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“Yo suscribo la teoría de Julio Bárbaro: el kirchnerismo y el menemismo son enfermedades del peronismo y ya nos vamos a curar". Carlos Verna, gobernador de La Pampa
Entre Ríos - 13-03-2011 / 20:03
EFEMÉRIDES POPULARES: EL 13 DE MARZO DE 1786 NACÍA FRANCISCO “PANCHO” RAMÍREZ

Pancho Ramírez, semblanza del caudillo

Pancho Ramírez, semblanza del caudillo
Francisco “Pancho” Ramírez. Retrato más conocido del caudillo, que se encuentra en el salón de los Gobernadores de la Casa de Gobierno de Entre Ríos, en nuestra Paraná. Foto LOP.
Francisco Ramírez nació en 1786, un 13 de marzo en el pueblo de Arroyo de la China ya llamado entonces Concepción del Uruguay. Hijo de Juan Gregorio Ramírez y de doña Tadea Jordán.
 
La figura de Francisco Pancho Ramírez ha despertado polémica entre los historiadores. Se debate el significado político de Ramírez en la historia Argentina, su encontrada relación con Artigas, su trascendencia luego de Cepeda, su temeridad sin límites. No obstante a tanto desacuerdo entre los investigadores, se pueden descubrir afirmaciones que parecen ser incuestionables: su capacidad militar, su hombría de bien en la guerra y el profundo amor por su tierra entrerriana.
 
Su deslumbrante carrera política tuvo sólo tres años de protagonismo superlativo. Fueron solamente tres fugaces años en que se difundió el nombre de Pancho Ramírez por las Provincias Unidas, dejando su huella en la historia argentina y de nuestra provincia.
 
Escribe: Dr. Gonzalo García

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Dr. Gonzalo García


"Compatriotas: Imitad tan noble entusiasmo para entrar con nosotros al templo del honor, de la gloria, de la inmortalidad. La señal está dada, yo marcharé al frente de vosotros y dirigiré vuestros pasos a un feliz destino. Marchemos al Sud que es llegado el día glorioso de su felicidad". Francisco Ramírez.
  
Francisco Ramírez nació en 1786, un 13 de marzo en el pueblo de Arroyo de la China ya llamado entonces Concepción del Uruguay. Hijo de Juan Gregorio Ramírez y de doña Tadea Jordán. No se le conoce su estampa, su figura. El retrato más conocido del caudillo es el que se encuentra en el salón de los Gobernadores de la Casa de Gobierno de Entre Ríos, en nuestra Paraná (foto que adjunto en la nota). Este muestra la figura de un militar muy napoleónico, de uniforme con charreteras y bordados en oro, con un rostro poblado por decorativas patillas. En rigor de verdad, la hermana de Francisco Ramírez, modeló para el pintor ese retrato por su notable parecido. Pero su figura verdadera no se la conoce, algunos dicen que era alto y rubio otros achinado y retacón.
 
Jorge Abelardo Ramos afirma en "Revolución y contrarrevolución en Argentina" que era descendiente del Marqués de Salina, don Juan Ramírez de Velazco, conquistador y fundador de ciudades, gobernador de Salta y Tucumán. Y añade: "Cabalgador mancebo, con la sangre guaraní dibujándole el rostro anguloso y viril, montado con gracia nativa en un alazán hermosamente puesto, Ramírez, no era justamente el bárbaro de la leyenda porteña. No fue Ramírez un aprendiz de carpintero como dijo Vicuña Mackenna, ni "chusquero", como afirma Andrade y muchos menos "caudillo bárbaro" según expresión de Vicente Fidel López, fue un caudillo caballeresco, capaz de concebir ideas y desarrollarlas, organizador por instinto, se recomienda en la historia de nuestra revolución social como el caudillo de mas carácter y disciplina en su ejercito".
 
Su madre enviuda y casa en segundad nupcias, alumbrando así a sus medios hermanos, uno de ellos es José Ricardo López Jordán, su compañero de lucha y padre del que fuera más tarde Ricardo López Jordán, el gran caudillo nacional del federalismo entrerriano.
 
 
Su figura, según los historiadores
 
La figura de Francisco Pancho Ramírez ha despertado polémica entre los historiadores. Se debate el significado político de Ramírez en la historia Argentina, su encontrada relación con Artigas, su trascendencia luego de Cepeda, su temeridad sin límites. No obstante a tanto desacuerdo entre los investigadores, se pueden descubrir dos afirmaciones que parecen ser incuestionables: su capacidad militar y su hombría de bien en la guerra.
 
Sus cualidades militares han sido juzgadas por una autoridad inapelable. Hasta el unitario general José María Paz, militar de carrera y brillante estratega, afirma en sus "Memorias": "No está de más advertir que el General Ramírez fue el primero y el único entonces de esos generales caudillos que había engendrado el desorden que puso regularidad y orden en sus tropas. A diferencia de López y Artigas estableció la subordinación y adoptó los principios de la táctica, lo que le dio una notable superioridad".
 
Ramírez, en medio de las tremendas luchas que llevó, jamás cometió un atropello, no incurrió en crueldad, en codicia o prepotencia. Rasgo éste, curioso y excepcional en las costumbres de la época. En este punto sí, están de acuerdo todos los cronistas.
 
El escritor Aníbal Vásquez, un especialista en la vida y gesta del caudillo, en su obra "Ramírez" expresa: "En su intensa actuación, nada hay que sugiera el convencimiento de que Ramírez se hubiera comportado como un bandolero y un sanguinario, según se ha pretendido para desmerecerlo ante la posteridad. Por eso hemos dicho que ha sido el caudillo más organizador y el de mejores sentimientos. No se extasió con la sangre de sus víctimas, ni asoló ciudades concediendo licencias inauditas a sus tropas, ni asesinó, ni ejercitó la venganza, prodigando por el contrario su generosidad a los enemigos". Y continua luego comparándolo con otros caudillos de la época: "No puede encontrarse en su actuación militar nada que ensangriente el resplandor de sus prestigios: ni la desoladora invasión a Santa Fe por el general Viamonte, ordenada por el Directorio; ni el incendio de los ranchos en Rosario dispuesto por Balcarce; ni las atrocidades de Artigas, ni las notas rojas de ese atormentado de Miguel Carrera; ni los actos de bandolerismo de Estanislao López; ni el fusilamiento de Dorrego; ni la inhumanidades de Oribe...."
 
 
Un destello en la historia
 
Su deslumbrante carrera duró sólo tres años. Fueron solamente tres fugaces años en que se difundió el nombre de Pancho Ramírez por las Provincias Unidas.
 
Sus años de juventud no han quedado bien establecidos, algunas historias lo dan como correo de Artigas en los primeros momentos del levantamiento de la campaña Oriental. Otras versiones lo presentan como prisionero de los realistas en la ciudadela de Montevideo. Lo que sí nadie duda es que en 1811 Francisco Ramírez, entra en la crónica histórica: figura encabezando la insurrección de Entre Ríos contra la dominación española en la zona de Arroyo de la China.
 
Luego participa en las luchas insurgentes contra españoles y en la resistencia contra el portugués a las órdenes de Artigas. Desde entonces, a partir de 1813, estará vinculado a Artigas, del cual fue virtualmente su delegado en Entre Ríos.
 
En las luchas contra los dictatoriales porteños se alinea primero con Hereñú. Pero, cuando éste defecciona a la causa artiguista y se alía con el porteño invasor, Ramírez levanta la bandera de fidelidad al Protector de los Pueblos Libres.
 
Casi solo, Artigas no podía ayudarlo ocupado en resistir la invasión portuguesa a la Banda Oriental, cae una y otra vez sobre las tropas porteñas invasoras derrotándolas sin darle tregua: Santa Bárbara y el Saucecito son dos victorias arrolladoras contra las tropas del puerto de Buenos Aires.
 
Estas campañas y acciones guerreras, sus condiciones innatas de conductor, su juventud afanosa, así mismo como la imposición de los hechos, convierten a Francisco Ramírez a partir de 1818 en el puntal básico del artiguismo en el litoral argentino.
 
Ese mismo año 1818, cumpliendo instrucciones de Artigas, invade Corrientes, para evitar el vuelco de la situación local a favor del Directorio, que había intrigado para deponer al delegado del Protector en la provincia. Cumple el cometido con éxito, reponiendo al mandatario y frustrando así los planes de los porteños de sustraer las provincias del litoral de la influencia artiguista.
 
Contemporáneamente destaca a su hermanastro Ricardo López Jordán, en auxilio de Estanislao López gobernador de Santa Fe amparado en el protectorado de Artigas que en esos momentos soportaba una segunda invasión porteña.
 
A esta altura, Ramírez ya estaba en condiciones, políticas y militares de tomar la ofensiva en esa larga guerra contra el Directorio. El régimen cuyas intrigas monárquicas, cuyo centralismo y permanente contubernio con el portugués era repudiado por los pueblos. Ramírez, conjuntamente con López, en ese momento histórico, asumirá tácitamente la representación de los pueblos interiores en esta confrontación contra el poder porteño.
 
 
Obra y legado para la posteridad
 
Le espera todavía su hora más gloriosa y su final. Fueron tres años en donde Ramírez experimentará todos los avatares de una figura política histórica. Primero fue la gloria de Cepeda derrotando al centralismo porteño... Luego vendrá su enfrentamiento con Artigas, una verdadera derrota del proyecto federal; la República de Entre Ríos y su ocaso político; hasta terminar en un una muerte romántica salvando a su Delfina. Pero estas son otras historias, que merecen un tratamiento especial.


Escribe: Dr. Gonzalo García


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07-02-2016 / 13:02
Durante el fin del reinado absoluto de Cristina Fernández, muy pocos gobernadores del PJ se atrevieron a reconocer que habían dejado de recibir fondos de la Nación para obras desde mediados de 2015. Cristina cerró todos los grifos seis meses antes de irse. El plan era: debían encolumnarse solo detrás de Ella y asegurarle una salida victoriana.
 
Las provincias que no formaban parte del unicato cristinista venían denunciando desde hace mucho el manejo discrecional de los fondos coparticipables y la distribución caprichosa y hormonal de la obra pública. Pero eran ninguneados desde el atril iluminado y pisoteados por la mujer más buena y más inteligente de toda la historia argentina, según Ella misma.
 
Todas las quejas provinciales eran mentiras miserables perpetradas por las corporaciones económicas internacionales, y también intergalácticas, que controlaban a la oposición como títeres de trapo, y que sólo buscaban detener el crecimiento fenomenal de la Argentina, ya por encima de Alemania, Canadá y Australia, sin pobreza y con una economía con más previsibilidad que la japonesa.
 
Frente al autoritarismo exacerbado de la presidenta, todos sabían que atreverse a cuestionar públicamente el relato K equivalía al destierro inmediato, con pena de traición a la patria, como ya le había pasado a decenas de importantes y valiosos cuadros kirchneristas.
 
El ex gobernador Sergio Urribarri no dijo públicamente nunca nada que no fuera "gracias Néstor, gracias Cristina". Cien por ciento pragmático, como sus ideas y como todo en su vida. El "soñador entrerriano" fue leal hasta el último día de su mandato, aún cuando ya sabía que el plan maestro de Cristina había fallado.
 
Así, el nuevo gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, asumió con el tanque vacío. En poco más de dos meses de gobierno hizo casi nada, no porque no quiera -en caso de que así fuese-, sino porque no tiene con qué.  
 
Ahora, Bordet, intenta despegarse sosteniendo que se está desarrollando "un proceso de reacomodamiento del peronismo" que permite entender los últimos movimientos ocurridos, por ejemplo, dentro del bloque de diputados del Frente para la Victoria-PJ y entre los gobernadores justicialistas con relación al gobierno que encabeza Mauricio Macri.
 
"Hay un proceso de reacomodamiento del peronismo. Las elecciones no nos dejaron el resultado que esperábamos. Hay distintos posicionamientos. Hay un sector que piensa una política confrontativa con el Gobierno Nacional, otro propone aggiornamiento y otros pretenden ser una oposición seria que garantice la gobernabilidad", sostuvo durante una entrevista radial.
 
El mandatario provincial opinó que el actual "es un mandato de tiempo de consensos y de acuerdos" y aseveró que "la gente quiere que (los gobernadores) resolvamos los problemas y hagamos las obras que el país necesita, que resolvamos las cuestiones estructurales".
 
Como en una parábola, Bordet podría interpretar -y seguro le gustaría- que el gobierno nacional de Macri arrancará con una impronta federal y que -lo que más importa- volverá la parte del dinero suspendido hace ocho meses.
 
La Opinión Popular

07-02-2016 / 13:02

La alternativa, impensada unos meses atrás, se vuelve posible en el río revuelto de un peronismo que habilita su discusión interna cada vez que una derrota electoral lo lleva a la oposición.
 
Durante la semana en la que por primera vez en muchos años el kirchnerismo se permitió una disidencia, con la fractura del bloque de diputados nacionales, y la conducción del partido llamó a internas para mayo, todo parece posible.
 
Pero Busti insiste: "Creo que al peronismo no lo expresa una casa, un edificio, un nombre como el de Partido Justicialista, sino la memoria de sus fundadores, Perón y Evita, un pensamiento, una historia y que eso se expresa en un sentimiento. La herramienta electoral es algo secundario", asegura, quien en 2011 fundó un partido propio, el Frente Entrerriano Federal (FEF), con el que se presentó a elecciones, por primera vez en su extensa trayectoria política, por afuera del PJ.
 
"Me han llamado muchos dirigentes, compañeros que creen legítimamente que el PJ es la herramienta", cuenta Busti. Y aclara:"Yo los respeto profundamente, pero la verdad que no tengo ánimo como para ir al PJ a competir contra aparatos. No tengo voluntad ni ánimo y además me siento muy cómodo en el Frente Renovador". 
 
Los que en el PJ, hasta ayer "daban la vida" por Cristina (como hasta antes de ayer ya la habían dado por Menem y luego por Duhalde) comenzaron a romper el cascarón del nuevo ciclo incubado durante doce años de dominación K en el peronismo.
 
El quiebre del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria (FpV) fue la cristalización de lo que en soledad fueron expresando inicialmente los hermanos Rodríguez Saá, pero también el cordobés De la Sota quienes nunca agacharon la cabeza ante el cristinismo.
 
Pero mucho más cerca en el tiempo, lo que terminó intentando capitalizar la candidatura de Sergio Massa, y lo que un gran sector del PJ (y también de la sociedad) le pedía -en vano- a Daniel Scioli.
 
¿Qué le pedía? Una mirada introspectiva, sincera, despojada de la férrea obediencia que les permitiera ver errores, corregir rumbos, rectificarse. Nada de eso es posible en el sórdido entramado K cuya Meca es El Calafate.
 
Esa propensión al rigor que el propio Massa supo definir como "de látigo y billetera" y cuyo papel le cabía de maravillas a Cristina Fernández sólo podía prolongar su existencia con un triunfo de Scioli. Pero eso no ocurrió.
 
Este desmoronamiento, no sólo de algunos símbolos del cristinismo, sino también de algunas de sus figuras como Milagro Sala, es el derrumbe de un ciclo político efectivo. Hoy por hoy, el cristinismo -al menos en su versión netamente justicialista- es un enfermo terminal.
 
La Opinión Popular

07-02-2016 / 12:02
06-02-2016 / 18:02
06-02-2016 / 18:02
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