, primero como metalúrgico y luego en la empresa Jabón Federal. En la época del régimen gorila, participa en las luchas obreras y en la recuperación del gremio.
 
Fue delegado, delegado general, y en 1957 Secretario general del gremio de Jaboneros y Perfumistas de la Capital Federal y gran Buenos Aires. Ese año, tiene una activa participación en el nacimiento de las 62 Organizaciones, que lanzan junto a la CGT Auténtica el famoso programa revolucionario de La Falda.
 
Rearte integra junto a Sebastián Borro, Avelino Fernández, Andrés Framini y otros dirigentes, el núcleo que permitió al peronismo recuperar la dirección del movimiento sindical luego de la Libertadora.
 
 
Jefe de la Juventud Peronista
  
El golpe que destituye a Perón produce un desbande de las fuerzas peronistas y el desmantelamiento de las estructuras del P.J. y el reemplazo de los ex funcionarios peronistas que estaban presos, perseguidos o que se "borraron" en 1955.
 
El posterior y relativamente veloz reagrupamiento, permite el surgimiento de una nueva y combativa legión de dirigentes, fundamentalmente obreros, y una fresca generación de jóvenes militantes dispuestos a dar la lucha contra el gobierno gorila y oligárquico.
 
Es la primera oleada de la J.P., muchachos de quince o dieciséis años que emergen para forjar la Juventud Peronista, asumiendo una conducta donde unían un sentido ético de lo social a un sentimiento heroico de la vida.
 
De esa oleada de resistencia surgen dirigentes juveniles de la talla de  Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Susana Valle (hija del General fusilado), Carlos Caride, Jorge Rulli, Dardo Cabo, Héctor Spina, los Lisazo, Felipe Vallese, y otros hombres y mujeres del pueblo, que guardaban, para nosotros, militantes de la segunda ola de la J.P., la de los ´70, a la cual pertenecí, el aura novelesca de los fundadores y el prestigio de sus valientes conductas.
 
En noviembre de 1957, distintos grupos de jóvenes peronistas convergen en una Mesa Ejecutiva del Movimiento de la Juventud Peronista. Ahí están Rearte, El Kadri, Spina, Rulli, Brito Lima y algunos militantes universitarios, entre otros.
 
Con ellos se inicia la saga formidable por el retorno de Perón, truncada en Brasil  en 1964, y que nosotros retomamos, siguiendo su ejemplo, y culminamos, en 1972, con el "Luche y Vuelve", por ese viejo General, que las dos generaciones de la J.P. veneramos tanto.
 
Felipe Vallese, por ejemplo, con 22 años, fue el primer detenido-desaparecido político de la historia contemporánea argentina y tenía una intensa militancia en la Juventud Peronista.  
 
Vallese era integrante del grupo que había secundado a Gustavo Rearte en la primera operación armada urbana peronista: el copamiento del Destacamento Aeronáutico de Ciudad Evita en Ezeiza, en 1960, donde se sustrajeron armas, municiones y uniformes. Los compañeros llevaban brazaletes con la sigla EPLN (Ejército Peronista de Liberación Nacional).
 
El posterior asesinato de Vallese no hizo retroceder a la J.P., porque su ejemplo actuó como un enfervorizador de las conciencias.
 
 
Rearte, el revolucionario
 
Gustavo conoció al General en 1953, por un hecho fortuito a raíz de la designación de la empresa donde trabajaba como encargada de mantenimiento en la residencia pre­sidencial. Lo frecuentó también en distintas oportunidades cuando estaba en el exilio y Perón hablaba de él como si fuera un hijo.
 
Me relata Eva Raerte, hija de Gustavo, que este viaja a Montevideo para asilarse en ésa ciudad -casi un año- dada la permanente persecución y caída de compañeros. Allí establece contacto con los mensajeros de Perón en el exilio y se reúne con John William Cooke, jefe del Comando Táctico de la Resistencia Peronista. En ése exilio comienzan las relaciones personales con los compañeros que formarían la organización Tupamaros.

 
A su regreso, el entonces presidente Frondizi firma el Decreto Nº 4788, en la mañana del 15 de junio de 1961, que expresa: ..." la detención de Gustavo A. Rearte y JC a disposición del Poder Ejecutivo Nacional" , "solicitada por la Policía Federal para asegurar la tranquilidad pública, de acuerdo con las facultades que le confiere el estado de sitio vigente...Las personas nombradas deberán permanecer en los lugares que determine el Poder Ejecutivo Nacional".
 
Horas más tarde, en una emboscada que se realiza en la calle Rodríguez Peña y Sarmiento, es interceptado por una comisión policial de Coordinación Federal. Cuando le dan la voz de alto, Gustavo intenta escapar y es fusilado por la espalda, cayendo herido por un proyectil que le pro­duce nueve perforaciones en los intestinos.
 
La policía tenía la clara intención de dejarlo en el piso para que muera desangrando. Fue por la intervención de los transeúntes que la policía se vio obligada a trasladarlo al hospital Rawson. Allí fue asistido por el padre Sánchez, el sacerdote del hospital, quién le dio la extramaución en tres oportunidades.
 
Lo llevaron al Hospital Rawson y, en plena operación, se hace presente otra comisión policial con la orden de llevarlo para ser "interrogado". Por la intervención de su esposa y otros compañeros que comenzaban a gestar el CO.FA.DE (comisión de familiares de detenidos cuyos referentes fueron H. Spina (padre) y Margarita F. de Contursi -la Tía-) es que se impidió que trasladaran a Gustavo a Coordinación Federal, tal como fue la intención, luego que sobreviviera.
 
En agosto en 1964 se forma el Movimiento Revolucionario Peronista (M.R.P.) Rearte integra su conducción, redacta la Declaración de Principios del movimiento y dirige activamente la Juventud Revolucionaria Peronista (J.R.P.) fundada un año antes.
 
El M.R.P. es, en la perspectiva de Perón, una estructura para poner limites al avance del sindicalismo vandorista y al "peronismo sin Perón" y para preparar las condiciones del "Operativo Retorno" a la Patria.
 
En 1965, cuando los EE.UU. invaden Santo Domingo, se organiza en el país una campaña contra el envío de tropas argentinas. Gustavo está en esa tarea y visita la República Dominicana, llevando el apoyo del peronismo a la lucha que libraba el coronel Francisco Caamaño Deno con­tra los invasores yanquis.
 
La entrevista que sostiene con el Che en Cuba, y la relación asidua que establece con John William Cooke, el Mayor Alberte (por entonces Delegado Personal de Perón) y Perón mismo en España, seguirán enriqueciendo su formación política.
 
En el invierno del 67 viaja por segunda vez a La Habana, integrando la delegación argentina que se organiza para participar en el congreso de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). La delegación estaba presidida por John William Cooke y el congreso se realiza el 31 de julio.
 
Gustavo estuvo varias veces en Cuba y mantenía una relación muy estrecha con los castristas, nunca ocultó su solidaridad y apoyó la lucha que libraba el Che en Bolivia.
 
 
Rearte y la prensa militante
 
Gustavo combinó equilibradamente teoría y praxis. Y siempre le dio gran importancia a la prensa militante para propagar y difundir las ideas peronistas. Escribió numerosos artículos, demostrando su gran capacidad teórica de análisis político, en los periódicos Compañero, Revolución, etc., y dirigió el periódico peronista EN LUCHA, a partir de los '60 que llegó a publicar más de cincuenta números.
 
Con el surgimiento de la CGT de los Argentinos en 1968, que encarnó un sindicalismo más combativo, cuyo secretario general era Raimundo Ongaro, Perón nos ordena a los integrantes de la JP, a través de su Delegado Personal el mayor Alberte, que desde Córdoba apoyemos a la misma. Yo me encontraba en Tucumán y me ordenan volver a Córdoba y viajar a la Capital Federal a entrevistarme con Ongaro.
 
Me tocó participar en el primer Comité Central Confederal (C.C.C.) de la nueva C.G.T. y después en permanentes reuniones, coordinando nuestras acciones políticas -como agrupaciones de la nueva JP- con las de la propia Central Obrera y con los grupos del ala revolucionaria del peronismo que tenia dirigentes de la vieja JP como Rearte, El Kadri o Raimundo Villaflor, de cuya experiencia mucho aprendimos en esos tiempos.
 
En 1970, Gustavo organiza el Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR-17), que aspira a la formación de un partido de la clase obrera. A mediados de 1975, el MR-17se fusiona con otra organización, el Frente Revolucionario Peronista, creándose el FR17, que durante la dictadura tendrán no menos de ochenta compañeros caídos.
 
 
Rearte, un ejemplo para los peronistas
 
El peronismo era un mito, especialmente para nuestra generación que al principio de los '60 se incorporaba al combate político, y la personalidad de los líderes y dirigentes juveniles, sindicales y barriales, surgidos al calor de la Resistencia contribuía a cimentar la dimensión mítica del peronismo.
 
Aquellos compañeros eran líderes admirables, hombres de epopeya, y quizás el más grande de ellos fue Gustavo Rearte. Sus características físicas y personales contribuían a acentuar su liderazgo. Robusto, atropellador, sus posturas dejaban ver su paso por el boxeo.
 
Su coraje personal era legendario. Había recibido más de un balazo, enfrentando a la policía que lo perseguía encarnizadamente. Y su coraje político le permitió siempre mirar la verdad de frente, hablar con claridad y sinceridad, sin ambigüedad ni especulaciones en sus planteos.
 
Cuando estaba en libertad era un activista formidable implantado en la zona oeste de Buenos Aires, alrededor de ese bastión peronista que era La Matanza. Aunque, desde 1955, su ambiente más frecuente fue la cárcel, que le permitió leer y formarse política e intelectualmente.
 
Era también un orador excepcional y un hombre que irradiaba capacidad natural de mando, seguridad ideológica y una convicción peronista que había adquirido desde su infancia. También tenía intransigencia y pureza de principios que, con entusiasmo, fuerza y convicciones profundas, trasmitía y contagiaba a todos.
 
Aquellos líderes de la JP de la Resistencia estaban forjados en un irreductible desprecio a las agachadas de los logreros y trepadores que pululaban en el justicialismo. Perón, para ellos, era intocable. De Perón para abajo, todos eran iguales.
 
De su intransigencia, me queda su recuerdo en el Plenario clandestino del Peronismo Revolucionario, realizado en una quinta en las inmediaciones del aeropuerto de Pajas Blancas en Córdoba, en enero de 1969, en vísperas de la insurrección popular del Cordobazo. Presidían la Mesa, el mayor Alberte y Pancho Gaitán del M.R.P., y participaban todos los dirigentes del sindicalismo nacional combativo.
 
La Juventud Revolucionaria Peronista (J.R.P.) a través de Rearte y del compañero Jordán se opusieron enérgicamente a la participación del Comando de Organización (CdeO) de la J.P., que dirigía Alberto Brito Lima, por razones obvias.
 
Discutieron y para que las cosas no pasaran a mayores, nuestra organización, el Integralismo cordobés, que era responsable de la seguridad del Plenario, se llevó "detenidos" a una habitación, a los integrantes del CdeO hasta que terminara el congreso. Eran épocas en las que los debates, a veces, se dirimían a los tiros.
 
 
Compromiso con la causa popular
 
Gustavo Rearte murió el 1º de julio de 1973, victima de un cáncer a los 41 años. Nuestra generación le tiene un gran respeto y estoy convencido que nos hubiera sido muy útil su gran experiencia en aquellos tiempos difíciles, en los que más se necesitaba de su lúcido análisis para comprender la conflictiva coyuntura política.
 
Gustavo Rearte adquiere, en esta época que nos toca vivir, una dimensión invalorable, ya que él era, no sólo un brillante pensador y luchador, sino mucho más que eso: era el testimonio de un compromiso inclaudicable con la causa popular.
 
Así deberíamos ser todos los militantes peronistas. Y cada día pelear contra nuestras debilidades y falencias para llegar a parecernos un poquito a él.
 
Rearte demuestra que si hubo una juventud maravillosa en los '70, capaz de dar todo, fue porque hubo un pueblo maravilloso y un proyecto maravilloso que lideraba Juan Perón.
 
Y hubo una relación estrecha entre esa juventud y dirigentes que no eran tan jóvenes ya, como Gustavo Rearte, pero que lograron empalmar, con la nueva juventud, la experiencia de los hombres de la Resistencia, la lucha de miles de peronistas que, desde 1955 en adelante, no bajaron los brazos, no se rindieron y lograron poner en pie y defender la gesta del retorno del General Perón a la Patria y al Poder.
 
Escribe: Blas García

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29-07-2014 / 17:07
29-07-2014 / 16:07
 
Violentos incidentes se registraron esta mañana contra trabajadores de la autopartista Lear que cortaban la colectora de la autopista Panamericana, a la altura de General Pacheco, en el partido de Tigre.
 
Se trataba de una nueva protesta para reclamar la reincorporación de trabajadores despedidos y suspendidos. Según versiones de los delegados de la fábrica, el piquete intentaba impedir el ingreso a la planta de operarios enviados por el gremio Smata, los que -de acuerdo a esta hipótesis- tenían el apoyo de las fuerzas de seguridad.
 
Los incidentes se produjeron cuando efectivos antimotines de la Policía Bonaerense y de la Gendarmería disolvieron el bloqueo lanzando gases y dispersando a los manifestantes a bastonazos.
 
En los últimos días la empresa Lear reincorporó a 30 trabajadores despedidos, pero los delegados insistieron en que "el conflicto persiste porque quedan 110 cesanteados". Además, denunciaban que la firma, de capitales principalmente yanquis, "cambió los horarios laborales" en la fábrica.
 
Por su parte, el delegado de los operarios, Rubén Matu, anticipó que, junto a otros integrantes de la comisión gremial interna, mantendrá el jueves próximo un encuentro con el jefe de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, para pedir su apoyo en el conflicto que se arrastra desde hace meses.
 
El 28 de mayo pasado, Lear suspendió por tiempo indeterminado a 330 trabajadores, tras lo cual decenas de esos operarios recibieron telegramas de despido, lo que derivó en cortes de la Panamericana, algunos de los cuales fueron reprimidos por la Gendarmería Nacional.
 
El conflicto incluyó una nueva serie de cesantías y los trabajadores optaron por efectuar bloqueos de tránsito frente a la sede de la zona porteña de Congreso del Ministerio de Trabajo de la Nación, donde se mantuvieron reuniones en las que se lograron algunas reincorporaciones.
 
La Opinión Popular

29-07-2014 / 11:07
  El caso del condenado cura Julio Grassi plantea numerosos interrogantes que deberían ser oportunamente aclarados para evitar que un personaje tan nefasto, que porta sotana pese a estar condenado por la Justicia, siga gozando de escandalosos privilegios.
 
Por un lado, es evidente que Grassi cuenta con protección de sectores que aún conservan poder dentro de la Iglesia, que se resisten a aceptar el mensaje de transformación del Papa Francisco. El Sumo Pontífice, en reiteradas oportunidades, condenó públicamente la pedofilia y actuó en consecuencia.
 
Por ejemplo, poco tiempo después de hacerse cargo del trono de Pedro, se negó a saludar al cardenal norteamericano Bernard Law, acusado de haber encubierto a unos 250 curas pederastas involucrados en unos 5.000 casos de abusos sexuales a niños, entre 1984 y 2002, cuando fue Arzobispo de la diócesis de Boston. Eso no es todo: también le prohibió la entrada en la Basílica Santa María.
 
En ese escenario, resulta un escándalo que Grassi, que fue condenado por la Justicia a 15 años de prisión efectiva por abuso sexual infantil y corrupción de menores (el año pasado la Suprema Corte, el máximo tribunal de la Provincia, confirmó el fallo), siga oficiando misa. Evidentemente, hay sectores en el Clero local y en el Vaticano que se niegan a soltarle la mano.
 
Asimismo, el gobierno de CFK también miró para otro lado. De lo contrario no se explica cómo, estando Grassi preso, el cura pudo seguir manejando los hilos de la fundación, que nunca dejó de recibir niños en situación de indefensión.
 
Resulta poco creíble que el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que cuenta con un presupuesto exorbitante -que sale que de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos- para desplegar las políticas clientelares K a lo largo y ancho del país, no hayan estado al tanto del desvío de las donaciones y del presunto manejo irregular de los fondos que entraban a la entidad.
 
A nivel nacional, existe la denominada Inspección General de Justicia que tiene la función de registrar y fiscalizar a las sociedades comerciales, sociedades extranjeras, asociaciones civiles y fundaciones que se constituyen en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una parte de la fundación Felices los Niños funciona en Capital Federal y debería haber sido auditada, algo que evidentemente nunca ocurrió.
 
Obviamente, el gobierno de Scioli también tiene una enorme responsabilidad por lo ocurrido. El descontrol que se vive en varias cárceles de la Provincia, donde existiría un importante grado de connivencia entre los responsables de los penales y determinados presos, fue el caldo de cultivo para que el sacerdote pudiera desplegar su accionar. 
 
Grassi pudo hacer lo que hizo porque existe todo un sistema putrefacto que lo avala y lo protege. Por ello, para evitar que se repitan situaciones similares, es necesario avanzar en reformas estructurales y de fondo.
 
La Opinión Popular

29-07-2014 / 09:07
29-07-2014 / 08:07
  Cristina Fernández lo hizo de nuevo: con su inagotable habilidad para manejar el discurso, para generar hechos políticos con tintes de épica, transformó la debilidad en virtud, recuperó la iniciativa política y hasta logró poner a toda la oposición en una situación incómoda.
 
Hoy las encuestas marcan una amplia mayoría de la opinión pública a favor de la "malvinización" del conflicto, la postura intransigente de la Presidenta contra los "fondos buitres": un 47% respalda la dureza, contra un 25% que quiere negociar, según datos de Poliarquía.
 
Mientras que en las paredes de las ciudades aparecen carteles que apoyan la jugada nacionalista, heroica, y exhiben la consigna "Patria o Buitres", el panorama político parece haber dado un giro de 180 grados.
 
Es en este contexto en el que se entienden los pasos del Gobierno de CFK en las últimas horas. Como la mayor radicalización en el discurso "anti-buitre" o las declaraciones en las cuales se minimizan los eventuales efectos de un default sobre la economía argentina.
 
El tema Boudou bajó varios escalones en el ranking, la inflación pasó a un segundo plano y hasta se habla poco de la suba del dólar blue. Y, en este contexto, los dirigentes opositores se cuidan de criticar con exceso a los funcionarios K: saben que cualquier frase puede ser acusada de reflejar una postura "pro buitre" o "de cipayo".
 
"La oposición está haciendo como furgón de cola de este problema. En contraste, el kirchnerismo siempre está en el centro de la comunicación, siempre es un gran emisor. No abandona el centro del ring", describe Ricardo Rouvier, encuestador y experto en opinión pública.
 
La pelea legal con los "buitres" le ha dado oxígeno a un Gobierno que hasta hace pocas semanas parecía agobiado por la recesión y las denuncias de corrupción. Lo cual se hace evidente en cómo los medios oficialistas han encontrado una nueva temática: marcar los titubeos y contradicciones de la oposición frente a este tema.
 
"Al Gobierno le sirve para recuperar sustento y la Presidenta obtiene rédito político. Esto obliga a los candidatos opositores a definirse. Hay quienes dicen que hay que pagar y están los que no quieren dejarle la bandera de 'lo nacional' al Gobierno", observó el politólogo Enrique Zuleta Puceiro en la prensa ultra oficialista.
 
La situación hace acordar a lo que ocurría hace dos años luego del anuncio de expropiación de YPF a la petrolera española Repsol. El apoyo popular a la medida de la Presidenta alcanzó un 85% y el manejo de la comunicación fue tan hábil que pocos políticos opositores se animaron a expresar una crítica.
 
La estrategia del Gobierno es vista como una sobreactuación de la intransigencia, que apunta a asustar a la contraparte con un caos financiero. Y si pierde..., y si CFK pierde con los buitres, podría atribuir el default, los problemas económicos actuales y los que se vayan a producir en adelante, no a sus propios errores sino a las presiones de los especuladores y las del imperialismo.
 
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