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Un país atravesado sólo por estrategias de poder
Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
“Si llego a la Casa Rosada irá preso cualquier persona que comete un delito sin importar si es extranjero, argentino o vicepresidente de la Nación”. Julio Cobos
Internacionales - 03-06-2011 / 09:06
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 3 DE JUNIO DE 1976 ES HALLADO EN PROVINCIA DE BUENOS AIRES EL CADÁVER DEL EX PRESIDENTE DE BOLIVIA, SECUESTRADO Y POSTERIORMENTE ASESINADO

El ex presidente nacionalista de Bolivia, Juan José Torres, es asesinado por la Triple A

El ex presidente nacionalista de Bolivia, Juan José Torres, es asesinado por la Triple A
JJ Torres: “He comprendido que no era imposible ignorar el dolor, rechazar y despreciar la miseria, huir de la ignorancia, permanecer indiferente a la frustración y al abandono”.
Asumió el poder por medio de un levantamiento popular, con participación de trabajadores, organizaciones campesinas, el movimiento universitario y un sector de los militares leales a Torres (el presidente Torres bautizó a esta alianza como los 4 pilares de la revolución) el 7 de octubre de 1970 con la finalidad de evitar un golpe de estado, contra el gobierno del general Alfredo Ovando Candía, estableciendo una gobierno militar de izquierda.
 
El breve gobierno revolucionario del general Torres realizó la nacionalización de la Mina Matilde y las Colas y Desmontes, la expulsión de los Cuerpos de Paz de los Estados Unidos, dispuso un aumento presupuestario significativo a las universidades bolivianas, la creación de la Corporación de Desarrollo (incubadoras de las empresas estatales bolivianas) y el Banco del Estado (banco de desarrollo), además de un alto rediseño salarial a los mineros.
 
Fue secuestrado y asesinado en Buenos Aires el 3 de junio de 1976, en el marco del Plan Cóndor. En su muerte participaron miembros de grupos paramilitares como la Triple A, además de la complicidad y colaboración de las dictaduras de Hugo Banzer y Jorge Rafael Videla.
 
De la redacción de La Opinión Popular

Juan José Torres González (nacido en la ciudad de Cochabamba, 5 de marzo de 1920 - San Andrés de Giles, Buenos Aires, 2 de junio de 1976) conocido popularmente como JJ (Jota Jota), fue un militar y político boliviano, que se desempeñó como presidente de la República de Bolivia entre el 7 de octubre de 1970 y el 21 de agosto de 1971.
 
 
Orígenes humildes
 
Su infancia se caracterizó por una vida de austeridad, causada principalmente por la prematura muerte de su padre la Guerra del Chaco, ya que tuvo que hacerse cargo de la manutención de la familia compuesta por seis hermanos.
 
Ingresó a la academia del Ejército, egresando del colegio militar "Gualberto Villarroel", el 20 de diciembre de 1941, con el grado de Subteniente del arma de artillería. En 1964 se desempeñó como Agregado Militar en la embajada de Bolivia en Brasil y en 1965 fue nombrado embajador en Uruguay.
 
 
Carrera militar
 
En 1966 es nombrado Ministro de Trabajo por la Junta Militar de Gobierno, presidida por el general Alfredo Ovando Candía. Al año siguiente es nombrado Jefe de Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas bolivianas. Entre 1968 y 1969 se desempeña como Secretario Permanente del Consejo Supremo de Defensa Nacional.
 
Durante el desempeño de estas funciones, Torres y un núcleo de civiles y militares diseñaron los lineamientos políticos e ideológicos, y las bases programáticas que asumiría como mandato el gobierno de Ovando.
 
Torres fue autor del "Mandato Revolucionario de las Fuerzas Armadas", plataforma programática de los gobiernos militares, también presidió junto a José Ortiz Mercado la elaboración de la "Estrategia Socio-Económica del Desarrollo Nacional" documento que debería guiar la gestión gubernamental de Ovando pero que en la práctica se inició su implantación durante el gobierno de Torres.
 
Durante el gobierno de Ovando y por instrucciones del "2do Mandato Revolucionario de las FF.AA" (elaborado también por Torres) se nacionalizó la empresa Bolivian Gulf Oil Company. En 1970 fue nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, desempeñándose en el gabinete de ministros como representante directo de las FF.AA bolivianas, con la finalidad central de hacer que el Gobierno de Ovando cumpla con los Mandatos de ls FF.AA.
 
 
Presidente popular
 
Asumió el poder por medio de un levantamiento popular, con participación de trabajadores, organizaciones campesinas, el movimiento universitario y un sector de los militares leales a Torres (el presidente Torres bautizó a esta alianza como los 4 pilares de la revolución) el 7 de octubre de 1970 con la finalidad de evitar un golpe de estado, contra el gobierno del general Alfredo Ovando Candía, estableciendo una gobierno militar de izquierda.
 
El breve gobierno revolucionario del general Torres realizó la nacionalización de la Mina Matilde y las Colas y Desmontes, la expulsión de los Cuerpos de Paz de los Estados Unidos, dispuso un aumento presupuestario significativo a las universidades bolivianas, la creación de la Corporación de Desarrollo (incubadoras de las empresas estatales bolivianas) y el Banco del Estado (banco de desarrollo), además de un alto rediseño salarial a los mineros.
 
 
Exilio y asesinato en Argentina
 
Fue derrocado por un golpe de estado de derecha, el 21 de agosto de 1971, dirigido por Hugo Banzer con el apoyo de sectores conservadores brasileños y parte de la colonia alemana en Bolivia. Partió al exilio, primero en Perú, después a Chile y finalmente a la Argentina.
 
Fue secuestrado y asesinado en Buenos Aires el 3 de junio de 1976, en el marco del Plan Cóndor. En su muerte participaron miembros de grupos paramilitares como la Triple A, además de la complicidad y colaboración de las dictaduras de Hugo Banzer y Jorge Rafael Videla.
 
En 1983 los restos de Torres fueron repatriados a Bolivia desde México, por iniciativa de la Central Obrera Boliviana y varias organizaciones populares, y la disposición del gobierno de Hernán Siles Suazo.
 

De la redacción de La Opinión Popular
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20-12-2014 / 10:12
18-12-2014 / 08:12
  Desde la caída del régimen del dictador Fulgencio Batista a manos de los revolucionarios de Fidel Castro, la relación entre Cuba y Estados Unidos siempre estuvo marcada por la división ideológica. Protagonista de un incidente que casi derivó en guerra nuclear, la Crisis de los Misiles, la situación ahora cambia con el sorpresivo acuerdo anunciado por Barack Obama y Raúl Castro.
 
Y en su cumpleaños número 78, Francisco, nuestro Papa Gaucho, está haciendo historia desde el Vaticano. Gracias a su gran mediación, Estados Unidos y Cuba comenzaron una nueva era: ambos países anunciaron que empezaron a restablecer sus relaciones comerciales y diplomáticas. Esto abre la puerta a la posibilidad de que, luego de más de 50 años de conflictos, se levante el nefasto bloqueo que existe sobre la isla. Fueron necesarios casi 53 años para que, por fin, los restos todavía en pie de lo que fue la "Guerra Fría" comiencen el esperado peregrinaje hacia la extinción.
 
Hasta se dio a conocer una batería de medidas que exponen un ablandamiento en el cerco impuesto por Norteamérica. Entre otros tópicos, Estados Unidos reabrirá su embajada en La Habana, facilitará el envío de remesas hacia la isla, liberará buena parte de las exportaciones hacia el país caribeño, destrabará los movimientos financieros y alentará la modernización tecnología y comunicacional de Cuba.
 
Es un punto de partida de un reacercamiento de Washington a América latina, en un momento en que otras potencias, como China, elevan su perfil en la región. Es el paso más largo que haya dado el gobierno de los Castro hacia la liberalización de su economía, que coincide con la crisis de su gran aliado, el chavismo, víctima de la caída del petróleo.
 
Para Obama y EE.UU., lo que queda a la vista es el criterio de oportunidad. El presidente yanqui toma esta decisión cuando, tras la derrota en las elecciones legislativas del mes pasado, ya no tiene nada para perder y, libre de toda presión electoral, sólo le queda intentar ganar la historia con algo más que ser el primer presidente negro en llegar a la Casa Blanca.
 
Además, muchas empresas yanquis perdieron grandes oportunidades de negocios y ganancias cuando Fidel Castro decidió recibir inversiones extranjeras, a las que trató de modo privilegiado, para poder sobrevivir al súbito colapso de la Unión Soviética. Llegó el desarrollo turístico con empresas españolas, alemanas, canadienses, y llegaban turistas de las mismas nacionalidades. Pero no pudieron hacerlo los yanquis, pese a estar mucho más cerca.
 
Ahora bien, el Estado cubano por sí mismo no puede generar suficientes empleos para mantener a todos sus ciudadanos. Esto sólo se logrará permitiendo que emprendedores, intrépidos individuos que arriesguen su capital, abran pequeñas empresas. Un cambio es inevitable para el desarrollo de Cuba: la iniciativa empresarial.
 
Pero no sólo Cuba cambió su mirada con una actitud más conciliadora hacia el Imperio del Norte: otros aliados de Venezuela, como Bolivia y Ecuador, han mostrado, pese a su discurso izquierdista, interés por trabajar codo a codo con Estados Unidos.
 
La Opinión Popular

17-12-2014 / 15:12
12-12-2014 / 10:12
10-12-2014 / 17:12
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